sábado, 18 de febrero de 2017

TRANSFIGURACIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 1-12.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: Maestro ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que lo cubrió y salió una voz de la nube: Este es mi Hijo amado; escuchadlo. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos. Le preguntaron: ¿Por qué dicen los letrados que primero tiene que venir Elías? Les contestó él: Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del Hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Les digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Este texto evangélico quiere afianzar la fe de aquellos tres apóstoles que eran ciertamente influyentes entre los miembros de la comunidad de discípulos de Jesús. Ellos fueron privilegiados para que, a su vez, ayudaran a sus compañeros a confiar plenamente en Jesús. La participación de Moisés y Elías  nos ayuda a unir el Antiguo y el Nuevo Testamento en una revelación progresiva de Dios a su pueblo, desde la llamada de Abrahán a salir de su tierra y aventurarse hacia la tierra prometida por Dios, hasta la presencia de Jesús como Dios con nosotros que nos aclara el camino de la salvación. El significado de la transfiguración no fue captado en su totalidad por Santiago, Pedro Y Juan en aquel momento, pero les preparó a vivir los acontecimientos de la persecución, muerte y resurrección de Jesús como una unidad de fe y de esperanza. Ya en la Realidad, los discípulos de Jesús siguieron su proceso de aprendizaje para su misión testimonial.

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