EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

ENCONTRARÁN DESCANSO



“El Evangelio de Hoy”: Mt 11, 28-30


Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús exclamó: "Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Palabra del Señor.

Reflexión

Desde nuestro bautismo somos en Cristo regenerados. Esta realidad no ocurre mágicamente, es un proceso activo de marcha hacia la realización en Jesús. Por eso Jesús nos invita a ir a él. Desde él tendremos que interpretar todo lo que nos acontece y desde él buscar salidas durables a nuestros problemas.

No es nada raro el cansancio de todo tipo que nos puede llegar como hombres y mujeres. Los agobios no son pocos, desde lo económico hasta lo espiritual pasando por la cotidianidad de la vida en familia y en comunidad. Jesús nos acompaña en todo momento para ser soporte de nuestra vida, inspiración e iluminación de manera que no perdamos ni el rumbo ni la esperanza. La propuesta de Jesús supone en este contexto una exigencia altísima, pero también una enorme libertad. Los valores del respeto y la humildad no sólo son un modo de relacionarse mejor con los demás, sino que se convierten en un camino de liberación humana.

Se trata de cambiar el peso de las exigencias sociales, culturales y religiosas por la libertad y la disciplina de la misericordia y la solidaridad. Cada una, cada uno y en comunidad, sigamos buscando el significado de la propuesta definitiva del amor solidario, el respeto mutuo y el cuidado de nuestro planeta. Que la Virgen de Guadalupe nos inspire y acompañe para poder hacer la voluntad de Dios.

martes, 10 de diciembre de 2019

ATENDER A LOS PEQUEÑOS




“El Evangelio de Hoy”: Mt 18, 1-5.10.12-14

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?" Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: "Les aseguro que, si no vuelven a ser como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué les parece? Supongan que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, les aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo su Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños." Palabra del Señor.

Reflexión

Este texto nos vuelve a recordarnos la enseñanza de Jesús sobre la importancia de las personas en el Reino de Dios. Los discípulos de Jesús, influenciados por las corrientes sociales, se muestran interesados en saber quien es el primero, el mayor o el más importante en el Reino de Dios. La inquietud de sus discípulos provoca en Jesús, “el sermón de la comunidad” que tiene como palabra clave los “pequeños”. El mayor es aquel que opta por el hermano más pequeño, más insignificante. Los pequeños no son los niños, sino también las personas pobres, marginadas y sin importancia en la sociedad y en la comunidad, inclusive los niños. El Sermón de la Comunidad es para hacer entender que entre los seguidores de Jesús tiene que estar vivo el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés y autopromoción.  En vez de crecer hacia arriba, tienen que crecer hacia abajo, hacia la periferia, donde viven los pobres, los pequeños.

Escandalizar a los pequeños significa: ser motivo para que los pequeños pierdan la fe en Dios y abandonen la comunidad. No podemos permitir, de forma alguna, que los pequeños se sientan marginados en nuestra comunidad. Pues, en este caso, la comunidad dejaría de ser una señal del Reino de Dios. La referencia a la oveja descarriada no es otra cosa que la imagen final de esta clara reflexión: el amor de Dios, si bien es universal, es también preferente. Se opta por el que está en situación de necesidad, aunque todo el resto menos uno se encuentre saciado y en paz. Así es Dios, tierno, presente, misericordioso y compasivo. Así vivió Jesús. Sigamos sus huellas y viviremos con él.

lunes, 9 de diciembre de 2019

PARA DIOS NADA HAY IMPOSIBLE




“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy celebramos la fiesta de La Inmaculada Concepción. Esta fiesta nos invita a ser como María, creyente por excelencia y modelo para nuestra fe. María es una figura clave en el Adviento. Alégrate llena de gracia. Dios se dispone a cumplir la promesa hecha a su pueblo de enviarle un Mesías, un Salvador. En María y por medio de ella Dios asume plenamente nuestra condición humana para redimirla. La fe popular y la tradición de la Iglesia han dado un significado mayor a este acontecimiento salvífico. Es la fe del pueblo la que declara que María ha sido “capacitada” por Dios para no consentir con el pecado. La declaración del dogma (enseñanza) de la Inmaculada Concepción data del 8 de diciembre de 1854, realizada por el Papa Pío IX mediante la bula (documento papal) “Innefabilis Deus”.

Venerar a María como “libre de pecado” es señalar el anticipo del futuro de la humanidad. Los seres humanos estamos llamados, por iniciativa divina, para alcanzar la perfección en la fe (madurez en la fe) como la alcanzó María. Pero es sólo el amor el que nos puede transformar en libres de pecado como María. La vida, la muerte y la resurrección de Jesús nos han perfeccionado. Somos llamados a asumir esa perfección con humildad y confianza. En María estamos todos los seres humanos. Ella es figura de la humanidad receptora del proyecto de salvación. Hágase en mí según tu palabra. María se hace portadora de La Palabra.