EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

miércoles, 23 de marzo de 2016

UNO DE USTEDES ME VA A ENTREGAR

“El Evangelio de Hoy”: Mt 26, 14-25

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego? Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? El contesto: Vayan a casa de Fulano y díganle: "El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos".
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras comían, dijo: les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. Ellos consternados se pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? El respondió: El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo el Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es. Palabra del Señor.

Reflexión

El Miércoles Santo nos presenta a Judas decidido a entregar a su Maestro. Estos días no son fáciles para Jesús quien ve llegar el momento de su muerte y vive grandes inquietudes, como es natural. Jesús se enfrenta al dolor y a la muerte y se dispone a obedecer la voluntad de Dios. Ante la decisión de las autoridades, Jesús va aprendiendo a obedecer a su Padre Dios, no sin sufrimientos y angustias. Parte de la obediencia que Jesús tuvo que aprender fue la de aceptar la fragilidad humana, la de asumir el conflicto y la contradicción propia de todo hombre y de toda mujer. Nosotros los seguidores de Jesús estamos llamados a crecer en nuestra manera de responder al llamado de Dios. Nuestra vocación, como la de Jesús es la de la entrega de la vida a favor de la vida. Vivir asumiendo responsablemente la defensa de la vida aunque en eso se nos vaya la vida nuestra. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.

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