EVANGELIO DEL DOMINGO
"Velen, porque no saben el momento". San Marcos, 51-62.

viernes, 20 de enero de 2023

APÓSTOLES DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 3,13-19 Lectura del santo evangelio según san Marcos En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges -Los Truenos-; Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó. Palabra del Señor. Reflexión El Evangelio de Hoy nos presenta a Jesús llamando a los que él quiere para que lo acompañen en su misión de revelar al mundo el corazón humano y amoroso de Dios. Jesús no le imparte ningún curso, por el momento. Acompañándolo irán aprendiendo y eso es lo importante, aprender para luego tomar el relevo y continuar su misión. La vida cristiana es una vocación, es un llamado de Dios. Dios es el que hace la propuesta. Somos invitados a dar una respuesta desde nuestra fe y nuestra esperanza. ¿Hemos organizado nuestra vida como respuesta a un llamado especial de Dios? Dios siempre está llamándonos. Hoy necesitamos oír a Dios invitándonos a seguirlo en su misión de salvación. Pensemos ¿A qué nos está Dios llamando? ¿Qué hace falta ser y hacer para que la humanidad sea más justa, más creyente, más hermana y respetuosa de la vida? Jesús llama a los 12 Apóstoles, mientras suben a la montaña. Ahí comenzó una gran historia de amor, de compromiso y colaboración entre Jesús y sus discípulos. Estos vivirán con Jesús y aprenderán con él a responder con el corazón a escuchar la voz de Dios y las necesidades de la gente. Hoy somos dichosos de contar con médicos, instalaciones hospitalarias y medicamentos casi para todas las enfermedades; pero en el tiempo en el que se nos narra este evangelio, los médicos eran pocos y rudimentarios. Los doce son enviados a predicar con poder para expulsar demonios. Lo que falta hoy es más equidad en el acceso a los cuidados médicos y una regulación adecuada a los precios de los medicamentos. La gente anda detrás de Jesús buscando mejorías de sus miserias y la curación de sus enfermedades. ¿Cuáles son hoy nuestras precariedades? No tengamos miedo de ir a Jesús por medio de la oración, él tiene palabras y acciones de vida eterna. Dejémonos ayudar y ayudemos nosotros también a los demás. La vocación humana y cristiana es la de aportar mejorías, alegría, Buena Noticia.

viernes, 18 de noviembre de 2022

JESÚS AVANZA EN MEDIO DE LAS TORMENTAS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 14,22-33 Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: "¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!" Pedro le contestó: "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua." Él le dijo: "Ven." Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: "Señor, sálvame." En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: "¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?" En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: "Realmente eres Hijo de Dios." Palabra del Señor. Reflexión El “Evangelio de Hoy” nos muestra que aún en los momentos de “poca fe”, el Señor responde haciéndose presente en nuestra vida. Vemos un fuerte contraste entre Jesús y sus discípulos: Jesús está sereno, orando a solas en el monte en una actitud de encuentro con Dios. Los discípulos, al contrario, están viviendo una situación desesperante, están atravesando por momentos de inseguridad y turbación. Esto le dificulta el encuentro con Dios. Pero Jesús se le acerca en medio de “su noche”, de su miedo, en medio de sus dificultades. No viene a acusarles de tener poca fe ni a amenazarles con castigos. Jesús se hace presente para animar e inspirar confianza. En ciertos momentos de la vida, nuestro horizonte se ensombrece, por causa de los fracasos, enfermedades, duelos, problemas familiares, dificultades de todas clases. En las noches de nuestras vidas, somos una barca sacudida por las olas bajo ráfagas mortales de vientos contrarios. Y Jesús nos repite siempre: “No tengan miedo”, soy yo, he aquí que yo estoy con ustedes, hasta el final de los tiempos. Siempre dispuesto a tendernos la mano para evitar que nos hundamos. En medio de dificultades tendemos a ver borroso. Como los discípulos, confundimos la presencia de Dios con fantasmas, por eso no hacemos caso a su Palabra. Al igual que a Pedro, la confusión nos lleva a exigir pruebas, “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas”, olvidándonos de que no hay prueba para la fe en la presencia de Dios sin nuestro compromiso y nuestro riesgo. Jesús nos ha prometido estar siempre con nosotros. Pero su presencia no suprime nuestras dificultades y oscuridades. Jesús nos ilumina, nos fortalece, nos acompaña invitándonos a tener confianza para avanzar en medio de las dificultades. Su cercanía y su Palabra reclaman nuestra fe para reconocerlo.

miércoles, 26 de octubre de 2022

LA PALABRA NOS ILUMINA

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 13, 22-30 Lectura del santo evangelio según san Lucas: En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" Jesús les dijo: "Esfuércese en entrar por la puerta estrecha. Les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, se quedarán fuera y llamarán a la puerta diciendo: "Señor ábrenos" y él les replicará: "No sé quiénes son" Entonces comenzarán a decir: "Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas". Pero él les replicará: "No sé quiénes sois. Aléjense de mí, malvados". Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y ustedes se vean echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Miren: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos". Palabra del Señor. Reflexión Continuamos nuestra reflexión sobre el Reino de Dios y su acceso, guiados por los textos evangélicos que la liturgia nos presenta durante estos días. Jesús deja claro que la entrada y participación en el Reino de Dios se vive desde el presente y para siempre. No caben las demoras pues es una realidad inaugurada y nadie la detiene, aunque no veamos el ritmo de su crecimiento y arraigo. Los criterios de participación en la Salvación o en el Reino parecen distintos a los que las prácticas religiosas de las distintas confesiones han asumido. De hecho, no se trata de una práctica religiosa sino de una práctica de fe y de confianza en Dios, y, de una relación sana y sincera con nuestros hermanos y hermanas. La puerta estrecha es la que vive Jesús en relación con sus discípulos y con las personas con las que se encontraba, una relación de acogida, de servicio, un anuncio constante de la esperanza activa que favorece siempre al otro o a la otra. De manera que no podemos argüir religiones, ni prácticas eclesiales. No nos salvamos a nosotros mismos, nos salva Dios y para eso debemos poner nuestra confianza en él y compartir lo que somos y tenemos sin miedo a quedarnos sin nada, pues siempre nos quedará Él, con su Reino eterno.

martes, 25 de octubre de 2022

EL REINO DE DIOS

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 13, 18-21 Lectura del santo evangelio según san Lucas: En aquel tiempo, Jesús decía: "A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en un huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas. Y añadió: ¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta". Palabra del Señor. Reflexión Jesús pone ejemplos entendibles sacados de prácticas habituales en la vida de su pueblo, en este caso de la agricultura, para ayudar a comprender la realidad del Reino de Dios. Como siempre, no se trata de poderes ni de dominaciones. Jesús retoma esos valores de la vida campesina y los trasplanta al campo religioso para enseñarnos cómo la más diminuta semilla de bondad que se siembre y se cultive puede producir los frutos más abundantes y los beneficios indirectos más sorprendentes. Se trata de lo que Dios quiere, él mismo hace crecer su reino de manera misteriosa y para ello nos pide a nosotros también la participación. Hemos oído hablar, en múltiples ocasiones de lo bien que hace a la vida humana, la convivencia fraterna, la armonía en las relaciones interpersonales, la sonrisa y alegría constante, la fraternidad que hace compartir y contar con los otros, en fin, la solidaridad y ayuda mutua. Con nada de esto se va al mercado. Ningunos de estos valores humanos se cotiza en las bolsas económicas de ninguna nación. Sin embargo, son elementos indispensables que impulsan la vida y la dinamizan. El Reino se presenta como una semilla minúscula plantada en el jardín de la creación, pero que, cuando germina, tiene unos efectos benéficos impredecibles. Eso ocurre con el efecto multiplicador del bien que tiene el Reino, que actúa como levadura en las obras buenas que la humanidad emprende. Podemos influenciar enormemente la sociedad con unas actitudes que, aunque no sean noticia en los medios de comunicación, fecundan abundantemente la sociedad. Finalmente, podemos recordar, al estilo de los predicadores tradicionales, que en reiteradas enseñanzas se le ha atribuido a la iglesia ser esa presencia viva del Reino de Dios en el mundo, ser esa semilla plantada humildemente al principio y que ha crecido y fecundado muchos ambientes. Pero la figura más elocuente y fundamental del Reino de Dios es el mismo Jesús presente en el mundo como el Hijo de Dios. Sin poder dominador, pero con amor transformador de todos y todas los que viven una experiencia personal y comunitaria con él. La palabra de Dios es también esa semilla sencilla plantada en medio de su pueblo que puede surtir efectos grandiosos en los corazones de quienes se abren a ella y dejan que fructifique. Nosotros todos podemos ser también semillas del Reino de Dios. Demos el testimonio coherente de fe y vida al que nos llama el evangelio. Eso hará germinar abundantemente los elementos constitutivos del Reino de Dios: Justicia, derecho, paz, fraternidad.

lunes, 10 de octubre de 2022

JONÁS

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 11, 29-32 Lectura del santo Evangelio según san Lucas. En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se ledará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Palabra del Señor. Reflexión El Evangelio de Hoy quiere ayudarnos a reconocer nuestra necesidad de conversión y cambio de vida. Las experiencias del pueblo de Dios pueden ayudarnos a entrar en un proceso serio de conversión. En el Evangelio de hoy, Jesús habla de dos episodios del pasado: el episodio de Jonás y el de la reina de Sabá, y los transforma en espejo para que la gente descubra en ellos el llamado de Dios a la conversión. Jonás fue una señal para la gente de Nínive a través da su predicación. Al oír a Jonás, el pueblo se convirtió. Así, la predicación de Jesús estaba siendo una señal de la presencia de Dios para su gente, pero el pueblo no daba señales de conversión. El libro de Jonás es una parábola que critica la mentalidad de aquellos que querían a Dios sólo para los judíos. En la historia de Jonás, los paganos se convirtieron ante la predicación de Jonás y Dios los acogió en su bondad y no destruyó la ciudad. Cuando vio que Dios acoge al pueblo de Nínive y no destruyó la ciudad, Jonás sintió un gran disgusto. Quería que Dios destruyera aquel pueblo pagano. Pero en su oración reconoce que Dios es misericordioso y compasivo que se arrepiente de sus amenazas. No se deja manipular por tradiciones. Jesús no pide que todos sean cristianos. Pide que todos sean sus discípulos, personas que como él, irradien y anuncien la Buena Nueva del amor de Dios para todos los pueblos alrededor.

lunes, 26 de septiembre de 2022

El PEQUEÑO COMO IMPORTANTE




 

"El Evangelio de Hoy”: Lucas 9, 46-50

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

 

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. El más pequeño de ustedes es el más importante". Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir". Jesús les respondió: "No se lo impidan: el que no está contra ustedes, está a favor de ustedes". Palabra del Señor.


 Reflexión


Al igual que en el Evangelio de ayer, hoy se nos plantea el asunto de la propiedad del bien. Hacer el bien, profetizar, echar demonios, en nombre de Jesús, no es una tarea limitada a un grupo de seguidores ni a una iglesia, ni a nadie. Será siempre una acción positiva, hágala quien la haga. Mejorar la vida, sanarla, luchar por una sociedad más humana y alegre forma parte de la vivencia de la espiritualidad cristiana. Nadie tiene que controlar el bien pues lo que hace es aportar vida. “No se lo impidan: El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”.

 

Reivindicar la exclusividad sobre Jesús se aplica practicando exclusivamente el bien: …el que quiera ser primero, que sea el último de todos... Lo  que estamos llamados a destacar no son las teorías y discursos sobre Jesús y su seguimiento sino las prácticas que él nos inspira, las iniciativas a las que nos impulsa su Espíritu y la creatividad emanada de la fe en su proyecto de Reino de Dios. Contrario a todo esto está la corriente social de cada época que nos arrastra a valorar en primer lugar lo que está de moda. Seguir corrientes sociales nos aleja de la corriente cristiana. Sin volvernos lunáticos, con los pies bien puestos en el suelo, tenemos que mantenernos unidos a nuestro Maestro, a su manera de reaccionar frente a cada caso, frente a cada persona y su necesidad. Poner en primer plano la acogida a los demás para ver en qué le puedo servir.

 

El Evangelio de Hoy nos sigue urgiendo a obrar el bien sin reparo de preceptos religiosos, sociales, culturales o políticos. Hacer el bien, acoger al pequeño, al que no tiene con qué pagarnos es sinónimo de hacer la voluntad de Dios, experimentándolo como Padre Misericordioso. A esta manera de pensar de Jesús se oponen sus adversarios, que le recuerdan los preceptos sabáticos, considerados como la máxima expresión de religiosidad. Jesús les responde con su acción al hacer prevalecer la obra de Dios por encima de consideraciones religiosas. Hoy nos toca a nosotros como comunidades cristianas poner el bien común y el bien de la humanidad en general por encima de intereses individualistas, valorar más a las personas y menos sus bienes materiales.

sábado, 17 de septiembre de 2022

DAN FRUTOS PERSEVERANDO

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 8, 4-15 Lectura del santo evangelio según san Lucas: En aquel tiempo se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga". Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esa parábola?" El les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando". Palabra del Señor. Reflexión El evangelio de hoy nos ofrece un modelo de esa enseñanza de Jesús en la parábola del sembrador y, al mismo tiempo, nos conserva un testimonio de la comprensión de los primeros cristianos en la explicación que sigue a continuación. La parábola nos explica en el lenguaje cotidiano la lógica de Dios al sembrar con generosidad, sin reparar demasiado en la calidad de los terrenos. La explicación nos hace entender cómo la eficacia de la Palabra de Dios reside en la calidad de las personas que la acogen. La generosidad divina se aúna a la respuesta humana; una y otra constituyen la condición de posibilidad de la obra salvífica de Dios. La evangelización junta lo extraordinario de la acción de Dios con lo ordinario de nuestra condición humana, para que los frutos alimenten a las nuevas generaciones de seguidores de Jesús. Cada creyente debe despejar las aves del oportunismo y la ambición, la cizaña del consumismo y de la cultura de la superficialidad, para ofrecer un buen terreno a esa palabra que Jesús siembra a diario en nuestro corazón. Si tenemos oído para su palabra, tendremos boca para comunicarla.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

BIENAVENTURANZAS - MALAVENTURANZAS

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 6, 17.20-26 Lectura del santo evangelio según san Lucas: En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de didcítulos y de pueblo. procedentes de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: "Dichosos los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Dichosos los que ahora lloran, porque reirán. Dichosos ustedes, cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten, y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían sus padres con los profetas. Pero, ¡ay de ustedes, los ricos!, porque ya tienen su consuelo. ¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!, porque tendrán hambre. ¡Ay de los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán.¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que hacían sus padres con los falsos profetas." Palabra del Señor. Reflexión Las Bienaventuranzas son un programa de vida, una opción propuesta por Jesús como camino de realización que trasciende los límites de nuestra historia y eternizan. A las Bienaventuranzas se contraponen unas malaventuranzas. Unas y otras van de la mano. Jesús, al elegir a sus seguidores entre gente sencilla, ha destacado los valores de la vida campesina: la pobreza vivida en trabajo y honestidad, y la búsqueda incesante de un equilibrio social que permita remediar el hambre y el sufrimiento. Esta forma de vida es una bendición que se opone al peligro de la opulencia y el despilfarro, que amenaza la estabilidad social y que, en nuestro tiempo, tiene alcances planetarios, porque pone en peligro la supervivencia misma de la especie humana. La lógica de nuestro mundo es totalmente opuesta a la propuesta de Jesús y sabemos cuáles son los resultados: desigualdades, inseguridad global y deshumanización generalizada. A pesar de los adelantos de nuestro mundo, la sociedad no ha aprendido la forma de combatir la vergüenza del hambre y la desigualdad. Pero la propuesta de Jesús, a pesar de su simplicidad, tiene unas implicaciones enormes, y pocas personas la comprenderán y menos aún estarán dispuestas a asumirlas. Sin embargo, el nuevo horizonte que abre esta enseñanza nos permite mirar la realidad bajo una nueva perspectiva y, sobre todo, percibir que la enseñanza de Jesús nos da el poder de salvar no sólo a los individuos, sino a la vida misma. Al escuchar las Bienaventuranzas de boca de Jesús quedamos admirados y admiradas de contenido, hasta soñamos con ese ideal, pero poco hacemos con miras a iniciar un proceso de conversión sincero y progresivo a esta propuesta. ¿Cómo hacer práctica la propuesta de Jesús? Nuestra tarea consiste en disponernos a caminar hacia la bendición o bienaventuranza y, al mismo tiempo,saber que como seguidores de Jesús vivimos el momento presente con una perspectiva de futuro y en constante tensión con quienes favorecen el consumismo, el despilfarro y la explotación. Siempre que intentemos vivir un valor trascendente, estaremos a la puerta de cientos de propuestas opuestas invitándonos a la comodidad y al facilismo. Que el Espíritu Santo nos ilumine el camino y nos acompañe en nuestra búsqueda de paz.

martes, 6 de septiembre de 2022

APÓSTOLES

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 6,12-19 Lectura del santo evangelio según san Lucas: En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Palabra del Señor. Reflexión Con la confianza puesta en Jesús y en su Buena Nueva, podemos añadir nuestros nombres a la lista de los doce. Sabernos escogidos, instruidos y enviados por Jesús a vivir con él su aventura de amor y de entrega. Estamos ente la temática del discipulado. Unos son apóstoles y otros discípulos. Los apóstoles fueron llamados por Jesús para compartir su vida y su misión. El número “doce” es simbólico. Con los doce apóstoles Jesús inaugura el nuevo pueblo de Dios, el nuevo Israel por referencia a las doce tribus. Los doce, eran personas sencillas elegidas entre sus seguidores. En cuanto a los discípulos, eran muchos más. Provenían de todas las regiones de Israel para “ escucharlo y sanarse de sus enfermedades. Esto nos permite ver que los discípulos de Jesús eran gente sencilla, necesitada de sanación. Aquí entramos nosotros con nuestra realidad personal y comunitaria; con nuestras debilidades y fortalezas, pero confiados y abandonados en la misericordia de Dios. Jesús reconoce que el Reino de Dios no es una cuestión de individualidades, de mesianismos, y menos de autoritarismos. El Reino de Dios es una cuestión comunitaria, una cuestión compartida entre los seguidores. Todos tenemos algo que decir y hacer al ser seguidores del mismo y único Jesús. Así que abramos bien nuestros corazones, nuestros ojos y nuestros oídos para conectar con Jesús. Recordemos siempre el procedimiento de nuestro Maestro, “pasó toda la noche orando” y entonces eligió… inspirado, en relación con su Padre Dios y viviendo su misión de salvación. Ese es el camino que Jesús nos propone, la oración, la acción, la continuación de su misión.

viernes, 26 de agosto de 2022

CONSCIENTES

“El Evangelio de Hoy”: Mt 25, 1-13 Lectura del santo evangelio según san Mateo En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salgan a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dennos un poco de su aceite, que se nos apagan las lámparas". Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para ustedes y nosotras, mejor es que vayan a la tienda y se lo compren". Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos". Pero él respondió: "se lo aseguro: no las conozco". Por tanto, velen, porque no saben el día ni la hora". Palabra del Señor. Reflexión Dios nos ha dotado de la capacidad para pensar, reflexionar, estar realmente vivos, vivir de manera conscientes nuestros pasos y no simplemente hacer lo que todo el mundo hace. Jesús vivió históricamente en un ambiente en el que la gente estaba a la expectativa de lo que podría suceder de repente y sin previo aviso. Luego de la resurrección la comunidad cristiana aprendió a vivir la urgencia de ese momento sin perder de vista la esperanza del mañana. Vivían con los pies en la tierra, a la espera de posibles sucesos que pudieran afectarles, pero sin perder de vista su aspiración a la trascendencia histórica. En esta parábola se manifiesta esa tensión entre la ‘atención’ y la ‘distracción’. Muchas personas se comportan como doncellas ‘necias’ o distraídas y dejan pasar las oportunidades de crecimiento espiritual que les da la vida. Posponen su crecimiento personal porque les urgen otras tareas que agotan todos sus pensamientos. Otras personas en cambio tienen a mano una ‘reserva espiritual’ para cualquier momento crítico. Ese ‘aceite’ se refiere a un conjunto de actitudes, prácticas y experiencias, que ayudan a alcanzar esa vigilancia espiritual. Así, cuando llegan situaciones límites, acontecimientos inmanejables, problemas familiares, de salud, situaciones económicas insostenibles, poder continuar creyendo y reaccionando de manera sana y savia. Sin desesperos ni ingenuidades, si no, serenos y esperanzados. Si venimos a nuestra época nos damos cuenta de que, como en el tiempo de Jesús, nuestra realidad está marcada por cambios drásticos e imprevistos. Vivimos la incertidumbre del presente y la inquietud del mañana. El evangelio nos enseña a tener siempre una ‘reserva’ a mano y a estar siempre atentos y vigilantes para dar una respuesta cristiana a las urgencias del tiempo presente. La tensión cristiana es una tensión positiva que nos ayuda a vivir una fe despierta, activa y confiada en el Dios que nunca nos abandona.

lunes, 22 de agosto de 2022

HIPOCRESÍA

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 23,13-22 Lectura del santo evangelio según san Mateo: En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el reino de los cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quieren. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que viajan por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo consiguen, lo hacen digno del fuego el doble que ustedes! ¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: "Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga"! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: "Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga." ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él." Palabra del Señor. Reflexión Todo el capítulo 23 de Mateo es una dura crítica de Jesús contra los escribas y los fariseos, a quienes acusa de no llevar al pueblo al conocimiento del verdadero Dios, sino de convertirlo en fanáticos del legalismo que ellos controlan. El texto de hoy tiene cuatro acusaciones concretas, todas introducidas con la misma fórmula: “¡Ay de ustedes!”. La primera es una crítica a los fariseos que cierran las puertas del Reino de los cielos a la comunidad. En la segunda, Jesús manifiesta su repudio y condena a quienes pretenden enriquecerse y sacar provecho del sufrimiento de los más indefensos de la sociedad. En la tercera, se hace una dura crítica a los misioneros que atraen partidarios sin ofertas claras de salvación, por lo que terminan perdiéndose. La cuarta acusación va dirigida a quienes con el juramento esconden la ambigüedad de la fe. Estos “ay de ustedes” de Jesús nos invitan a meditar sobre el potencial hipócrita que hay en nosotros, en nuestras familias, en nuestra iglesia y en la sociedad. La hipocresía, la doble moral, las incoherencias de vida, los fanatismos, dejan constancia que las actitudes farisaicas siguen vivas y en pleno crecimiento. Recordemos que sólo la verdad nos hará libres.

jueves, 18 de agosto de 2022

Banquete del Reino

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 22,1-14 Lectura del santo evangelio según san Mateo En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Vengan a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren, convídenlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos." Palabra del Señor. Reflexión Parece que san Mateo ha contado dos parábolas en una. El banquete es una imagen utilizada en la Biblia para expresar la realidad del Reino en el que Dios se entrega gratuitamente de manera definitiva. El anuncio del Reino es irrevocable y continúa abierto. Pero los destinatarios tienen que responder aceptando la invitación y poniéndose en camino, Dios no obliga a nadie a participar. Jesús sabía bien que la gente podía rechazar la invitación por preferir dedicarse a actividades más productiva en el orden de lo material e inmediato. Pero no pierde ni el ánimo ni la paciencia, el banquete va con los invitados originales o sin ellos. El deseo de Dios es llenar la sala de invitados, por eso, todos son invitados. La invitación es gratuita, sin exigencias. En los caminos reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de comensales. Malos y buenos en ese orden para dejar claro que nadie es invitado por, tener méritos sino por la bondad gratuita de Dios. El otro tema de la parábola es el vestido, el traje requerido para participar del festín de Dios. Nadie puede participar del Reino sin vestirse apropiadamente. Como vestido de fiesta, San Pablo nos hace una significativa sugerencia: “Como los elegidos de Dios, mis bien-amados, revístanse del vestido de amor y de compasión, de bondad, de humildad, de dulzura y de paciencia. Sopórtense los unos a los otros. Perdónense los unos a los otros como Cristo les ha perdonado. Y por encima de todo, la caridad”. (Colosenses 3, 12-15) Esta parábola nos recuerda que la salvación nunca es automática. Hay que responder a la invitación de Dios transformándonos y convirtiéndonos. Viviendo la alegría del Evangelio. Así estaremos vistiéndoos constantemente el traje de fiesta: el perdón, la acogida, la fraternidad y el servicio mutuo y desinteresado a los más necesitados.

miércoles, 17 de agosto de 2022

LA JUSTA REMUNERACIÓN

“El Evangelio de Hoy” Mateo 20, 1-16 Lectura del santo Evangelio según San Mateo En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido". Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros parados, y les dijo: "¿Cómo es que están aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". El les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros". Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno". El replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos". Palabra del Señor. Reflexión El Evangelio de Hoy nos plantea el tema de la Justicia. Generalmente manejamos la definición de la justicia que nos indica que es dar a cada quien lo que le pertenece. Pero la parábola de los trabajadores de la viña desafía nuestro sentido de equidad, ya que fácilmente nos sentimos inclinados a pensar que la paga debe ser proporcional al trabajo realizado. Sin embargo, una lectura atenta del texto nos ayuda a comprender cómo la equidad está en ofrecer a todos las mismas posibilidades. En nuestros países con altos índices de desempleados, la gente trabaja por lo que le paguen, o importante es hacer algo para sobrevivir. Analizamos el proceder del propietario de la viña nos damos cuenta que los obreros contratados al comenzar el día reciben el salario justo que correspondía en esa época a un denario diario, lo que por lo general alcanzaba para sobrevivir dos o tres días más. Los otros obreros, contratados a lo largo del día, simplemente aceptan la oferta de trabajo porque se encuentran desempleados y esperan cualquier paga, proporcional al esfuerzo. Al caer la tarde todos reciben lo mismo y por ello vienen los reclamos. Sin embargo, a los primeros no se les hace injusticia, ya que reciben lo justo y acordado; en cambio, los que fueron llegando al correr del día reciben una paga generosa, conveniente de acuerdo a sus necesidades. Ellos no eran vagos cómodos que le huían al trabajo, sino que carecían de empleo. Estamos invitados a crecer en nuestra manera de enjuiciar a los demás. Ser sensibles a las necesidades reales de los que nos rodean y a la medida de nuestras posibilidades, ayudar a los otros a vivir dignamente. Comprender la justicia a partir de las necesidades particulares y no llevarnos solamente por las percepciones sociales que nos engloban de manera desproporcional. Dios actúa con justicia y amor. Dejemos que su manera nos influya y anime en la esperanza. Para ello estemos atentos y atentas a su oferta de salvación y a su promesa de acompañarnos en el día a día. La Paz sea con todos y todas.

martes, 16 de agosto de 2022

DIOS SALVA

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 19, 23-30 Lectura del santo evangelio según san Mateo: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Créanme; difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los cielos". Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: "Entonces, ¿Quién puede salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo". Entonces le dijo Pedro: "Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿Qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Créanme, cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también ustedes, los que me han seguido, se sentarán en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre y madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros". Palabra del Señor. Reflexión. Este texto deja claro que la participación en el Reino de Dios no es cuestión de tenencias sino de actitudes. Actitud de acogida confiada y decidida del mensaje de Jesús, transmitido con palabras, signos y hechos entre la gente de su tiempo y que debe seguir hoy el mismo estilo. Actitud de gratuidad y entrega como Jesús. Puedo tener cosas, dinero, propiedades, bienes materiales, pero eso no me asegura nada, todo lo contrario, me puede apartar de la voluntad de Dios, si pongo en estos bienes mi confianza y dejo a Dios y su Palabra a un lado. El evangelio de hoy contrapone dos actitudes: 1) la de aquellos que ya dejaron todo por seguir a Jesús, 2) la de quienes siguen haciendo componendas para “hacer pasar el camello por el ojo de la aguja”. La llamada de Jesús es clara: ser pescadores de nueva humanidad. Las implicaciones, en cambio, son complejas, porque comienzan por compartir su estilo de vida y misión, por vivir en absoluta solidaridad con el prójimo y con el universo y por tener como único tesoro el amor de Dios. Estas exigencias eran realizadas de diversas maneras por el grupo de seguidores. Nada de esto es fácil. Vemos que el seguimiento de Jesús es vivido de manera diferente por cada persona, pero lo importante es tener la actitud de confianza en la propuesta de fraternidad y justicia que Jesús aporta pues es esa actitud la que construye la comunidad de hermanos y hermanas que obedecen a Dios como Padre. "Entonces, quién puede salvarse?" Nadie, es Dios quien nos salva por la vida, muerte y Resurrección de Jesús. Para nosotros es imposible, pero Dios hace hasta lo imposible por salvarnos. Generosamente Dios se ha despojado para engrandecernos, asumiendo nuestra historia y renovando todo en Cristo. Somos llamados a agradecer sinceramente a Dios por salvarnos. Nuestra respuesta debe ser el asumir confiados y confiadas la actitud de discípulos y discípulas que siguen al Maestro intentando con todas las fuerzas, aprender de él a obedecer a Dios.

viernes, 12 de agosto de 2022

SÓLO LOS QUE HAN RECIBIDO ESE DON

“El Evangelio de Hoy”: Mt 19,3-12 Lectura del santo evangelio según san Mateo En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?" Él les respondió: "¿No han leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: "Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." Ellos insistieron: "¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?" Él les contestó: "Por lo tercos que son les permitió Moisés divorciarse de sus mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora les digo yo que, si uno se divorcia de su mujer -no hablo de impureza- y se casa con otra, comete adulterio." Los discípulos le replicaron: "Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse." Pero él les dijo: "No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga." Palabra del Señor. Reflexión El Evangelio de hoy nos invita a la fidelidad que realiza y hace feliz. La vida matrimonial no es solo un asunto de ley y de cumplimiento, no se trata de cargar con una cruz, el matrimonio es un camino en el amor de una pareja que se enamora mutuamente y hace todo lo posible por hacerse feliz el uno al otro. Nadie se casa para cumplir con una norma humana o divina sino para vivir una experiencia humana de entrega a favor de su conjugue. ¿Qué pasa entonces con todas esas parejas que se han visto en la “necesidad” de separarse o que simplemente vemos divorciadas? Lo que pasa es que no alcanzan su realización, no son felices, no es eso lo que queremos como seres humanos, si queremos vida, alegría, paz y esperanza, tenemos que vivir el amor mutuo. La separación frustra, desequilibra y mata toda esperanza de vida común. No se trata de condenas ni de culpabilidades, sino de buscar aquello que nos realiza como seres humanos y nos encamina hacia la trascendencia. Hoy se impone una reflexión profunda sobre lo que realmente queremos como personas para organizarnos mejor y luchar por mantener las actitudes y prácticas que nos hacen más humanos junto a los otros. Los placeres nos llaman, las oportunidades se nos sobran, pero ¿a dónde conducen las infidelidades? ¿Cuánto tiempo duran las bondades de nuestras desviaciones? Pidamos a Jesús que nos ilumine con su Espíritu para que no nos dejemos llevar por las coyunturas sino que nos acompañe siempre en nuestras búsquedas de sentido y en nuestras decisiones basadas en el amor. Y pidamos por los millones de personas divorciadas en la actualidad para que Dios y nosotros los acompañemos en la búsqueda de realización a nivel integral.

jueves, 11 de agosto de 2022

APRENDAMOS DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”, Mt 18,21-19,1 Lectura del santo evangelio según san Mateo: En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano." Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán. Palabra del Señor. Reflexión Nuevamente el tema del perdón en medio de un mundo cada vez más violento. Existen muchas resistencias al perdón debido a las heridas, sufrimientos y vejámenes de los ofensores. ¿Cómo manejar la rabia, impotencia y dolor de quien ha sido víctima de la violencia, el desprecio o la traición? La violencia desprendida de los actos con que nos ofenden nos llevaría a una espiral sin fin de venganza y de odio y resentimiento. Si se suprime el perdón ¿A dónde iríamos como sociedad? Dando el paso del perdón se sanan las heridas y las cadenas negativas del pasado. Los resentimientos enfermizos se van curando y nacen nuevas perspectivas de vida y de convivencia. No creamos que haciendo sufrir a los agresores vamos a superar nuestros sufrimientos y humillaciones recibidas. La venganza puede hacernos sentir bien un momento pero si queremos vivir en paz y armonía, necesitaremos perdonar a quienes nos ofenden. Tenemos que seguir buscando y exigiendo justicia, pero sin adoptar el comportamiento de los agresores. A veces nos olvidamos que el proceso del perdón, a quienes más beneficia es al ofendido, pues lo libera del mal, hace crecer su dignidad y nobleza, le da fuerzas para recrear su vida, le permite iniciar nuevos proyectos. Cuando Jesús invita a perdonar «hasta setenta veces siete», está invitando a seguir el camino más sano y eficaz para erradicar el mal de nuestra vida. Sus palabras adquieren una hondura todavía mayor para quien cree en Dios como fuente última de perdón: «Perdonen y serán perdonados.»

jueves, 28 de julio de 2022

DEJEMOS QUE DIOS NOS SALVE




 

“El Evangelio de Hoy”: Mt 13, 47-53

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.

Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

¿Entendéis bien todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí."

Él les dijo: "Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo bueno y lo antiguo."

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del Señor.

 

 

Reflexión

 

Para terminar su sermón de las parábolas, el evangelio de Mateo nos deja hoy una parábola síntesis. Ésta retoma el tema del discernimiento. El don del Reino nos llama a saber discernir lo que es mejor de acuerdo a la voluntad de Dios. Frente a la propuesta del Reino las personas nos dividimos entre quienes lo acogen con alegría y aquellos que lo rechazan. No hay términos medios. Se necesita inteligencia y decisión para acertar en la elección. Quien sabe discernir y encuentra el tesoro del Reino, buscará realizar en su vida la voluntad de amor que el Reino revela. Es capaz de comprender realmente las enseñanzas de Jesús y escoger entre lo nuevo y lo antiguo, aquello que mejor responde a la enseñanza de Jesús. El Evangelista San Mateo, él que era un escriba, es un ejemplo de quienes escuchan el llamado de Jesús y sabe discernir y aceptar seguirlo, viviendo los valores del Antiguo y del Nuevo Testamentos.  

 

El Reino de Dios es una oferta para todos. El mar es de todos, y desde éste, todos podemos ser atrapados o invitados a formar parte de la familia de Dios. La red llena representa a todo el pueblo de Dios. Evocando la imagen del juicio final, estar entre los peces elegidos o los expulsados, dependerá de la forma como hayamos vivido nuestro cristianismo, nuestro seguimiento de Jesús. De esta manera, cada cristiano es en el juicio su propio abogado y su propio juez, pues todo dependerá de pasar la película de nuestra vida delante de los ojos de Dios, y mostrar en ella su coherencia con el proyecto de Jesús. Pidamos la fuerza de Jesús para aprender a ser libres y al mismo tiempo consagrados a la voluntad de Dios.

lunes, 25 de julio de 2022

FIESTA DE SANTIAGO APÓSTOL

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 20,20-28 Lectura del santo evangelio según san Mateo. En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberán; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre." Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea ustedes servidor, y el que quiera ser primero entre ustedes, que sea su esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos." Palabra del Señor. Reflexión Hoy celebramos la fiesta del apóstol Santiago. El evangelio nos presenta a Jesús y sus discípulos en camino hacia Jerusalén. Seguro que Jesús va pensando en lo que le espera pues sabe que lo buscan para matarlo. Pero la madre de Santiago y de Juan que le pide a Jesús que le de los primeros puestos en su reino a sus hijos. Los seguidores de Jesús se muestran con ansias de poder, de prestigio, de protagonismo. Y la envidia rondando en la mente de los que no pueden escalar esos honores. Es el esquema del mesianismo de la toma de poder para oprimir a los demás. Así que tenemos dos mentalidades diferentes en el evangelio de hoy. Para los discípulos, en su mente, Jerusalén es la ciudad del poder, del templo que representa la religión formal. Para Jesús es la ciudad donde se mata a los profetas. Conocer a Jesús y seguirle lleva consigo asumir su propia causa, su estilo, su modo de vivir y de reaccionar frente a los acontecimientos de la realidad cotidiana. No hay espacio para práctica del poder dominador de los demás en el plan de Jesús. Nuestro único poder es el de ayudar a otros a resolver sus problemas, el poder para perdonar, expulsando los espíritus de odio y de rencor que nos quieren dividir y quitar fuerza. Sigamos esforzándonos por asumir nuestra fe de acuerdo a la práctica de Jesús. La fiesta de hoy nos hace comprender el cambio, la ruptura, el bautismo de sangre de estos testigos que experimentaron la novedad del Resucitado y se convirtieron en sus mensajeros hasta sufrir ellos también el martirio. Su fe fue evolucionando hasta pasar de buscar puestos y prestigio a dar la vida siguiendo a Jesús su maestro. Estamos llamados a pensar en nuestra manera de vivir la fe como Iglesia y a buscar los cambios necesarios para seguir fielmente a Jesús. Que Santiago Apóstol interceda por nosotros y nos inspire a vivir el verdadero discipulado

jueves, 30 de junio de 2022

VARIAS ENSEÑANZAS

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 9, 1-8 Lectura del santo evangelio según san Mateo: En aquel tiempo subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: "¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados". Algunos de los letrados se dijeron: "Este blasfema". Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: "¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados están perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -dijo dirigiéndose al paralítico-: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa". Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad. Palabra del Señor. Reflexión El texto del paralítico que Jesús sana después de haberle perdonado sus pecados nos aporta varias enseñanzas. Va de la fe a la sanación, pasando por el perdón de los pecados, es toda una dinámica espiritual que se nos revela en estos versículos del evangelio. Como decíamos ayer, Jesús va más allá de las costumbres y prácticas de sus paisanos para centrarse en las personas y sus necesidades, brindándole mayor atención a quienes más la necesitaban.Aunque su acción implique ser tachado de ‘blasfemo’, no teme liberar de la culpa a un hombre cuyos temores lo paralizan al punto de impedirle el movimiento. Pero tal vez sea una blasfemia mayor el hecho de no encauzar la fuerza transformadora de la propia religión a favor del bienestar de la persona que sufre. Jesús desafía a sus adversarios asumiendo una actitud eficaz de compasión, amor y solidaridad como camino para alcanzar la libertad humana. Esta es hoy nuestra misión como seguidores de Jesús. Pensemos en nuestras comunidades y en nuestras prácticas particulares de fe. ¿Cómo actualizamos nosotros la práctica de Jesús? A veces como que se nos olvida que él es nuestro maestro a quien seguimos. ¿Cuáles son las blasfemias de nuestra época? Hoy se experimenta como blasfemia el cuestionar hábitos de consumo desaforado e injustificado que paralizan a la mayor parte de la gente y la llevan a la idolatría del mercado. De igual modo, se ha vuelto incuestionable la explotación a la que son sometidas naciones enteras con el objetivo de bajar los costos de producción. Hasta dentro de nuestras propias comunidades eclesiales nos encontramos con realidades que no podemos cuestionar so pena de ser duramente sancionado. Pidámosle al Señor que nos ayude a estar abiertos a su palabra y a su voluntad de vida.

martes, 24 de mayo de 2022

EL DEFENSOR

“El Evangelio de Hoy”: Juan 16,5-11 Lectura del santo evangelio según san Juan: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberles dicho esto, la tristeza les ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que les digo es la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor. En cambio, si me voy, se lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me verán; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado." Palabra del Señor. Reflexión El Evangelio de hoy nos trae la promesa del Espíritu Santo. La acción del Espíritu es fundamental en la vida del ser humano, pues es la fuerza que anima y sostiene su existencia; es el soplo divino que hace que el cuerpo inerte se convierta en un ser operante dador de vida; es la manifestación plena de la conciencia humana, elemento que diferencia al hombre de todo ser vivo. Nuestra capacidad de ser y estar sabiéndonos. Ya el próximo domingo estaremos celebrando la Asunción del Señor. Es la hora de los discípulos actuar por su cuenta, Jesús les deja en libertad. La partida de Jesús al Padre es motivo para que los discípulos se dejen habitar por la fuerza del Espíritu, convirtiendo a la comunidad en la habitación o morada del Espíritu de Dios; uniéndola, de esta manera, a él para provocar en ella la misma vida y misión de Cristo. Con este viento renovador que invade y dinamiza la comunidad, los discípulos tendrán la capacidad de desenmascarar el pecado del mundo, de anunciar la verdadera justicia de Dios y condenar las obras injustas del mundo provocadas por los líderes del mal. Se trata de actuar con la verdad. No podemos dejarnos llevar por las opiniones de moda en la sociedad. Hoy el Espíritu otorga a los que creen en Jesús una conciencia clara frente a las propuestas del “mundo”, denunciando así, por medio de la vivencia del amor, el gran pecado de la sociedad: centrar los intereses y las voluntades en el ámbito de lo individual y no en el ámbito de lo común, de lo que nos interesa a todos. Que el Espíritu de Dios nos habite y haga fructificar y compartir la vida.