EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

miércoles, 1 de julio de 2020

VIDA Y DIGNIDAD




“El Evangelio de Hoy”: Mt 8, 28-34

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y les dijeron a gritos: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?"
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: "Si nos echas, mándanos a la piara". Jesús les dijo: "vayan". Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En una sociedad maltratada por la fuerza demoníaca del imperio romano no es fácil creer en la Buena Noticia. En el Evangelio de hoy podemos sentir la situación por la que está pasando la gente al leer las descripciones y los símbolos utilizados por el evangelista para hablar de los endemoniados, de la piara de cerdos y del lago y la gente. Las autoridades mantienen oprimida a la población y no le permite vivir en paz. Los endemoniados provienen de sepulcros, de no vida, quizás la situación en que se encontraban muchas personas, excluidas y marginadas socialmente.

Llama la atención que nombren a Jesús como Hijo de Dios, que ha venido antes de tiempo a atormentarles. La realidad de la gente es tan lamentable que ni siquiera son capaces de distinguir la bondad y cercanía de Jesús que libera y sana. Desconfían de todo al creer que ya nada les salvará de la indignidad en la que están inmersos. Jesús aprovecha el momento para seguir anunciando lo nuevo, su presencia aporta la vida y la dignidad a las personas. Aunque la gente quedara con miedo, Jesús le anuncia la posibilidad de liberarse del yugo opresor y seguir andando.

martes, 30 de junio de 2020

CONFIAR EN EL MAESTRO




“El Evangelio de Hoy”: Mt 8,23-27

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: "¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!" Él les dijo: "¡Cobardes! ¡Qué poca fe!" Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: "¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!" Palabra del Señor.

Reflexión

Mientras que Jesús está muy tranquilo descansando, sus seguidores están temblando del miedo e inquietos ante las dificultades confrontadas desde los inicios de su seguimiento. Hoy sabemos que se trata de las dificultades que afrontaron las comunidades cristianas nacientes, después de la muerte y resurrección de Jesucristo. Las persecuciones, encarcelaciones y muertes que sufrieron los creyentes en momentos concretos de los inicios del cristianismo.

El Evangelio de hoy también quiere ser un llamado de atención a los seguidores de Jesús, a nosotros. ¿A quién acudimos cuanto tenemos dificultades? ¿Vivimos nuestra fe en Jesús o nos olvidamos de Él? Quienes optan por Jesús no tienen otra alternativa que acudir a él como Salvador y Maestro. Cuando la fe es vulnerable a tantas propuestas, se hace urgente volver al evangelio como fuente innegociable de todo comportamiento humano; volver a Jesús y su Palabra, despertarlo para que nos ayude a manejar las turbulencias del mal, las contrariedades, conflictos y proyectos generadores de pobreza e injusticia.

¿Cuáles son, hoy, las fuentes de nuestras inquietudes y miedos? ¿Qué nos amenaza? Acerquémonos, entonces, con humildad a Jesús y digámosle que nos dé la fuerza suficiente para superar toda tormenta y que acreciente nuestra fe, para no ceder ante propuestas que nos deshumanicen. No tengamos miedo de acudir a Jesús en busca de ayuda, “sálvanos Señor”. Mantengamos vinculados los unos y los otros desde las enseñanzas y las prácticas de Jesús.

lunes, 29 de junio de 2020


“El Evangelio de Hoy”: Mt 16,13-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, ¡hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."  Palabra del Señor.

Reflexión

La profesión de fe en Jesús no puede hacerse sin consecuencias. Si creemos en Jesús, lo iremos diciendo con nuestra manera de vivir, con nuestras opciones y estilo de vida. Creer en Jesús como el Hijo de Dios lleva consigo creer en su proyecto, en su manera de relacionarse con Dios, a quien Jesús experimenta como Padre de todos y todas, lo que implica una relación fraterna con el prójimo. ¿Cuál es la influencia que ejerce Jesús en nuestra vida diaria? La vida cotidiana es nuestra confesión de fe. Si creemos tenemos que tomar decisiones que respalden, día a día, nuestra fe; de lo contrario, tenemos una fe de boca, aprendida de la cultura y de las tradiciones, pero que no nos mueve a nada.

Tú eres Pedro… no olvidemos que Pedro no es solo Pedro, es toda persona que cree en Jesús. La Iglesia es el conjunto de los creyentes en Cristo que viven un proceso de madurez en la fe y el compromiso cristiano. Jesús no dijo tu eres Pedro, tú serás el Papa, dijo tú eres Pedro. Todo el que entra en esta dinámica de fe en Jesús, es Pedro, es fundamento, es instrumento de Jesús para él seguir construyendo el Reino de su Padre Dios. No olvidemos que Pedro pasa por un largo proceso de fe que le lleva de compartir con Jesús su vida en Galilea, hasta negarlo en Jerusalén para experimentar el amor misericordioso y perdonador de Jesús y comprometerse con él a seguir su tarea.


Todo el que confiesa su fe en Jesús, en consecuencia, se debe preparar para atender el llamado a la justicia, la verdad y la reconciliación que Jesús encarnó con todas sus consecuencias y de manera libre y alegre. Como Jesús abraza la voluntad del Padre hasta la muerte, abraza su propia cruz y asume la voluntad de Dios como criterio último y definitivo de la propia existencia. Creer es asumir un compromiso serio con la causa de Jesús que es la causa del Reino, la causa de los pobres, la causa de humanizar la vida en nuestro mundo de manera que responda, aunque sea en lo mínimo a lo que quiere Dios.