EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

domingo, 13 de noviembre de 2016

QUE NADIE LOS ENGAÑE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 21,5-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: - Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido. Ellos le preguntaron: - Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder? Él contestó: - Cuidado con que nadie los engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayan tras ellos. Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones, no tengan pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá enseguida. Luego les dijo: - Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso les echarán mano, los perseguirán, entregándolos a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa: porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario suyo. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá: con su perseverancia salvarán sus almas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Nuestra época podemos definirla como crítica. Muchas tendencias generales son totalmente diferentes a las conocidas y aceptadas hasta el momento. Los cambios que experimentamos en los comportamientos humanos desconciertan a muchos y desestabilizan a las mayorías… Jesús nos habla en el evangelio de hoy de situaciones parecidas y nos enseña cuál debe ser nuestra actitud en estos momentos difíciles, para vivir nuestra fe responsable y conscientemente... Nos enseña a ser realistas, no querer tapar el sol con un dedo, la realidad es la realidad. Nuestro presente no es exitoso ni glorioso, todo lo contrario, nadamos en contracorrientes. Estamos debilitados por las dificultades sociales, políticas, económicas y religiosas que engloban nuestras vidas. Pero este camino que a nosotros nos parece extrañamente duro es el más propicio para vivir nuestra fe poniendo la confianza en el Señor.

Se acerca el fin del año litúrgico y del año de la misericordia. La palabra de Dios nos habla en forma apocalíptica del final, de la destrucción. Pero cuidado con que no nos engañen los estafadores modernos que hasta en lo religioso quieren pescar en aguas revueltas. Se acerca el fin de la maldad, no de la humanidad creada para siempre. Este es el consejo de Jesús: «que nadie les engañe»: no caer en la ingenuidad de dar crédito a mensajes ajenos al evangelio, ni fuera ni dentro de la Iglesia. «No vayan tras ellos»: No seguir a quienes nos separan de Jesucristo y su evangelio. Él es nuestro fundamento, nuestro origen y fin de nuestra fe.

Las generaciones cristianas tienen sus propios problemas, dificultades y búsquedas. No hemos de perder la calma, sino asumir nuestra propia responsabilidad. No se nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas. Jesús es nuestro defensor y escudo: «Yo les daré palabras y sabiduría»… Es el momento de dar testimonio de nuestra fe en el Señor. «Con su perseverancia salvarán sus vidas». Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y sabio, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la fe ni la conciencia. Demos la importancia debida a la ayuda entre familiares, el apoyo entre vecinos, la acogida y el acompañamiento desde la comunidad cristiana. Aprender a cuidarnos mutuamente.

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