EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 17 de febrero de 2017

LA CRUZ QUE CONDUCE A LA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8, 34 - 9,1

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

«Y llamando a la gente a que se reuniera con sus discípulos, les dijo: El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga. Porque si uno quiere salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por mí y por la buena noticia, la salvará. Y luego, ¿de qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si le falta la vida?  Pues ¿qué podrá dar para recobrarla?  Además, si uno se avergüenza de mí y de mis palabras entre la gente ésa, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre.» Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Quien quiere seguir a Jesús encuentra en el evangelio de hoy unas instrucciones concretas de sus exigencias. «El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga». No podemos seguir a Jesús por caminos diferentes a los suyos. Los discípulos de Jesús deben estar preparados para seguirlo como Maestro y deben estar preparados para enfrentar todos los peligros que él enfrentó, hasta para entregar su vida por su causa. La única manera de salvar la vida es siendo fiel a Jesús, siguiendo sus pasos. No se trata de morir por morir sino de vivir intensamente el amor a Dios y al prójimo asumiendo todas las consecuencias.
Tomar la cruz y seguir a Jesús significa también asumir un estado de marginalidad dentro de la sociedad y al mismo tiempo, una opción preferencial por la justicia. Por tanto, la cruz no puede ser vista solo como ceremonia o como amuleto. Asumir la cruz de Jesús significa tomar partido, asumir el compromiso con Jesús y con la Buena Nueva de Dios. Luchar por la inclusión del prójimo marginado, para que hombres y mujeres sean tratados con dignidad.  Es así como se va construyendo el Reino de Dios. Es así como vamos sintiendo la alegría de sabernos juntos en el camino de la vida. Cada día la alegría será mayor si somos capaces de dejar de pensar solo en nosotros y ocuparnos de los demás siguiendo a Jesús.

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