EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

San Andrés

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 4,18-22

Lectura del santo evangelio según san Mateo: 

En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Vengan y síganme, y les haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Celebramos la fiesta del Apóstol San Andrés.  En El Evangelio de Hoy Jesús hace un llamado a sus primeros 4 discípulos y estos le siguen sin tardar. Les llama allí donde ellos están, en medio de sus afanes cotidianos. La vocación aparece en la Biblia como un relato que nos ayuda a comprender el misterio de todo llamado: nace en la vida cotidiana, con rasgos de identificación familiar, en el ambiente propio de cada convocado y con el reto a seguir una propuesta que implica un cambio radical en la vida de quien ha sido llamado. Las cuatro claves de la vocación son seguimiento, discipulado, comunidad y misión.  Preguntémonos hoy, a qué nos está llamando Jesús en medio de la realidad que vivimos y no dudemos en decirle “te seguiré Señor”, asumiendo un compromiso personal que nos lleve a la realización plena.

martes, 29 de noviembre de 2016

TE DOY GRACIAS PADRE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 10,21-24

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar."
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ven ustedes, y no lo vieron; y oír lo que oyen, y no lo oyeron." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La Iglesia celebra hoy la memoria de Francisco Javier, uno de los primeros compañeros de San Ignacio de Loyola. Un gran misionero de su tiempo motivado por la necesidad de salvar almas y comunicar el evangelio a todas las naciones. Predicó en La India y en Japón y murió a los 46 años a la entrada de La China, donde pretendía testimoniar su fe. Los misioneros y misioneras de hoy valoramos el coraje de Francisco Javier para irse a tierras lejanas y diferentes, pero lo hacemos desde la actualización de la Misionología y de la Nueva Evangelización.

El Evangelio de Hoy nos cuenta como Jesús se alegra de la manera de reaccionar de Dios quien elige no a privilegiados “sabios” sino a sencillos comunes que no cuentan a los ojos de la sociedad. Dios cuenta con la inmensa masa de personas pobres y pequeñas para hacer crecer su Reino. Así Jesús nos revela que Dios es Dios y que tiene sus caminos para salvar a su pueblo, distinto al organizado y reglamentado por nosotros. Si antes Dios elegía para hacer grandes y portentosos, hoy elige para servir y mar hasta a los enemigos. Jesús enseña a los discípulos que los realmente elegidos son los sencillos y los excluidos. 

El Pueblo de Dios, que se creía elegido, no pudo ver realmente el plan de Dios por estar entretenidos con su propia manera de organizarse y procurarse ventajas y privilegios. ¿A quiénes utiliza Dios hoy para mostrar su presencia amorosa en medio de su pueblo? Estemos atentos para no tapar la acción de Dios y resaltar la nuestra. "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla”.

lunes, 28 de noviembre de 2016

"VOY YO A CURARLO"

“El Evangelio de Hoy”: Mt 8,5- 11

Lectura del santo evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: "Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho." Jesús le contestó: "Voy yo a curarlo." Pero el centurión le replicó: "Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: "Les aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Es bueno recordar que la salvación que Jesús trae al mundo no es solo para un pueblo, abarca a todo el universo habitado y por descubrir. Somos invitados a vivir la fe de manera abierta. La fe de un extraño nos ayuda a crecer en la nuestra. Abramos bien los ojos para ver a las personas que a nuestro lado tienen fe aún sin participar de nuestras comunidades. En realidad es Dios quien ama sin fronteras ni distinciones

A Jesús le gusta poner como ejemplo quienes nosotros creemos lejos de él. Aun conociendo lo que conocemos, todavía Dios puede sorprendernos con su amor y su ternura y hacernos vivir experiencias grandes alegrías. En este Adviento dejémonos sorprender por la palabra de Dios y seamos testigos de su amor amando a quienes tenemos cerca. La fe hace posible la realización de nuestra esperanza.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Primer Domingo de Adviento Mt 24,37-44

“El Evangelio de Hoy”: Mt 24,37-44

Lectura del santo evangelio según san Mateo: 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensan viene el Hijo del hombre. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN 

Llegó el Adviento. Los evangelios ponen en boca de Jesús un discurso sobre el final, y siempre destacan una exhortación: «vigilen», «estén alerta», «vivan despiertos». Las primeras generaciones cristianas dieron mucha importancia a esta vigilancia. El fin del mundo no llegaba tan pronto como algunos pensaban. Sentían el riesgo de irse olvidando poco a poco de Jesús y no querían que los encontrara un día «dormidos». Han pasado muchos siglos desde entonces. ¿Seguimos despiertos o nos hemos ido durmiendo poco a poco? ¿Vivimos atraídos por Jesús o distraídos por toda clase de cuestiones secundarias?

Vigilar es antes que nada despertar de la inconsciencia. Vivimos el sueño de ser cristianos cuando, en realidad, no pocas veces nuestros intereses, actitudes y estilo de vivir nos alejan de Jesús. Sin «despertar», seguiremos engañándonos a nosotros mismos. Vigilar es vivir atentos a la realidad. Escuchar los gemidos de los que sufren. Sentir el amor de Dios a la vida. Vivir más atentos a su venida. Sin esta sensibilidad, no es posible caminar tras los pasos de Jesús.
Vivimos indiferentes a las llamadas del evangelio. Tenemos corazón, pero se nos ha endurecido. Tenemos los ojos abiertos, pero ya no vemos la vida como la veía él, no miramos a las personas como él las miraba. Dejemos que el Señor nos haga ver y escuchar de nuevo, que ponga en nosotros un corazón de carne, que nos humanice y sensibilice para no cabecearnos cada día, distraídos por la realidad, el consumismo y el egoísmo que enloquece a nuestras sociedades.

sábado, 26 de noviembre de 2016

TENER CUIDADO

“El Evangelio de Hoy” Lc 21,34-36

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tengan cuidado: no se les embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se les eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estén siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor

Reflexión

El Evangelio nos habla del fin. ¿Fin de qué? Litúrgicamente hablando, es el fin del llamado Año Litúrgico. Pero se nos habla del fin de la historia limitada. La visión apocalíptica de la venida del Hijo del hombre, es el anuncio jubiloso de una nueva época en que Dios finalmente reina con y para toda su Creación. El Evangelio de san Lucas advierte sobre la necesidad de la vigilancia para no dejarse persuadir por los ambientes contrarios a los valores evangélicos anunciados y testimoniados por Jesús.

“Vicio, embriaguez y preocupaciones de la vida” hacen referencia a las cosas cotidianas que embotan la mente y que distraen de las perspectivas del Reinado de Dios, valor supremo por excelencia. Ante los problemas que hacen larga la espera, podemos caer fácilmente en actitudes de desesperación y dejarnos llevar por ilusiones pasajeras. Lo que Jesús nos comunica como mensaje es la necesidad de humanizar la vida y compartirla generosamente con los que nos rodean. No nos dejemos llevar por las pasiones, vivamos con pasión nuestra marcha tras la realización y salvación. No estamos solos ni avanzamos hacia el caos sino que Dios camina con nosotros y construimos su Reino. Ven Señor Jesús.

viernes, 25 de noviembre de 2016

TODO ESO SE CUMPLIRÁ

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21,29-33

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, puso Jesús una parábola a sus discípulos: "Fíjense en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, les basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca el reino de Dios. Les aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Qué nos está indicando la realidad que vivimos hoy? Jesús nos enseña que es necesario leer los signos de los tiempos, los signos de la historia, los signos de la presencia del reino de Dios creciendo en medio de nuestras labores cotidianas. Los evangelios han recogido de diversas formas la llamada insistente de Jesús a vivir despiertos y vigilantes, muy atentos a los signos de los tiempos. Los primeros cristianos dieron mucha importancia a esta “vigilancia” para estar preparados ante la venida inminente del Señor. Más tarde, se tomó conciencia de que vivir con lucidez, atentos a los signos de cada época, es imprescindible para mantenernos fieles a Jesús a lo largo de la historia.

Por eso eligió Jesús un grupo de hombres y mujeres para compartir su experiencia de Dios y su misión. Todo el camino de formación de Jesús con sus discípulos está orientado por el Reino de Dios. Ésta es la carta de navegación que debe guiar a los discípulos y a la Iglesia para llegar a un puerto seguro. Con la llegada de Jesús el Reino ya está entre nosotros. Nuestra tarea o misión para hoy es hacer visible el reino que Jesús instauró. Lo haremos visible viviendo lo enseñado por Jesús, la fraternidad, la justicia, la igualdad… si esto no está el reino no se verá.

jueves, 24 de noviembre de 2016

SE ACERCA SU LIBERACIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21,20-28

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por ejércitos, sepan que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora.
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levántense, alcen la cabeza: se acerca su liberación." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Los textos de estos días siguen invitándonos a confiar y esperar en el Señor aún en los momentos más difíciles de nuestra vida. El contenido de este tipo de mensaje envuelto en predicciones de destrucción y de muerte, es el anuncio de nuestra salvación. Se acerca el tiempo de la realización total de la promesa de Dios. Es importante, entonces, denunciar todo aquello que oprime y quita calidad a la dignidad de la persona. Las esclavitudes que vivimos terminarán.

“Cuando empiece a suceder esto, levántense, alcen la cabeza: se acerca su liberación." Palabra del Señor”. De modo que nuestra misión histórica tiene que ser trabajar, con la confianza puesta en el Señor, a favor de la transformación de nuestra realidad en la realidad que Jesús anuncia. Afirmar la verdad, la honestidad, la fraternidad, el servicio a la comunidad de forma generosa y activa, crear estructuras de justicia y de participación en los medios en que nos desenvolvemos. Brindemos señales de que al mal le llega su fin y de que confiamos y esperamos activamente la realización del Reino definitivo de Dios.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

TIEMPOS PARA TESTIMONIAR

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 12-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Les echarán mano, los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a la cárcel, y les harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario de ustedes. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus almas." Palabra del Señor.                                                                                                            
REFLEXIÓN

¿Cómo reaccionamos nosotros cuando todo nos sale mal, cuando los problemas llegan, cuando no encontramos salidas a nuestras dificultades y creemos que no tenemos salvación, cuál es nuestra reacción en tiempos de enfermedades graves y de crisis? Jesús nos da algunos consejos: Lo primero es asumir la vida siguiéndolo a él sin olvidar sus enseñanzas, vivir nuestra fe.  Que nuestras acciones y actitudes sirvan de testimonio de fe en medio de las calamidades y tragedias que nos lleguen.  

Los tiempos difíciles no han de ser tiempos de lamentos, desaliento, resignación o de huida. Jesús nos recuerda que “tendrán ocasión de dar testimonio”. Y para dar testimonio nos fijamos en los demás y tratamos de ser soporte de quienes, a nuestro lado, sufren aún más que nosotros, vivimos la solidaridad y así crecemos en comunión. La mejor manera de resistir a las dificultades es viviendo coherentemente nuestra fe y metiendo nuestra confianza en el Señor. Perseveremos en el amor.

martes, 22 de noviembre de 2016

TODO SERÁ DESTRUIDO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21,5-11

Lectura del santo evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contemplan, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido." Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?" Él contestó: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "El momento está cerca"; no vayan tras ellos. Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones, no tengan pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida. Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo." Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN

¿Está Jesús hablando del fin del mundo? ¿Cuál templo es el que será destruido? Al llegar al final del Año Litúrgico, las lecturas organizadas por la Iglesia para este tiempo nos hablan también del fin. Jesús anuncia el fin de una religiosidad basada en el mercado. No olvidemos la reflexión del otro día cuando Jesús expulsó a los vendedores del templo. La ley y los preceptos valen más que la fraternidad y la solidaridad en este templo. Por eso, Jesús afirma que será destruido y que no quedará piedra sobre piedra. De nada sirven las piedras preciosas ni las riquezas… La formalidad y las apariencias hipócritas no son eternas. Servirán para distraerse y vendrán otras fuerzas a destruir todo.

No se trata del fin del mundo sino del fin de una concepción de iglesia o religión, se trata del final de una práctica religiosa que se justificaba en una teología mercantilista, jerárquica y patriarcal, en unas prácticas religiosas donde la ley está por encima de la vida y, con unos dirigentes tildados de hipócritas porque ponían cargas pesadas e insoportables a sus fieles, mientras ellos no eran capaces de mover un dedo. Este es el tipo de templo y de religión que Jesús combatió y cuya destrucción profetizó. Nuestra preocupación debe estar puesta en reparar todo lo dañado hasta ahora. Estar listos para incentivar la vida y  luchar por la justicia y por la paz. Lo nuestro debe ser vivir el Evangelio, no solamente predicarlo.

lunes, 21 de noviembre de 2016

CONFIANZA Y GENEROSIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 1-4

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el cepillo del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: "Sepan que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra; pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir". Palabra del Señor.

Reflexión

¿Por qué la viuda ha echado más? Porque era todo lo que tenía, porque esos dos pesos eran su riqueza, su seguridad y se había despojado de todo para donarlo. Arriesgarlo todo significa darse, ofrecerse, despojarse. Eso fue lo que hizo Jesús, no ofrecer cosa externas sino ofrecerse él y nos dijo, “hagan esto en conmemoración mía”.  Cada día nos encontramos con situaciones que exigen de nosotros esfuerzos grandes para comprenderlas o para remediarlas. Posiblemente digamos que no tenemos o que no contamos con los recursos o las fuerzas o las herramientas necesarias para actuar.

No olvidemos que Jesús valora, no las cantidades sino la calidad. Lo importante no es dar el diezmo, lo importante y esencial es vivir la generosidad, compartir lo que somos y tenemos de manera confiada y alegre. Esta es la vía de la salvación y la realización humana. No olvidemos que no se trata de cumplir con Dios sino de vivir los valores que Jesús nos ha enseñado y dejado en herencia espiritual.

sábado, 19 de noviembre de 2016

PRESENTE Y FUTURO EN CRISTO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 20, 27-40

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella."
Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

Recordemos que Jesús no se dedicó a teorizar sobre la vida más allá de la muerte. Él no es amigo de entretener a la gente con promesas de futuro que estropeen el disfrute de la vida presente. Lo de Jesús es animar la esperanza y el esfuerzo por la superación del presente a través de la fe, la vida espiritual y de gestos concretos de solidaridad y de servicios mutuos entre las personas. Si Jesús habla de la resurrección no es porque ese sea su tema favorito, sino, motivado por estos saduceos que solo piensan en ellos mismos y no van más allá de sus propios límites y aspiraciones, al pensar en Dios y sus promesa. 

Jesús nos ha enseñado, con su propia vida, que desde la fe, la muerte no tiene la última palabra, porque la experiencia cristiana de la resurrección es la prueba fehaciente del triunfo de la vida sobre la muerte y del amor sobre la violencia. La resurrección supone una nueva forma de vida, que permite experimentar un cambio profundo en las relaciones humanas y en la experiencia de un Dios, que quiere que todos los seres humanos tengan vida plena, colmada, alegre y compartida. 

La Resurrección no será más de lo mismo. Les invito a que vayamos disfrutando ya en lo poco, las grandezas de la vida eterna. Dediquemos tiempo y espacios a los demás, seamos capaces de dar de lo que somos y tenemos para que otros sean capaces de alegrarse con nosotros y con otras personas. Estos sencillos detalles nos hablan de algo que trasciende lo cotidiano y se proyecta a lo pleno y eterno.

viernes, 18 de noviembre de 2016

MI CASA ES DE ORACIÓN


“El Evangelio de Hoy”: Lc 19, 45-48

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos"." Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy leemos uno de los textos más polémicos del  los evangelios pues ha sido utilizado muchas veces para justificar la violencia contra los demás. Jesús confronta a las autoridades del templo por todo el engranaje de mercadería que se manejaba dentro del mismo, hasta el punto de convertir la casa de Dios en una cueva de asaltantes. Le indigna que no se proteja al pobre sino que se le engañe obligándolo a  consumir las mercaderías del templo como algo querido por Dios.

Este pequeño texto nos pone en guardia contra todo lo que puede desviar la atención en nuestras prácticas religiosas, de lo contrario podemos entrar fácilmente en las peores corrientes sociales, acentuando lo económico y creando cargas para los creyentes. No tengamos miedo a denunciar todo aquello que no sirva para la buena relación con Dios.

jueves, 17 de noviembre de 2016

PORQUE NO RECONOCISTE ...

“El Evangelio de Hoy”: Lc 19,41-44

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: "¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy nos presenta a Jesús llorando al contemplar la ciudad de Jerusalén desde lejos. Esta imagen contrasta con la de sus discípulos que se admiraban contemplando el esplendor del templo y los dones que la gente hacía. El sentimiento y las lágrimas les vienen a Jesús de constatar la cerrazón de aquel pueblo al que Dios le había revelado su amor y su ternura junto al plan de salvación de Dios. En vez de escuchar a Dios y a sus enviados prefieren acogerse a sus propias gestiones desprovistas de igualdad o de justicia y basada en unas relaciones desiguales y empobrecedoras de las mayorías.

Lo que conmueve a Jesús y le hace llorar es  la indiferencia, la miopía, la corrupción, la prepotencia y la violencia de los dirigentes y del pueblo mismo. Y creo que podemos hacer un paralelo con los dirigentes de nuestras sociedades. Observamos un deterioro creciente de la justicia, de la fraternidad, de las instituciones con vocación de servicio. Discursos, promesas, argumentos, acusaciones y contraacusaciones… Planes sobre planes… Y la inseguridad, la violencia, los  niveles vergonzantes de desigualdad aumentan sin que avistemos variaciones positivas en el marco institucional. No seamos insensibles frente al sufrimiento de nuestros hermanos. Si hay que llorar lloremos, pero hagamos planes, sugerencias, enseñanzas. Es el momento de volvernos creativos a favor del bien y de las soluciones a nuestros problemas comunitarios. Dejémonos inspirar por Jesús.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

NEGOCIEN MIENTRAS VUELVO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 19,11-28

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negocien mientras vuelvo." 
Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades." El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses." 
Entonces dijo a los presentes: "Quítenle a éste la onza y dénsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Les digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, tráiganlos acá y mátenlos en mi presencia."" Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Para comprender a fondo el mensaje de esta parábola del rey y sus administradores, tenemos que recordar que Jesús nos revela cómo es Dios y cuál es su manera de relacionarse con nosotros. El Creador ha puesto en nuestras vidas una serie de potencialidades que debemos desarrollar y poner al servicio de la vida. De ahí la necesidad de incentivar todo lo que tiene que ver con la creatividad, las inventivas encaminadas a hacer más digna y más humana la vida. No se trata de acumular sino de hacer producir, crecer al servicio de la comunidad.

El Evangelio de Hoy valora la actitud de la diligencia y constancia con la que los administradores encaran las tareas que les ha encomendado el rey, cumpliendo y haciendo producir los bienes que se les han encomendado. No olvidemos, por nada del mundo que lo que Dios nos ha dado para administrar es nuestra vida con todas sus posibilidades y todos los dones. Dios no nos pide nada que no podamos realizar. No quiere que produzcamos riquezas sino lo necesario para vivir dignamente.

martes, 15 de noviembre de 2016

BAJA EN SEGUIDA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 19,1-10

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa."
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador." Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más." Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Una conversión como la de Zaqueo no se ve todos los días pero nos habla bien de las posibilidades y del poder de la acogida y de la manifestación de atención hacia una persona. Jesús no se hace buscar, no se esconde de quien le busca. Él se acerca, se auto invita y facilita el encuentro. “El Evangelio de Hoy” nos propone a Zaqueo como modelo de conversión. He escuchado a un número considerable de personas criticando a quienes “después de hacer y deshacer se meten en la Iglesia y privan en santos”. Ojalá todos los que según nosotros y según su realidad misma llevan una vida de pecado y de malos tratos contra los demás terminaran abandonando esa vida y aprendiendo a compartir, como Zaqueo.

Lo que importa no es el pasado, es muy importante escuchar a Jesús hoy y hacerle caso a sus invitaciones. Es así que llega la salvación a nuestras vidas. ¿Qué cambios necesito hacer yo a partir de hoy para sentirme más cerca de Jesús y de su manera de vivir la misericordia? ¿Cómo reparo yo los daños hechos a otras personas con mi manera de vivir y reaccionar? Miremos a Zaqueo y aprendamos a vivir procesos de conversión y transformación efectivos y concretos que nos liberen del pasado y nos lancen hacia la eternidad.

lunes, 14 de noviembre de 2016

RECOBRA TU VISTA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 18,35-43

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno." Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Él dijo: "Señor, que vea otra vez." Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado." En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús no vino al mundo a sentarse en un trono o en un altar para que lo fueran a ver y a adorar. Su vida se pasa en los caminos de Galilea y en la ruta que lleva a Jerusalén. En estos caminos se deja ver y encontrar por todos y todas los que guardan la esperanza de una vida mejor. Hoy nos encontramos nuevamente con este ciego de Jericó ansioso de luz y de vida sana.  Jesús le pregunta "¿Qué quieres que haga por ti?" Él dijo: "Señor, que vea otra vez." Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado."  Creo que esa misma pregunta puede ser oída por nosotros cada vez que sentimos una necesidad profunda en nuestra ruta hacia la realización plena. Jesús ha venido al mundo para que tengamos vida en abundancia. 
El asunto es que viendo, muchas veces permanecemos ciegos y no reconocemos a Jesús que se hace visible a través de los hermanos y de los acontecimientos cotidianos. Somos invitados a reconocer a Jesús y su poder amoroso de hacernos avanzar en nuestras búsquedas cotidianas. Yo se que existen cientos de obstáculos que atentan contra la posibilidad de acercarnos a Jesús y a su propuesta, pero no olvidemos que él permanece cerca para  renovar nuestra esperanza y las fuerzas que nos hacen ver y disfrutar la vida con todos sus colores. El Evangelio de Hoy nos enseña que no hay problema invencible. Jesús está pasando por nuestras vidas y se deja ver a través de nuestros hermanos y hermanas, no lo ignoremos, gritémosle nuestros deseos y necesidades. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

QUE NADIE LOS ENGAÑE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21,5-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: - Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido. Ellos le preguntaron: - Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder? Él contestó: - Cuidado con que nadie los engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayan tras ellos. Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones, no tengan pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá enseguida. Luego les dijo: - Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso les echarán mano, los perseguirán, entregándolos a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa: porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario suyo. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá: con su perseverancia salvarán sus almas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Nuestra época podemos definirla como crítica. Muchas tendencias generales son totalmente diferentes a las conocidas y aceptadas hasta el momento. Los cambios que experimentamos en los comportamientos humanos desconciertan a muchos y desestabilizan a las mayorías… Jesús nos habla en el evangelio de hoy de situaciones parecidas y nos enseña cuál debe ser nuestra actitud en estos momentos difíciles, para vivir nuestra fe responsable y conscientemente... Nos enseña a ser realistas, no querer tapar el sol con un dedo, la realidad es la realidad. Nuestro presente no es exitoso ni glorioso, todo lo contrario, nadamos en contracorrientes. Estamos debilitados por las dificultades sociales, políticas, económicas y religiosas que engloban nuestras vidas. Pero este camino que a nosotros nos parece extrañamente duro es el más propicio para vivir nuestra fe poniendo la confianza en el Señor.

Se acerca el fin del año litúrgico y del año de la misericordia. La palabra de Dios nos habla en forma apocalíptica del final, de la destrucción. Pero cuidado con que no nos engañen los estafadores modernos que hasta en lo religioso quieren pescar en aguas revueltas. Se acerca el fin de la maldad, no de la humanidad creada para siempre. Este es el consejo de Jesús: «que nadie les engañe»: no caer en la ingenuidad de dar crédito a mensajes ajenos al evangelio, ni fuera ni dentro de la Iglesia. «No vayan tras ellos»: No seguir a quienes nos separan de Jesucristo y su evangelio. Él es nuestro fundamento, nuestro origen y fin de nuestra fe.

Las generaciones cristianas tienen sus propios problemas, dificultades y búsquedas. No hemos de perder la calma, sino asumir nuestra propia responsabilidad. No se nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas. Jesús es nuestro defensor y escudo: «Yo les daré palabras y sabiduría»… Es el momento de dar testimonio de nuestra fe en el Señor. «Con su perseverancia salvarán sus vidas». Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y sabio, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la fe ni la conciencia. Demos la importancia debida a la ayuda entre familiares, el apoyo entre vecinos, la acogida y el acompañamiento desde la comunidad cristiana. Aprender a cuidarnos mutuamente.

sábado, 12 de noviembre de 2016

ORAR SIN DESANIMARNOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 18,1-8

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario." Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara."" Y el Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy nos hace una invitación a ser personas de oración. Una vida de oración desde la realidad que vivimos tratando de mantener la serenidad y la esperanza, aunque atravesemos por momentos difíciles. Dios nos escucha y está atento a nuestra necesidad y a nuestro grito. Pero la oración necesita la fe. Dios no responde automáticamente a lo que le pedimos. Debemos mantener la fe en que él se ocupa de nosotros con amor y ternura. No desesperarnos. Orar y vivir nuestra fe en la cotidianidad de nuestra existencia nos mantendrá en contacto con Dios, con los pies en la tierra. 

De manera que continuemos hacia adelante como una familia que trabaja por hacer de sus metas y objetivos, una conquista y una realidad aprovechada. La oración vivencial brota de una fe madura y comprometida. Con nuestros conflictos, dolores, angustias, alegrías, esperanzas, amor..., confiémonos a Dios y crezcamos juntos en confianza comunitaria. Dios camina a nuestro lado y nos asegura la vida. Buen fin de semana.