martes, 28 de febrero de 2017

RECIBIRÁ CIEN VECES MÁS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 28-31

Lectura del santo evangelio según san Marcos: 

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Jesús dijo: "Les aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Creo que para los cristianos lo más importante no es lo que se deja sino la confianza en Dios por lo que somos capaces de asumir el camino que nos enseña el Evangelio. Hay personas que me preguntan ¿Qué es lo que prohíbe la Iglesia Católica? Como si las iglesias existieran para prohibir. Lo de las iglesias es anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios. Es la buena Noticia la que nos hace cambiar, nos seduce y hace que asumamos con alegría los valores que dignifican y humanizan.  Las condiciones fundamentales del Reino de Dios son el servicio y la gratuidad. Vivir en total gratuidad el proyecto de Jesús, entregando la vida misma al servicio de los hermanos y hermanas. 

¿Y qué ganamos con eso? Los discípulos con Pedro a la cabeza siguen preocupados por las ganancias en términos de riqueza y poder. Van a tener cien veces más en amigos, familiares e incluso en bienes materiales, pero al mismo tiempo, tendrán en esta vida cien veces más en fatigas, sufrimientos y persecuciones. Lo importante es vivir la fe y el compromiso con la causa de Jesús, así la preocupación no es por el poder y el tener sino por el ser y el servir a los demás, eso nos llenará de alegría y entusiasmo.

lunes, 27 de febrero de 2017

DIOS LO PUEDE TODO

“El Evangelio de Hoy”: Mc 10,17-27

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre." Él replicó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño." Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, luego sígueme." A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!" Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: "Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios." Ellos se espantaron y comentaban: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo." Palabra del Señor

REFLEXIÓN

"Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" Jesús comienza por recordarle que Bueno es Dios. Esto es muy importante. Nadie es bueno como él, nosotros somos sus hijos, creados a su imagen y semejanza, por lo tanto, heredamos la bondad aunque sea en minúscula. Jesús invita a seguirle poniendo en él toda la confianza,  dejando su pasado y entregando sus bienes a los pobres. Aceptar la salvación de Dios nos hace ir hacia la raíz del mal, al fundamento de las injusticias: el ansia de acumular riqueza. Esto es lo que hace que nos alejemos de Dios y de su proyecto de un mundo más humano, digno y solidario que nos ha revelado Jesús.

Como muchos de nosotros, este hombre del “Evangelio de Hoy” prefirió una vida creyente resignada a una cómoda mediocridad. Creer sí, pero no tanto. Profesar la fe en Dios, aunque negándonos a poner en práctica su voluntad de un mundo de hermanos y hermanas. Jesús aprovecha la ocasión para poner las cosas  en claro con sus discípulos: el apego al dinero y al poder que éste otorga, es una dificultad mayor para la salvación de las personas.

De ahí, la comparación del camello y el ojo de la aguja. Pasar por el ojo de una aguja significa poner la confianza en Dios, no en las riquezas. No es fácil ni personalmente ni como Iglesia aceptar este planteamiento. Con los discípulos de entonces podemos preguntarnos hoy, "Entonces, ¿quién podrá salvarse?" Nadie puede salvarse. La salvación es una gracia de Dios. El dinero y el poder otorgan seguridades y acomodan temporalmente. Nosotros somos llamados a superar la temporalidad aceptado la salvación de Dios, poniendo en él nuestra confianza y viviendo nuestras responsabilidades históricas con toda intensidad.

domingo, 26 de febrero de 2017

¿En qué ponemos nuestra fuerza?

“El Evangelio de Hoy”: Mt 6,24-34

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estén agobiados por la vida, pensando qué van a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Miren a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, su Padre celestial los alimenta. ¿No valen ustedes más que ellos?
¿Quién de ustedes, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué se agobian por el vestido? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y les digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? No anden agobiados, pensando qué van a comer, o qué van a beber, o con qué se van a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe su Padre del cielo que tienen necesidad de todo eso. Sobre todo busquen el reino de Dios y su justicia; lo demás se les dará por añadidura. Por tanto, no se agobien por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Por qué se mete Jesús en asuntos de dinero y de bienes materiales como la ropa que utilizamos para vestirnos? Es que el dinero adorado idolátricamente como un dios desvía a las personas de lo que puede hacerle feliz. No podemos ser indiferentes frente a los hermanos y hermanas empobrecidos por causa de las relaciones económicas desniveladas. La sociedad en general da demasiada importancia a lo pasajero. Pone en primer lugar el dinero y lo que el dinero puede acercar. Pero Jesús proclama que tenemos que buscar antes que nada el Reino de Dios y su justicia. De lo contrario nada bueno parará en nuestras vidas.

Quien se concentra en el dinero y pone en él su corazón relativiza todo lo demás. Se le importa matar, violar los derechos ajenos conspirar contra los demás. Pero sabemos que con el dinero solo accedemos a bienes pasajeros, no se compra la felicidad, no se adquiere ningún bien o valor trascendente con dinero. Podremos tener mucha comida, muchos vestidos, mucho dinero, pero no podremos comprar la vida ni prolongarla. Una gran invitación a poner la confianza en Dios, Trabajar para vivir y vivir la fraternidad y la justicia como camino de salvación. Dios nos regala todo lo necesario para vivir para siempre junto a los demás. Buen domingo.

viernes, 24 de febrero de 2017

QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE

“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué le ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por su terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre."
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

A Jesús le interesa fortalecer la vida, mostrar cómo el amor realiza a las personas y les permite la alegría y el entusiasmo. Por eso trata de explicar a sus seguidores la diferencia entre lo legal y lo humano, esencial y primero. La ley llegó cuando el amor faltó. El evangelio de hoy nos enseña sobre cómo deben ser las relaciones entre el hombre y la mujer. Relaciones de amor donde cada uno busca el bien del otro y su felicidad y no lo contrario. Solo viendo al otro bien y feliz, me sentiré yo igualmente realizado y viceversa. Si, es legítimo el divorcio. Pero ¿Cuántas personas son felices porque se divorciaron? ¿Cuáles son los hombres y las mujeres cuyos objetivos son de divorciarse? Nadie, nosotros aspiramos a casarnos, el amor nos impulsa a encontrar a la otra personas y a unirnos para desarrollar un proyecto de amor, no para hacer desaparecer lo que nos atrae el uno al otro.

Es fácil encontrar causas para el divorcio, cuando las buscamos, sobre todo, cuando estamos enraizados en el egoísmo y la superficialidad, pero no busquemos las causas fuera de nosotros y en Dios. Es nuestra terquedad, nuestra falta de amor. La de uno o la del otro, el amor no muere, nosotros lo abandonamos y optamos por otras alternativas. No matemos el amor, alimentémoslo con los detalles cotidianos de la vida juntos. Lleguemos a la armonía reconciliándonos cuando uno o el otro falla en algo. Dios está ahí para posibilitar la vida en abundancia apoyándonos en todo. No condenamos a los divorciados, anunciamos que el amor une y alegra y alentamos a los casados y casadas a continuar haciendo esfuerzos por hacer felices a sus parejas. Viva el amor… por siempre… 

jueves, 23 de febrero de 2017

TOMAR EN SERIO EL EVANGELIO

“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 41-50

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que les dé a beber un vaso de agua, porque siguen al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonarán? Que no falte entre ustedes la sal, y vivan en paz unos con otros." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Es muy importante practicar la caridad, la generosidad y la fraternidad en nombre de la fe. Compartir, aunque sea un vaso de agua en nombre de Dios y al mismo tiempo ayudar a los demás a vivir su misión cristiana. Jesús nos recuerda que eso no quedará perdido. Recordemos que Dios no se queda con la generosidad de nadie, Dios devuelve el ciento por uno. El Evangelio de hoy continúa con una serie de sentencias puestas en boca de Jesús por el evangelista, que solo buscan acentuar la radicalidad en la coherencia de vida que exige el evangelio a quienes optan por el proyecto de Jesús.

Tenemos que coger el evangelio en serio, no vaya ser que lleguemos al final de nuestras vidas ricos de cosas pero vacíos de amor, ante los ojos de Dios. Así, vivir no nos habrá servido de nada. Analicemos de manera serena nuestra vida para ver si estamos viviendo de acuerdo con la enseñanza de Jesús y pidámosle que nos ayude a cambiar lo que no está bien para seguir viviendo eternamente con alegría y confianza. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

CÁTEDRA DE PEDRO

“El Evangelio de Hoy”: Mt16, 13-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."  Palabra del Señor.

Reflexión

La profesión de fe en Jesús no puede hacerse sin consecuencias Si creemos en Jesús, lo iremos diciendo con nuestra manera de vivir, con nuestras opciones y estilo de vida. Creer en Jesús como el Hijo de Dios lleva consigo creer en su proyecto, en su manera de relacionarse con Dios, a quien Jesús experimenta como Padre de todos y todas, lo que implica una relación fraterna con el prójimo. ¿Cuál es la influencia que ejerce Jesús en nuestra vida diaria? La vida cotidiana es nuestra confesión de fe. Si creemos tenemos que tomar decisiones que respalden, día a día, nuestra fe; de lo contrario, tenemos una fe de boca, aprendida de la cultura y de las tradiciones, pero que no nos mueve a nada.

Tú eres Pedro… no olvidemos que Pedro no es solo Pedro, es toda persona que cree en Jesús. La Iglesia es el conjunto de los creyentes en Cristo que viven un proceso de madurez en la fe y el compromiso cristiano. Todo el que entra en esta dinámica de fe en Jesús, es Pedro, es fundamento, es instrumento de Jesús para él seguir construyendo el Reino de su Padre Dios. No olvidemos que Pedro pasa por un largo proceso de fe que le lleva de compartir con Jesús su vida en Galilea, hasta negarlo en Jerusalén para experimentar el amor misericordioso y perdonador de Jesús y comprometerse con él a continuar su misión. Los creyentes, como Jesús, abrazan la voluntad del Padre hasta la muerte y asumen la voluntad de Dios como criterio último y definitivo de la propia existencia. Creer es asumir un compromiso serio con la causa de Jesús que es la causa del Reino

martes, 21 de febrero de 2017

EL CAMINO DE LA GRANDEZA

“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 30-37.
Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: « ¿De qué discutían por el camino?». Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado». Palabra del Señor.


REFLEXIÓN



No entendemos a Jesús y nos da miedo profundizar en su mensaje. Queremos que Jesús nos enseñe lo que ya nosotros sabemos y nos acomoda. Los discípulos se avergüenzan de andar preocupados de puestos e importancias mundanas. ¿Cuáles son hoy nuestras ambiciones?  "Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos". En el grupo que sigue a Jesús, el que quiera sobresalir y ser más que los demás, se ha de poner el último, detrás de todos; así podrá ver qué es lo que necesitan y podrá ser servidor de todos. La verdadera grandeza consiste en servir. Para Jesús, el primero no es el que ocupa un cargo de importancia, sino quien vive sirviendo y ayudando a los demás. Los primeros en la Iglesia no son los jerarcas sino esas personas sencillas que viven ayudando a quienes encuentran en su camino.


Para Jesús, su Iglesia debería ser un espacio donde todos piensan en los demás. Una comunidad donde estamos atentos a quien nos puede necesitar. Necesidades materiales y no materiales como el apoyo mutuo, la oración, el perdón… En el centro de la Iglesia de Jesús ha de estar siempre ese niño que el abraza y pone de ejemplo, símbolo de las personas débiles y desvalidas, los necesitados de apoyo, defensa y acogida. No han de estar fuera, junto a la puerta. Han de ocupar el centro de nuestra atención. El camino para acoger a Dios es acoger a su Hijo Jesús presente en los pequeños, los indefensos, los pobres y desvalidos. Tenemos mucho que aprender para ser felices desde ya. Que vivan un martes agradable.




lunes, 20 de febrero de 2017

NUESTRA FE

“El Evangelio de Hoy”: Mc 9,14-29

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discuten?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."
Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo les tendré que soportar? Tráiganmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy es de singular importancia para nosotros como creyentes y seguidores de Jesús. Hay muchas realidades que necesitan ser transformadas para que puedan responder a los requerimientos del Reino de Dios. Realidades que enmudecen, que no permiten oír y que mantienen a los pueblos y a las personas postradas. No siempre tenemos respuestas a estas realidades, creemos que deben ser superadas y tenemos fe que será así, pero no sabemos qué hacer y cuando intentamos nos quedamos cortos, no sabemos actuar para resolver nuestras incapacidades y problemas.

De todas maneras, somos gente de fe, Jesús es parte de nuestra vida y con él sabemos que siempre es posible.  Jesús responderá "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Y nos invita a reaccionar como el papá del muchacho enfermo: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame."  Un creyente debe permanecer fiel a pesar de los límites y las dudas. La fe y la oración son inseparables en la vida misionera. Ambas son una fuerza espiritual capaz de sanar los males de nuestro tiempo. No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes siempre hasta el final (Mateo 28,20) Ahí estará Jesús siempre acudamos a él en oración y confianza, lo que nosotros no podemos lo puede él. Oremos y trabajemos.

domingo, 19 de febrero de 2017

APRENDER DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5, 38-48

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente." Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica; dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús nos enseña la Buena Noticia de la que él es portador y nos invita a vivirla como una aventura que supere a todos los aventureros del mundo de ayer y de hoy: yendo más allá de lo común, siendo extraordinarios, superando a los que no tienen la fe puesta en él y su propuesta. La referencia es el Padre Dios quien no hace distinción de personas a la hora de vivir su bondad y su misericordia.

Amar a los enemigos. ¿Quiénes son nuestros enemigos? Quienes nos hacen daño, quienes nos contradicen, los que nos calumnian, en fin, nuestros enemigos son aquellos que se alegran de nuestros fracasos o los producen ellos mismos. Jesús no nos pide que seamos afectivamente cercanos a los enemigos pues sabemos que ellos pueden hacernos daño en cualquier momento, a lo que Jesús nos urge es a no buscar vengarnos, no hablar mal de aquellos que lo hacen con nosotros, no seguirle la corriente y al contrario, si podemos, hacerle el bien.

En todo esto Dios es nuestro ejemplo y Jesús lo muestra actuando con una apertura y universalidad sorprendente. La ley del talión es lo antiguo, lo nuevo es la ley del amor. Solo amando encontramos paz y felicidad. Organicémonos para vivir esta enseñanza de “El Evangelio de Hoy”. Buen domingo.

sábado, 18 de febrero de 2017

TRANSFIGURACIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 1-12.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: Maestro ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que lo cubrió y salió una voz de la nube: Este es mi Hijo amado; escuchadlo. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos. Le preguntaron: ¿Por qué dicen los letrados que primero tiene que venir Elías? Les contestó él: Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del Hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Les digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Este texto evangélico quiere afianzar la fe de aquellos tres apóstoles que eran ciertamente influyentes entre los miembros de la comunidad de discípulos de Jesús. Ellos fueron privilegiados para que, a su vez, ayudaran a sus compañeros a confiar plenamente en Jesús. La participación de Moisés y Elías  nos ayuda a unir el Antiguo y el Nuevo Testamento en una revelación progresiva de Dios a su pueblo, desde la llamada de Abrahán a salir de su tierra y aventurarse hacia la tierra prometida por Dios, hasta la presencia de Jesús como Dios con nosotros que nos aclara el camino de la salvación. El significado de la transfiguración no fue captado en su totalidad por Santiago, Pedro Y Juan en aquel momento, pero les preparó a vivir los acontecimientos de la persecución, muerte y resurrección de Jesús como una unidad de fe y de esperanza. Ya en la Realidad, los discípulos de Jesús siguieron su proceso de aprendizaje para su misión testimonial.

viernes, 17 de febrero de 2017

LA CRUZ QUE CONDUCE A LA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8, 34 - 9,1

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

«Y llamando a la gente a que se reuniera con sus discípulos, les dijo: El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga. Porque si uno quiere salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por mí y por la buena noticia, la salvará. Y luego, ¿de qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si le falta la vida?  Pues ¿qué podrá dar para recobrarla?  Además, si uno se avergüenza de mí y de mis palabras entre la gente ésa, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre.» Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Quien quiere seguir a Jesús encuentra en el evangelio de hoy unas instrucciones concretas de sus exigencias. «El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga». No podemos seguir a Jesús por caminos diferentes a los suyos. Los discípulos de Jesús deben estar preparados para seguirlo como Maestro y deben estar preparados para enfrentar todos los peligros que él enfrentó, hasta para entregar su vida por su causa. La única manera de salvar la vida es siendo fiel a Jesús, siguiendo sus pasos. No se trata de morir por morir sino de vivir intensamente el amor a Dios y al prójimo asumiendo todas las consecuencias.
Tomar la cruz y seguir a Jesús significa también asumir un estado de marginalidad dentro de la sociedad y al mismo tiempo, una opción preferencial por la justicia. Por tanto, la cruz no puede ser vista solo como ceremonia o como amuleto. Asumir la cruz de Jesús significa tomar partido, asumir el compromiso con Jesús y con la Buena Nueva de Dios. Luchar por la inclusión del prójimo marginado, para que hombres y mujeres sean tratados con dignidad.  Es así como se va construyendo el Reino de Dios. Es así como vamos sintiendo la alegría de sabernos juntos en el camino de la vida. Cada día la alegría será mayor si somos capaces de dejar de pensar solo en nosotros y ocuparnos de los demás siguiendo a Jesús.

jueves, 16 de febrero de 2017

PENSAR COMO DIOS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8, 27-33

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy?" Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y empezó a instruirlos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días." Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Qué fácil es confesar, de boca, la fe en Jesús: "Tú eres el Mesías." Y más fácil aún si se trata de decir lo que se comenta en los ambientes en que nos movemos acerca de él. Las respuestas de los discípulos sitúan a Jesús en la línea de los profetas de la historia de su pueblo. Pero la fe en Jesús exige un precio que no siempre estamos dispuestos a pagar. Jesús nos anuncia, a partir de las  respuestas encontradas, que será rechazado por los grandes de su pueblo, repudio que lo llevará a la muerte.

Es ahí donde comienza el problema para Pedro y sus compañeros y para nosotros hoy. En teoría somos claramente seguidores de Jesús y sus propuestas, su mensaje de amor y de paz, su llamado a la fraternidad y a la justicia; pero chocamos con las consecuencias de esta opción en la sociedad. La suerte del Maestro será la suerte de sus discípulos y eso no nos cuadra, no nos conviene.  Queremos pasar muy rápido de discípulos a maestros, como Pedro que pretende aconsejar a Jesús para evitar sufrimientos y contratiempos.

Jesús realiza una larga explicación sobre el significado de la cruz para ayudar a los discípulos a descubrir su nuevo sentido mesiánico. No es que Jesús ame el sufrimiento o lo esté planteando como un instrumento de salvación, es que no hay otras salidas para quienes asuman el servicio de la defensa de sus hermanos y hermanas. Es así como se paga a los profetas en las sociedades de ayer y de hoy. En realidad Jesús es el Mesías que la gente espera, lo que pasa es que lo esperaban y lo esperamos como un rey, otros como un sacerdote, otros como un guerrero, juez o profeta. Y Jesús vino, viene y vendrá como un Mesías servidor y sufriente, reprendiendo así cualquier duda ambiciosa de los discípulos de entonces y actuales.  Pidámosle que nos asista con su Espíritu para poder reconocerlo y seguirlo con alegría.

miércoles, 15 de febrero de 2017

DEJÉMONOS SANAR POR JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,22-26

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: "¿Ves algo?" Empezó a distinguir y dijo: "Veo hombres; me parecen árboles, pero andan." Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía con toda claridad. Jesús lo mandó a casa, diciéndole: "No entres siquiera en la aldea." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Jesús ha venido instruyendo a sus discípulos sobre el cambio que deben operar en ellos para poder comprender la naturaleza de Dios y su Reino. El texto sugiere que Jesús está mejorando la calidad de la visión de sus discípulos al instruirlos. Hasta ahora no ven claro. Parecen ciegos incapaces de distinguir bien.  Comparten con Jesús todo su tiempo pero siguen apegado a sus tradiciones como buenos judíos. Por eso Jesús continúa enseñándoles. La tarea de Jesús pretende guiarlos y sacarlos de estas estériles y enraizadas prácticas religiosas que no les permiten ver claramente la acción de Dios. Las enseñanzas de Jesús y el discipulado, nos permitirá sanar poco a poco nuestra ceguera. No nos hagamos los ciegos por miedo a asumir nuestra vocación cristiana. Vayamos más allá de las apariencias. El evangelio de hoy nos invita a abrir los ojos para distinguir el rostro de Jesús en la familia y en la comunidad.

martes, 14 de febrero de 2017

ENTENDER A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,14-21

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: "Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes." Ellos comentaban: "Lo dice porque no tenemos pan." Dándose cuenta, les dijo Jesús: "¿Por qué comentan que no tienen pan? ¿No acaban de entender? ¿Tan torpes son? ¿Para qué les sirven los ojos si no ven, y los oídos si no oyen? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Se acuerdan?" Ellos contestaron: "Doce." "¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete." Él les dijo: "¿Y no acaban de entender?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En el día del amor y la amistad el evangelio nos invita a preguntarnos, ¿Qué es lo que impide a los oyentes de comprender a Jesús? ¿Por qué si Jesús es tan claro y explica a sus discípulos con simplicidad toda su enseñanza, éstos no lo entienden? Creo que tenemos que partir del hecho de que Jesús anuncia la buena Nueva del amor de Dios, frente a una religión establecida y propagada, organizada y defendida de manera institucional y oficial. ¿Cómo hacerle caso a un nuevo anuncio si tenemos una tradición documentada y heredada? Hay que tener un espíritu libre y abierto a la palabra de Dios para discernir lo actual y verdadero. Estar atentos a los signos con los que Dios se nos presenta y nos llama hoy. Sin olvidar que el contenido del mensaje de Jesús desestabiliza y moviliza, no nos deja igual ni tranquilos. Todo lo anterior llena de miedo y paraliza. Esta es la causa de la incomprensión de los discípulos de Jesús de ayer y de hoy.

La vida será siempre el valor sublime, luego, los medios para mantenerla, impulsarla y trascender lo conocido. La fraternidad y la justicia que posibilitan la vida en comunidad. Pero vivimos en una sociedad que promociona valores competitivos y pasajeros que ocupan toda nuestra atención, dejando a un lado lo esencial de la vida. Los seguidores radicales de Jesús han tenido los mismos problemas ante sus auditores. Pensemos en un Francisco de Asís, quien predicaba con su vida, la sencillez, la pobreza, la reconciliación y la fraternidad como un medio para construir la paz, también incomprendido. Aprovechemos un rato de este día para profundizar en nuestro interior lo que entendemos y lo que nos resulta difícil de comprender del mensaje de Jesús. Y pidámosle que nos ayude a ser sinceros con nosotros mismos y nos permita vivir un verdadero encuentro con Él. Demos gracias a Dios por darnos la capacidad de vivir el amor y la amistad. Felicidades.

lunes, 13 de febrero de 2017

LOS GESTOS DE JESÚS: SIGNOS DEL REINO

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8, 11-13

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: "¿Por qué esta generación reclama un signo? Les aseguro que no se le dará un signo a esta generación." Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Cuando Jesús realiza un signo no es para buscarse amigos o crecer en fama o en prestigio. Sus gestos responden a su sensibilidad humana y se orientan a mejorar la vida de aquellos que muestran esperanza y creen en las promesas de Dios. Lo que Jesús persigue es hacer ver el amor de Dios por su pueblo, mostrar la misericordia más allá de las leyes frías y estériles que defienden y vigilan los fariseos, escribas y maestros de la ley. Jesús no muestra interés en violentar el curso normal de la naturaleza para satisfacer la curiosidad de los fariseos. Su poder no está en hacer signos o milagros extraordinarios sino en los signos del Reino de Dios, presencia salvífica que se muestra en su servicio a los pobres, enfermos y todo tipo de necesitados.

No es en lo extraordinario, sino en lo sencillo, lo humilde y lo pequeño donde nacen los milagros del amor de Dios. Jesús suspira profundamente por el dolor que le produce la insensatez y la terquedad de las autoridades religiosas, que por su ceguera no perciben los signos milagrosos que se dan en la cotidianidad y que se identifican por que procuran algo de fraternidad, justicia, paz, solidaridad, amor o amistad entre los hermanos. Y nosotros ¿Qué estamos exigiendo a Jesús hoy para creerle? ¿Cuáles son los signos que realizamos los creyentes de hoy para mostrar la presencia y el amor de Dios? Rechacemos la tentación de fundamentar nuestra fe en milagros extraordinarios y sigamos nuestra ruta humildemente en la cotidianidad de nuestra historia, Ahí se nos manifiesta Jesús vivo y verdadero, provocando espacios de fraternidad y de justicia.

domingo, 12 de febrero de 2017

MÁS QUE LA LEY

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5, 17-37.

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«No crean que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Les aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Se lo aseguro: Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos. Han oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo les digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil', tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto. Han oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo les digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio. " Pues yo les digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Han oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor". Pues yo les digo que no juren en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A ustedes les basta decir "sí" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno.» Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios. También para Jesús la Ley es importante. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en la tarea hacer una vida más justa y fraterna. Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos, los rencores o las venganzas. Aquel que no mata, cumple la ley, pero si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.

No es este un hecho que se da solo en la convivencia social. Es también un grave problema en la Iglesia actual. El Papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de “cristianos en guerra contra otros cristianos”. Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: “No a la guerra entre nosotros”. El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que “todos puedan admirar cómo se cuidan unos a otros, cómo se dan aliento mutuamente y cómo se acompañan”.

sábado, 11 de febrero de 2017

JESÚS AYUDA SIEMPRE

“El Evangelio de Hoy”: Jn 2, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan

"Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la Madre de Jesús. También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Y, como faltase el vino, la Madre de Jesús le dijo: No tienen vino, Jesús le respondió: Mujer, ¿qué nos va a tí y a mí? Todavía no ha llegado mi hora. Dijo su Madre a los sirvientes: Hagan lo que él les diga. Había allí seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones de los Judíos, cada una con capacidad de dos o tres metretas. Jesús les dijo: Llenen de agua las tinajas: Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Saquen ahora y lleven al maestresala. Así lo hicieron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde provenía, aunque los sirvientes que sacaron el agua lo sabían, llamó al esposo y le dijo: Todos sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú al contrario, has guardado el vino bueno hasta ahora. Así, en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de sus milagros con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Los 11 de febrero, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, la Iglesia celebra la jornada mundial de los enfermos. Es una manera de invitarnos a ser solícitos y solidarios con quienes, por enfermedad o vejez, ya no nos pueden acompañar en nuestras actividades comunitarias. La oración por los enfermos nos aproxima a ellos en un movimiento caritativo fraterno que nos enriquece. Se trata de preguntarnos junto a los enfermos, ¿qué es lo que nos hace disfrutar de la vida? ¿Cómo podemos gustar de la vida? A partir de la práctica de Jesús, el evangelio de esta fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, nos invita a aportar la alegría y el sentido a la vida, viviendo la fe y la caridad fraterna.

viernes, 10 de febrero de 2017

TODO LO HA HECHO BIEN

“El Evangelio de Hoy”: Mc 7,31-37

Lectura del santo evangelio según san Marcos:   

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", esto es: "Ábrete". Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: "Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Volviendo a Galilea Jesús hace que un sordo y tartamudo comience a oír con sus oídos y a hablar con su boca. Para la mentalidad de la época la sordera y la mudez, probablemente de nacimiento, pertenecen al tipo de enfermedades consideradas como castigo. Quien la sufre es visto como un pecador o hijo de pecadores. Al abrirle los oídos y soltarle la lengua a este hombre Jesús le devuelve la salud, deja de ser un enfermo. Pero además lo reintegra a la vida social y reencuentra  sus derechos religiosos, así deja de ser un marginado.

La comunidad cristiana, abierta a la Palabra de Dios, debe ser solidaria con quienes sufren en su cuerpo y en la sociedad.  El hambre, la enfermedad, la marginación y la explotación social son incompatibles con la voluntad de vida de Dios. La Buena Noticia es la vida, el Evangelio de Hoy es el cumplimiento de la promesa que encontramos en el libro del profeta Isaías: El Señor despegará los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará (Isaías 35, 5-6).

La actualización de este mensaje nos sensibilizaría a confiar plenamente en Dios y pedirle la asistencia de su Espíritu para poder esperar de Él la salvación y disponernos a trabajar a favor de la salud integral de su Creación, incluidos nosotros los seres humanos. Me parece que podríamos impulsar iniciativas a favor del bienestar de los sordos, los mudos. Pensemos en formas y fondos de inclusión en nuestra sociedad de todas las personas a las que no les reconocemos su voz, sus opiniones y sus derechos.

jueves, 9 de febrero de 2017

MISIÓN UNIVERSAL

“El Evangelio de Hoy”: Mc 7, 24-30

Lectura del santo evangelio según san Marcos:


En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: "Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos." Pero ella replicó: "Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños." Él le contestó: "Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija." Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La región de Tiro se encuentra en las fronteras de Galilea, pero eso nos ayuda a recordar que Jesús y su misión no se reducen a una población limitada sino que su revelación es universal.  Una mujer se acerca y pide por su hija enferma. Marcos nos dice explícitamente que se trata de una mujer de otra raza y de otra religión, es decir, una pagana de Fenicia. Esta mujer suplica por la sanación de su hija poseída por un espíritu inmundo y Jesús fiel a su tradición argumenta con una frase dura: “no está bien quitar el pan a los hijos y echárselo a los perritos”. Para los judíos, los hijos son el pueblo de Dios y los perritos los paganos.

Pero la mujer confiesa su fe diciendo: “pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Jesús deja claro que  la Buena Noticia no tiene límites geográficos ni fronteras religiosas, quienes la acogen son liberados y salvados. Acoger a Jesús y su mensaje supone estar abiertos a los demás. No podemos encontrarnos con Jesús y seguir igual… La fe cristiana se verifica en la relación fraterna que entabla con los demás.

miércoles, 8 de febrero de 2017

ESCUCHAR A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 7,14-23

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: "Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga."
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. El les dijo: "¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina." Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: "Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


El Evangelio de Hoy nos está invitando a armonizar nuestro interior, lo que pensamos, creemos y queremos, con nuestro exterior, lo que practicamos, lo que mostramos frente a los demás. Si no lo hacemos vivimos en la mentira y no logramos realizar nuestra vida en ningún sentido. Lo esencial no es adaptarse a todo lo que se nos pide desde fuera, desde las instituciones, desde la sociedad en que vivimos, lo esencial es el amor y el compromiso desde la fe a favor de la dignidad humana. Lo que puede hacernos impuros son las actitudes antihumanas que asumimos de manera egocéntrica. Son estas actitudes las que nos impiden sonreír de manera libre y abierta. Así que hoy somos invitados a la transparencia, a la sinceridad y a la coherencia de vida. Dejemos de perder tiempo hablando de alimentos puros e impuros pues ya Jesús habló claramente de eso.

martes, 7 de febrero de 2017

LA FE NOS UNE EN LA FRATERNIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Mc 7, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?" Él les contestó: "Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos." Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres."
Y añadió: "Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte"; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: "Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo", ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas." Palabra del Señor.

Reflexión

Lo que Jesús nos enseña es el centro de nuestra fe. Lo importante es descubrir el rostro compasivo, misericordioso y liberador de Dios. Todo lo demás se organizará a partir de esta experiencia amorosa. La ley, el templo y el culto deben estar orientados a destacar esta realidad de Dios. De no ser así, las religiones se convierten en instituciones pesadas que en vez de aportar vida y esperanza, deprimen y entristecen a los pueblos. Demos gracias a Jesús que nos ha dado el ejemplo de cómo vivir nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos de fe.

Una fe que nos une en el amor, en la práctica de la solidaridad y la búsqueda del bien compartido. Para Jesús la única ley es el amor, el único culto es la misericordia y el único templo es el corazón humano. Aprovechemos la vida presente para revisar nuestra práctica religiosa y cambiar aquello que no responda a la práctica de Jesús, Él es nuestro Maestro. Vivamos con alegría nuestra fe cristiana y compartámosla en comunidad.