EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 10 de febrero de 2017

TODO LO HA HECHO BIEN

“El Evangelio de Hoy”: Mc 7,31-37

Lectura del santo evangelio según san Marcos:   

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", esto es: "Ábrete". Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: "Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Volviendo a Galilea Jesús hace que un sordo y tartamudo comience a oír con sus oídos y a hablar con su boca. Para la mentalidad de la época la sordera y la mudez, probablemente de nacimiento, pertenecen al tipo de enfermedades consideradas como castigo. Quien la sufre es visto como un pecador o hijo de pecadores. Al abrirle los oídos y soltarle la lengua a este hombre Jesús le devuelve la salud, deja de ser un enfermo. Pero además lo reintegra a la vida social y reencuentra  sus derechos religiosos, así deja de ser un marginado.

La comunidad cristiana, abierta a la Palabra de Dios, debe ser solidaria con quienes sufren en su cuerpo y en la sociedad.  El hambre, la enfermedad, la marginación y la explotación social son incompatibles con la voluntad de vida de Dios. La Buena Noticia es la vida, el Evangelio de Hoy es el cumplimiento de la promesa que encontramos en el libro del profeta Isaías: El Señor despegará los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará (Isaías 35, 5-6).

La actualización de este mensaje nos sensibilizaría a confiar plenamente en Dios y pedirle la asistencia de su Espíritu para poder esperar de Él la salvación y disponernos a trabajar a favor de la salud integral de su Creación, incluidos nosotros los seres humanos. Me parece que podríamos impulsar iniciativas a favor del bienestar de los sordos, los mudos. Pensemos en formas y fondos de inclusión en nuestra sociedad de todas las personas a las que no les reconocemos su voz, sus opiniones y sus derechos.

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