EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

sábado, 28 de febrero de 2015

AMEN A SUS ENEMIGOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5,43-48
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, y recen por los que les persiguen. Así serán hijos de su Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si aman a los que los aman, ¿qué premio tendrán? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como su Padre celestial es perfecto." Palabra del Señor.
REFLEXIÓN

Una vez más somos retados a ir más allá de lo que las normas nos obligan. Para Jesús, el amor al enemigo es vinculante para todos sus discípulos y discípulas, y no puede haber ninguna ley, ni religiosa ni de otra naturaleza, que les obligue a renunciar a ello. El amor al enemigo nos hace semejantes al Padre del cielo, que “hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos”. No podemos excusarnos diciendo que eso es Dios que tiene ese poder misericordioso incondicional, pues él mismo nos ha creado con esa capacidad, a su imagen y semejanza. Tenemos que buscar la manera de no dejarnos influenciar por las actitudes de odio y venganza que afectan nuestra sociedad. Pidámosle las fuerzas necesarias a Jesús para aceptar su invitación a asumir la aventura del amor por encima de todo. La Cuaresma es un momento importante de combate espiritual, dejémonos instruir por la Palabra de Dios.  Buen fin de semana.

viernes, 27 de febrero de 2015

RECONCILIARTE CON TU HERMANO

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 5,20-26.

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos. Han oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo les digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Dios siempre puede hacer algo para salvarnos, para él nadie está definitivamente perdido. Su gloria es la vida de sus criaturas pero somos llamados a optar libre y conscientemente por la salvación que Dios nos ofrece. No hay nada garantizado en la maldad del malvado o en la bondad del justo. La suerte de uno u otro, puede cambiar. Jesús nos invita a esforzarnos por superar las formalidades religiosas y a integrarnos en la construcción de su Reino: “Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos”.

La puesta en práctica de los valores de ese Reino, pone en entredicho muchas creencias y prácticas religiosas que atentan contra ellos. El evangelio de Hoy reclama una mayor coherencia de nuestra parte: “Por tanto…vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar su ofrenda”. La fraternidad nace de sabernos todos y todas hijos e hijas del mismo Padre Bueno y misericordioso. La conversión y la religiosidad pasan por el amor y el servicio hacia nuestro prójimo.  No hay tiempo que perder, la reconciliación es urgente. Este es el tiempo del Señor, aprovechémoslo para vivir la salvación.

jueves, 26 de febrero de 2015

CONFIAR Y VIVIR EN CONSECUENCIA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 7,7-12


Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de ustedes le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Traten a los demás como quieren que ellos los traten; en esto consiste la Ley y los profetas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Cuáles son nuestras necesidades reales? ¿Qué nos preocupa y nos ocupa en este tiempo? ¿Cómo estamos gestionando nuestra vida? A partir de nuestra fe y nuestra esperanza estamos llamados a crecer, a desarrollar nuestra capacidad espiritual para vivir los diferentes momentos y circunstancias de nuestra existencia. Lo esencial es movernos ("Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”), esta es la dinámica fundamental de la vida. Es un proceso, no podemos quedarnos tranquilos esperando que otros accionen por nosotros.

Las experiencias ya vividas nos ayudan a continuar añadiendo pasos a nuestra historia personal y comunitaria. Sabemos que existen riesgos en todas las maniobras que podamos realizar, pero debemos confiar en la bondad de Dios (Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!) Si nos abruman las experiencias negativas, las frustraciones del pasado, recordemos que eso no es lo normal. Lo normal es responder positivamente a las demandas de los demás: una madre, un padre, un amigo o una amiga, da cosas buenas.


Dios permanece siempre con nosotros y sigue siendo fiel. Una manera de crecer en la confianza hacia Dios es la práctica que nos pide el Evangelio de Hoy “tratar a los demás como queremos que ellos nos traten”. También podemos ayudar de manera consciente a nuestros hermanos y hermanas a crecer en su fe, siendo capaces de ser respuestas a sus necesidades, a sus búsquedas y a sus llamadas. Seguro que si analizamos nuestra historia encontraremos que ha sido mucho lo que hemos recibido, ha sido mucho lo encontrado y muchas las puertas que se nos han abierto. Demos gracias a Dios por su bondad y pidámosle que nos permita seguir avanzando en nuestra fe.  

miércoles, 25 de febrero de 2015

JESUS ES EL GRAN SIGNO

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 11,29-32
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Jesús es la gran y definitiva señal que Dios nos da como llamado al cambio positivo de vida para alcanzar salvación. Él es más que Salomón y que Jonás. Salomón a quien la Biblia le asigna una sabiduría tan famosa que la reina del Sur realizó un viaje inmenso para venir a escucharle hablar, pero que, no fue capaz de mantenerse fiel a su tradición religiosa y que prefirió alimentar la idolatría y la corrupción. Jesús es más que Jonás quien apenas cumplió, de mala gana, con una parte de su misión anunciando la destrucción inminente de Nínive sin anunciar lo que hacía falta para impedirlo.

 

Si la sabiduría de Salomón y la predicación de Jonás bastaron para movilizar los corazones de sus épocas, la presencia de Jesús debe movernos a realizar los ajustes necesarios para acoger el amor y la misericordia de Dios. Jesús se mantiene fiel a su misión, actuando a favor de los necesitados. El mismo, su vida coherente, en consecuente fidelidad a la voluntad del Padre y a la humanidad entera, es la gran señal por la que Dios nos sigue llamando a su salvación. Jesús nos muestra el amor de Dios en su propia vida.

Nuestra conversión cuaresmal ha de ser al amor y solo lograremos la suficiente confianza en Dios como para convertirnos a él, si reconocemos que él nos ama sin medidas, sin límites y sin condición. Entonces comenzaremos a amar a nuestros hermanos y hermanas como muestra de conversión. Esa será ya nuestra alegría.

martes, 24 de febrero de 2015

NO USAR MUCHAS PALABRAS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 6,7-15
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan. Ustedes recen así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonan a los demás sus culpas, también su Padre del cielo los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco su Padre perdonará sus culpas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

No es raro que abundemos en palabras intentando persuadir en una carrera absurda en busca de sobresalir y llamar a la atención. Jesús nos aconseja que al dirigirnos a Dios nos ahorremos las palabrerías vacías y repetitivas y le llamemos Padre. Lo que Jesús nos aconseja es que nuestra oración, nuestro diálogo con Dios sea una confesión de nuestra fe en él. Que utilicemos palabras sencillas, espontáneas y confiadas, porque “nuestro Padre sabe lo que nos hace falta antes de que lo pidamos”. Nuestra oración debe estar orientada a hacer su voluntad “aquí en la tierra, como en el cielo”. Y su voluntad es que a nadie falte su pan cotidiano, y que hombres y mujeres aprendamos a vivir en el perdón y en la reconciliación. El pan para todos y el perdón, son condición de autenticidad en la vida cristiana. Si creemos esto ya nos estaremos alejando de las tentación de convertir a Dios en nuestro esclavo para que satisfaga nuestras curiosidades y antojos y lo estaremos adorando en espíritu y verdad. No nos olvidemos de hacer algo concreto cada día a favor de alguien necesitado.

lunes, 23 de febrero de 2015

Compartir con los necesitados

“El Evangelio de Hoy”: Mt 25,31-46
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vestieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicieron con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicieron."
Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vestieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicieron conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."  Palabra del Señor.

 
REFLEXIÓN

Los evangelistas han destacado, en sus escritos, lo que predominó en la vida y la enseñanza de Jesús, lo que guardaban más fresco y lo que la gente más repetía sobre él. Su vida estuvo volcada hacia la gente que padecía algún tipo de necesidad. Esta presencia no buscaba ofrecer futuros color de rosa a base de promesas sino evidenciar con sus actos el corazón compasivo de Dios que alivia de los sufrimientos y llama a una vida más digna, fraterna y solidaria. Por eso Jesús enseña la necesidad de compartir con los necesitados para poder sentir la alegría verdadera y encontrarle sentido a la vida. Este es el elemento esencial y determinante, el compartir fraternalmente. El evangelio nos dice que al ofrecer nuestra ayuda y acompañamiento a un necesitado lo estamos haciendo con Jesus. Hay mucha gente esperando nuestra presencia fraterna y solidaria, ante sus situaciones incómodas. Jesús así testimonió el amor del Padre Dios, nosotros, siguiéndolo a él somos llamados a recorrer el mismo camino para encontrar alegría y salvación.

Los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús Damos gracias a Dios por la elección de nuevos obispos para la República Dominicana y le pedimos su asistencia para ellos. Nos alegramos con la elección de Rafael Rodriguez MSC como obispo de La Vega y le auguramos una fructífera labor pastoral.

domingo, 22 de febrero de 2015

EL DESIERTO DE NUESTRA VIDA


 « El Evangelio de Hoy » Mc 1,12-15 
Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio." Palabra del Señor.


REFLEXION


El primer domingo de Cuaresma con el Evangelio de San Marco Jesus está en el desierto impulsado por el Espíritu Santo. Allí se prepara para la misión de anunciar El Reino de Dios. En la Biblia el desierto es simultáneamente lugar de prueba y de encuentro con Dios. Allí las necesidads humanas apenas pueden satisfacerse, la dureza de la situación hace que se luche por la vida; la voluntad se debilita y se está más propicio a ceder ante la posibilidad de alivio de los sufrimientos padecidos. Pero el desierto y su profundo silencio es también un lugar privilegiado de encuentro con Dios. Lejos de la rutina cotidiana se está en mejores condiciones de escuchar su palabra, ella puede entonces echar en nosotros raíces firmes.


Los seguidores de Jesús también tenemos que prepararnos en el desierto para vivir nuestra misión en el hoy de nuestras vidas. En medio de las dificultades que nos invitan a dejar todo y buscar comodidades. Tomar tiempo para la oración, para la reflexión y la meditación. Sentir que hasta en los peores momentos contamos con la asistencia del Espíritu quien, como a Jesús, nos acompaña todos los días. Siguiendo al Señor en los sinsabores, las dificultades y las hostilidades se está forjando hoy el caracter de muchos creyentes testigos del Reino en nuestros pueblos, que saben que la muerte de Jesús no fue el final de su vida. La confianza en Dios y en su promeza nos mantendra firmes en nuestra decisión de Seguir a Jesús.

sábado, 21 de febrero de 2015

"NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS, SINO A LOS PECADORES"

El Evangelio de hoy: Lucas 5, 27-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros.
Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»
Palabra del Señor

Reflexión
Desde el Miércoles de Ceniza el mismo Jesús nos inició en el modo de practicar la Cuaresma. Su propuesta nos lleva a revisar la autenticidad de nuestra oración, el sentido del ayuno y la penitencia, y la actitud de generosidad que nos ha de marcar como creyentes. No cualquierizar el seguimiento, reducido a prácticas cultuales, normas y tradiciones "como hicimos el año pasado".

Este itinerario cuaresmal es aquí y ahora. Implica nuestra vida personal y comunitaria de anuncio y testimonio del Señor. Por eso supone una actitud concreta ante la realidad concreta de nuestras vidas.

En ese sentido, es nuevamente una buena noticia el anuncio de Jesús, cuando nos dice que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores. Somos nosotros los pecadores; pero pecadores perdonados, marcados por el amor y la compasión de Dios. Seguimos a Jesús, lo sabemos, no porque somos buenos, sino porque somos pecadores perdonados. El perdón sana nuestras vidas, nuestras relaciones, nos introduce en otra dimensión de vida que sana nuestra convivencia, nuestro modo de pensar y actuar.

El que te llama también te envía. Nuestro anuncio y testimonio es también una invitación a los demás pecadores, o como dijo alguien con sabio humor, a los que pecan distinto a nosotros. A ellos somos enviados, con todos somos convocados a construir esa nueva vida que se nos ofrece desde el amor y el perdón del Señor.

viernes, 20 de febrero de 2015

EL SENTIDO DEL AYUNO

“El Evangelio de Hoy”: Mt 9,14-15
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN.

Si queremos avanzar en nuestro itinerario espiritual tendremos que ir poco a poco liberándonos de las prácticas vacías de observancias religiosas y pasando a las prácticas de fe. La Fe nos dice que el Dios de Jesús es el Dios de justicia y de amor que vive la misericordia y la compasión sin condiciones ni demoras. La auténtica religión, está ligada esta práctica de la justicia, es decir, a la instauración del Reino de Dios. Este, es el termómetro que legitima la vivencia religiosa. Hay prácticas y celebraciones religiosas en apariencia “buenas”, pero que, por no estar impregnadas de esta justicia, distorsionan la relación con Dios y desembocan en una religión egocéntrica y deshumanizante: “el día de ayuno buscan su propio interés, y no hacen nada por sus hermanos y hermanas…

Si aspiramos a vivir esta Cuaresma de manera verdadera tendremos que hacer el esfuerzo de practicar aunque sea un poco de nuestra fe cada día para poder llegar a la Vigilia Pascual con la decisión de vivir la resurrección con Jesús. La religión verdadera nos saca de nosotros mismos, haciendo sentir como propias las necesidades de los otros: “Este es el ayuno que yo quiero: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne”. En la medida que nuestra práctica de la religión se humaniza y se convierte en fraternidad y justicia, en esa medida, experimentamos la presencia del novio con nosotros. No necesitamos afligirnos sino buscar la alegría y la paz que nos aporta Jesús.

jueves, 19 de febrero de 2015

EL QUE QUIERA SEGUIRME...

« El Evangelio de Hoy”: Lc 9,22-25
Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Me gusta repetir una idea que he escuchado a muchos otros: la fe cristiana no consiste en el cumplimiento de una serie de normas y doctrinas religiosas, es el seguimiento de Jesús confesado como El Cristo, el Mesías, el Emmanuel. Al valorar la vida de Jesús como un camino de realización que aporta a la humanidad todos los valores necesarios para alcanzar su felicidad, somos capaces de optar por este camino absoluto de vida integral, relativizando los otros caminos y yendo hasta el fondo de las consecuencias derivadas de este discipulado. “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y se venga conmigo”.  Quedan detrás los planteamientos egocéntricos y se evidencia el servicio y la entrega al estilo del Maestro que es Jesús.

Jesús ni amó ni buscó el sufrimiento o la muerte. Todo lo contrario, aliviaba el sufrimiento sanando a los enfermos y a los que padecían cualquier situación indeseada. Jesús anima a los caídos, levanta a los deprimidos y a todos y a todas le hace una invitación a la esperanza activa. Así que la invitación de Jesús a perderse, a tomar la cruz propia y a seguirlo hasta perder la vida como él es una invitación a valorar la vida como un don de Dios que hay que cuidar viviendo los valores que la harán humana y trascendente. Perder la vida será ponerla al servicio del bien asumiendo el compromiso desinteresado por la justicia y la fraternidad que construyen la paz.  

miércoles, 18 de febrero de 2015

CUARESMA, PREPARAR LA PASCUA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 6,1-6.16-18
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidense de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendran recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recen, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunen, no anden cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Miércoles de Ceniza comenzamos La Cuaresma. Nos preparamos para la Pascua. La salvación de Dios nos acecha, provocándonos a volver a sus caminos. Dios nos hace participar de su salvación y nos pide una actitud de conversión, por medio de tres prácticas solidarias: ayuno, oración, limosna. Estas prácticas nos disponen y nos facilitan vivir la experiencia de su compasión y de su misericordia, y hacen más creíbles y auténticas nuestras prácticas religiosas. No olvidemos que El Evangelio nos invita a vivir todas estas prácticas de manera solidaria con el prójimo de manera que manifiesten la presencia del Reino de Dios. “Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación”.

Dejar el mundo de las apariencias para asumir la dinámica propia de las obras del Reino, sin la cual, cualquier práctica religiosa es vacía e insignificante. La oración confiada y llena de esperanza, la solidaridad vivida al compartir lo que somos y tenemos, y el ayuno que hace en nosotros un espacio para acoger la presencia salvífica de Dios, son prácticas que nos harán crecer en la fe y dignificarán nuestra vida. En su mensaje para esta Cuaresma el Papa Francisco nos invita a luchar contra la indiferencia, viviendo la fraternidad y la solidaridad con nuestros hermanos, como Dios la ha vivido y la sigue viviendo con nosotros a través de Jesus su Hijo. Pidamos al Señor que nos ayude a vivir conscientes de lo que creemos y de lo que practicamos desde lo más secreto de nuestro ser.

martes, 17 de febrero de 2015

... ¿Y NO ACABAN DE ENTENDER?

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,14-21
Lectura del santo evangelio según san Marcos
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: "Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes." Ellos comentaban: "Lo dice porque no tenemos pan." Dándose cuenta, les dijo Jesús: "¿Por qué comentan que no tienen pan? ¿No acaban de entender? ¿Tan torpes son? ¿Para qué les sirven los ojos si no ven, y los oídos si no oyen? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Se acuerdan?" Ellos contestaron: "Doce." "¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete." Él les dijo: "¿Y no acaban de entender?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Qué es lo que impide a los oyentes de comprender a Jesús? ¿Por qué si Jesús es tan claro y explica a sus discípulos con simplicidad toda su enseñanza, éstos no lo entienden? Creo que tenemos que partir del hecho de que Jesús anuncia la buena Nueva del amor de Dios, frente a una religión establecida y propagada, organizada y defendida de manera institucional y oficial. ¿Cómo hacerle caso a un nuevo anuncio si tenemos una tradición documentada y heredada? Hay que tener un espíritu libre y abierto a la palabra de Dios para discernir lo actual y verdadero. Estar atentos a los signos que Dios nos da de su presencia y de su llamado. Sin olvidar que el contenido del mensaje de Jesús desestabiliza y moviliza, no nos deja igual ni tranquilos. Todo lo anterior llena de miedo y paraliza. Esta es la causa de la incomprensión de los discípulos de Jesús de ayer y de hoy.

Nosotros, por ejemplo, lo primero que decimos es que estos son otros tiempos, cuando nos predican la verdad de Jesús y sus opciones radicales a favor de la vida. Sin  embargo, los valores son eternos, no tienen tiempos. La vida será siempre el valor sublime, luego, los medios para mantenerla e impulsarla y trascender lo conocido. La fraternidad y la justicia que posibilitan la vida en comunidad. Pero vivimos en una sociedad que promociona valores competitivos y pasajeros que ocupan toda nuestra atención, dejando a un lado lo esencial de la vida. Los seguidores radicales de Jesús han tenido los mismos problemas ante sus auditores. Pensemos en un Francisco de Asís, quien predicaba con su vida, la sencillez, la pobreza, la reconciliación y la fraternidad como un medio para construir la paz, también incomprendido. Aprovechemos un rato de este día para profundizar en nuestro interior lo que entendemos y lo que nos resulta difícil de comprender del mensaje de Jesús. Y pidámosle que nos ayude a ser sinceros con nosotros mismos y nos permita vivir un verdadero encuentro con Él que nos permita crecer en confianza y la esperanza.

lunes, 16 de febrero de 2015

LOS SIGNOS REALIZADOS POR JESUS

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,11-13
Lectura del santo evangelio según san Marcos:
En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: "¿Por qué esta generación reclama un signo? Les aseguro que no se le dará un signo a esta generación." Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Cuando Jesús realiza un signo no es para buscarse amigos o crecer en fama o en prestigio. Sus gestos responden a su sensibilidad humana y se orientan a mejorar la vida de aquellos que muestran esperanza y creen en las promesas de Dios. Lo que Jesús persigue es hacer ver el amor de Dios por su pueblo, mostrar la misericordia más allá de las leyes frías y estériles que defienden y vigilan los fariseos, escribas y maestros de la ley. Jesús no muestra interés en violentar el curso normal de la naturaleza para satisfacer la curiosidad de los fariseos. Su poder no está en hacer signos o milagros extraordinarios sino en los signos del Reino de Dios, presencia salvífica que se muestra en su servicio a los pobres, enfermos y todo tipo de necesitados.

No es en lo extraordinario, sino en lo sencillo, lo humilde y lo pequeño donde nacen los milagros del amor de Dios. Jesús suspira profundamente por el dolor que le produce la insensatez y la terquedad de las autoridades religiosas, que por su ceguera no perciben los signos milagrosos que se dan en la cotidianidad y que se identifican por que procuran algo de fraternidad, justicia, paz, solidaridad, amor o amistad entre los hermanos. Y nosotros ¿Qué estamos exigiendo a Jesús hoy para creerle? ¿Cuáles son los signos que realizamos los creyentes de hoy para mostrar la presencia y el amor de Dios? Rechacemos la tentación de basar nuestra fe en milagros extraordinarios y sigamos nuestra ruta humildemente en la cotidianidad de nuestra historia, Ahí se nos manifiesta Jesús vivo y verdadero, provocando espacios de fraternidad y de justicia.

sábado, 14 de febrero de 2015

"LA MIES ES ABUNDANTE Y LOS OBREROS POCOS"

“El Evangelio de Hoy”: Lc 10,1-9

Lectura del santo evangelio según san Lucas:
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. 
Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Pónganse en camino! Miren que los mando como corderos en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes. Quédense en la misma casa, coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No anden cambiando de casa. Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya, y digan: "Está cerca de ustedes el reino de Dios."»
Palabra de Dios

Reflexión
El envío de Jesús a la misión es un texto muy querido por nosotros, muy cercano a nuestro propio llamado y a la conciencia de nuestra misión. El Señor envía de dos en dos, por delante de él, a todos los pueblos y lugares donde pensaba ir. Por lo tanto, ellos tienen la conciencia de que no "llevan" a Jesús ni es su propiedad. Van por delante, anuncian, ponen signos, dan testimonio. Abren caminos, acompañan, forman parte del proyecto del Señor.

Y Jesús les advierte la abundancia de la mies y los pocos obreros que hay para trabajar. Y esos pocos van conscientes -no asustados- de las carencias y dificultades. Ellos también necesitarán fortaleza, aprendizaje, experiencia del Señor para perseverar en la misión. Una tentación sería reforzar y asegurar lo que tienen, amurallarse. Pero Jesús sigue orientando para la realidad de la misión: No pueden apoyarse solo en sus propias fuerzas, en su equipamiento o en sus buenos propósitos. La misión depende de una realidad mayor.

Al designar los setenta y dos, a los que no manda solos sino de dos en dos, Jesús va perfilando el modo de vivir en la comunidad y de realizar la misión. Así pone bien claro lo esencial: ser mensajeros de paz, vivir con dignidad la tarea, sin apocarse ni engrandecerse; más atentos a las necesidades de los otros para curarles y, la realidad mayor, que su esfuerzo y presencia proclame la buena noticia: "Está cerca de ustedes el reino de Dios." Jesús mismo es la cercanía del Reino, es el dinamismo que nos pone en movimiento hacia la vida, el amor, la comunidad... 

viernes, 13 de febrero de 2015

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

“El Evangelio de Hoy”: Mc 7,31-37
Lectura del santo evangelio según san Marcos:                                                                            

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", esto es: "Ábrete". Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: "Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Volviendo a Galilea Jesús hace que un sordo y tartamudo comience a oír con sus oídos y a hablar con su boca. Para la mentalidad de la época la sordera y la mudez, probablemente de nacimiento, pertenecen al tipo de enfermedades consideradas como castigo. Quien la sufre es visto como un pecador o hijo de pecadores. Al abrirle los oídos y soltarle la lengua a este hombre Jesús le devuelve la salud, deja de ser un enfermo. Pero además lo reintegra a la vida social y reencuentra  sus derechos religiosos, así deja de ser un marginado.

Como comunidad abierta a la Palabra debe ser solidaria con quienes sufren en su cuerpo y en la sociedad.  El hambre, la enfermedad, la marginación y la explotación social son incompatibles con la voluntad de vida de Dios. La Buena Noticia es la vida, el Evangelio de Hoy es el cumplimiento de la promesa que encontramos en el libro del profeta Isaías: El Señor despegará los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará (Isaías 35,5-6).

¿Qué resonancia tiene este texto del evangelio para nosotros hoy? ¿A qué compromiso nos está llamando este evangelio? No podemos espiritualizar demasiado el texto diciendo que el Señor nos abre nuestro espíritu y nos permite hablar correctamente de Él, ni considerarnos sanadores milagrosos de estas enfermedades. La actualización de este mensaje nos sensibilizaría a confiar plenamente en Dios y pedirle la asistencia de su espíritu para poder esperar de Él la salvación y disponernos a trabajar a favor de la salud integral de su Creación, incluidos nosotros los seres humanos. Me parece que podríamos impulsar iniciativas a favor del bienestar de los sordos, los mudos. Pensemos en formas y fondos de inclusión en nuestra sociedad de todas las personas a las que no les reconocemos su voz, sus opiniónes y sus derecho a decidir junto a los demas.

jueves, 12 de febrero de 2015

Buena Noticia Sin Fronteras

“El Evangelio de Hoy”: Mc 7,24-30
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos:


En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: "Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos." Pero ella replicó: "Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños." Él le contestó: "Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija." Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN


Hoy encontramos a Jesús alejado del centro geográfico más recorrido en su misión junto a sus discípulos. La región de Tiro se encuentra en las fronteras de Galilea, pero eso nos ayuda a recordar que Jesús no reduce su anuncio a una población limitada sino que su misión es universal.  Una mujer se acerca y pide por su hija enferma. Marcos nos dice explícitamente que se trata de una mujer de otra raza y de otra religión, es decir, una pagana de Fenicia. Esta mujer suplica por la sanación de su hija poseída por un espíritu inmundo y Jesús fiel a su tradición argumenta con una frase dura: “no está bien quitar el pan a los hijos y echárselo a los perritos”. Para los judíos, los hijos son el pueblo de Dios y los perritos los paganos. Pero la mujer confiesa su fe diciendo: “pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Jesús deja claro que  la Buena Noticia no tiene límites geográficos ni fronteras religiosas, quienes la acogen son liberados y salvados. Acoger a Jesús y su mensaje supone estar abierto a los demás. No podemos encontrarnos con Jesús y seguir igual… La fe cristiana se verifica en la relación fraterna que entabla con los demás.