EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 31 de mayo de 2016

VISITA DE MARÍA A ISABEL

“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 39-56

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre."  María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos hoy en la Iglesia, la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel. ¿Cuál es la importancia de este hecho para nosotros los creyentes? Una vez que María descubre su vocación de madre del Mesías, María decide visitar a su prima Isabel a quien, según ha sabido, también ha sido favorecida por Dios con una gracia especial de ser madre a destiempo pues es ya de avanzada edad. El objetivo de María parece ser el de ayudar a su prima que está embarazada de seis meses y de compartir todos los sentimientos que lleva por dentro al descubrirse la elegida de Dios para ser la madre de su Hijo.

Isabel bendice a María por confiar en la promesa de Dios y María expresa toda su dicha y su alegría al sentirse favorecida por Dios y proclama la grandeza del Dios que acompaña a su pueblo entrando en su historia e interviniendo a favor de los más humildes y necesitados que esperan en su misericordia. Aunque sufra humillaciones, debido a la pobreza, la discriminación y la marginación, el Pueblo de Dios puede contar con su promesa de salvación. El Señor enaltece a los humildes. María confiesa su fe en el Dios salvador de su pueblo y comparte su alegría de ser invitada a colaborar en esta historia. Nosotros también somos llamados a aportar nuestra vida a favor de la salvación siguiendo a Jesús y viviendo como él al servicio de nuestros hermanos y hermanas.

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