EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 18 de diciembre de 2015

LA MISERICORDIA DE DIOS NOS SORPRENDE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 5-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: "No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto."
Zacarías replicó al ángel: "¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada." El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento."
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: "Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

"No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan”. ¿No es extraño que Zacarías dude de la revelación que le hace el mensajero de Dios?  ¿Cuántas veces había esta pareja pedido a Dios poder tener un hijo? Pero a la hora de Dios atenderle, está lleno de miedo y de duda. A nosotros nos pasa lo mismo, hacemos peticiones a Dios que ni creemos que él pueda escucharnos. Así que aprovechemos este día para pedirle a Jesús que nos enseñe a orar y a esperar activamente que Dios nos responda. Dios termina siempre atendiendo a quien lo invoca y le pide con sinceridad. Queremos que las respuestas de Dios sean siempre las mismas y de las mismas maneras de siempre, pero Dios nos sorprende con su amor y misericordia. Dios se vale de nuevas maneras para llegar a cada ser humano en su necesidad. 

Si nos mantenemos haciendo el bien y buscando hacer la voluntad de Dios al igual que Zacarías e Isabel, por qué vamos a dudar de que Dios nos atienda. En esta familia se confirma que la necesidad de los seres humanos está muy cerca del corazón de Dios. Juan el Bautista será un personaje grande y estará al servicio de Dios como precursor de Jesús que irá preparando el camino del pueblo para recibir al prometido salvador. No nos desesperemos ante nuestras situaciones desagradables, sigamos trabajando afanosamente, orando y confiando. Dios cumplirá su parte pues él nos ama. Demos paso a nuevas manifestaciones de Dios. Si de lo que consideramos sagrado no vemos que surjan esperanzas, dejemos que Dios nos hable por otros medios.

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