EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

jueves, 31 de diciembre de 2015

LA VIDA ERA LA LUZ

“E l Evangelio de Hoy”: Jn 1, 1-18

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. Palabra del Señor.


Reflexión


Hoy es un buen día para agradecer a Dios el don de la vida y las oportunidades compartidas durante el año 2015. Puede ser que los ajetreos de la vida cotidiana no nos hayan permitido vivir conscientemente cada jornada de este tiempo medido en un año, pero podemos estar seguros de que Dios siempre ha estado ahí con nosotros, en las buenas y en las no tan buenas. El texto del Evangelio de Hoy, a primera vista no nos dice gran cosa pues está redactado en un formato bastante teológico y poético. En el fondo, al igual que el día de Navidad, el evangelio nos recuerda que Dios ha sido infinitamente generoso con nosotros al regalarnos a su propio hijo y amarnos en él, sin condición ni límites.

Una invitación a poner en el centro de nuestra vida su palabra y a dejarnos informar, instruir por Jesús para disfrutar desde ya de la vida eterna. Dios, por el amor que nos tiene, nos ha privilegiado con su presencia, con su Encarnación.  Encarnémonos nosotros luchando por la dignidad, la justicia fraterna y solidaria. No olvidemos que Dios se ha encarnado para salvarnos y mostrarnos el camino de la alegría y de la paz. Hagámoslo nosotros con nuestros hermanos y hermanas, mostrémosle buena cara y sobre todo un buen corazón. Celebremos el final de este año en familia, con sana alegría y oremos juntos para que la humanidad desarrolle el sentido del amor que construye la paz. Buen fin de año.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA PROFETIZA ANA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 2, 36-40

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Como los demás miembros del “resto de Israel”, Ana esperaba la realización de las promesas de Dios para con su pueblo, y en el niño Jesús, en el momento de ser presentado en el Templo de Jerusalén, reconoce al prometido por Dios. Ana sabe leer los signos de los tiempos y descubre la mano de Dios en la historia y en la cotidianidad de los que visitan el templo. Ana abre sus ojos cansados y viejos y descubre en Jesús al Mesías esperado, al que muchos excluidos como ella esperan para que surja un nuevo orden. El evangelio termina situando  la familia de regreso a Nazaret, donde en un hogar sencillo, pobre y callado, Jesús va a crecer y a fortalecerse en sabiduría. Dios se sigue revelando hoy en la gente sencilla, como el Dios de la vida. Discernamos su presencia y acojámoslo con alegría. 

martes, 29 de diciembre de 2015

LUZ PARA LAS NACIONES

“El Evangelio de Hoy”: Lc 2,22-35

Lectura del Santo Evangelio Según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel."
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Se nos presenta a María y a José consagrando al niño Jesús al templo. Con ello cumplen con la ley y la costumbre de su pueblo: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones." Pasados cuarenta días del parto, la madre debía presentarse al templo para su purificación. Además, era normativo presentar al primogénito en el templo como ofrenda a Dios. José y María asumen todas las costumbres y preceptos de su tiempo. Como familia de escasos recursos ofrecen un par de pichones. Luego encontramos a Simeón y a Ana profesando su fe y su esperanza delante de este extraordinario niño.

No es nada fácil reconocer al Dios quien  cumple sus promesas a través de un recién nacido. El anciano toma en brazos al niño y profetiza sobre su misión de ser luz para todos los pueblos. Jesús asumirá la naturaleza humana y su historia, su cultura, sus costumbres. La salvación pasa necesariamente por las condiciones humanas. Jesús es presentado como “Luz para alumbrar a las naciones”. Dejémonos iluminar por Jesús para atravesar cualquier camino sin perdernos ni entristecernos. Aprovecho para agradecerle a Dios el don la vida y a ustedes por ser parte importante de mí existencia.


lunes, 28 de diciembre de 2015

LOS SANTOS INOCENTES

“El Evangelio de Hoy”: Mt 2, 13-18

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto." Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven". Palabra del Señor.

Reflexión

La memoria de los Santos Inocentes y El Evangelio de Hoy nos invitan a reflexionar sobre tres actitudes: Primera actitud, la tiranía del gobernante de turno, en este caso el rey Herodes, pero también nuestros gobiernos. Cuando los tiranos y poderosos ven amenazados sus intereses de poder por parte de los pequeños, son capaces de desatar toda clase de represión para eliminarlos, incluso a sus propios familiares. Segunda actitud es la de los padres de Jesús: huyen, se desplazan para proteger la vida de su pequeño, aunque para ello tengan que pasar trabajo, lo más importante es la vida. Hoy en día, millones de familias tienen que desplazarse por causa de la violencia o de la extrema pobreza, para sobrevivir y defender la vida de su familia. Pensemos en tantos y tantas emigrantes en el mundo actual. Y, tercera actitud, la de Dios. Solidario y comprometido con las víctimas de los sistemas represivos de todos los tiempos.

También hay que pensar y agradecer a Dios por los defensores de los inocentes de ayer y de hoy. Es un urgente llamado a proteger y defender la vida amenazada por tantas formas de violencia, desde el aborto, la pena de muerte, las guerras, la desigualdad social vergonzante, hasta la eutanasia, pasando por la miseria y opresión, la corrupción y los negocios sucios y criminales.         Defendamos  radicalmente la vida.               

sábado, 26 de diciembre de 2015

MARTIRIO DE SAN ESTEBAN

“El Evangelio de Hoy”: Mt 10, 17-22

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No se fíen de la gente, porque les entregarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas y los harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así darán testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando les arresten, no se preocupen de lo que van a decir o de cómo lo dirán: en su momento se les sugerirá lo que tienen que decir; no serán ustedes los que hablen, el Espíritu de su Padre hablará por ustedes. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos les odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará."  Palabra del Señor.

Reflexión

Celebramos la fiesta de San Esteban el primer mártir de la Iglesia. La colocación de la fiesta de San Esteban inmediatamente después de navidad se debe a que se considera que el martirio es también un nuevo nacimiento, es como el Bautismo, se muere en Cristo y se nace a una vida nueva y definitiva. El gran ideal de muchos creyentes era confirmar su fe con la experiencia del martirio como configuración con Cristo, muerto y resucitado. Se decía: “Sangre de mártires, semilla de cristianos”, y efectivamente que los primeros pasos del cristianismo estuvieron marcados por el signo del martirio. La persecución contra los cristianos fue cruel y criminal.

No es que los cristianos despreciemos la vida, se trata de la perseverancia, “…Todos les odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.” Toda la historia del cristianismo, hasta nuestros días, registra innumerables testimonios de martirio por defender los valores del evangelio. Algunos son reconocidos por la Iglesia declarándolos santos, pero muchos otros no. Hoy es un buen día para darle gracias a Dios por tantas personas que, desde el anonimato y la entrega cotidiana, van entregando su vida de manera perseverante por vivir la fe en Jesús.

viernes, 25 de diciembre de 2015

NAVIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Jn 1,1-18
  
Lectura del santo evangelio según san Juan


En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. 
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad
. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy celebramos la fiesta del nacimiento de Jesús. En realidad nadie sabe su fecha de nacimiento, pero no es su aniversario lo que celebramos sino su presencia entre nosotros y todo su aporte a la vida y a la humanización y dignificación. Uno de los aportes más importante de esta fiesta es su poder para juntarnos y celebrar en familia y entre amigos y amigas. En estos encuentros navideños no falta la alegría y el compartir ameno y generoso. Se comparte el tiempo, las vacaciones, las cosas, intercambiando regalos… se comparte la alegría.

Es precisamente la alegría lo que viene a aportar Jesús en el mundo de acuerdo al texto que leímos anoche en la misa del gallo y del evangelio de hoy. La alegría viene del hecho de contar con Dios… el Emmanuel, Dios con nosotros. Nadie está solo después del nacimiento de Jesús. Él nos ha mostrado con su vida y su ejemplo que Dios está con nosotros y que podemos contar con él. El ángel o mensajero de Dios dice “no teman, yo vengo a anunciarles una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo, hoy les ha nacido un salvador”.

De manera que Jesús no viene a entristecer a nadie sino a traer la alegría, a combatir el miedo y construir la confianza en el Dios de la vida. Dediquémonos a promover esta alegría aportada por Jesús. Es la alegría que brota del compartir, del servir y donarse a los otros con amor. Atrás la espiritualidad del sacrificio y de la penitencia. Somos amparados por Jesús, busquémoslo a él y tratemos de vivir como él nos enseña. Ese es el camino. Vivamos alegres sin importar las dificultades por las que pasemos. No lo dejemos sólo en el pesebre, dejemos que nazca en nuestros corazones. Feliz Navidad.

jueves, 24 de diciembre de 2015

BENDITO SEA EL SEÑOR

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 67-79

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz." Palabra del Señor.

Reflexión:

¿Qué necesitamos para sentir y decir que hemos tenido unas felices fiestas de Navidad?  ¿Qué es lo que constituye la felicidad? En estos días escucharemos muchas veces a la gente desearnos feliz Navidad y nosotros lo hacemos también con las personas que  nos rodean, cercanas y hasta desconocidas. Sería un buen ejercicio identificar los elementos que creemos, cada uno y cada una de nosotros y de ustedes, qué nos aporta dicha, alegría, esperanza y fuerza para seguir viviendo y creciendo a nivel integral.

Para Zacarías, el padre de Juan Bautista, lo que cuenta es la realización de las promesas de Dios en las que él creía y esperaba ver cumplidas. De ahí este cántico de alabanza a Dios por dejarlo ver llegada lo que para él y los creyentes de su pueblo constituía su salvación. Este cántico encierra varios aspectos a tener en cuenta: es una bendición, porque Dios ha cumplido sus promesas, ha tenido misericordia con su pueblo. Mantiene viva su alianza, libera de la mano de los opresores y devuelve la santidad y la justicia al pueblo, y lo conduce por los caminos de la paz. Este “Benedictus” es una confesión de fe en un Dios que se ha revelado y se sigue revelando en la Historia de Salvación del pueblo. Justicia, paz, santidad, promesa, alianza, esperanza, iluminación, son valores que el Evangelio de Hoy quiere resaltar.

De esta reflexión tenemos que concluir que como pueblo y como personas tenemos que identificar claramente cuáles son nuestras esperanzas, para poder trabajar en pro de realizarlas; qué esperamos de Dios para poder ir viendo su acción en nuestra historia personal y comunitaria. Hoy estamos ya preparados para celebrar la Navidad. Este cántico de Zacarías es una buena oportunidad para tomar conciencia de que nuestro Dios sigue actuando también en nuestra vida y en la vida de nuestras comunidades y de nuestro mundo. ¿De todo lo esperado, qué se ha hecho realidad ya? No sólo celebramos un acontecimiento del pasado, sino también el actuar permanente de Dios en nuestro presente.  Seamos capaces de apreciar la presencia de Dios salvándonos hoy. Identifiquemos las maravillas que Dios realiza en nuestra vida y en nuestra historia. Paz y amor en Navidad y siempre.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Nacimiento de JUAN BAUTISTA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 57-66

Lectura del santo evangelio según san Lucas:


A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: "¡No! Se va a llamar Juan." Le replicaron: "Ninguno de tus parientes se llama así." Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre." Todos se quedaron extrañados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: "¿Qué va a ser este niño?" Porque la mano del Señor estaba con él. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Bien cerca de la celebración de la Navidad, de nacimiento de Jesús, “El Evangelio de Hoy” nos trae el Nacimiento de Juan Bautista. Juan Bautista era pariente cercano de Jesús. Nació cuando sus padres eran mayores. Tan mayores que, Isabel y Zacarías, creían imposible tener descendencia.  

La duda había dejado a Zacarías, el padre de Juan Bautista, sin voz. Una vez nacido su hijo y puesto su nombre, la confianza vuelve a reinar en su corazón y comienza a alabar y bendecir a Dios por el regalo recibido de manera maravillosa. Juan ha sido llamado a preparar el camino, a invitar al cambio de vida para acoger al Mesías. Nosotros también hemos estado tres semanas preparándonos para celebrar la presencia del Emmanuel. El tiempo de Adviento es preparación a la Navidad del Señor en la medida en que es tiempo de preparación de nuestro encuentro con Jesús.

El Señor cumplirá su promesa y nos invita a un cambio radical en vistas a la acogida que le daremos al acoger a los pequeños, pobres y marginados de hoy. Somos invitados a creer y mantener la voz, a ver la presencia sencilla del Dios con nosotros. No olvidemos nunca que no se trata de hablar mucho y mostrar así sabiduría, se trata de dejarnos sensibilizar por la vida y la obra de Jesús. Siguiéndolo a él, perdonemos hasta lo imperdonable, mostrémonos generosos y dispuesto a todo por servir a los demás, no perdamos tiempo sufriendo lo pasado; hoy tenemos la oportunidad de acoger confiadamente a Jesús y avanzar con él hacia la alegría plena. ¿Qué va a ser de nuestra esperanza?

martes, 22 de diciembre de 2015

PROCLAMA MI ALMA LA GRANDEZA DEL SEÑOR

 ‘El Evangelio de Hoy”: Lc 1,46-56

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, María dijo: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre." María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Palabra del Señor.

Reflexión

El evangelio de Hoy es un reconocimiento de la obra de Dios en la vida de María y un compromiso de ella como respuesta de frente a ese Dios comprometido y presente en la historia humana. Podemos destacar las características de Dios en este poema:

María proclama la grandeza de Dios que consiste en ser clemente y misericordioso; él es salvador, es poderoso, fuerte, compasivo con los empobrecidos y hambrientos; pero su fortaleza no es como la de los imperios; su fortaleza consiste en el amor y en socorrer a su pueblo y cumplir sus promesas. El cántico expresa con toda claridad la experiencia de Dios que acontece en el corazón de María. Sólo los pobres y los pequeños, libres de tantas ataduras producidas por el poder y la riqueza, son capaces de percibir con facilidad la actuación liberadora de Dios.

No es solo una oración de María, el Magníficat es, ante todo, un programa de vida para el creyente. Nos impulsa a hacer visibles los valores del Reino de Dios. Todo lo que le atribuimos a Dios a favor de los pobres y necesitados, se convierte en una tarea a realizar por nosotros hoy en un mundo que se sigue organizado de manera contraria a como creemos que lo organizaría Dios. Hagamos de este hermoso canto un motivo de meditación para afirmar una vez más nuestro compromiso como seguidores de Jesús al estilo de María y comprometernos de manera concreta a servir a quienes nos necesitan.

  

lunes, 21 de diciembre de 2015

LA DICHA DE LA FE

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 39-45

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá." Palabra del Señor.
 
Reflexión

María e Isabel celebran la dicha de ser tomada en cuenta por Dios. No es un ejercicio fácil. Son mujeres normales de su tiempo y de su sociedad. Lo que le diferencia de las demás mujeres es que ellas creen y esperan en la realización de la promesa de Dios. Por eso, ante cualquier acontecimiento se preguntan por su significado en la fe. Nada es fortuito a la hora de discernir la voluntad de Dios. Este se manifiesta de manera sorprendente y rompe los esquemas tradicionales de las religiones. Desde el saludo se llenan de paz, de alegría y de gozo al sentirse favorecida por Dios. Hasta el niño que lleva Isabel en su vientre salta de alegría. María es portadora de salvación: es que lleva consigo a Jesús.

El encuentro de estas dos mujeres anuncia el encuentro mismo de Dios con su pueblo. Desbordada por la alegría, Isabel exclama: Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Dios está siempre en el origen de la vida. Las madres, portadoras de vida, son mujeres «bendecidas» por el creador: el fruto de sus vientres es bendito. María es la «bendecida» por excelencia: con ella nos llega Jesús, la bendición de Dios al mundo. Lo que le aporta felicidad a María y a Isabel es su fe y su confianza en Dios. Es en esta misma fe que nosotros debemos buscar, encontrar y celebrar la alegría de la Navidad.

Hoy también contamos con personas sencillas capaces de encontrar felicidad brindándose a los demás. Valoremos el don de tantas mujeres que como María e Isabel se entregan al servicio de la fe y de la esperanza. Ellas muestran, siguiendo a Jesús, el camino de la felicidad. Feliz el pueblo donde hay madres creyentes, portadoras de vida, capaces de irradiar paz y alegría. Feliz la Iglesia donde hay mujeres bendecidas por Dios, mujeres felices que creen y transmiten la fe a sus hijos e hijas. Felices los hogares donde unas madres buenas enseñen a vivir con hondura la Navidad.

domingo, 20 de diciembre de 2015

LO QUE TE HA DICHO EL SEÑOR SE CUMPLIRÁ


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 39-45


Lectura del santo evangelio según san Lucas:


En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!  ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Este cuarto domingo de Adviento está marcado por la presencia de María, quien habiendo escuchado el anuncio del ángel, se dirige, inmediatamente a las montañas a visitar a Isabel su prima para compartir su alegría y colaborar con ella en la etapa final de su embarazo. Dos mujeres de mucha fe y esperanza que reconocen la presencia de Dios cumpliendo sus promesas. La maternidad de María, más que un don personal, es un don a la humanidad entera en ella. Un don hecho a María para beneficio de toda la comunidad. Nosotros somos invitados a escuchar la voz de Dios y a poner en él nuestra confianza.

El encuentro de las dos madres es una escena insólita. Son dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente como “saltos de alegría”. Enseguida, bendice a María “a voz en grito” diciendo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.

Isabel en ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: “Dichosa porque has creído”. María no ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No busca privilegios. No está allí para ser servida sino para servir. Por eso Isabel no sale de su asombro. “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”. Somos invitados a reconocer la calidad de fe y de esperanza de las mujeres de hoy que, como María e Isabel saben escuchar el llamado de Dios y ponerse a su servicio.

sábado, 19 de diciembre de 2015

ASÍ NOS TRATA DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 5-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto."
Zacarías replicó al ángel: "¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada." El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento."
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: "Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres." Palabra del Señor.

Reflexión

Ayer me equivoqué y publiqué este evangelio que es el de hoy. Continuamos preparándonos al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios que celebraremos en Navidad. Hoy, el Evangelio nos presenta el anuncio del nacimiento de Juan Bautista a su padre Zacarías, anciano y casado con Isabel, estéril y también anciana. Esta pareja representa las instituciones de su pueblo, las cuales, por estar ya caducas y estériles, son renovadas y “fertilizadas” por el Espíritu de Dios. Como cumplimiento de sus promesas hechas al pueblo creyente.  Zacarías e Isabel representan al resto de Israel que espera la venida del Mesías.

El relato del Evangelio de Hoy solo lo encontramos en el Evangelio de San Lucas. El anuncio del ángel deja a Zacarías mudo hasta el nacimiento de Juan, porque el silencio es la actitud reverencial y de expectativa frente a Dios. Silencio, esterilidad, ancianidad, son símbolos de un pueblo que a pesar de todo confía enteramente en las promesas de Dios.  Los pocos que continúan atentos y atentas al cumplimiento de las promesas del Señor. Se alegrarán de los signos que comienzan a verse de la presencia del Dios de la Alianza. Abramos el corazón para que podamos percibir la presencia fascinante de Dios que viene a anunciarnos buenas y grandes noticias de liberación para nuestro pueblo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

LA MISERICORDIA DE DIOS NOS SORPRENDE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 5-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto."
Zacarías replicó al ángel: "¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada." El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento."
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: "Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

"No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan”. ¿No es extraño que Zacarías dude de la revelación que le hace el mensajero de Dios?  ¿Cuántas veces había esta pareja pedido a Dios poder tener un hijo? Pero a la hora de Dios atenderle, está lleno de miedo y de duda. A nosotros nos pasa lo mismo, hacemos peticiones a Dios que ni creemos que él pueda escucharnos. Así que aprovechemos este día para pedirle a Jesús que nos enseñe a orar y a esperar activamente que Dios nos responda. Dios termina siempre atendiendo a quien lo invoca y le pide con sinceridad. Queremos que las respuestas de Dios sean siempre las mismas y de las mismas maneras de siempre, pero Dios nos sorprende con su amor y misericordia. Dios se vale de nuevas maneras para llegar a cada ser humano en su necesidad. 

Si nos mantenemos haciendo el bien y buscando hacer la voluntad de Dios al igual que Zacarías e Isabel, por qué vamos a dudar de que Dios nos atienda. En esta familia se confirma que la necesidad de los seres humanos está muy cerca del corazón de Dios. Juan el Bautista será un personaje grande y estará al servicio de Dios como precursor de Jesús que irá preparando el camino del pueblo para recibir al prometido salvador. No nos desesperemos ante nuestras situaciones desagradables, sigamos trabajando afanosamente, orando y confiando. Dios cumplirá su parte pues él nos ama. Demos paso a nuevas manifestaciones de Dios. Si de lo que consideramos sagrado no vemos que surjan esperanzas, dejemos que Dios nos hable por otros medios.

jueves, 17 de diciembre de 2015

DIOS REALIZA SU PLAN DE SALVACIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 1,1-17

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.                                                                                                                                  David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.                                               Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.                                                                                     Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Iniciamos la novena de preparación a la Navidad. Este texto puede resultarnos un tanto pesado por el género literario en el que está escrito, llamado genealogía. Estos escritos intentan mostrar la importancia de un personaje encuadrándolo en la historia y haciendo ver cómo marcan un momento importante en la vida de su pueblo. La diferencia entre la genealogía de Jesús y las demás de su género y su tiempo es que contiene un grupo de mujeres, detalle que no se encuentra en las demás genealogías pues éstas se componen a partir de los hombres. Jesús, al mismo tiempo que forma parte de una tradición, rompe los moldes de esta, pues su descendencia de este linaje le viene de José, padre adoptivo y no real.


El Evangelista San Mateo puede querer ayudarnos a comprender que Dios se sirve de quien quiere para conducir su pueblo y mostrarle el camino de la salvación. Si los hombres “importantes” no llenan todas las expectativas de Dios para con su pueblo, Dios echa mano de los y las sencillos y pobres, mujeres (impensable en aquel tiempo)  y marginados y marginadas para aportar su salvación. El proceso de revelación de Dios a la humanidad tiene su historia y nosotros formamos parte de ella, no lo olvidemos, valoremos el aporte de cada una y cada uno. Vivamos atentos a los cambios que Dios puede estar introduciendo hoy y marchemos unidos a la luz del Señor.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

JESÚS SE REVELA ALIVIANDO

“El Evangelio de Hoy”:  Lc 7,19-23

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?" Los hombres se presentaron a Jesús y le dijeron: "Juan, el Bautista nos ha mandado a preguntarte: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?""
Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Después contestó a los enviados: "Id a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Juan el Bautista está en la cárcel en casa de Herodes cuando  envía a preguntar a Jesús si era l el que tenía que venir. Es un profeta de Dios humillado por el poder, privado de libertad y lleno de dudas sobre la veracidad de su propio anuncio de la llegada del liberador del Pueblo de Dios. Juan se entera en la cárcel de que Jesús no amenaza ni castiga, sino que alivia penas, cura las heridas y anuncia la esperanza positiva…  por eso la pregunta…

Jesús no responde con palabras, sino con hechos… no condena, no amenaza… el texto es nítido y elocuente: Curó enfermedades, achaques, malos espíritus y cegueras. Parece que Jesús estaba convencido de que la fe no se transmite mediante enseñanzas, sino por los sentidos, lo que se ve, se siente  y se toca. Como cuando Tomás no creía el testimonio de sus compañeros entorno a la resurrección… si no lo veo, si no lo toco… no lo creo…

¿Ver y tocar qué? La gente está harta, cansada de teorías, de doctrinas  y enseñanzas… Quieren coherencia de vida, poder ver la alegría de quienes dicen creer, palpar la realización de quienes viven el evangelio y el seguimiento de Jesús. No se trata de decir Señor, Señor, sino de vivir la humildad y el servicio a los demás. Lo que convence es pasar por la vida haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal, los dolores y los sufrimientos. Sin este testimonio no hay teología posible ni evangelización significativa.