Una reflexión del Evangelio en perspectiva teológico-pastoral para animar desde la liturgia, la vida de fe en su compromiso personal y comunitario
jueves, 31 de marzo de 2016
PAZ A USTEDES
“El Evangelio de Hoy”: Lc 24,35-48
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían
reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se
presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a ustedes." Llenos
de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué
se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies:
soy yo en persona. Pálpenme y dense cuenta de que un fantasma no tiene carne y
huesos, como ven que yo tengo." Dicho esto, les mostró
las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían
atónitos, les dijo: "¿Tienen ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron
un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
"Esto es lo que les decía mientras estaba con ustedes: que todo lo escrito
en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que
cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las
Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará
de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y
el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes
son testigos de esto." Palabra del Señor.
Reflexión
En el Evangelio de Hoy Jesús sigue apareciéndose a sus discípulos y ayudándoles a familiarizarse con
su nueva dimensión de resucitado, para que puedan dar testimonio de él en el
mundo. Lo primero es la paz. El resucitado no viene a aportar inquietudes enfermizas
ni tensiones estériles, viene a comunicar paz. La paz de saberse salvados por
la muerte y la resurrección del Señor. La paz del vencimiento del peor
obstáculo que es la muerte; la paz de saberse acompañado por el mismo Jesús que
antes marchaba con ellos y con nosotros por los caminos de la vida.
Dios ama tanto al mundo y sus habitantes que le regala a su propio Hijo para que vivan por él.
Por eso Jesús se presenta dando una misión a sus discípulos… El miedo, ante el
peligro de terminar en una cruz como su maestro no debe paralizarlos, Dios se
ocupa de la vida. Ustedes son testigos de esto nos dice Jesús. Y todo estaba ya
anunciado en Las Escrituras. Pidamos hoy al Señor que nos ayude a comprender su
palabra y a vivir dando testimonio de la vida en medio de tantas amenazas y
tantos sufrimientos. Dios nos bendiga con su paz.
miércoles, 30 de marzo de 2016
AFRONTAR LA REALIDAD CON LA FUERZA DEL RESUCITADO
“El Evangelio de Hoy”: Lc 24,13-35
Lectura
del santo evangelio según san Lucas:
Dos discípulos de
Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea
llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo
que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se
acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de
reconocerlo.
Él les dijo:
"¿Qué conversación es esa que traen mientras van de camino?" Ellos se
detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
"¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado
allí estos días?" Él les preguntó: "¿Qué?" Ellos le contestaron:
"Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras,
ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros
jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos
que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que
sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han
sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo,
e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les
habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al
sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron."
Entonces Jesús les
dijo: "¡Qué necios y torpes son para creer lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?"
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería
a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de
seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: "Quédate con
nosotros, porque atardece y el día va de caída." Y entró para quedarse con
ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo
partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él
desapareció.
Ellos comentaron:
"¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos
explicaba las Escrituras?" Y, levantándose al momento, se volvieron a
Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que
estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a
Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo
habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Reflexión
Jesús había prometido
a sus discípulos que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo
(cfr. Mt 28,20). Por eso no es extraño que nos lo encontremos junto a estos dos
discípulos, Cleofás y el otro quienes se dirigían, desanimados, hacia su
pueblito, después de haber acogido con gozo el proyecto de Jesús y
experimentado la decepción de su condena y muerte en la Cruz. Jesús dialoga con
ellos y les explica las Escrituras haciéndoles recuperar la memoria
de las implicaciones de su proyecto liberador. De igual manera que como lo
hacía antes de la crucifixión, Jesús parte y comparte con ellos el pan, lo que
le lleva a reconocerlo al instante y recuperar la esperanza y la fuerza y
volver a reunirse con sus hermanos para continuar la misión de Jesús,
testimoniando su experiencia de la resurrección.
Al igual que los
primeros discípulos de Jesús, nuestra realidad de crisis de todo tipo, puede
producirnos miedos, temores y esperanzas. No olvidemos dejarnos iluminar por la
Palabra de Dios en los evangelios que nos invita a compartir la vida,
compartiendo la comunión en Cristo. Jesús es nuestro alimento para poder
atravesar todos los momentos y etapas de nuestra vida sin desfallecer. El
compromiso de nuestra fe se vuelve misión transformadora de nuestra realidad
personal y comunitaria. Así que El Evangelio de Hoy nos invita seriamente a
vivir nuestra fe cristiana haciendo frente a las dificultades grandes y
pequeñas con la fuerza del Espíritu del Resucitado que camina con nosotros en
todo tiempo. Jesús está vivo y nos comunica su vida abundante. Aprovechémosla.
martes, 29 de marzo de 2016
ANDA, VE A MIS HERMANOS Y DILES...
“El Evangelio de Hoy”: Jn 20, 11-18
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María,
llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de
blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el
cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella
les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han
puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía
que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?"
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has
llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice:
"¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que
significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no
he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y
Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro." María Magdalena fue y anunció
a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto." Palabra del Señor.
Reflexión
Continuamos celebrándola Resurrección de Jesús. María Magdalena está buscando al Jesús muerto, pero el ya no está ahí. Lo está buscando fuera de ella y él le habla al corazón. Su problema ahora es que le han llevado al
Maestro que la había comprendido y tratado con respeto y ternura. Ya no tiene cerca al Profeta que había seguido fielmente hasta el final. Dos mil años más tarde nosotros seguimos buscando a Jesús, como la Magdalena, en lugares equivocados, fuera de la experiencia personal de encuentro con él. Cuando buscamos a Jesús resucitado en los libros y en los documentos, difícilmente lo vamos a encontrar. Para encontrarnos con el Resucitado es necesario, ante todo, hacer un recorrido interior. Si no lo encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos en ninguna parte. Porque Jesús está vivo, está en la memoria encarnada de quienes creen en él de todo corazón y están realizando hoy la misión que él les encomendó de anunciar el Evangelio de la vida. Está en nosotros para llevarnos al encuentro de nuestros hermanos y hermanas.
Nuestro problema, como el de María Magdalena es que aún viendo a Jesús, no lo reconocemos porque tenemos ideas preconcebidas de él y el nos sorprende en medio de la vida sencilla de cada día. Si solo nos centramos en nuestros problemas y no miramos con esperanza al futuro que él nos anuncia, él seguirá muerto. Así que La invitación del Evangelio de Hoy es a que salgamos de la tristeza que nos aporta la dura realidad de nuestras vidas y nos dejemos iluminar por el Jesús vivo que viene a nuestro encuentro y nos llama por nuestro nombre a confiar en él y su mensaje. Nuestra fe ha de vivirse en la confianza en Jesús resucitado, luchando por hacer germinar la vida allí donde aparentemente solo hay muerte y desolación. No nos dejemos robar a nuestro Señor.
lunes, 28 de marzo de 2016
ALÉGRENSE
“El Evangelio de Hoy”:
Mt 28, 8-15
Lectura del santo evangelio según san
Mateo:
En aquel
tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y
llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús
les salió al encuentro y les dijo: "Alégrense." Ellas se acercaron,
se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengan
miedo: vayan a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me
verán."
Mientras las
mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron
a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos,
llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
"Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras
ustedes dormían. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo
ganaremos y los sacaremos de apuros." Ellos tomaron el dinero y obraron
conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los
judíos hasta hoy. Palabra del Señor.
Reflexión
Durante esta primera semana del tiempo pascual que la Iglesia denomina, “Octava de Pascua”
continuaremos leyendo los textos que nos anuncian la resurrección de Jesús. Un
hecho fundante, insólito y desconcertante. La resurrección de Jesús cambia toda
la configuración de la historia humana, aportando el elemento más importante de
nuestra existencia: “la muerte no tiene la última palabra”. La resurrección nos
abre a la trascendencia, a la eternidad. Por eso la resurrección nos hace
repensar toda nuestra existencia. No puede ser igual la vida, las relaciones
humanas, el trato a los demás, cuando creemos en la resurrección de Jesús.
Valoramos las personas y su historia desde un valor primero que es el de la vida,
la vida eterna aportada por Jesús como regalo de nuestro Padre Dios.
El evangelio de Hoy es un anuncio alegre de la vida y un gran llamado a no dejarnos confundir. Sabemos que ante las necesidades económicas, la corrupción toma fuerza y fácilmente se generaliza. Si los soldados romanos que custodiaban la tumba de Jesús se dejaron comprar para decir mentiras, también hoy estamos frente a quienes ofrecen dinero hasta para que matemos a otros. El poder del dinero que corrompe y aniquila los valores vitales de nuestra fe. Sigamos buscando al resucitado presente en nuestra vida como el que nos anima a seguir adelante construyendo espacios de vida y alegría en medio de las dificultades. No nos
dejemos comprar por oropeles pasajeros, valoremos la verdad, la justicia y la fraternidad como signos de vida sin fin. Que la resurrección de Jesús nos afiance en la esperanza. Feliz pascua de resurrección con salud y paz.
domingo, 27 de marzo de 2016
NO HABÍAN CREÍDO EN LAS ESCRITURAS
“El Evangelio de Hoy”:
Jn 20, 1-9
Lectura del santo evangelio según san Juan:
El primer día
de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba
oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba
Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y le dijo: "Se han
llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto."
Salieron Pedro
y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro
discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y,
asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón
Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el
sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas,
sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el
que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no
había entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
Reflexión
La resurrección
de Jesús es una gran Noticia. Confirmamos que Dios se complace en la vida. Ya
Jesús había dicho que su misión era la de proporcionarnos vida en abundancia.
Hoy sabemos que quienes viven como Jesús, siguiendo su ejemplo no mueren pues
él es la resurrección y la vida. La muerte no tiene ningún poder sobre él. Está
vivo. Ha resucitado y no podemos más que confesarlo y "seguirlo",
"persiguiendo su Causa", obedeciendo a Dios,
Creer en la
resurrección es afirmar que su enseñanza y su práctica tienen validez eterna y
suprema, es necesario, siguiendo a Jesús, luchar a favor de la vida. Creer en
la resurrección de Jesús es creer que su palabra, su proyecto y el Reino que
anuncia, expresan el valor fundamental de nuestra vida. Es poder
tratar a los que nos rodean con cariño y delicadeza pues son nuestros hermanos
y hermanas.
Me parece que
nos falta la autenticidad de la fe para poder dejar que el Espíritu del
resucitado realmente nos sostenga y anime. Lo importante no es solamente creer
en Jesús, sino creer como Él. No es tener fe en Jesús, sino tener la fe de
Jesús: su actitud ante la historia, su opción por los pobres, su propuesta, su
lucha decidida, su confianza y esperanza hasta el último momento. Que Jesús
resucitado nos regale su fuerza renovadora para afrontar nuestra vida con
espíritu decidido y combatiente. Feliz pascua de resurrección.
sábado, 26 de marzo de 2016
Sábado Santo
La Iglesia no celebra ningún sacramente en este día. Ayer vivimos la Pasión de Jesús y su muerte y hoy le acompañamos en su sepulcro en oración y ayuno.
El sábado Santo es un día cargado de esperanza. Sabemos que Jesús no se quedó en el sepulcro, él resucitó
y eso es lo que nos aporta la alegría y la esperanza. Por eso, hoy esperamos la
Noche Santa, como cantamos en el Pregón Pascual, la gran noche en que vivimos
la memoria de la resurrección de Jesús. Así, se instalará la alegría y el gozo
de sabernos salvados por la vida, la pasión, la muerte y la Resurrección de
Jesús. Durante 50 días estaremos celebrando este acontecimiento en nuestra
liturgia eclesial.
viernes, 25 de marzo de 2016
LES DIJO JESÚS: "YO SOY"
“El Evangelio de Hoy”: Juan 18,1-19,42
Pasión de
Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (Como la lectura de la pasión es larga,
les paso algunos párrafos por cuestiones prácticas) ahí está la cita bíblica…
Lectura del santo evangelio según san Juan: (Lectura en
forma dialogada)
C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al
otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus
discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía
a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos
guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas
y armas. Jesús sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:
+. "¿A quién buscáis?" C. Le contestaron: S. "A Jesús, el Nazareno."
C. Les dijo Jesús: +. "Yo soy."
C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos
prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro
de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos
este consejo: "Conviene que muera un solo hombre por el pueblo."
Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del
sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras
Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo
sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.
C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al
sitio llamado "de la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde
lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y
Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito:
"Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos." Leyeron el letrero muchos
judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba
escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos
dijeron a Pilato:
S. "No escribas: "El rey de los judíos",
sino: "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos."
C. Pilato les contestó: S. "Lo escrito, escrito
está."
C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo
clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara
llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó
el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo
unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y
lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los
judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un
sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos
era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a
Jesús.
Reflexión
El Viernes Santo es el día en que conmemoramos la pasión
y muerte del señor. El Evangelio de Juan nos presenta su pasión como un gran
escenario en el que se desarrolla una gran pieza de teatro. Jesús, silente,
sereno, digno, respetuoso; Pilato, poderoso, prepotente, torpe, vacilante y
político oportunista. Hoy es un buen día para la interiorización, la oración
tranquila y el silencio significativo. Mirando al crucificado, descubramos el
amor de Dios por nosotros.
Decidamos seguir a Jesús, vivir realmente nuestro
bautismo. Él lo ha hecho todo por nosotros, ¿qué hacemos nosotros por nuestros
hermanos y hermanas? No juzguemos a los demás, ni siquiera a Pilato o a Judas o
a los judíos… no
condenemos a los bandidos, no olvidemos las palabras de Jesús en la Cruz:
Perdónalos pues no saben lo que hacen… Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso…
a nosotros lo que se nos pide es amar a nuestros hermanos, no juzgar ni
condenar… eso es lo que Jesús nos enseña… Viernes Santo… silencio y paz…
jueves, 24 de marzo de 2016
... LES HE DADO EJEMPLO ...
“El Evangelio de Hoy”: Jn 13,1-15
Lectura del santo evangelio según san Juan:
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había
llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que
estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le
había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y
Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios
y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una
toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies
a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón
Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le
replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás
más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús
le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón
Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la
cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más
que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes están limpios, aunque
no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No
todos están limpios." Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo
puso otra vez y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes?
ustedes me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y dicen bien,
porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies,
también ustedes deben lavarse los pies unos a otros; les he dado ejemplo para
que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan." Palabra del Señor.
Reflexión
Jueves Santo, Cena del Señor. La liturgia de hoy destaca el sacramento de la Eucaristía, el ministerio sacerdotal como servicio a la comunidad y la fraternidad. En la cena festiva, el ambiente estaba impregnado por el recuerdo alegre y confiado de la liberación, que tuvo siempre una eficacia esperanzadora en épocas difíciles. Dios conduce a su pueblo hacia la libertad plena. Haced esto en memoria mía: Este mandamiento del Señor es verdaderamente sagrado para los seguidores de Jesús. La experiencia comunitaria vivida originalmente por los discípulos se convierte en algo posible en todos los tiempos para los cristianos. Se trata de entrar en el destino histórico de Jesús, que es la historia misma de Dios, su Reino, que acontece definitivamente en la manifestación suprema del amor. Cuando había llegado la hora, en el momento en que su misión termina, Jesús quiere demostrar su compromiso definitivo con la humanidad por medio del servicio. Hacer memoria de Jesús significa seguirle, viviendo a su estilo y buscando su causa.
Igual que yo he hecho con ustedes, hagan también ustedes. La medida de nuestro amor a los demás es la medida en que Jesús nos ha amado y esto que parece imposible, se puede hacer realidad si nos identificamos con él. Deberíamos poder decir como Pablo: No soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí (Gal 2,20). Hoy es la fiesta de los ministros en la Iglesia. Es el día de recordar el espíritu del Señor en el servicio. El no vino para ser servido sino para servir. Una Iglesia pobre, que sirve, estará siempre cerca de los que aspiran a una liberación material y espiritual, de los que han emprendido el camino del éxodo. Sintámonos servidos por Jesús y dispongámonos a servir a quienes nos rodean. Buen inicio del Triduo Pascual.
miércoles, 23 de marzo de 2016
UNO DE USTEDES ME VA A ENTREGAR
“El Evangelio de Hoy”: Mt 26, 14-25
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas
Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué están dispuestos a
darme si se lo entrego? Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde
entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a
Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? El
contesto: Vayan a casa de Fulano y díganle: "El Maestro dice: mi momento
está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos". Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y
prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras
comían, dijo: les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. Ellos
consternados se pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? El
respondió: El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El
Hijo el Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al
Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el
que lo iba a entregar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Palabra del Señor.
Reflexión
El Miércoles Santo nos presenta a Judas decidido a entregar a su Maestro. Estos días no son fáciles para Jesús quien ve llegar el momento de su muerte y vive grandes inquietudes, como es natural. Jesús se enfrenta al dolor y a la muerte y se dispone a obedecer la voluntad de Dios. Ante la decisión de las autoridades, Jesús va aprendiendo a obedecer a su Padre Dios, no sin sufrimientos y angustias. Parte de la obediencia que Jesús tuvo que aprender fue la de aceptar la fragilidad humana, la de asumir el conflicto y la contradicción propia de todo hombre y de toda mujer. Nosotros los seguidores de Jesús estamos llamados a crecer en nuestra manera de responder al llamado de Dios. Nuestra vocación, como la de Jesús es la de la entrega de la vida a favor de la vida. Vivir asumiendo responsablemente la defensa de la vida aunque en eso se nos vaya la vida nuestra. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
martes, 22 de marzo de 2016
UNO DE USTEDES ME VA A ENTREGAR
“El Evangelio de Hoy”: Jn 13, 21-33. 36-38
Lectura del
santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Les
aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber
de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a
su derecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?
Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan
untado. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás
del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que tienes que hacer
hazlo en seguida.
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas
guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario
para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de
noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios
es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará
en sí mismo: pronto lo glorificará).
Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió:
Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro
replicó: Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús
le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo
antes que me hayas negado tres veces. Palabra del Señor.
Reflexión
Martes Santo. Seguimos avanzando en nuestro ejercicio de
acompañamiento de Jesús, su pasión, su muerte, para resucitar con él,
celebrando la Vigilia Pascual el sábado por la noche o el Domingo de Pascua. El
Evangelio de Hoy nos ayuda a cuestionarnos sobre la autenticidad de nuestro
seguimiento de Jesús. ¿Qué hay en nuestra práctica cristiana que se parezca al
comportamiento de los apóstoles? Es muy fácil juzgar desde el hoy de nuestras
vidas, a Judas Iscariote y a Pedro. También es normal que nos emocionemos
frente a las maravillas realizadas por Jesús y creamos que nada nos puede
apartar de él.
Pero es la realidad cotidiana la que nos irá exigiendo un
testimonio sostenido de fe y de seguimiento. Esta tarea no es fácil, pero Jesús
nos ha prometido no dejarnos solos, como él no quedó solo en la Cruz y en la
muerte; el Padre Dios le respondió fielmente resucitándolo. Durante nuestros
días críticos, de enfermedades, de edades avanzadas, de problemas familiares,
personales, económicos, afectivos… tomemos el tiempo de recordar que nunca
seremos abandonados por Jesús, aunque muramos, él ya ha dado su vida por amor a
nosotros. Silencio y Paz…
lunes, 21 de marzo de 2016
Lunes Santo
“El Evangelio de Hoy”: Jn 12, 1-11
Lectura del
santo evangelio según san Juan:
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía
Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una
cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso,
le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó
de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a
entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios
para dárselos a los pobres? (Esto lo dijo no porque le importasen los pobres,
sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando)
Entonces Jesús dijo: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi
sepultura; porque a los pobres los tienen con ustedes, pero a mí no siempre me
tienen.
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron
no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de
entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro,
porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús. Palabra del Señor.
Reflexión
Hemos entrado ayer en la Semana Santa, en la que rememoramos el amor de Dios por su pueblo hasta entregar a su Hijo por nuestra salvación. El Evangelio de hoy nos introduce en la intimidad de la casa de Betania, lugar donde viven Marta, María y Lázaro, tres amigos entrañables de Jesús. El gesto de María, que podría ser leído como signo de despilfarro y de derroche, Jesús lo lee como una premonición de lo que ha de suceder después de su muerte: ser embalsamado en la tumba.
Celebrar la muerte de Jesús es celebrar la generosidad de un Dios que derrocha amor por la humanidad. Semana Santa es celebrar el exceso del amor de Dios por los hombres y mujeres de todo tiempo, raza y nación. Sin el amor de Dios ¿qué sería de nuestra vida? Les invito a que celebremos estos días santos de forma reflexiva y agradecida. El silencio interior nos ayudará a gustar las últimas palabras de Jesús desde la Cruz.
sábado, 19 de marzo de 2016
SAN JOSE, ESPOSO DE LA VIRGEN
“El
Evangelio de Hoy”: Mt 1,16.18-21.24ª
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual
nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó
que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era
justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas
había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que
le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu
mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz
un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los
pecados." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel
del Señor. Palabra del Señor.
Reflexión
Celebramos de la fiesta de San José. Es muy poco lo que se sabe acerca de él. La Biblia lo menciona en relación con la vocación de María. De su boca no sale una palabra. Lo que nos dice la tradición es que era de Belén, tierra del Rey David, vivía y trabajaba en Nazaret. Era artesano o carpintero; se ocupaba de oficios varios. Estaba comprometido con María pero, según la costumbre, todavía no vivían juntos. José aceptó la misión de ser el padre adoptivo de Jesús. Pero también en él se cumplen todas las promesas anunciadas desde antiguo. José se presenta también como un hombre justo y creyente. Justo porque busca en todo realizar la voluntad de Dios y colaborar con el plan de salvación. Y creyente porque pone su confianza en Dios para que por medio de él las promesas se hagan realidad. En José encontramos un modelo de seguimiento. La fidelidad, rectitud, solidaridad y la apertura al plan de Dios deben ser valores fundamentales para los creyentes. Aspiremos, soñemos y realicemos el plan de Dios en nuestras vidas.
viernes, 18 de marzo de 2016
AGARRARON PIEDRAS PARA APEDREAR A JESUS
“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,31-42
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, los judíos
agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: "Les he hecho ver
muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me
apedrean?" Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por una obra buena,
sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios." Jesús
les replicó: "¿No está escrito en su ley: "Yo les digo: Son
dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra
de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al
mundo, ¿dicen ustedes que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago
las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí,
crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en
el Padre."
Intentaron de nuevo
detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado
del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos
acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan
dijo de éste era verdad." Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor.
Reflexión
Hoy nos toca a nosotros
descubrir las señales que nos indican la presencia de Dios en el mundo, sanando
y salvando a su pueblo. Es nuestra misión, también el mostrar estas señales a
través nuestra acogida a su palabra que nos reenvía a servirle a nuestros
hermanos y hermanas más necesitados y necesitadas. No es una misión fácil ni
espontanea, hay que decidirse a seguir a Jesús de manera consciente y abierta.
Jesús se da cuenta de que sus conciudadanos viven la experiencia de fe como una
realidad individual, sin compromiso histórico. Jesús mueve el piso de la gente,
pero la gente siente rabia contra él. Por eso no encuentran otra salida que
apedrearlo y acabar con su vida. Eso es propio de quienes se encierran en sí
mismos y no escuchan a los
demás ni a Dios.
De ahí el llamado de Jesús a
la conversión, al reconocimiento del amor y la fidelidad al Dios vivo. Vivir en
fidelidad a Dios es colocarse en contracorriente del mundo y, muchas veces, de
la propia religión. La Cuaresma, al ser un tiempo de encuentro con Dios y de
revisión profunda, nos exige nuevas actitudes en el creer, en el vivir y en el
compromiso por la transformación del mundo y de la propia Iglesia. No
desperdiciemos esta Cuaresma, como tantas que anteriormente hemos vivido sin
pena ni gloria. Dejémonos llenar
por el Espíritu para poder atravesar las tentaciones de la realidad actual sin
caer en la comodidad y la idolatría de lo fácil.
jueves, 17 de marzo de 2016
JESUS ES MAS
“El Evangelio de Hoy”: Jn 8,51-59
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Se lo
aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre."
Los judíos le dijeron: "Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán
murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no
conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre
Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?"
Jesús contestó: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi
gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes
dicen: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y
si dijera: "No lo conozco" sería, como ustedes, un embustero; pero yo
lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver
mi día; lo vio, y se llenó de alegría." Los judíos le dijeron: "No
tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo:
"Les aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo." Entonces
cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo. Palabra del Señor.
Reflexión
Entre Jesús y las autoridades judías, de parte y parte hay argumentos sumamente interesantes que hay que leer con cuidado para entender la conclusión a la que llegó la comunidad de Juan, el cuarto evangelio. ¿Quién es Jesús?¿Eres tú más grande que nuestro Padre Abrahán? Tú no tienes aún cincuenta años, ¿y has conocido a Abrahán? En este debate el evangelista deja claro dos realidades no negociables para la vida de un cristiano: Jesús es más grande que Abrahán y que cualquier otra tradición religiosa del mundo judío. Y Jesús es anterior a Abrahán, es decir, Jesús es el mismo Dios hecho hombre. Ahora nos toca a nosotros sabernos situar frente a Jesús, su misión y su mensaje. ¿Es Jesús más que nosotros mismos? ¿En qué sentido le damos importancia a su persona y a su Palabra? Buena meditación.
miércoles, 16 de marzo de 2016
CONOCERÁN LA VERDAD, Y LA VERDAD LOS HARÁ LIBRES
“El Evangelio de Hoy”: Jn 8, 31-42
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
"Si se mantienen en mi palabra, serán de verdad discípulos míos; conocerán
la verdad, y la verdad los hará libres." Le replicaron: "Somos linaje
de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Serán
libres"?" Jesús les contestó: "Les aseguro que quien comete
pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se
queda para siempre. Y si el Hijo les hace libres, serán realmente libres. Ya sé
que son linaje de Abrahán; sin embargo, tratan de matarme, porque no dan cabida
a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero ustedes hacen
lo que le han oído a su padre." Ellos
replicaron: "Nuestro padre es Abrahán." Jesús les dijo: "Si
fueran hijos de Abrahán, harían lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratan de
matarme a mí, que les he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no
lo hizo Abrahán. Ustedes hacen lo que hace su padre." Le replicaron:
"Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre:
Dios." Jesús les contestó: "Si Dios fuera su padre, me amarían,
porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que
él me envió." Palabra del
Señor.
REFLEXIÓN
Estos días antes de la Semana Santa se arrecia
el conflicto entre Jesús y los dirigentes de su tiempo. Jesús habla a sus
oyentes para que escuchen la palabra y permanezcan fieles a ella. Quien así
procede conocerá la verdad y la verdad será condición de libertad. Tres valores
supremos que se entrelazan: fidelidad, verdad y libertad. La fidelidad consiste
en reconocer que Dios es el único Señor y mantener firme esta convicción aún en
las circunstancias más difíciles. La verdad evangélica es el mismo Jesús. Se
trata de ser verdaderos, auténticos, diáfanos en la manera de pensar y de
actuar. Y la libertad consiste es asumir con plena conciencia y responsabilidad
la propuesta de Jesús y no dejarse atar ni esclavizar por ninguna clase de
idolatría. Son tres valores que hoy han perdido mucha fuerza y se interpretan
según las conveniencias. Sigamos avanzando en la práctica de estos valores. La
búsqueda de lo fácil nos desvía de Jesús y su propuesta de salvación.
martes, 15 de marzo de 2016
... YO SOY DE ALLÁ ARRIBA ...
“El Evangelio de Hoy” Jn 8,21-30
Lectura del santo evangelio según
san Juan:
En aquel tiempo, dijo Jesús a los
fariseos: "Yo me voy y me buscarán, y morirán por su pecado. Donde yo voy no
poden venir ustedes." Y los judíos comentaban: "¿Será que va a
suicidarse, y por eso dice: "Donde yo voy no poden venir ustedes"?"
Y él continuaba: "ustedes son de aquí abajo, yo soy de allá arriba: ustedes
son de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón les he dicho que morirán
por sus pecados: pues, si no creen que yo soy, morirán
por sus pecados."
Ellos le decían: "¿Quién eres
tú?" Jesús les contestó: "Ante todo, eso mismo que les estoy
diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en ustedes; pero el que me envió
es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él." Ellos no
comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús: "Cuando
levanten al Hijo del hombre, sabrán que yo soy, y que no hago nada
por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió
está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le
agrada." Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él. Palabra del Señor.
Reflexión
Jesús fue enviado a nuestro mundo a vivir una misión de salvación. Revela el amor que
Dios nos tiene para que creyendo el él nos abramos a su amor. Juan gusta jugar
con un estilo literario argumentativo en forma de “malos entendidos”. Jesús
habla de retornar al Padre pero ellos piensan que Jesús está hablando de
suicidarse. Jesús es el enviado del Padre. Se revela con el mismo nombre de
Dios en el éxodo: Yo soy. Tiene plena conciencia que su misión consiste en
hacer la voluntad de Dios. Y por supuesto que la voluntad de Dios es que todos
los seres humanos crean, es decir, que acepten la propuesta de salvación como
camino de humanización hasta alcanzar la plenitud de la vida en Cristo Jesús. La
propuesta de Jesús es nueva y renovadora. El Reinado de Dios acontece en el
corazón del ser humano y desde allí transforma toda la realidad. Abrir el
corazón a la novedad del Reino es entrar en la dinámica de la conversión. A
partir de ahí, la relación con los demás será fraterna y justa, manifestación
de la presencia del Reino de Dios.
lunes, 14 de marzo de 2016
YO SOY LA LUZ DEL MUNDO
“El Evangelio de Hoy”: Jn 8,12-20
Lectura
del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a los fariseos:
"Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que
tendrá la luz de la vida. Le dijeron los fariseos: "Tú das testimonio de
ti mismo, tu testimonio no es válido." Jesús les contestó: "Aunque yo
doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he
venido y adónde voy; en cambio, ustedes no saben de dónde vengo ni adónde voy.
Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio
es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado,
el Padre; y en su ley está escrito que el testimonio de dos es válido. Yo doy
testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me envió, el
Padre." Ellos le preguntaban: "¿Dónde está tu Padre?" Jesús
contestó: "Ni me conocen a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí,
conocerían también a mi Padre."
Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las
ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no
había llegado su hora. Palabra
del Señor.
Reflexión
Cuando nos cerramos a la alianza con Dios, caemos lejos
de lo que puede hacernos dignos y realizados como personas. El pecado es señal
de que caminamos en la oscuridad. Ser cristiano es vivir en la Luz, reconocer
que Dios es Luz y que Jesús es la luz de Dios. La Luz siempre traerá conflicto,
contradicción, problemas. Por eso, la invitación a vivir una experiencia de
conversión. Cuaresma es, en definitiva, caminar preparándonos al encuentro de
la luz; es caminar hacia Aquel que es la luz verdadera; luz que el sábado de
gloria irradiará sobre nosotros sin ocaso, sin fin.
Jesús es la luz del mundo. Esta es la gran revelación del
Evangelio. Por eso nos lo encontramos aportando soluciones a las personas. Acompañamiento,
esperanza, liberación, ánimación… forman parte esencial y cotidiana en la
misión de Jesús para ser y anunciar la Buena Noticia. Hoy podemos hacer una
petición especial a Jesús para que nos ayude a mostrar, también hoy, los signos
de nuestra fe, viviendo la fraternidad necesaria que hace posible la justicia.
Lo que descubrimos de bueno en la vida del Maestro vivámoslo como ejercicio de
aprendizaje y de seguimiento. Santo día. Amén.
domingo, 13 de marzo de 2016
LLAMADOS AL PERDÓN Y A LA FRATERNIDAD
“El Evangelio de Hoy”: Jn 8, 1-11
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?" Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra." E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno, Señor." Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más." Palabra del Señor.
Reflexión
Vemos a Jesús rodeado de mujeres: amigas entrañables como María Magdalena o las hermanas Marta y María de Betania. Seguidoras fieles como Salomé, madre de una familia de pescadores. Jesús las mira con ojos diferentes. Les brinda una ternura desconocida hasta ese momento, defiende su dignidad, las acoge como discípulas. Nadie las había tratado así. Cuando le presentan la mujer sorprendida en adulterio, con intención de lapidar-la, reacciona de la misma manera que ha tratado siempre a las mujeres de su entorno. Traen a la mujer pero no traen al adúltero. En aquella sociedad machista y en las de hoy sucede esa misma realidad. Se condena a la mujer porque ha deshonrado a la familia y se disculpa al hombre.
Jesús es diferente, con sencillez y valentía admirables, pone verdad, justicia y compasión: el que esté sin pecado que arroje la primera piedra. Los acusadores se retiran avergonzados. Saben que ellos son los más responsables de los adulterios que se cometen en aquella sociedad. Jesús se dirige a aquella mujer humillada con ternura y respeto: Tampoco yo te condeno. Vete, sigue caminando en tu vida y, en adelante, no peques más. Jesús confía en ella, le desea lo mejor y le anima a no pecar. Pero, de sus labios no saldrá condena alguna. Es un llamado al perdón mutuo, a la solidaridad en los momentos de debilidad. Los hermanos en Jesús han de perdonarse siempre.
sábado, 12 de marzo de 2016
JESÚS ES EL ENVIADO
“El Evangelio de Hoy: Jn 7,1-2.10.25-30
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no
quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la
fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la
fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No
es éste el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le
dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías?
Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie
sabrá de dónde viene." Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo,
gritó: "A mí me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no
vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése ustedes no lo
conocen; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado." Entonces
intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había
llegado su hora. Palabra del Señor.
Reflexión
Le sucedió a Jesús lo que a muchos nos pasa hoy.
Pretendemos conocer las personas, pero casi siempre sólo disponemos de algunas
informaciones superficiales. No es nada fácil conocer a una persona, para eso
hay que entrar en un proceso cercano de encuentro y convivencia. No es lo mismo
que conocer una máquina y su composición. Jesús sufrió el acecho constante de
sus detractores. Los prejuicios respecto de sus orígenes y lo que esperaban del
Mesías, no les permitieron reconocer en él al Salvador, aunque dudaban.
A Jesús no se le puede conocer desde fuera. Tenemos que
dejarnos acompañar por él para vivir un encuentro personal que nos haga conocernos
a nosotros mismos y encontrar el sentido trascendente de nuestra existencia.
Vivimos demasiado inmersos en nuestra cotidianidad, nuestro universo y nuestras
preocupaciones primarias no siempre están en comunión vital con el Evangelio y
el Reino que él anuncia e inaugura. Así que sigamos avanzando en el
conocimiento de Jesús, para ello dejémonos ayudar por su Espíritu Santo hasta
que nos haga conocer a Dios como Padre bueno y vivamos una experiencia profunda
del amor que Dios nos tiene.
viernes, 11 de marzo de 2016
ABIERTOS AL ESPÍRITU
“El Evangelio de Hoy”: Jn 7,40-53
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían
oído los discursos de Jesús, decían: "Éste es de verdad el profeta."
Otros decían: "Éste es el Mesías." Pero otros decían: "¿Es que
de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del
linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?" Y así surgió entre la
gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso
la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes
y fariseos, y éstos les dijeron: "¿Por qué no lo han traído?" Los
guardias respondieron: "Jamás ha hablado nadie como ese hombre." Los
fariseos les replicaron: "¿También ustedes se han dejado embaucar? ¿Hay
algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley
son unos malditos." Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo
y que era fariseo, les dijo: "¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie
sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?" Ellos le replicaron:
"¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen
profetas." Y se volvieron cada uno a su casa. Palabra del Señor.
Reflexión.
Ya meditábamos ayer sobre el hecho de que no todos ni
todas aprobaron a Jesús en su momento, pero hay que decir también, que tampoco
todos lo condenaron. La gente tenía una manera particular de ver el mundo; se
habían habituado a ver la historia desde unas lógicas propias y desde unos
esquemas ya preestablecidos. Podríamos decir que uno de los fenómenos humanos
más increíbles es el de la costumbre. Acostumbrarse a pensar de cierta manera y
a ver el mundo de una forma particular, creyendo que es la única válida, es
una actitud común a lo largo de la historia. Esto muchas veces nos cierra a la
diferencia, nos vuelve enemigos de lo novedoso, hace que perdamos la
posibilidad de vivir aprendiendo.
La actitud de aquella gente era propia de los que se
sienten ya terminados en su proceso, los que creen que Dios no tiene ya nada
más que decirles. Jesús, con su propuesta liberadora, sigue tocando nuestra
vida, nuestro corazón, nuestra historia. Hoy estamos llamados a acogerlo, a
recibirlo en nuestra vida, y a estar abiertos a la novedad de cada tiempo y de
cada lugar. Hoy podemos aprender, escuchar a Dios. Hoy Dios nos sigue hablando
y llamando a crecer en humanidad y dignidad, no nos cerremos a lo ya conocido.
Dejémonos enriquecer por el Espíritu.
jueves, 10 de marzo de 2016
VIVIR COMO HIJOS DE DIOS
“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,31-47
Lectura
del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy
testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio
de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Ustedes enviaron
mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa
del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan
era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de
su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que
el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí:
que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado
testimonio de mí. Nunca han escuchado su voz, ni visto su semblante, y su
palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no le creen.
Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida
eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para
tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, les conozco y sé que el
amor de Dios no está en ustedes. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me
recibieron; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibirán. ¿Cómo podrán
creer ustedes, que aceptan gloria unos de otros y no buscan la gloria que viene
del único Dios? No piensen que yo les voy a acusar ante el Padre, hay uno que
les acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza. Si creyeran a Moisés, me
creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dan fe a sus escritos,
¿cómo darán fe a mis palabras?" Palabra del Señor.
Reflexión
El Evangelio de Hoy es un debate entre Jesús y las autoridades
religiosas. No aceptan que Jesús sea vinculado a Dios. Hace falta que Dios
mismo nos lo revele a través de
su Espíritu pues Dios quiere que todos y todas conozcan a su Hijo y nos
salvemos por él. En este tiempo de Cuaresma estamos llamados a hacer un proceso
profundo de conversión. Esta conversión no está tanto en pasar de pecadores a
justos, sino en pasar de justos a hijos, y si somos hijos, también seremos
herederos del misterio de Dios revelado en la persona de Jesús.
La herencia es también una tarea, una misión de dar
testimonio de lo que somos y heredamos. Lo importante es poner a Jesús en el
centro de nuestra vida y aprender de él a vivir de cara a Dios y sirviéndole a
nuestros hermanos y hermanas. Nosotros valoramos el Antiguo Testamento pero
sabemos que tenemos que dar el paso de creer en la tradición antigua a Creer en
Jesús y decidirnos a vivir nuestra fe con el estilo de vida que nos mostró
Jesús.
miércoles, 9 de marzo de 2016
MI PADRE SIGUE ACTUANDO Y YO TAMBIÉN
“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,17-30
Lectura
del santo Evangelio según san Juan
En aquel
tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Mi Padre sigue actuando, y yo también
actúo." Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo
abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a
Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: "Les lo aseguro: El Hijo no puede
hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo
hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él
hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para su asombro.
Lo mismo que el
Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los
que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el
juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no
honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Se lo aseguro: Quien escucha mi
palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a
juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la
hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los
que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha
dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar,
porque es el Hijo del hombre. No se sorprendan, porque viene la hora en que los
que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a
una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de
juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio
es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Palabra del Señor
Reflexión
Las autoridades quieren dar muerte a Jesús porque llamaba
Padre a Dios, igualándose a él. Pero si nos fijamos en la vida de Jesús, su
cercanía, su ternura y amor por la vida y los vivientes. Quien puede obrar de
una manera tan a favor de los otros? No tenemos que condenar a nadie porque
diga que es Dios, si realiza las obras que solo Dios puede realizar. El mensaje
de Jesús de Nazaret es dar vida en abundancia a todo hombre y mujer que se
adhieran a su persona y a su causa. Su acción y su palabra trascienden los
límites y fronteras de la historia, de las culturas, y también de las
religiones.
Jesús es Palabra autorizada de Dios; es vida en
abundancia para la humanidad; es esperanza para toda la creación. En este año
de la fe, intentemos seguir más de cerca a Jesús y nos sorprenderemos de las
obras que podremos vivir como experiencia de verdaderos hijos e hijas de Dios
en Jesús mismo. Jesús realiza las obras de su Padre y nosotros las de Jesús,
todo desde la Fe, la Esperanza y el Amor.
martes, 8 de marzo de 2016
Y AL MOMENTO EL HOMBRE QUEDO SANO
“El Evangelio de Hoy”: Jn 5,1-3.5-16
Lectura del santo evangelio según san Juan
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y
Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una
piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí
estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también
allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado,
y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: "¿Quieres quedar
sano?" El enfermo le contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta
en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha
adelantado." Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a
andar." Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que
había quedado sano: "Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla."
El les contestó: "El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu
camilla y echa a andar." Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te
ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?" Pero el que había quedado
sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio,
se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
"Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo
peor." Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo
había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en
sábado. Palabra del Señor.
Reflexión
En el texto del Evangelio de Hoy Juan nos presenta una
novedad sorprendente: Jesús sana a los enfermos no por la fuerza del agua, sino
por la fuerza amorosa de Dios Padre. El Evangelio nos indica que Jesús curó a
un enfermo que llevaba treinta y ocho años postrado, pero lo curó sin necesidad
del agua, sin necesidad de fuerzas extrañas, sin ningún acto mágico. Sólo su
Palabra basta para sanar. Es importante pasar de experiencias de fe que buscan
sólo milagros que nos muevan a creer, a avanzar por caminos que, basados en la
fidelidad, el seguimiento y el testimonio de vida misionera, que nos conduzcan a una
experiencia de conocimiento profundo de Dios. Somos invitados a conocer a Dios
como el que nos acompaña dándonos siempre señales de vida y de alegría. Quien
sana no es la piscina, es Jesús, quien está siempre atento a nuestras
necesidades y nos salva.
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