EVANGELIO DEL DOMINGO
"Velen, porque no saben el momento". San Marcos, 51-62.

jueves, 22 de julio de 2021

MARÍA MAGDALENA


 

“El Evangelio de Hoy”: Jn 20,1.11-18

Lectura del santo evangelio según san Juan.

 

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre de ustedes, al Dios mío y Dios de ustedes." María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto." Palabra del Señor.

 

Reflexión

 

Según el evangelio de Juan, María de Magdala, cuya fiesta celebramos hoy, es la primera que va al sepulcro, cuando todavía está oscuro, y descubre desconsolada que está vacío. Le falta Jesús. El Maestro que la había comprendido y curado. El Profeta al que había seguido fielmente hasta el final. ¿A quién seguirá ahora? Así se lamenta ante los discípulos: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". Estas palabras de María Magdalena podrían expresar la experiencia que viven hoy muchísimos cristianos: ¿Qué hemos hecho de Jesús resucitado? ¿Quién se lo ha llevado? ¿Dónde lo hemos puesto? El Señor en quien creemos, ¿es un Cristo lleno de vida o un Cristo cuyo recuerdo se va apagando poco a poco en los corazones? Es un error que busquemos "pruebas" para creer con más firmeza. No basta acudir al magisterio de la Iglesia. Es inútil indagar en las exposiciones de los teólogos. Para encontrarnos con el Resucitado es necesario, ante todo, hacer un recorrido interior. Si no lo encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos en ninguna parte.

 

María va y viene en busca de Jesús, se fatiga y estresa tanto que cuando lo ve no lo reconoce. Tenemos que examinar por qué nuestra fe tiende tantas veces a la tristeza, por qué nos falta la alegría de contar con Jesús. Necesitamos experimentar la experiencia de un Jesús lleno de vida que nos vivifique y comprometa en su causa. Según el relato, Jesús está hablando con María, pero ella no sabe que es Jesús. Es entonces cuando Jesús la llama por su nombre, con la misma ternura que ponía en su voz cuando caminaban por Galilea: "¡María!". Ella se vuelve rápida: "Rabbuní, Maestro". María se encuentra con el Resucitado cuando se siente llamada personalmente por él. Es así. Jesús se nos muestra lleno de vida, cuando nos sentimos llamados por nuestro propio nombre, y escuchamos la invitación que nos hace a cada uno. Es entonces cuando nuestra fe crece. No reavivaremos nuestra fe en Cristo resucitado alimentándola solo desde fuera. No nos encontraremos con él, si no buscamos el contacto vivo con su persona. Probablemente, es el amor a Jesús conocido por los evangelios y buscado personalmente en el fondo de nuestro corazón, el que mejor puede conducirnos al encuentro con el Resucitado.

martes, 20 de julio de 2021

FAMILIA DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Mt 12, 46-50

      

Lectura del santo Evangelio según san Mateo      

 

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo." Pero él contestó al que le avisaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre." Palabra del Señor. 

 

Reflexión

 

La manera de pertenecer a la familia de Jesús está vinculada a la escucha y práctica de su palabra. Jesús se encarga de enfatizar por todos lados en los evangelios la importancia de permanecer unidos a él a través de su palabra. En otro pasaje del Evangelio vimos cómo le dice Jesús a Marta que su hermana María, había escogido la mejor parte y que nadie se la quitaría. Esa mejor parte consistió en quedarse a sus pies escuchando sus enseñanzas. Jesús tuvo su familia biológica que le enseñó la vida en la fe de su pueblo pero poco a poco fue asumiendo su propia misión de salvación. La nueva familia de Jesús es más amplia y universal. Somos llamados a pertenecer a ella dándole importancia a la palabra de Dios. La importancia de la palabra de Jesús es que nos mantiene unidos a él y a su misión. En medio de muchísimas situaciones de nuestra realidad cotidiana que nos amenazan con distraernos de lo verdaderamente importante que es seguir a Jesús, su palabra nos hace centrar en lo esencial.

lunes, 19 de julio de 2021

EL GRAN SIGNO, JESÚS


 

"El Evangelio de Hoy": Mt 12, 38-42

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

 

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: Maestro, queremos ver un signo tuyo."

Él les contestó: -Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el de Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón." Palabra del Señor.

 

Reflexión

 

La vida de Jesús es una invitación constante al cambio de actitud de sus seguidores, un llamado a la conversión: “Conviértanse que el reino de Dios está cerca”. Estamos acostumbrados a hablar de signos y milagros como grandes y espectaculares acontecimientos que violan todas las leyes de la naturaleza humana y actúan, como por arte de magia sobre la realidad. Jesús ha realizado infinidad de señales y de signos milagrosos del Reino. Sus signos nos hablan del amor que Dios nos tiene y de su infinita misericordia. Sólo si reconocemos este amor de Dios seremos capaces de confiar en él y de cambiar todo lo que nos impide vivir en la alegría y en la paz.

 

Al igual que la gente sencilla de Galilea estamos invitados a reconocer las señales que Jesús nos ofrece y que nos dejan ver la salvación de Dios. Dejemos nuestros esquemas e intereses a un lado y confiemos en la oferta de Jesús. Vivamos el mandamiento del amor que nos hace tratar a los demás como hermanos y hermanas. Entonces no acusaremos ni juzgaremos sino que perdonaremos y aceptaremos a los otros como Dios nos perdona y anima.