Una reflexión del Evangelio en perspectiva teológico-pastoral para animar desde la liturgia, la vida de fe en su compromiso personal y comunitario
viernes, 20 de enero de 2023
APÓSTOLES DE JESÚS
viernes, 18 de noviembre de 2022
JESÚS AVANZA EN MEDIO DE LAS TORMENTAS
miércoles, 26 de octubre de 2022
LA PALABRA NOS ILUMINA
martes, 25 de octubre de 2022
EL REINO DE DIOS
lunes, 10 de octubre de 2022
JONÁS
lunes, 26 de septiembre de 2022
El PEQUEÑO COMO IMPORTANTE
"El Evangelio de Hoy”: Lucas 9, 46-50
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. El más pequeño de ustedes es el más importante". Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir". Jesús les respondió: "No se lo impidan: el que no está contra ustedes, está a favor de ustedes". Palabra del Señor.
Al igual que en el Evangelio de ayer, hoy se nos plantea el asunto de la propiedad del bien. Hacer el bien, profetizar, echar demonios, en nombre de Jesús, no es una tarea limitada a un grupo de seguidores ni a una iglesia, ni a nadie. Será siempre una acción positiva, hágala quien la haga. Mejorar la vida, sanarla, luchar por una sociedad más humana y alegre forma parte de la vivencia de la espiritualidad cristiana. Nadie tiene que controlar el bien pues lo que hace es aportar vida. “No se lo impidan: El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”.
Reivindicar la exclusividad sobre Jesús se aplica practicando
exclusivamente el bien: …el que quiera ser primero, que sea el último de
todos... Lo que estamos llamados a destacar no son las teorías y discursos
sobre Jesús y su seguimiento sino las prácticas que él nos inspira, las
iniciativas a las que nos impulsa su Espíritu y la creatividad emanada de la fe
en su proyecto de Reino de Dios. Contrario a todo esto está la corriente social
de cada época que nos arrastra a valorar en primer lugar lo que está de moda.
Seguir corrientes sociales nos aleja de la corriente cristiana. Sin volvernos
lunáticos, con los pies bien puestos en el suelo, tenemos que mantenernos
unidos a nuestro Maestro, a su manera de reaccionar frente a cada caso, frente
a cada persona y su necesidad. Poner en primer plano la acogida a los demás
para ver en qué le puedo servir.
El Evangelio de Hoy nos sigue urgiendo a obrar el bien sin reparo de
preceptos religiosos, sociales, culturales o políticos. Hacer el bien, acoger
al pequeño, al que no tiene con qué pagarnos es sinónimo de hacer la voluntad
de Dios, experimentándolo como Padre Misericordioso. A esta manera de pensar de
Jesús se oponen sus adversarios, que le recuerdan los preceptos sabáticos,
considerados como la máxima expresión de religiosidad. Jesús les responde con
su acción al hacer prevalecer la obra de Dios por encima de consideraciones
religiosas. Hoy nos toca a nosotros como comunidades cristianas poner el bien
común y el bien de la humanidad en general por encima de intereses
individualistas, valorar más a las personas y menos sus bienes materiales.
sábado, 17 de septiembre de 2022
DAN FRUTOS PERSEVERANDO
miércoles, 7 de septiembre de 2022
BIENAVENTURANZAS - MALAVENTURANZAS
martes, 6 de septiembre de 2022
APÓSTOLES
viernes, 26 de agosto de 2022
CONSCIENTES
lunes, 22 de agosto de 2022
HIPOCRESÍA
jueves, 18 de agosto de 2022
Banquete del Reino
miércoles, 17 de agosto de 2022
LA JUSTA REMUNERACIÓN
martes, 16 de agosto de 2022
DIOS SALVA
viernes, 12 de agosto de 2022
SÓLO LOS QUE HAN RECIBIDO ESE DON
jueves, 11 de agosto de 2022
APRENDAMOS DE JESÚS
jueves, 28 de julio de 2022
DEJEMOS QUE DIOS NOS SALVE
“El Evangelio de Hoy”:
Mt 13, 47-53
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "El reino de los cielos se
parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces:
cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en
cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a
los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y
el rechinar de dientes.
¿Entendéis bien todo esto?" Ellos le contestaron: "Sí."
Él les dijo: "Ya veis, un escriba que entiende del reino de los
cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo bueno y lo
antiguo."
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del
Señor.
Reflexión
Para terminar su sermón de las parábolas, el evangelio de Mateo nos deja
hoy una parábola síntesis. Ésta retoma el tema del discernimiento. El don del
Reino nos llama a saber discernir lo que es mejor de acuerdo a la voluntad de
Dios. Frente a la propuesta del Reino las personas nos dividimos entre quienes
lo acogen con alegría y aquellos que lo rechazan. No hay términos medios. Se
necesita inteligencia y decisión para acertar en la elección. Quien sabe
discernir y encuentra el tesoro del Reino, buscará realizar en su vida la
voluntad de amor que el Reino revela. Es capaz de comprender realmente las
enseñanzas de Jesús y escoger entre lo nuevo y lo antiguo, aquello que mejor
responde a la enseñanza de Jesús. El Evangelista San Mateo, él que era un
escriba, es un ejemplo de quienes escuchan el llamado de Jesús y sabe discernir
y aceptar seguirlo, viviendo los valores del Antiguo y del Nuevo
Testamentos.
El Reino de Dios es una oferta para todos. El mar es de todos, y desde
éste, todos podemos ser atrapados o invitados a formar parte de la familia de
Dios. La red llena representa a todo el pueblo de Dios. Evocando la imagen del
juicio final, estar entre los peces elegidos o los expulsados, dependerá de la
forma como hayamos vivido nuestro cristianismo, nuestro seguimiento de Jesús.
De esta manera, cada cristiano es en el juicio su propio abogado y su propio
juez, pues todo dependerá de pasar la película de nuestra vida delante de los
ojos de Dios, y mostrar en ella su coherencia con el proyecto de Jesús. Pidamos
la fuerza de Jesús para aprender a ser libres y al mismo tiempo consagrados a
la voluntad de Dios.
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