EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 31 de mayo de 2016

VISITA DE MARÍA A ISABEL

“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 39-56

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre."  María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos hoy en la Iglesia, la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel. ¿Cuál es la importancia de este hecho para nosotros los creyentes? Una vez que María descubre su vocación de madre del Mesías, María decide visitar a su prima Isabel a quien, según ha sabido, también ha sido favorecida por Dios con una gracia especial de ser madre a destiempo pues es ya de avanzada edad. El objetivo de María parece ser el de ayudar a su prima que está embarazada de seis meses y de compartir todos los sentimientos que lleva por dentro al descubrirse la elegida de Dios para ser la madre de su Hijo.

Isabel bendice a María por confiar en la promesa de Dios y María expresa toda su dicha y su alegría al sentirse favorecida por Dios y proclama la grandeza del Dios que acompaña a su pueblo entrando en su historia e interviniendo a favor de los más humildes y necesitados que esperan en su misericordia. Aunque sufra humillaciones, debido a la pobreza, la discriminación y la marginación, el Pueblo de Dios puede contar con su promesa de salvación. El Señor enaltece a los humildes. María confiesa su fe en el Dios salvador de su pueblo y comparte su alegría de ser invitada a colaborar en esta historia. Nosotros también somos llamados a aportar nuestra vida a favor de la salvación siguiendo a Jesús y viviendo como él al servicio de nuestros hermanos y hermanas.

sábado, 28 de mayo de 2016

Nuestra Señora Del Sagrado Corazón

“El Evangelio de Hoy”,  Jn 19, 25-37

Lectura del Santo Evangelio  según San Juan.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la cercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: “Está cumplido”. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Los judíos entonces, como era el día de la preparación, para que no se quedasen los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebrarán un hueso”: y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”. Palabra del Señor.

Reflexión

Cada año, el último sábado de mayo celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Sagrado. Ella es la abogada de las causas difíciles y desesperada. Este nombre fue dado a la Virgen María por el Padre Julio Chevalier y sus compañeros, en Francia, para agradecer a nuestra Señora su intercesión a favor de la fundación de una Congregación dedicada a llevar a todo el mundo el amor al Sagrado Corazón de Jesús. La Familia Chevalier compuestas por Hermanos y hermanas consagradas, consagrados y laicos se ha encargado de la difusión de la espiritualidad mariana bajo la advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Se trata de reconocer lo cerca del Corazón de Jesús que está Nuestra Señora y de contemplarlo en su vuelco hacia los más necesitados de su amor generoso. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dios nos libre de todo mal. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s. Pidamos a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que interceda por nosotros ante su hijo Jesús para que nos libre de pretensiones y nos ponga al servicio de su Reino.

jueves, 26 de mayo de 2016

CORPUS CHRISTI

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 11b-17

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: - Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado. Él les contestó: - Denles ustedes de comer. Ellos replicaron: - No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: - Díganles que se echen en grupos de unos cincuenta. Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Dentro del ciclo C leemos este evangelio de la multiplicación de los panes. Jesús mismo es nuestro alimento, de él tomamos la fuerza necesaria para continuar nuestra vida y misión. Nosotros celebramos el cuerpo y la sangre de Cristo en cada Eucaristía, en cada misa. El creyente se reserva una hora para celebrar la eucaristía como núcleo de su vida espiritual. La fiesta del Corpus es una invitación a reavivar la eucaristía. Hace bien detenerse cada semana para encontrarse con otros creyentes, escuchar juntos el evangelio de Jesús, expresar nuestro agradecimiento a Dios por el regalo de la vida, y alimentamos del mismo Jesús.

"Dichosos los llamados a la cena del Señor". Así dice el sacerdote mientras muestra a todo el pueblo el pan eucarístico antes de comenzar su distribución. Son muchos, sin duda, los que se sienten dichosos de poder acercarse a comulgar para encontrarse con Cristo y alimentar en él su vida y su fe. No pocos se levantan automáticamente para realizar una vez más un gesto rutinario y vacío de vida. Somos invitados a vivir la Eucaristía de manera consciente y a darle todo su sentido, extendiéndola a la vida diaria. Así muchas personas que no le encuentran sentido a la misa podrían cambiar su actitud y dejarse alimentar por Jesús. Somos llamados también a descubrir el hambre de nuestros hermanos y a ver cómo podemos ayudarles a saciarse, a retomar fuerzas y a continuar su vida con alegría y confianza. Denles ustedes de comer.

miércoles, 25 de mayo de 2016

NO SABEN LO QUE PIDEN

“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 32-45

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: "Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará."
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: "Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir." Les preguntó: "¿Qué quieren que haga por ustedes?" Contestaron: "Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda." Jesús replicó: "No saben lo que piden, ¿son capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizarse con el bautismo con que yo me voy a bautizar?" Contestaron: "Lo somos." Jesús les dijo: "El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y se bautizarán con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está reservado."
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Ustedes, nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos." Palabra del Señor.

Reflexión

Por tercera vez Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección como parte de su misión salvífica. Este anuncio se enmarca dentro de su formación a quienes continuarán su misión en el mundo. Su muerte es consecuencia del compromiso asumido junto a los excluidos de su tiempo. Los discípulos aún no entienden este anuncio, por esto continúan con sus ambiciones personales totalmente opuestas a lo esencial del mensaje de Jesús.

El cáliz de sufrimiento y el bautismo del martirio que vivirá Jesús, también tendrán ocasión de vivirlo sus discípulos, pero no buscando poder dominador, sino sirviendo obedientemente la voluntad de Dios que es la vida de su pueblo.   La clave del servicio es la mejor manera de ganarnos un puesto junto a Jesús.

martes, 24 de mayo de 2016

CIEN VECES MAS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 28-31

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Jesús dijo: "Les aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más, casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros." Palabra del Señor.

Reflexión

Continuamos leyendo el capítulo 10 del evangelio de Marcos. Ayer, Jesús les había dicho a los discípulos que “le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios”. Pedro y los discípulos, a pesar de haber abandonado todo, continúan con la mentalidad del poder y del tener, piensan en una recompensa.

Todavía no entienden el sentido del servicio y la gratuidad. La respuesta de Jesús deja entrever que no deben esperar seguridad, ni ganancias. No olvidemos que con el libro de Job, en el Antiguo Testamento, quedó aclarada la Teoría de la retribución: Dios no le paga con bienes a los buenos y con males a los malos, Dios es un Padre de amor que ama, perdona y acompaña.

Una persona que vive para el servicio no está preocupada en defender sus posesiones y sus propios intereses. Una persona pobre no tiene esa preocupación. Pero hay pobres con cabeza de ricos. Esto nos hace esclavos del consumismo; por tanto, ricos y pobres somos llamados para el servicio y la gratuidad. Nuestra paga ha de ser la alegría de seguir a Jesús y construir con él un mundo nuevo basado en relaciones de hermanos y hermanas.

lunes, 23 de mayo de 2016

UNA COSA TE FALTA

 “El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 17-27

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre." Él replicó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño." Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, luego sígueme." A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!" Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: "Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios." Ellos se espantaron y comentaban: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo." Palabra del Señor.


Reflexión


El Evangelio de Hoy nos presenta a este hombre que llega corriendo hasta Jesús, preocupado por la vida eterna. Materialmente tenía su problema resuelto, le falta asegurar la eternidad. Es un hombre cumplidor de su religión y su ley pero parece no contento ni seguro con eso, por eso está en búsqueda. Jesús lo recibe con alegría y lo sitúa frente a su prójimo y le invita a seguirle en su proyecto humanizador. Pero para esto tendría primero que deshacerse de sus riquezas dándosela a los pobres y no está dispuesto a esto, se siente cómodo con sus bienes y no está dispuesto a pasar trabajo. Así que renuncia a seguir a Jesús y se marcha triste.

¿Cuál es nuestra situación económica? ¿Qué tenemos, qué nos falta? ¿Qué nos impide seguir a Jesús? Hace rato que se habla de crisis. ¿Qué hacemos nosotros los creyentes como combate contra las crisis? La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que somos y lo que tenemos. Revisemos nuestra relación con el dinero: ¿Qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisemos nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿Qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos? ¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?

Es casi seguro que no podremos realizar gestos heroicos, pero si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco más humana y llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, estaremos “cumpliendo” los mandamientos de Dios y la Iglesia, pero a nuestra vida y a nuestra religión le faltará alegría, confianza y paz. La vida eterna es un don de Dios. Solo se asegura amando de manera concreta a quienes nos rodean y trabajando por un mundo más humano y fraterno.

domingo, 22 de mayo de 2016

SANTÍSIMA TRINIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Jn 16, 12-15

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y les comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que les irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío y se lo anunciará." Palabra del Señor. 

Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. A Dios Jesús lo llama “Padre” y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, “Dios” es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana. Jesús pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en entre nosotros.

Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como “Hijo” de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren. Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.

Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el “Espíritu” de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profética. Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu nos hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad.

sábado, 21 de mayo de 2016

DEJEN QUE LOS Niños SE ACERQUEN A Mí

“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 13-16

Lectura del santo evangelio según san Marcos: 

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí: no se lo impidan; de los que son como ellos es el reino de Dios. Les aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos. Palabra del Señor.

Reflexión

Seguro que los discípulos intentaban alejar de Jesús a todas aquellas personas que en su sociedad no tenían  importancia. Jesús les pregunta, ¿Por qué se lo impiden? Los niños eran amados profundamente pero no contaban para nada. Estaba también la cuestión de la pureza, tanto de los niños como de sus madres, quien los tocaba quedaba contaminado. Y Jesús va a decir: “Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Los niños viven del amor gratuito dado por sus padres y a su vez estos ven a sus hijos como un don de Dios, por eso los cuidan con esmero y cariño.

Así es el Reino de Dios. Un Reino que se hace visible a través de la sencillez, la ternura, la humildad, la alegría, la creatividad y hasta la desobediencia, en algunos casos, del niño que cada uno lleva dentro y vive nuestra vida. Pidamos a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, cuya Novena estamos celebrando que nos inspire para vivir configurados con el Corazón de su Hijo. Nuestra Señora del Sagrado Corazón, ruega por nosotros.

lunes, 16 de mayo de 2016

TENER FE PARA SEGUIR A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 9,14-29

Lectura del santo evangelio según san Marcos.


En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discuten?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."
Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo les tendré que soportar? Tráiganmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."  Palabra del Señor.

Reflexión

Para poder ser discípulos y discípulas de Jesús hay que tener fe. Si no creemos realmente en Jesús, en su Buena Noticia. Creer en el perdón como sanación del otro y de uno mismo. Creer en la fraternidad y la justicia. Creer en la compasión y la misericordia. La fe es fundamental en la época de Marcos, años 70, dado que las comunidades vivían con miedo ante las constantes amenazas de persecución. Solo venciendo el miedo es posible resistir ante la amenaza de muerte que viene de los perseguidores.

Jesús encontró mucha gente alrededor de los discípulos; un padre desesperado había pedido a los discípulos que expulsaran un espíritu que se había apoderado de su hijo, pero éstos no fueron capaces de expulsarlo. La frase del padre: “ten piedad de nosotros y ayúdanos” expresa una situación real del pueblo. Tantos problemas para poder vivir de acuerdo a la enseñanza de Jesús ha llevado a la gente a no saber a qué atenerse, quieren encontrar paz y salud para responder a la voluntad de Dios pero no es nada fácil mantener la fe. La respuesta de Jesús, “todo es posible para quien cree”, nos muestra cómo debe ser la actitud del discípulo y la discípula de Jesús. A pesar de las dudas, hay que perseverar en la fe. Confiemos y continuemos creyendo.

domingo, 15 de mayo de 2016

RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 20,19-23

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos." Palabra del Señor.

Reflexión

En las primeras comunidades cristianas se puede observar un hecho esencial: los creyentes viven de una experiencia que ellos llaman «el Espíritu» y que no es otra cosa que la comunicación interior del mismo Dios. Él es el «dador de vida». El principio vital. Sin el Espíritu, Dios se ausenta, Cristo queda lejos como un personaje del pasado, el evangelio se convierte en letra muerta, la Iglesia en pura organización. Sin el Espíritu, la esperanza es reemplazada por la charlatanería, la misión evangelizadora se reduce a propaganda, la liturgia se congela, la audacia de la fe desaparece.

Sin el Espíritu, las puertas de la Iglesia se cierran, el horizonte del cristianismo se empequeñece, la comunión se resquebraja, el pueblo y la jerarquía se separan. Sin el Espíritu, la catequesis se hace adoctrinamiento, la vida cristiana se degrada en «moral de esclavos». Sin el Espíritu, la libertad se asfixia, surge la apatía o el fanatismo, la vida se apaga.

El mayor pecado de la Iglesia actual es la «mediocridad espiritual». Nuestro mayor problema pastoral, el olvido del Espíritu. El pretender sustituir con la organización, el trabajo, la autoridad o la estrategia lo que sólo puede nacer de la fuerza del Espíritu. Lo esencial hoy es hacer sitio al Espíritu. Sin Pentecostés no hay Iglesia. Sin Espíritu no hay evangelización. No se crea nada nuevo, nada verdadero. Si no se deja recrear y reavivar por el Espíritu Santo de Dios, la Iglesia no podrá aportar nada esencial al anhelo del mundo. Así que pidamos sinceramente el Espíritu Santo.

sábado, 14 de mayo de 2016

A USTEDES LOS LLAMO AMIGOS

“El Evangelio de Hoy”: Juan 15,9-17
                                                          
Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como el Padre me ha amado, así les he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien les he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El capítulo 15 del evangelio de san Juan está marcado por la ternura de Jesús hacia sus discípulos. El centro de su mensaje es: “permanezcan en el amor que les tengo. Esa debe ser la fuente de nuestra alegría. Jesús se presenta como amigo, capaz de dar la vida por sus amigos. Ser cristiano es ser amigo de Jesús, no siervos, sino amigos confiados. Los siervos hacen las cosas por obligación y obedeciendo órdenes. Los amigos son capaces de adelantarse a las necesidades de sus amigos e ir puntualmente a colaborar. El comportamiento del amigo viene de dentro, es iniciativa. La amistad supone comunicación, haber hecho nuestros los objetivos y sentimientos de quien apreciamos y amamos.

La amistad no deja iguales las estructuras sociales. El calor de la amistad implica un compartir que crea la igualdad entre los amigos y rompe las categorías de dominación y servidumbre de unos sobre otros. No hay verdadera amistad y amor sino entre iguales. Si consideramos a los otros inferiores a nosotros entonces no puede haber amistad verdadera. La solidaridad cristiana no es impersonal. No hay compromiso con los otros si no hay amistad. Por eso Jesús es nuestro gran amigo que no viene a creerse superior y a condenarnos sino a compartir su vida y su santidad con nosotros. Este es mi mandamiento: “que se amen unos a otros como yo les he amado”.

viernes, 13 de mayo de 2016

¿ME AMAS MAS QUE ESTOS?

“El Evangelio de Hoy”: Jn 21,15-19

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis corderos." Por segunda vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le contesta: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Él le dice: "Pastorea mis ovejas." Por tercera vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras." Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme." Palabra del Señor.

Reflexión.

No fue nada fácil para Pedro entrar en la dinámica de Jesús, en su modo de vida y de anuncio de Dios. Pedro, líder de su comunidad, bien enraizado en el judaísmo y cumplidor de sus tradiciones y visión de dios y sus promesas para el pueblo de Israel. Lo central para Jesús no es un pueblo para Jesús es el amor, una cultura o una nación, universal, el servicio, la ternura liberadora. Y es ahí que Jesús quiere hacer entrar a Pedro con sus preguntas. No se trata de cumplir y hacer entrar a todo el mundo en lo de Dios por las fuerzas sino llegar a los corazones por la práctica del amor generoso capaz de dar la vida por los otros.

El cambio que Jesús le pide a Pedro es profundo y radical. Pedro quería ser discípulo de Jesús, pero a la vez quería tener poder para hacer presente, a través de la fuerza, la salvación prometida por Dios; se comprendía como un líder, súbdito de Dios, pero corría el peligro de hacer súbditos a sus hermanos de comunidad, pues sus relaciones estaban mediadas por el poder y no por el amor y el servicio incondicional. Era Pedro quien respondía de manera rápida a las preguntas de Jesús, tenía bien clara la ley y las tradiciones de su pueblo.

Las preguntas que Jesús hace a Pedro sirven para conducirle por el camino de la entrega, para hacerle renunciar a su deseo de poder y adentrarle en la lógica del amor radical, donde no hay súbditos, sino amigos. Dejemos que la Palabra de Dios nos desestabilice, que nos produzca sana tensión, que nos exija cambios profundos, eso nos ayudará a decirle sí al Señor, a entrar en su dinámica evangelizadora, desde la obediencia a la voluntad de Dios. Como Pedro, renunciemos a nuestras propias lógicas y cedamos el puesto a la lógica de Jesús: La cercanía, la compasión, la misericordia, el servicio a los más necesitados, la entrega. María, Nuestra Señora de Fátima supo atender el llamado de Dios y consagrarse a vivir su voluntad. Ella nos inspire y acompañe.

jueves, 12 de mayo de 2016

QUE LOS QUE ME CONFIASTE ESTÉN CONMIGO DONDE YO ESTOY

“El Evangelio de  Hoy”: Jn 17, 20-26

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos." Palabra del Señor.


Reflexión

El Evangelio de Hoy nos presenta la última parte de la “oración sacerdotal” de Jesús en la que él mira al cielo, evocando como un deseo profundo la unidad entre sus discípulos y la unidad entre nosotros, cristianos que hoy continuamos su obra. Nosotros, quienes decimos creer en sus palabras, somos llamados a permanecer en el amor que unifica y envía. La unidad no significa uniformidad, (no somos llamados a pertenecer todos a la misma organización eclesial, ni al mismo movimiento comunitario) sino permanecer en el amor. A pesar de las tensiones, de los conflictos, de nuestras maneras diferentes de pensar, debemos participar en el amor de la Trinidad revelada como modelo de nueva humanidad.

El Amor que nos une nos lleva a amar, incluso, a nuestros enemigos. No se trata de que tú me amas y yo te amo y quedarnos ahí, encerrados en nuestras pequeños círculos, es una unidad que abarca a todos y todas y se concretiza en el trato, en el servicio y las relaciones que vivimos con los demás. Que el Espíritu de Jesús nos una en su amor misionero.

miércoles, 11 de mayo de 2016

PARA QUE SEAN UNO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 17, 11b-19

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura.
Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad." Palabra del Señor.

Reflexión

La oración sacerdotal de Jesús (capítulo 17 del evangelio de Juan). Es un texto que nos ayuda a ponernos en sintonía con la fiesta del Pentecostés, en la que esperamos que el Espíritu Santo llegue a nuestras vidas. La petición principal de esta oración de Jesús es la unidad entre los suyos “para que sean uno como nosotros”. La unidad que desea Jesús para los suyos es obra del amor mutuo, “amar como él ha amado”, dándose a los otros hasta la muerte. La unidad se dará cuando cada uno de los miembros de la comunidad ame de tal manera que su entrega a los demás no tenga límites.

El amor es, pues, la norma de conducta de todo discípulo; el darse a sí mismo y a los demás es un don necesario en la relación interpersonal propuesta por la comunidad cristiana. Para ser uno es necesario ir más allá de cada uno y hacerse presente en la vida de cada uno de los demás, enriqueciendo al otro y dejándose enriquecer por el otro. Somos llamados a luchar contra la indiferencia y el individualismo creciente en nuestras sociedades. ¿Te sientes unido a los demás miembros de tu comunidad cristiana?

martes, 10 de mayo de 2016

TE RUEGO POR ELLOS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 17, 1-11ª

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti."  Palabra del Señor.

Reflexión

La misión de Jesús ha sido de revelarnos  el rostro amoroso y misericordioso de Dios a quien llama Padre. El evangelista San Juan  nos habla de cómo Jesús realiza su misión y cada una de las actividades a través de las cuales Jesús va evangelizando. Ahora es el turno de la comunidad cristiana, de los  discípulos y  discípulas de Jesús  de continuar su misión en el mundo. Para poder desarrollar su misión, que es la misión de Jesús, sus discípulos, la comunidad cristiana deberá tener muy en cuenta el modo de vida, el estilo, la  práctica de Jesús. Es por eso que Juan nos presenta  a Jesús en esta meditación que integra todo el capítulo 17 de su evangelio, medita sobre su persona y su actividad evangelizadora y sugiere que así debe ser nuestra vida y práctica eclesial.

La unidad de los creyentes debe ser un punto central, las relaciones  humanas entre los seguidores de Jesús hablarán de la calidad del seguimiento. El ejemplo a seguir es el de la relación existente entre Jesús y el Padre. Jesús tiene conciencia de enviado y por ello está en constante vinculación, oración y discernimiento de la voluntad de Dios, Su Padre.  De este vínculo estrecho entre Jesús y Dios Padre participan también los creyentes, quienes son llamados a participar de la misma gloria ofrecida por el Padre. No olvidemos que, como decía San Ireneo, “…la gloria de Dios es la vida de las personas y la gloria de las personas es la vida en Dios…” Jesús ha glorificado a Dios aportando vida a la gente, sanando, perdonando, animando… ofreciendo una esperanza poblada de signos de vida y de trascendencia…

 En su meditación oración Jesús ruega a quien lo envió para que la relación de los “suyos” con el proyecto de Dios sea real, fiel y radical, ya que esa es la única manera de vivir la plenitud de la salvación. Sólo quien cree en la fuerza transformadora del amor es capaz de percibir la presencia de Dios en su existencia, tal como lo experimentó Jesús en medio de la humanidad. Nosotros que con tanta facilidad perdemos la esperanza, en medio de los sufrimientos y momentos difíciles, recordemos que es el amor de Dios el que nos  garantiza vida eterna. Sigamos confiando y trabajando por una sociedad más humana donde se evidencien los valores y los signos de la presencia de Dios acompañando y salvando a su pueblo… Esa es su gloria, salvar, darnos vida.

lunes, 9 de mayo de 2016

EN EL MUNDO TENDRÁN LUCHAS

“El Evangelio de Hoy”: Juan 16, 29-33

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: "Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios." Les contestó Jesús: "¿Ahora creen? Pues miren: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que se dispersarán cada cual por su lado y a mí me dejen solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo."  Palabra del Señor.

Reflexión

Aunque ya hemos celebrado la fiesta de la Ascensión del Señor, continuamos con los textos del evangelio que nos hablan de la despedida de Jesús. Jesús aprovecha cada momento para avanzar en la formación de sus discípulos. No le engaña pintándole pajaritos en el aire con promesas de bienestar. Cuando sus discípulos viven la efervescencia de creer haber entendido todo, Jesús les recuerda que apenas comienzan su proceso de fe. En la vida cristiana nunca terminamos de aprender pues no se trata de aprendizajes sino de confianza absoluta en Dios y en su capacidad amorosa para perdonar y salvar sin importar lo bajo que nos encontremos.

Tengan valor: yo he vencido al mundo”. Jesús les dice que tengan valor seguramente porque conoce sus debilidades y porque los siente desanimados en su fe. Jesús sabe que todavía sus discípulos tienen mucho que aprender; pasarán por muchas pruebas y sufrimientos por el mero hecho de anunciar y vivir el Reino; por esto se dispersarán y hasta dejarán a Jesús solo. Lo importante es reconocer que Jesús confía en sus discípulos aun conociendo sus debilidades. Es él el Santo, el Salvador, el que nos acompaña para ayudarnos a vivir las etapas de nuestra vida como un aprendizaje permanente que nos lleve a la humildad y al amor mutuo como Jesús nos ha amado. 

domingo, 8 de mayo de 2016

USTEDES SON TESTIGOS DE ESTO

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 24, 46-53

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Ustedes son testigos de esto. Yo les enviaré lo que mi Padre ha prometido; ustedes quédense en la ciudad, hasta que se revistan de la fuerza de lo alto."
Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios. Palabra del Señor.

Reflexión

Son los últimos momentos de Jesús con los suyos. Su presencia no podrá ser sustituida por nadie. Jesús solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perdón y la misericordia de Dios. Que todos escuchen su llamada a la conversión. Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos sin fin. ¿Quién podrá anunciar esta Buena Noticia? Según el relato de Lucas, Jesús quiere dejar en la tierra “testigos”. Esto es lo primero: “ustedes son testigos de estas cosas”. Serán los testigos de Jesús los que comunicarán su experiencia de un Dios bueno y contagiarán su estilo de vida trabajando por un mundo más humano.

Pero Jesús conoce bien a sus discípulos. Son débiles y cobardes, Jesús los tranquiliza: “Yo les enviaré lo que mi Padre ha prometido”. No les va a faltar la “fuerza de lo alto”. El Espíritu de Dios los defenderá. Jesús entra en el misterio insondable de Dios y sobre el mundo desciende su bendición. A los cristianos se nos ha olvidado que somos portadores de la bendición de Jesús. Nuestra primera tarea es ser testigos de la Bondad de Dios. Mantener viva la esperanza. No rendirnos ante el mal. Este mundo que parece un “infierno maldito” no está perdido. Dios lo mira con ternura y compasión.

También hoy es posible buscar el bien, hacer el bien, difundir el bien. Es posible trabajar por un mundo más humano y un estilo de vida más sano. Podemos ser más solidarios y menos egoístas. Más austeros y menos esclavos del dinero. Las mismas crisis nos pueden empujar a buscar una sociedad menos corrupta. Nos hemos de sentir testigos y profetas de ese Jesús que pasó su vida sembrando gestos y palabras de bondad. Jesús es una bendición y la gente lo tiene que conocer.

sábado, 7 de mayo de 2016

PIDAN, Y RECIBIRÁN

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 16, 23b-28

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Yo les aseguro, si piden algo al Padre en mi nombre, se lo dará. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre; pidan, y recibirán, para que su alegría sea completa. Les he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que les hablaré del Padre claramente. Aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que yo rogaré al Padre por ustedes, pues el Padre mismo les quiere, porque ustedes me quieren y creen que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre." Palabra del Señor. 

Reflexión

Jesús vive plenamente su misión de dar a conocer el amor de Dios al mundo. De él aprendemos cómo vivir nuestra misión hoy, dos mil años más tarde. La obediencia al Padre y la confianza  en medio  de cualquier situación, por fuerte que haya sido, le dio a Jesús las fuerzas necesarias para atravesar las diferentes etapas de su vida sin desesperarse ni perder el juicio. Es por eso que Jesús nos invita a pedir en su nombre. Es una invitación,  también, a que nos amemos unos a otros como el Padre y el Hijo se aman. Dios nos ama y nos concede la vida para siempre.

Porque el Padre me ama también yo amo a Jesús y a mi prójimo, y sólo así podré ser como Jesús. Esta es una condición fundamental para alcanzar la felicidad completa. Jesús ya cumplió su misión, se dio al mundo por nosotros; por eso desde ahora él no pedirá más por nosotros, sino que nosotros pediremos en su nombre. Nunca olvidemos que la victoria de Jesús consiste en superar el odio con el amor. De la misma manera nuestra fe encuentra su verdadero fundamento y su práctica.