EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 29 de septiembre de 2017

ÁNGELES DE AYER Y DE HOY

“El Evangelio de Hoy”: Jn 1, 47-51

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y añadió: "Yo les aseguro: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."  Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos la fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Cuando hablamos de Ángeles fácilmente vienen a nuestra cabeza preguntas en el orden de su existencia  y las figuras con las que se les representa en el mundo religioso. Debemos ir más allá  de lo meramente físico. La palabra ‘ángel’ significa ‘mensajero’ y establecen un contacto fluido y permanente entre el cielo, como ámbito de la presencia de Dios, y el mundo, como espacio específicamente humano. En la Biblia aparecen siempre en los momentos críticos de la historia del pueblo de Dios para animar a los líderes y para comunicarles la trascendencia de su misión.

No en todas las épocas de la historia de Salvación se ha hablado de ángeles. Merecen una mención especial precisamente su aparición al inicio de la vida de Jesús, para ayudar a María y a José a comprender la naturaleza y el alcance de la misión que Dios les encomienda. Luego, en el momento de la resurrección ayudan a las seguidoras, Magdalena y las otras mujeres, a comprender que la memoria de Jesús no está entre los monumentos fúnebres, sino que él marcha al frente de su comunidad hacia la misión, en el resto del mundo. Últimamente ha aparecido una corriente o movimiento que dentro de nuestra Iglesia o fuera de ella hablan mucho de ángeles y portan mensajes y visiones atípicas.

Hoy podemos preguntarnos qué personas, realidades o situaciones son portadoras de un mensaje de Dios para nosotros. El discernimiento de lo que Dios quiere parte desde la realidad de cada día y trasciende nuestra historia. Dios tiene un mensaje de salvación para ti y para mi hoy y ese mensaje de fraternidad y justicia podemos compartirlo para hacerle la vida más llevadera a quienes nos rodean. Seamos ángeles para los demás.

jueves, 28 de septiembre de 2017

¿QUIÉN ES JESÚS PARA TI?

“El Evangelio de Hoy”: Lc  9, 7-9

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: "A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas? Y tenía ganas de verlo. Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús llama a la atención de  la gente. Muchos son los que se hacen la pregunta sobre su identidad. La misión de los Doce ha incrementado notablemente el impacto que Jesús produce en la sociedad de su tiempo. Tanto es así que inclusive uno de los reyes, Herodes, comienza a preocuparse y ve en él una continuación de la acción del profeta Juan, aunque con mayor poder y bajo unos signos excepcionales. Pero el interés de Herodes no pasaba de ser una curiosidad personal y una preocupación política. Su inquietud no le viene de un deseo de cambio y de adhesión a su causa.

Pero Jesús no puede ser simplemente un personaje de moda. La experiencia profunda de un Dios que nos ama y nos acompaña en nuestras búsquedas hay que vivirla en el encuentro personal con Jesús, su palabra su ternura.

A diferencia de los grandes personajes, una masa anónima de gente pobre y marginada busca a Jesús para aprender de él, para escuchar su mensaje de salvación. Pero sólo un diminuto grupo de personas se atreve a acompañarlo por el camino hacia Jerusalén, y un grupo aún más reducido continúa su misión después de su muerte para anunciar su resurrección. El Evangelio de Hoy nos invita a preguntarnos quién es Jesús para nosotros, en qué grupo de buscadores de Jesús nos situamos nosotros, qué pasos damos para vivir un encuentro personal con Jesús.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

PARA SEGUIR A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 1-6

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: "No lleven nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; tampoco lleven túnica de repuesto. Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si alguien no los recibe, al salir de aquel pueblo sacúdanse el polvo de los pies, para probar su culpa".
Ellos de pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes. Palabra del Señor.

Reflexión

En la fiesta de san Vicente de Paúl se nos recuerda que el anuncio del Reino de Dios es la misión de Jesús y para llevarla a cabo él envía a sus discípulos con poder y autoridad. El poder que él les transmite es el de amar incondicionalmente a todos los seres humanos, especialmente a los pobres y pecadores. La autoridad es la que nace de una interpretación transformadora de la Escritura. A diferencia del poder de dominación que todos los grupos religiosos y políticos utilizan para manipular a las demás personas, Jesús ejerce un poder restaurador que reconcilia a los seres humanos entre sí, con la naturaleza y con Dios.

Los discípulos no tienen que inventar nada, su misión no es propia, aunque deben realizarla desde lo que son y sienten. Su  misión es continuación de la que Jesús mismo realiza: luchar contra el mal, sanar las dolencias, liberar de las esclavitudes y anunciar la Buena Noticia. La exigencia es la misma que él asume: libertad en el camino y gratuidad en la casa. Han de recordar siempre el modo de vida, la manera como Jesús vive y actúa. El anuncio es acompañado de signos, de iniciativas comunitarias tendentes a dejar ver la presencia de Dios actuando a favor de su pueblo. Estos signos muestran también la fuerza comunitaria transformadora de todo aquello que daña la dignidad humana y la construcción de una fraternidad capaz de superar toda miseria y todo sufrimiento gratuito y sin sentido.

Finalmente, Jesús exige a sus seguidores ser sencillos, humildes, pobres (como él). El exceso de equipaje y de medios retrasaría la actividad evangelizadora. La construcción de casas propias les haría instalar y distraería de lo fundamental. El evangelio que los discípulos y discípulas comunican cambiará la situación de todas las personas que lo acepten y lo practiquen. Como discípulos de Jesús tenemos la oportunidad y la misión de llevar su mensaje reconciliador, dignificante a todas las situaciones y lugares, para que la autoridad de la libertad y el poder del amor transformen todas las situaciones que no responden  a la justicia y la fraternidad que expresan la presencia del Reino de Dios.

martes, 26 de septiembre de 2017

EL ACCESO A JESÚS

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 8, 19-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces lo avisaron: "Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte." Él les contestó: "Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra." Palabra del Señor.

Reflexión

Los familiares de Jesús enfrentaron un dilema semejante al que nosotros ahora enfrentamos: o se acercan por su propia iniciativa o se quedan fuera. Jesús ya ha formado una escuela a la que su familia se asoma de cuando en cuando, aunque no sin cierto recelo. Incluso los vecinos alarman a los familiares de Jesús, ya que, al verlo, dicen que “está fuera de sí”.

Muchos cristianos afrontan un problema similar. Sienten que Jesús les parece simpático, incluso novedoso, pero o bien no les gusta mucho formar parte del grupo heterogéneo que anda tras él; o bien, piensan que su enseñanza es o muy fuerte o muy idealista. Son cristianos sin iglesia; cristianos sin cristianismo o, incluso, cristianos sin Jesús; es decir, son cristianos de ventanas, pero no de la comunidad.

Pero, como decían los antiguos: “el cristiano no nace, se hace”. Seguir a Jesús significa arriesgarse a formar parte de ese grupo de personas que, no obstante su origen heterogéneo, es capaz de compartir un propósito común y un estilo de vida. Seguir a Jesús es asumir su ideal de hacer de este mundo un espacio más humano y digno como lo quiere Dios. 

lunes, 25 de septiembre de 2017

ILUMINAR HOY CON JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 8, 16-18

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escuchan bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener." Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy nos enseña la necesidad de ser sinceros, transparentes y decididos. Para disfrutar de las riquezas del Reino de Dios es necesario vivir conscientemente la propuesta de Jesús. La novedad del anuncio del Reino es como la luz de una lámpara. La lámpara ilumina mientras esté en un lugar abierto. El Reino se irá viendo mientras vayamos viviendo los gestos que lo muestran. Debe anunciarse, con hechos y palabras, públicamente y no solo sentir que lo vivimos en la intimidad. Es algo puesto al servicio de los demás. Lo que se oculta no rinde beneficios. La mentira oprime, quita libertad y paraliza todo proceso de vida.

Jesús lanza un llamado a la sinceridad y a la claridad. El Reino puede empezar en lo pequeño y ser invisible, pero algún día eso que es pequeño e invisible será visible, se divulgará y llegará a saberse. El Señor ha puesto en nosotros talentos, riquezas y capacidades múltiples que tenemos que poner a funcionar en la construcción del Reino. Nuestra misión consiste en mostrar con nuestras vidas los signos del Reino, la fraternidad y la justicia que producen paz y alegría. Somos llamados urgentemente a involucrarnos en la construcción de este Reino pues de lo contrario no podremos disfrutar de sus eternos beneficios.

sábado, 23 de septiembre de 2017

SEMBRADOR, SEMILLA TIERRA Y FRUTOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 8, 4-15

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga". Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esa parábola?" Él les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando". Palabra del Señor.

Reflexión

Esta parábola nos explica en el lenguaje cotidiano la lógica de Dios al sembrar con generosidad, sin reparar demasiado en la calidad de los terrenos. La explicación nos hace entender cómo la eficacia de la Palabra de Dios reside en la calidad de las personas que la acogen. La generosidad divina se aúna a la respuesta humana; una y otra constituyen la condición de posibilidad de la obra salvífica de Dios.

La evangelización junta lo extraordinario de la acción de Dios con lo ordinario de nuestra condición humana, para que los frutos alimenten a las nuevas generaciones de seguidores de Jesús. Cada creyente debe despejar las aves del oportunismo y la ambición, la cizaña del consumismo y de la cultura de la superficialidad, para ofrecer un buen terreno a esa palabra que Jesús siembra a diario en nuestro corazón. Si tenemos oído para su palabra, tendremos boca para comunicarla

viernes, 22 de septiembre de 2017

HOMBRES Y MUGERES SERVIDORES DEL REINO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 8,1-3

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy destaca el papel discipular de las mujeres y  deja constancia de algunos de sus nombres, haciendo referencia a algún aspecto de su personalidad y destacando sus aportes en el seguimiento de Jesús. Igualmente quiere dejar claro que en la propuesta del Reino, no hay espacio para la exclusión, pues juntos, hombres y mujeres tienen la misión de construir una sociedad nueva.  Hoy, la presencia y corresponsabilidad de la mujer en la Iglesia y en nuestras comunidades cristianas es indispensable y  significativa.

Ahí están ellas, visibles, aportando sus vidas, evangelizando, trabajando, amando, sirviendo, acogiendo y agradeciendo todo lo que Jesús hace por la humanidad. Las mujeres son la mayoría de nuestras comunidades y su servicio es fundamental. Son líderes, acompañantes y animadoras, predicadoras, sostienen  la liturgia, los movimientos y el compromiso de la Iglesia en la sociedad. Y recordemos que entre los seguidores de Jesús no puede haber diferencias, somos hermanos y hermanas.

jueves, 21 de septiembre de 2017

JESÚS LLAMA A LOS PECADORES

“El Evangelio de Hoy”: Mt 9, 9-13

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Anden, aprendan lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores." Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús le pide a Mateo que le siga, lo que implica una renuncia, no sólo a su oficio, sino a su condición social. Los fariseos, basados en sus rígidas estructuras morales y en su nacionalismo excluyente, cuestionan el comportamiento de Jesús y de los discípulos. Jesús reacciona acudiendo al criterio de la tradición profética, “Misericordia quiero y no sacrificios”. Aprendamos a escuchar a Dios en nuestro interior y a saber responder libremente a su llamado. No nos llama a encerrarnos en tradiciones formales aprendidas, sino a amar y humanizar desde la realidad que vivimos. Nos invita a inventar nuestra propia forma de responder a Dios desde la misericordia, la solidaridad y cercanía.

A partir de su propia experiencia, el evangelista San Mateo nos recuerda tres enseñanzas importantes: la primera, Jesús ha venido a redimir a quienes están postrados; segunda, la clave de su enseñanza y de su acción es la misericordia o el amor de Dios; tercera, son los pecadores, y no los que se creen justos, quienes tienen la prioridad en la misión de Jesús. Nuestra tarea no es alejarlos o excluirlos, sino acogerlos e invitarlos a participar de esa mesa común que es la vida cristiana. Atendamos al llamado de Jesús como mateo y seamos capaces de llamar a otros y otras a seguir a Jesús acogiendo su Buena Noticia de que somos amados por Dios.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

REACCIONAR AL EVANGELIO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 7, 31-35

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos?
Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: "Tocamos la flauta y no bailan, cantamos lamentaciones y no lloran."
Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijeron que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Miren qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores."
Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón." Palabra del Señor.

Reflexión

Se nos está insistiendo en la necesidad de dejarnos afectar por la Buena Noticia. La indiferencia es un mal profundo que estanca y deja la historia correr a su propia suerte o en manos de las personas inescrupulosas que solo trabajan por su propio interés. Este texto evangélico es un llamado urgente a la conversión, al cambio sin demora, a implicarnos en la puesta en práctica de nuestra fe. Ni el pasado ni el futuro son mejores o peores que el presente, ahora es el momento de vivir lo que creemos, de compartir nuestra fe. Superemos nuestra incoherencia entre fe y vida.

Existe una tendencia que acompaña a los hombres y mujeres de todos los tiempos y es la de refugiarse ya sea en el pasado glorioso o en el futuro incierto. Jesús nos enseña que Dios se revela en el aquí y el ahora de nuestra existencia. La historia no es un cristal transparente donde miramos el éxito o el fracaso de nuestras acciones, sino el escenario donde realizamos o no la voluntad de Dios.  Para realizar su voluntad o pasarla de lado, tenemos que decidirlo conscientemente  y dar los pasos de lugar. No es algo mágico ni al azar. El cristiano aprende a bailar la música que le toquen, pero siempre marcando su propio paso.

martes, 19 de septiembre de 2017

APORTAR VIDA Y ALEGRÍA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 7, 11-17

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: "No llores." Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!" El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: "Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo;" La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera. Palabra del Señor.

Reflexión

Una madre viuda, acompañada por sus vecinos, lleva a enterrar a su único hijo. El Evangelista San Lucas nos ha describe la trágica situación de la mujer. Una viuda, sin nadie que la cuide y proteja en aquella sociedad controlada por los hombres. Este hijo que entierran ahora era lo único que le quedaba. Jesús capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. Su reacción es inmediata: “No llores”. Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir. “Muchacho, a ti te lo digo, levántate”. Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús lo entrega a su madre para que deje de llorar.
Este texto no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente. En la Iglesia hemos de recuperar cuanto antes la compasión como el estilo de vida propio de los seguidores de Jesús. “Sed compasivos como su Padre es compasivo”. Esta compasión es hoy más necesaria que nunca. En  las comunidades de Jesús se tiene que escuchar la misma inquietud: el sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio; no puede ser aceptado socialmente como algo normal pues es inaceptable para Dios. Él no quiere ver a nadie llorando.


lunes, 18 de septiembre de 2017

NI EN ISRAEL HE ENCONTRADO TANTA FE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 7, 1-10

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaum. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: "Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga". Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: "Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace". Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía dijo: "Les digo que ni en Israel he encontrado tanta fe". Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano. Palabra del Señor.

Reflexión

Este texto del Evangelio de Lucas quiere resaltar la apertura de Jesús hacia todo tipo de gente, ya sean practicantes de la religión de Jesús o no. Muestra con este tipo de gestos que Dios no hace diferencia entre las personas sino que ama y acompaña a toda persona que libremente acepta su presencia. La pertenencia a una religión o a una manera de vivir la fe en Dios ayuda en cuanto nos muestra un camino a recorrer junto a otras personas que nos acompañan y comparten nuestras experiencias. Como ya la medicina de su tiempo no podía hacer nada por su enfermo, el centurión lo deja en manos de Jesús.

El cristianismo debe, al igual que Jesús, cultivar esa capacidad de admirar las muestras de fe que se manifiestan de manera destacada en personas no practicantes de religiones, pero que viven los valores del evangelio de manera excepcional. La fe no es una cuestión de rituales o de partidas de bautismo, sino de poner la vida al servicio de los demás en los gestos de la vida cotidiana. Somos invitados a vivir nuestra fe y nuestra pertenencia a la Iglesia de manera profunda e integral, buscando y practicando el bien como Jesús lo hizo y lo hace hoy.

domingo, 17 de septiembre de 2017

¿CUÁNTAS VECES PERDONAR?

“El Evangelio de Hoy”: Mt 18, 21-35

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?"
Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano." Palabra del Señor.

Reflexión.

El tema del perdón en la vida cristiana es un asunto esencial. El perdón es una de las formas privilegiadas de amar y aquí recordamos que el amor es gratuito, no se ama, no se perdona a alguien por ser bueno o a cambio de algo sino porque lo amamos y así practicamos la bondad. Para la mayoría de personas no es nada normal la práctica del perdón, por el contrario, lo normal son los conflictos mutuos, el odio, el rencor, las venganzas, y los resentimientos enfermizos. Pero los que seguimos a Jesús sabemos que él perdonó siempre y dio su vida por nosotros. Si lo seguimos a él, él es nuestro maestro y por lo tanto, somos invitados a vivir como él, a perdonar siempre.

Sabemos que el rencor y el resentimiento han provocado muchos males y tragedias en nuestro mundo, desde los hogares nuestros, hasta conflictos nacionales e internacionales, y hasta grandes guerras. Frente a las agresiones mutuas y a la facilidad con la que creamos enemigos, la propuesta de Jesús puede sonar imposible a nuestros oídos, incluso, puede parecernos injusta. Perdonar siempre, en todo momento y circunstancia, sin medir la gravedad de los acontecimientos. Perdonar significa aceptar, acoger, comprender, sanar las heridas causadas por el acto ofensivo. ¡Cuánta urgencia tiene nuestro mundo de un “auténtico perdón” que contribuya a la creación de un ambiente de paz y justicia entre toda la humanidad!

A veces pensamos ingenuamente que el mundo sería más humano si todo estuviera regido por el orden, la estricta justicia y el castigo de los que actúan mal. Pero, ¿Qué sería una sociedad donde quedara suprimido de raíz el perdón? ¿Qué sería de nosotros si Dios no supiera perdonar? La ley por la ley no humaniza a nadie. Una pareja sin mutua comprensión se destruye; una familia sin perdón es un infierno. Una sociedad sin compasión es inhumana. Para Jesús era lo más normal. Necesitamos crecer en el ejercicio de pedir perdón y de perdonar, eso nos hará mucho más libres, alegres y humanos frente a los demás y con ellos. Se perdona por amor y se gana más amor...

sábado, 16 de septiembre de 2017

FRUTOS DE FE Y CONFIANZA

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 6, 43-49

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo decía Jesús a sus discípulos: "No hay árbol sano que dé fruto dañoso, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal, porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llaman "Señor, Señor", y no hacen lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, les voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra, se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Otra vez se nos advierte de la necesidad de armonizar nuestra profesión de fe con nuestra vida práctica. No sirve de nada decirnos cristianos si no luchamos por vivir el estilo de Jesús y su enseñanza. Por más que sepamos sobre la persona de Jesús, si no asumimos seriamente su seguimiento, estamos perdiendo miserablemente nuestro tiempo. La bondad del corazón es un don, pero también es como una semilla que debemos cultivar y alimentar todos los días para que los frutos del amor puedan brotar de nuestros corazones y así, contagiar al mundo que nos rodea. La bondad del corazón tiene su mejor alimento en la Palabra de Dios.

Una Palabra que como una roca debe convertirse en la base para la construcción de una vida cristiana bondadosa, generosa, solidaria y comprometida con la causa de Jesús. Ahora que estamos celebrando el mes de la Biblia, aprovechemos para fijarnos objetivos y metas claras a partir de su lectura y de su estudio. Es la Biblia la que nos proclama, privilegiadamente, la Palabra de Dios.  Seamos sabios: construyamos nuestras vidas sobre la roca que es la Palabra de Dios.

viernes, 15 de septiembre de 2017

COMENZAR POR NOSOTROS MISMOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 6,39-42

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola: "¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano." Palabra del Señor.

Reflexión

Es fácil culpar irresponsablemente a los demás disculpándonos a nosotros mismos de  lo que hacemos mal. La mota en el ojo ajeno la vemos con demasiada rapidez y claridad. Jesús nos habla, en este Evangelio de la necesidad de comenzar por nosotros mismos a asumir la responsabilidad de nuestras prácticas. En las comunidades cristianas podemos pasarnos la vida chismeando y criticando a los otros y creyendo que somos mejores que los demás. Jesús cree que el verdadero discípulo es el que tiene la capacidad de reconocer sus errores y reconocerse como parte constitutiva de una comunidad.  En nuestras familias, comunidades y grupos son muy comunes las dificultades en las relaciones interpersonales.

Es importante generar dinámicas, trabajos y espacios que nos ayuden a reconocer nuestras propias limitaciones personales y comunitarias, que ayuden a reconciliarnos y que nos permitan establecer mejores relaciones. Muchos proyectos y experiencias son muy buenos, pero terminan fracasando por problemas de comunicación. El Evangelio de hoy es una invitación a realizar cambios positivos en  nuestras vidas que  nos ayuden a revelar nuestras fortalezas y debilidades, a cultivar la humildad y a valorar a los hermanos tal y como son. Es la manera que Jesús nos enseña para ayudar a los demás asumiendo nuestras responsabilidades y abandonando actitudes y prácticas anti-fraternas.

jueves, 14 de septiembre de 2017

LA CRUZ

«El Evangelio de Hoy»: Jn 3,13-17

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él." Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos la fiesta de la «Exaltación» de la Santa Cruz. Se trata de ese signo que identifica al cristianismo mundialmente. Dentro de la mentalidad mágica, la cruz ha tenido en la historia casi tanto valor como el Cristo que en ella fue crucificado. «La señal de la cruz» ha espantado al demonio, ha alejado las maldiciones, ha «persignado» a todos los devotos, ha sido trazada millones de veces en el aire derramando bendiciones benefactoras. En la religiosidad popular, Cristo ha sido sobre todo el sufriente, el condenado, azotado, crucificado, varón de dolores, muerto entre sufrimientos insoportables. La cruz ha sido el signo del dolor, tanto del de Cristo como del universal. Para los cristianos, el sufrimiento de Cristo tiene referencia universal.

El primer gran peligro es esa misma «exaltación» de la cruz, por lo que pueda tener de exaltación del sufrimiento por el sufrimiento, como si tuviera un valor cristiano por sí mismo. Aún se conserva una imagen del Dios dolorista y amante del sufrimiento, que parece alegrarse cuando ve sufrir, o que sólo le da su gracia o su benevolencia al ser humano a cambio de sufrimiento. Este Dios ante el que lo que vale y lo que le agrada es el sufrimiento no es un Dios cristiano; la exaltación de una cruz que incluyera una imagen de Dios así no sería una exaltación cristiana. En definitiva, lo que necesitamos exaltar no es la cruz, sino el coraje de Jesús, que optó por el Reino y por el amor sin temor a la cruz que estaba seguro y previó que le iban a imponer. La exaltación de la fidelidad de Jesús a la Causa del Reino es el verdadero contenido de esta fiesta.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

ESCUCHEMOS A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 6, 20-26

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: "Dichosos los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados.
Dichosos los que ahora lloran, porque reirán.
Dichosos ustedes, cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten, y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían sus padres con los profetas.
Pero, ¡ay de ustedes, los ricos!, porque ya tienen su consuelo.
¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!, porque tendrán hambre.
¡Ay de los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán.
¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que hacían sus padres con los falsos profetas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús baja de la montaña donde estuvo en oración y encuentra una multitud que le espera. Se dirige a “ustedes”: los que están presentes, los que tienen hambre ahora, los que lloran ahora, los odiados y perseguidos por causa del Hijo del Hombre. Y luego les deja caer cuatro fuertes amonestaciones a los ricos, a los que ahora están satisfechos y ríen elogiados por todos. Cada uno de los que escuchamos a Jesús debemos situarnos en uno de los dos grupos.  Bienaventuranzas y malaventuranzas.

Jesús anuncia que Dios está de parte de los pobres, los hambrientos, los que lloran, los excluidos. Recordemos que el objetivo de Jesús nos es canonizar el hambre, el sufrimiento, la pobreza o el dolor, sino hacernos tomar conciencia de estas realidades causadas por nosotros mismos. El evangelio nunca excluye a los ricos, sino estos los que se excluyen y huyen de las exigencias del evangelio. Del evangelio podemos deducir que los cristianos hacemos opción por los pobres no porque ellos sean los mejores o los más buenos, sino porque Dios hizo la opción por ellos. Así que vistámonos con el traje de fiesta de quienes confían en Dios y ponen su empeño en humanizar y dignificar la existencia.

martes, 12 de septiembre de 2017

ORACIÓN CONFIADA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 6, 12-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Por entonces subió Jesús a la montaña a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso el nombre de Pedro; y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón apodado el Zelotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Palabra del Señor.

Reflexión

Con la confianza puesta en Jesús y en su Buena Noticia, podemos añadir nuestros nombres a la lista de los doce. Sabernos escogidos, instruidos y enviados por Jesús a vivir con él su aventura de amor y de entrega. Estamos ente la  temática del discipulado. Unos son apóstoles y otros discípulos. Los apóstoles fueron llamados por Jesús para compartir su vida y su misión. Los doce, eran personas sencillas elegidas entre sus seguidores. En cuanto a los discípulos, eran muchos más. Provenían de todas las regiones de Israel para “escucharlo y sanarse de sus enfermedades”. Esto nos permite ver que los discípulos de Jesús eran gente sencilla, necesitada de sanación. Aquí entramos nosotros con nuestra realidad personal y comunitaria; con nuestras debilidades y fortalezas, pero confiados y abandonados en la misericordia de Dios.

Para Jesús el Reino de Dios es una cuestión comunitaria, una cuestión compartida entre los seguidores. Todos tenemos algo que decir y hacer al ser seguidores del mismo y único Jesús. Así que abramos bien nuestros corazones, nuestros ojos y nuestros oídos para conectar con Jesús. Recordemos siempre el procedimiento de nuestro Maestro, “pasó toda la noche orando” y entonces eligió… inspirado, en relación con su Padre Dios y viviendo su misión de salvación. Ese es el camino que Jesús nos propone, la oración, la acción, la continuación de su misión.

lunes, 11 de septiembre de 2017

SER BUENA NOTICIA HOY

“El Evangelio de Hoy”: Lc 6, 6-11

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: "Levántate y ponte ahí en medio." Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: "Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?" Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: "Extiende el brazo." Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús. Palabra del Señor.

Reflexión

Cuando Jesús restablece la salud, la normalidad del brazo de este hombre está ayudándolo a ser persona, a poder ganar su sustento dignamente con su trabajo. Restaurar la capacidad de trabajar es un signo claramente mesiánico y profético que le da de nuevo a la persona el poder de participar de la vida común. Es decir, la sanación es un proceso de liberación que fundamenta la posibilidad de ser libres y de actuar en libertad. Jesús nos sana y nos libera. Todo seguidor de Jesús está llamado a estar a favor de la vida y nunca en contra. Por ello nuestra Iglesia está en contra del aborto, en contra de la pena de muerte, en contra de las guerras y todo tipo de violencia generadora de sufrimientos, duelos y tristezas. Cualquier otra postura sería una contradicción, incluso entre los más conservadores y fanáticos. Por eso sus detractores guardan silencio y Jesús debe interpretar ese silencio a favor de la persona lisiada.

La misión de Jesús es aportar la Buena Noticia. Es buena noticia vivir sanos, libres de enfermedades y preocupaciones enfermizas. Esto no gusta a los fariseos y escribas porque pone en evidencia un sistema que aliena en vez de liberar, que esclaviza en vez de salvar. El peligro es el de cumplir con asuntos religiosos para quedar bien con Dios y que después él nos pague en el más allá. Jesús nos enseña, con hechos y palabras que “Hoy ha llegado la salvación”, no hay que hipotecar el presente por miedo al futuro, hoy podemos ir gustando y disfrutando los beneficios de la presencia del Dios con nosotros. Aunque sabemos que la salvación definitiva es mucho más que la salud del cuerpo, apurémonos por ser eficaces en la práctica de nuestra fe. Seamos remedio a los males que hacen sufrir a quienes nos rodean. Dejemos pasar a través de nosotros el amor de Dios por su pueblo y especialmente a favor de los más necesitados, como lo hace Jesús.