EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

domingo, 30 de agosto de 2015

EL CULTO QUE ME DAN Está VACIO.

 “El Evangelio de Hoy” Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús "¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores"? Él contesto: / "Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, como está escrito: / "Este pueblo me honra con los labios, / pero su corazón está lejos de mí. / El culto que me dan está vacío, / porque la doctrina que enseñan / son preceptos humanos." / Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres." Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escuchen y entiendan todos: Nada que entre de fuera puede hacer la hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro."  Palabra del Señor.

Reflexión

No es fácil pero es una realidad casi generalizada. Muchas personas vivimos más la religiosidad que la fe. La fe nos implica diariamente en la construcción del Reino de Dios. Nuestra fe debería movernos a vivir actos concretos. Pero resulta muchas veces lo contrario. Nos congregamos y celebramos sin tener razones y sin buscar ningún objetivo claro.

"Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí". Este es siempre el riesgo de toda religión: dar culto a Dios con los labios, repitiendo fórmulas, recitando salmos, pronunciando palabras hermosas, mientras nuestro corazón "está lejos de él". Sin embargo, el culto que agrada a Dios nace del corazón, de la adhesión interior, de ese centro íntimo de la persona de donde nacen nuestras decisiones y proyectos.

"El culto que me dan está vacío". Cuando nuestro corazón está lejos de Dios, nuestro culto queda sin contenido. Le falta la vida, la escucha sincera de la Palabra de Dios, el amor al hermano. La religión se convierte en algo exterior que se practica por costumbre, pero donde faltan los frutos de una vida fiel a Dios.

"La doctrina que enseñan son preceptos humanos". En toda religión hay tradiciones que son "humanas". Normas, costumbres, devociones que han nacido para vivir la religiosidad en una determinada cultura. Pueden hacer mucho bien. Pero hacen mucho daño cuando nos distraen y alejan de la Palabra de Dios. Nunca han de tener la primacía.

Hoy somos urgentemente llamados a buscar y encontrar la manera de vivir, de traer hoy a nuestra realidad, el mensaje de Jesús, para actualizar en el hoy de nuestro mundo, los valores que Jesús vivió y mostró. Ser cristianos no es vivir el pasado de nuestra religión sino vivir en el presente lo que Jesús nos enseña con gestos y palabras.

sábado, 29 de agosto de 2015

PÍDEME LO QUE QUIERAS

 “El Evangelio de Hoy”: Mc 6,17-29

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras, que te lo doy." Y le juró: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino." Ella salió a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" La madre le contestó: "La cabeza de Juan, el Bautista." Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista." El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Herodes no quiso desairar la joven bailarina, prefirió honrar su palabra decapitando a Juan Bautista a quién él mismo había metido en prisión. Tanto ayer como hoy, es como si la vida no valiera nada, se puede cambiar por un rato de movimientos seductivos que enloquecen las mentes ávidas de placer efímero. El entusiasmo del pueblo frente a las propuestas de un nuevo orden social suele inquietar a las autoridades en todos los tiempos. Juan el Bautista se convierte en un profeta peligroso, sobre todo, cuando desenmascara los actos de Herodes, quien repudia a su esposa para casarse con Herodías, mujer de su hermanastro Felipe. Nuestro texto intenta excusar a Herodes diciendo que le gustaba escuchar a Juan Bautista y que le respetaba, sin embargo termina cortándole la cabeza.

La misión del Bautista era clara y bien llevada: llamar a la conversión, invitar al cambio y a allanar los caminos para recibir adecuadamente el cumplimiento de la promesa de Dios. Su muerte, como la muerte de tantos hombres y mujeres de ayer y de hoy que luchan por el bien y la justicia, nos tienen que sensibilizar e indignar. Juan había suscitado un movimiento fuerte de personas dispuestas al cambio. Con él desaparecía el profeta encargado de preparar a Israel para la venida definitiva de Dios, un tiempo nuevo de esperanza para todo el pueblo.

Si nos concentramos en los acontecimientos de nuestra historia presente, descubriremos que en diversos países y regiones del mundo se persigue a creyentes de una religión u otra, y se le martiriza por su fe. También hoy anunciamos y denunciamos que el compromiso de su entrega no es en vano, su testimonio ilumina nuestra marcha y compromete nuestras vidas con sus causas. Juan Bautista y todos los mártires de la historia de la humanidad nos inspiran a la hora de responder positivamente a la llamada de Jesús a seguirle. Dios continúa acompañando y salvando a su pueblo. Somos invitados a hacer ver, en nuestras comunidades y en el mundo, sus acciones de liberación y misericordia. No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes todos los días… Mt 28,20…

viernes, 28 de agosto de 2015

LA TENSIÓN EVANGÉLICA.

 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 25, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salgan  a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dennos un poco de su aceite, que se nos apagan las lámparas". Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para ustedes y nosotras, mejor es que vayan a la tienda y se lo compren". Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos". Pero él respondió: "se lo aseguro: no les conozco". Por tanto, velen, porque no saben el día ni la hora". Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy  nos invita a continuar reflexionando sobre la actitud de vigilancia. Dios  nos ha dotado de la capacidad para pensar, reflexionar, estar realmente vivos, vivir de manera conscientes nuestros pasos y no simplemente hacer lo que  todo el mundo hace. Jesús vivió históricamente en un ambiente en el que la gente estaba a la expectativa de lo que podría suceder de repente y sin previo aviso. Luego de la resurrección la comunidad cristiana aprendió a vivir la urgencia de ese momento sin perder de vista la esperanza del mañana. Vivían con los pies en la tierra, a la espera de posibles sucesos que pudieran afectarles pero sin perder de vista su aspiración a la trascendencia histórica.

Jesús nos propone esta parábola en la que se manifiesta esa tensión entre la ‘atención’ y la ‘distracción’. Muchas personas se comportan como doncellas ‘necias’ o distraídas y dejan pasar las oportunidades de crecimiento espiritual que les da la vida. Posponen su crecimiento personal porque les urgen otras tareas que agotan todos sus pensamientos. Otras personas en cambio, tienen a mano una ‘reserva espiritual’ para cualquier momento crítico. Ese ‘aceite’ se refiere a un conjunto de actitudes, prácticas y experiencias, que ayudan a alcanzar esa vigilancia espiritual. Así, cuando nos llegan situaciones límites, acontecimientos inmanejables, problemas familiares, de salud, situaciones económicas insostenibles, podemos continuar creyendo y reaccionando de manera sana y savia. Sin desesperos ni ingenuidades, pero serenos y esperanzados.


Si venimos a nuestra época nos damos cuenta que, como en el tiempo de Jesús, nuestra realidad está marcada por cambios drásticos e imprevistos. Vivimos la incertidumbre del presente y la inquietud del mañana. El evangelio nos enseña a tener siempre una ‘reserva’ a mano y a estar siempre atentos y vigilantes para dar una respuesta cristiana a las urgencias del tiempo presente. La tensión cristiana es una tensión positiva que nos ayuda a vivir una fe despierta, activa y confiada en el Dios que nunca nos  abandona.

jueves, 27 de agosto de 2015

VELAR

“El Evangelio de Hoy”: Mt 24, 42-51

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que, si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del Hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichosos ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Les aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera llegará el amo y lo hará pedazos, como se merecen los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús está dedicado a enseñar a sus discípulos más cercanos a vivir de cara a Dios y a su Reino. Posiblemente por eso le habla de la manera de ser servidores fieles o infieles. Jesús sabe que no estará físicamente para siempre con sus seguidores,  tiene que ocuparse de dejarles las herramientas necesarias para que no se dejen absorber por las corrientes sociales del mundo en cada etapa de la historia. El Nuevo Testamento muestra la imagen que tiene Jesús de su Padre, un Dios Padre, bueno, compañero y cercano con la humanidad, un Dios que establece relaciones de amistad e igualdad. Un Dios solidario en la lucha contra el poder de dominio que se manifiesta en el deseo incansable de acaparar.

¿Cómo deben actuar los seguidores de Jesús, creyentes en ese Dios Padre bueno? Nosotros los seguidores y seguidoras de Jesús debemos  de estar preparados para asumir las responsabilidades que nos pide el evangelio. Tenemos que saber ocupar puestos de dirección en nuestras comunidades y en nuestra sociedad, hasta en la política, y ser la diferencia en términos de justicia e igualdad, sin dejarnos corromper.

A veces interpretamos esta preparación en relación a la muerte o al fin del mundo. Es verdad, pero la preparación para el más allá comienza en el más acá. Por esto, el estar preparados, despiertos, vigilantes, es un asunto de todos los días. Preparados para ser hombres y mujeres de oración. Preparados para que Dios y la comunidad estén orgullosos de lo que hacemos. Preparados para compartir lo que tenemos. Preparados para servir a los más necesitados. Preparados para luchar con otros por un mundo donde reine la vida, la justicia y la integridad de la creación.

martes, 25 de agosto de 2015

AY DE USTEDES

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 23, 23-26

 Lectura del santo evangelio según san Mateo       

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidan lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad!
Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpio también por fuera." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

De nuevo somos invitados a no descuidar nuestro interior, a evitar emplear más energías de las necesarias en las formalidades de nuestras prácticas religiosas visibles y buscar fortalecer las motivaciones profundas que nos llevan a vivir sinceramente nuestra fe cristiana. Al enseñar a sus discípulos Jesús parte de su propia experiencia religiosa, basada no en principios, leyes o normas, sino en el encuentro personal con Dios. El “Evangelio de Hoy” constituye una seria advertencia para los cristianos y cristianas de todos los tiempos: no perdernos en trivialidades que nos imponen unas estructuras que oprimen mientras descuidamos la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la misericordia y la fe, que son los ejes fundamentales de la propuesta del Reino anunciado por Jesús.


Nos haremos mucho daño a nosotros mismos si separamos fe y vida. Esto nos llevaría a vivir de manera contraria a lo que enseñamos, mientras exigimos un comportamiento ético exagerado a los demás. Nuestro estilo de vida debe constituir un anuncio en sí mismo. Pidamos a Jesús que nos regale su Espíritu de sabiduría para poder centrarnos en lo esencial de su enseñanza y vivir así el gozo del Evangelio.

lunes, 24 de agosto de 2015

HAS DE VER COSAS MAYORES

“El Evangelio de Hoy”: Jn 1,45-51 

Lectura del santo evangelio según san Juan:


En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: "Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret." Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y verás." Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y le añadió: "Yo les aseguro: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre." Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos hoy la fiesta de San Bartolomé Apóstol. Nada sabemos sobre él que no sea lo que nos dice este texto del evangelio de hoy. Pero lo importante de San Bartolomé y de los demás Apóstoles es que continuaron la misión de Jesús y por ellos nosotros conocemos la vida y la obra de nuestro Maestro. Al  igual que Bartolomé y los Apóstoles en general, de nosotros, cristianos de hoy, se espera que demos seguimiento a la obra misionera  de Jesús, mostrando el amor sin fronteras de Dios presente en nuestra historia para salvarnos.  

¿Hemos escuchado a Jesús opinando sobre nosotros? “ahí tienes a una persona de verdad en quien no hay engaño”. Dejemos que las palabras de Jesús nos sorprendan. Posiblemente estemos muy distraídos en nuestros afanes cotidianos. Nuestros planes no siempre coinciden con los de Dios pero Dios cuenta con nosotros para la instauración de su Reino. ¿Cuándo, dónde y cómo nos ha conocido Jesús? Desde siempre, donde quiera y desde dentro de nosotros mismos donde habita Dios. Si nos abrimos a su acompañamiento desarrollaremos inmensamente nuestras potencialidades humanas hasta participar de la vida divina.


Como a Bartolomé, muchas veces nos sorprende el llamado que nos hace Jesús desde su Palabra en medio de los innumerables problemas que nos abruman. El evangelio nos sorprende muchas veces a la sombra del árbol de la desesperanza y nos conduce al árbol de la vida, donde siempre es posible discernir el presente y tomar una decisión acorde con la voluntad de Dios. No nos dejemos reducir por nuestras tendencias individualistas, dejemos que Dios haga de nosotros personas de verdad, libres y abiertas a la trascendencia.

domingo, 23 de agosto de 2015

TU TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 6, 60-69

Lectura del santo evangelio según san Juan:


En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto les hace vacilar?, ¿y si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de ustedes no creen. "Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede." Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren marcharse?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios." Palabra del Señor.

Reflexión

Las palabras de Jesús chocan con la mentalidad vigente. Hace veinte siglos parecía inadmisible que una persona pudiera comunicar un mensaje tan exigente y tan liberador. Hoy, seguimos en el mismo plan: tratamos de endulzar las palabras de Jesús para que no hieran nuestros prejuicios. Con frecuencia queremos convertir la palabra de Jesús en el ejercicio de un conjunto de ritos. Pero, la palabra de Jesús nos desestabiliza, nos desquicia y nos lleva a cuestionar la vida diaria.

A veces, incluso, decimos como los discípulos. «Este modo de hablar es inaceptable, ¿quién puede hacerle caso? No obstante, si queremos seguir a Jesús, la única respuesta posible es un «sí» rotundo, un «amén» decidido y generoso. Queremos seguirlo y queremos ser como él. No deseamos contentarnos con los laureles que nos ofrece el mundo, sino que anhelamos caminar con el Nazareno la difícil y tortuosa vía del pueblo de Dios en la historia.


Ahora, muy pocos se atreven a criticar a Jesús de Nazaret, pero esto no significa que estén de acuerdo con él. Muchas personas hace tiempo que se «echaron para atrás» y cogieron su propio camino, solamente que se contentan con llevar en su memoria el recuerdo de un bautismo sociológico y el aval de las ceremonias religiosas. Pero, para aquellos que anhelamos escuchar la voz del Maestro, no existe otra respuesta que la de Pedro ante el desafío de Jesús: « ¿Señor, a quién iremos?, sólo tú tienes palabras de vida eterna».

sábado, 22 de agosto de 2015

EL PRIMERO ENTRE USTEDES SERA SU SERVIDOR

“El Evangelio de hoy: Mt 23,1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo


En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»  Palabra del Señor

Reflexión

Jesús conoce bien el modo de proceder de las autoridades religiosas de su tiempo y le duele cómo han convertido la religión en una pesada carga para la gente. Con el agravante de que escribas y fariseos "mandan pero no van", se mueven entre las apariencias y el servicio que deben realizar ha degenerado en acomodos y privilegios. En esta realidad que Jesús identifica con mucha precisión nos podemos mover nosotros, si nuestras maneras religiosas no son expresión de una fe sencilla, servicial, liberadora. Si nos servimos de los demás, nuestra fe no sirve; si servimos es que nuestra fe ha encontrado su camino auténtico de realización.


En todo caso, Jesús no solo describe la realidad que rodea su pueblo, al que ama y por el que pasó sanando y haciendo el bien. Jesús también propone. Así habló a la gente y a sus discípulos, para que comprendan que lo más importante para entrar en el dinamismo del Reino es que todos somos hermanos y hermanas, hijos e hijas de un mismo Padre. Que la realización humana no está en el éxito económico, en los títulos que nos separan ni en los privilegios que crean desigualdades, a las cuales luego nos acostumbramos, siempre que la ventaja caiga del lado de nosotros. Leyendo el texto de pronto me acordé de las palabras del papa Francisco estos días, al advertirnos contra un modo falso de vivir la fe, la mundanidad espiritual. Pidamos que las palabras de Jesús sean siempre una buena noticia para nosotros, que nos iluminen, nos interpelen y nos muestren el camino por dónde hay que seguirle. 

viernes, 21 de agosto de 2015

AMAR A DIOS Y AMAR AL PRÓJIMO

“El Evangelio de Hoy” Mt 22, 34-40

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús, y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" El le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser". Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Para Jesús, el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables. El amor a Dios y el amor al prójimo son dimensiones fundamentales, dice Jesús a los fariseos que intentan ponerlo a prueba. A nosotros nos toca hoy buscar la manera de articular la práctica de esta exigencia de fe en la vida diaria. A quienes creen que todo lo saben y quieren poner en apuros a Jesús, Él le recuerda el mandato que repetían los judíos al recitar la oración del Shemá, al comienzo y al final del día, pero enseguida añade otro mandato que está recogido en el libro del Levítico (Levítico 19, 18) sobre el amor al prójimo.


Este mandamiento nos exige más que cumplimientos formales, vivir profundamente en relación con Dios y con los que diariamente comparten nuestra existencia. Cuando elijamos uno sólo de estos dos amores los perderemos los dos pues son inseparables. Al Dios de Jesús y de La Biblia no se le encuentra desinteresándose del prójimo. El amor lo relativiza todo. Si un precepto no se deduce del amor o va contra el amor, queda vacío de sentido, no sirve para construir la vida tal como Dios la quiere. ¿Qué muestra en mi vida, mi amor a Dios y a los que me rodean?

miércoles, 19 de agosto de 2015

LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 20, 1-16

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: "Vayan también ustedes  a mi viña y les pagaré lo debido". Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros parados, y les dijo: "¿Cómo es que están aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". El les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros".
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno". El replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos".  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Esta parábola la encontramos solo en el evangelio de San Mateo. El texto va al corazón del mensaje de Jesús que es el amor libre y gratuito de Dios. El propietario decide pagar el salario de un día completo hasta a los que solamente trabajaron una hora. Esto hace reaccionar de mala manera a quienes habían trabajado toda la jornada, le parece injusto que les traten con igualdad.


La justicia de Dios está por encima de la justicia humana. Ella tiene en cuenta las necesidades más profundas de las personas, sobre todo de aquellos que en contra de su voluntad estaban en la plaza parados, porque nadie los había contratado. El Dios de Jesús no se limita a exigir el cumplimiento de una justicia legal o formal. Su amor salta las fronteras y va generosa l libremente en busca de aquellos a quienes la sociedad margina y oprime. A esa misma práctica nos invita a nosotros “El Evangelio de Hoy”. Tenemos que estar abiertos a la novedad y a la creatividad del amor de Dios. El amor gratuito no se opone a la justicia. No hay nada más exigente que el amor gratuito.

martes, 18 de agosto de 2015

¿QUIEN PUEDE SALVARSE?

 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 19, 23-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Créanme; difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los cielos". Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo". Entonces le dijo Pedro: "Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Créanme, cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también ustedes, los que me han seguido, se sentarán en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre y madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros". Palabra del Señor.

Reflexión

Este texto deja claro que la participación en el Reino de Dios no es cuestión de tenencias sino de actitudes. Actitud de acogida confiada y decidida del mensaje de Jesús, transmitido con palabras, signos y hechos entre la gente de su tiempo y que debe seguir hoy el mismo estilo.  Actitud de gratuidad y entrega como Jesús. Puedo tener cosas, dinero, propiedades, bienes materiales pero eso no me asegura nada, todo lo contrario, me puede apartar de la voluntad de Dios, si pongo en estos bienes mi confianza y dejo a Dios y su Palabra a un lado.

La llamada de Jesús es clara: ser pescadores de nueva humanidad, hacer presente el reino de Dios en actitudes concretas. Las implicaciones comienzan por compartir con Jesús su estilo de vida, su misión, vivir en absoluta solidaridad con el prójimo y con el universo y tener como único tesoro el amor de Dios. Estas exigencias eran realizadas de diversas maneras por el grupo de seguidores. Nada de esto es fácil. Vemos que el seguimiento de Jesús es vivido de manera diferente por cada persona pero lo importante es tener la actitud de confianza en la propuesta de fraternidad y justicia que Jesús aporta pues es esa actitud la que construye la comunidad de hermanos y hermanas que obedecen a Dios como Padre.


"Entonces, ¿quién puede salvarse?" Nadie, es Dios quien nos salva por la vida, muerte y Resurrección de Jesús. Para nosotros es imposible pero Dios hace hasta lo imposible por salvarnos. Generosamente Dios se ha despojado para engrandecernos, asumiendo nuestra historia y renovando todo en Cristo. Somos llamados a agradecer sinceramente a Dios por salvarnos. Nuestra respuesta debe ser el asumir la actitud de discípulos y discípulas que siguen al Maestro intentando con todas las fuerzas, aprender de él a obedecer a Dios. 

domingo, 16 de agosto de 2015

EL QUE COME DE ESTE PAN VIVIRÁ PARA SIEMPRE

 “El Evangelio de Hoy” Jn 6,51-58

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre." Palabra del Señor.

REFLEXION

El que coma de este pan, vivirá para siempre. Hoy podemos preguntarnos ¿cuál es nuestra calidad de vida? Queremos mejoría y crecimiento. Pero con frecuencia andamos equivocados. Creemos que nuestra vida mejora cuando mejora nuestro medio de transporte, nuestros electrodomésticos o nuestro lugar de residencia. Y, sin embargo, no es así. Se puede tener casi toda la «calidad de vida» que nos ofrece esta sociedad, y no saber vivir. Naturalmente, intentamos llenar nuestro «vacío de vida», rellenándolo de placer, agitación, codicia. Nos queremos llenar de cosas, pero las cosas son incapaces de darnos vida.

Es necesario ir a las raíces. Necesitamos descubrir un nuevo estilo de vivir. Plantearnos todo de una manera nueva. Volver a descubrir el misterio de la vida. Aprender a ser hombres y mujeres más felices. Y es aquí donde los creyentes debemos escuchar hoy la interpelación de Jesús como fuente de vida y esperanza para la humanidad. Y descubrir el valor imperecedero del evangelio y su capacidad de animar y transformar la vida.

No encontraremos nuestra verdadera felicidad si no retornamos a los valores evangélicos más hondos: la sencillez, la sobriedad, la solidaridad con todos, la acogida a los pequeños, la amistad sincera, el encuentro gozoso con Dios. Jesús puede infundir de nuevo en nosotros un deseo inmenso de vivir. Un deseo nuevo de verdad, belleza, plenitud. Él puede ayudarnos a descubrir de manera nueva la vida, el amor, las relaciones humanas, la esperanza. Él puede abrir horizontes nuevos a nuestra libertad. Puede despertar en nosotros nuevas aspiraciones de generosidad. Puede acrecentar nuestra capacidad de aceptar riesgos por la justicia y la verdad.


De manera que cuando Jesús dice el que coma de este pan vivirá para siempre, está refiriéndose a su vida misma, a su manera de vivir, a su calidad en las relaciones con los demás. Jesús no da cosas, se da él mismo en lo esencial. No vamos a encontrar en él ante todo una doctrina, ni una moral, ni una filosofía. Vamos a encontrarnos con un acontecimiento capaz de dar nueva vida a nuestra existencia: Dios compartiendo la aventura de nuestro diario vivir. ¿Seremos capaces de «alimentarnos de Jesús?». Escuchemos nuevamente su promesa: «El que coma de este pan vivirá para siempre».

sábado, 15 de agosto de 2015

ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA

  “El evangelio de Hoy”: Lc 1,39-56

Lectura del Santo evangelio según San Lucas.



En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."
María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En el evangelio de Hoy, Fiesta de la Asunción,  el canto de alegría de María se hace nuestro canto. Tenemos pocos datos sobre María en los evangelios pero este cántico puesto en sus labios por San Lucas, recoge el auténtico sentir de María, sus sentimientos más profundos ante la presencia salvadora de Dios en su vida. Es un cántico de alabanza. Esa es la respuesta de María ante la acción de Dios. Alabar y dar gracias. No se siente grande ni importante por ella misma, sino por lo que Dios está haciendo a través de ella. "Proclama mi alma la grandeza del Señor". María goza de esa vida en plenitud. Su fe la hizo vivir ya en su vida la vida nueva de Dios. Antes del nacimiento de su Hijo. Ya María estaba tan llena de fe que confiaba totalmente en la promesa de Dios.


Hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para hacerlo más como Dios quiere: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Pero en este día María anima sobre todo nuestra alabanza y acción de gracias. María nos invita a mirar a la realidad con ojos nuevos y descubrir la presencia de Dios, quizá en embrión, pero ya presente, a nuestro alrededor. María nos invita a cantar con gozo y proclamar, con ella, las grandezas del Señor. La fuerza espiritual del Magnífica, desde nuestra realidad de desigualdades, injusticias y pobrezas,  está en hacernos ver que la búsqueda de la justicia tiene que ser colocada en el contexto de la gratuidad del amor de Dios. Cómo María, proclamemos con alegría que Dios nos acompaña y anima nuestra marcha hacia la realización en Él.

viernes, 14 de agosto de 2015

AL PRINCIPIO, NO ERA ASÍ

“El Evangelio de Hoy”: Mt 19,3-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo


En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?" Él les respondió: "¿No han leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: "Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne"? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." Ellos insistieron: "¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?" Él les contestó: "Por lo tercos que son les permitió Moisés divorciarse de sus mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora les digo yo que, si uno se divorcia de su mujer -no hablo de impureza- y se casa con otra, comete adulterio."
Los discípulos le replicaron: "Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse." Pero él les dijo: "No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga." Palabra del Señor.


Reflexión


Hoy celebramos la memoria de San Maximiliano Kolbe quien fue un sacerdote mártir. San Maximiliano dio su vida para salvar la de un padre de familia que sería ejecutado en un campo de concentración. Como este santo no tenía hijos, quiso cambiarse por este prisionero para que él tuviera la oportunidad de dedicarse a su familia. Ya hemos comentado este evangelio hace dos días. La vida matrimonial no es solo un asunto de ley y de cumplimiento, no se trata de cargar con una cruz, el matrimonio es un camino en el amor de una pareja que se enamora mutuamente y hace todo lo posible por hacerse feliz el uno al otro. Nadie se casa para cumplir con una norma humana o divina sino para vivir una experiencia humana de entrega a favor de  su conjugue. ¿Qué pasa entonces con todas esas parejas que se han visto en la “necesidad” de separarse o que simplemente vemos divorciadas? Lo que pasa es que no alcanzan su realización, no son felices, no es eso lo que queremos como seres humanos, si queremos vida, alegría, paz y esperanza, tenemos que vivir el amor mutuo.

La separación frustra, desequilibra y mata toda esperanza de vida común. No se trata de condenas ni de culpabilidades, sino de buscar aquello que nos realiza como seres humanos y nos encamina hacia la trascendencia. Hoy se impone una reflexión profunda sobre lo que realmente queremos como personas para organizarnos mejor y luchar por mantener las actitudes y prácticas que nos hacen más humanos junto a los otros. Los placeres nos llaman, las oportunidades se nos sobran, pero ¿a dónde conducen las infidelidades? ¿Cuánto tiempo duran las bondades de nuestras desviaciones? Pidamos a Jesús que nos ilumine con su Espíritu para que no nos dejemos llevar por las coyunturas sino que nos acompañe siempre en nuestras búsquedas de sentido y en nuestras decisiones basadas en el amor. Y pidamos por los millones de personas divorciadas en la actualidad para que Dios y nosotros les acompañemos en la búsqueda de realización a nivel integral.


El Papa francisco está librando una gran batalla frente a los conservadores que solo se fijan en la ley y no quieren vivir la misericordia y la compasión con los millones de hombres y mujeres que han visto frustrada sus esperanzas de vivir la fe en pareja y en familia, han debido separarse y ahora se encuentran en situaciones de excomunión por haber sido casados sacramentalmente. No es cuestión de cualquierizar el matrimonio, pero si tenemos que encontrar una salida cristiana y humana para los divorciados y vueltos a casar.

jueves, 13 de agosto de 2015

PERDONAR SIEMPRE

 “El Evangelio de Hoy”,  Mt 18,21-19,1


Lectura del santo evangelio según san Mateo:


En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano."
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán. Palabra del Señor.

REFLEXION

Nuevamente el tema del perdón en medio de un mundo cada vez más violento. Existen muchas resistencias al perdón debido a las heridas, sufrimientos y vejámenes de los ofensores. ¿Cómo manejar la rabia, impotencia y dolor de quien ha sido víctima de la violencia, el desprecio o la traición? La violencia desprendida de los actos con que nos ofenden nos llevaría a una espiral sin fin de venganza y de odio. Si se suprime el perdón ¿A dónde iríamos como sociedad?

Dando el paso del perdón se sanan las heridas y las cadenas negativas del pasado. Los resentimientos enfermizos se van curando y nacen nuevas perspectivas de vida y de convivencia. No creamos que haciendo sufrir a los agresores vamos a superar nuestros sufrimientos y humillaciones recibidas. La venganza puede hacernos sentir bien un momento pero si queremos vivir en paz y armonía, necesitaremos perdonar a quienes nos ofenden. Tenemos que seguir buscando y exigiendo justicia, pero adoptar el comportamiento de los agresores.


A veces nos olvidamos que el proceso del perdón, a quienes más bien hace es al ofendido, pues lo libera del mal, hace crecer su dignidad y nobleza, le da fuerzas para recrear su vida, le permite iniciar nuevos proyectos. Cuando Jesús invita a perdonar «hasta setenta veces siete», está invitando a seguir el camino más sano y eficaz para erradicar de nuestra vida el mal. Sus palabras adquieren una hondura todavía mayor para quien cree en Dios como fuente última de perdón: «Perdonad y seréis perdonados