EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

lunes, 30 de abril de 2018

VIVIR SIGUIENDO A JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 14, 21-26

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él." Le dijo Judas, no el Iscariote: "Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?" Respondió Jesús y le dijo: "El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy a su lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien se lo enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Nuestra misión como cristianos y cristianas es de vivir nuestra fe siguiendo a Jesús en la vida diaria. Así ponemos en práctica lo que aprendemos de la Palabra de Dios. "El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él." Jesús nos propone amar hasta el extremo y ser conscientes de lo que realizamos con ese amor. Abrazar con pasión la  causa de Jesús viviéndola de cara a los hermanos y hermanas sin cansancio hasta el fin.

Vivir intensamente la propuesta del Evangelio, guardando la Palabra y haciéndola vida en medio de la realidad que nos toca vivir e intentar transformar. Para eso contamos con el auxilio constante del Espíritu Santo, gran regalo de Dios. El Espíritu Santo garantiza la memoria de la Palabra de Dios y el dinamismo propio del compromiso cristiano. Sigamos atentos a la Palabra de Dios, a Jesús, su Palabra encarnada y dejemos que el Espíritu Santo Anime nuestra vida entera.

domingo, 29 de abril de 2018

UNIDOS A JESÚS POR SU PALABRA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 15, 1-8

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy nos invita a permanecer estrechamente unidos a Jesús y a su palabra. La manera de enseñarnos esta necesidad es clara y directa: “Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en mí”. Si las enseñanzas de Jesús pasan a un segundo plano, entonces nuestra práctica cristiana queda reducida tradiciones y costumbres desencarnadas. La savia que debe alimentar nuestra vida cristiana y nuestra misión, son el Evangelio mismo de Jesús, la apertura al Espíritu Santo que lo actualiza y el seguimiento sincero del Maestro.

Es la sola manera de producir los frutos que Jesús espera de nosotros. Sin Jesús, nada podemos hacer. De ahí la importancia de acercarnos más y más a Jesús, leyendo los evangelios y aplicándolo a la realidad de nuestros pueblos. En los evangelios se encierra la fuerza más poderosa que poseen las comunidades cristianas para regenerar su vida. La energía que necesitamos para recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús. El Evangelio de Jesús es el instrumento pastoral más importante para renovar hoy nuestras comunidades. Viviendo la alegría del Evangelio estamos viviendo la Nueva Evangelización. Buen domingo.

sábado, 28 de abril de 2018

VER


“El Evangelio de Hoy”: Jn 14,7-14

Lectura del santo evangelio según san Juan:
                                 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si me conocen a mí, conocerán también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto." Felipe le dice: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta." Jesús le replica: "Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Créanme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. Se lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La dificultad de Felipe para ver a Dios en Jesús es también la nuestra. Nuestra práctica de fe indica que nosotros no nos centramos en Jesús como verdadero camino que orienta toda nuestra vida. Son muchos los momentos de distracción y de desviación que nos impiden mantenernos unidos a Jesús de manera confiada. La diferencia con Jesús es que él logró mantenerse centrado en Dios por medio de la oración personal y por medio de su accionar a favor de los necesitados. En el evangelio de hoy Jesús declara que: “el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores”. Y sabemos que sus obras no son solamente las que nos relatan los evangelios, sino que son todos sus gestos de cercanía, de sensibilidad y de acogida que vive Jesús. ¿Cuáles son las obras que nosotros realizamos desde nuestra fe? Mantengámonos unidos a Jesús nuestra Camino, Verdad y Vida y pidámosle que nos permita confiar profundamente en él. Buen fin de semana.

viernes, 27 de abril de 2018

CENTRARSE EN JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 14, 1-6

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Que no tiemble su corazón; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿les habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y les prepare sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino." Tomás le dice: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le responde: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí." Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN

Hay situaciones que nos dejan inmóviles, frisados, paralizados por el miedo e incertidumbre. Es precisamente por eso que Jesús nos invita a unirnos a él que ha sido fiel hasta la muerte obedeciendo a su Padre en el ejercicio del amor sin límites. Creer en Jesús y en su revelación nos habilita para afrontar todo tipo de situaciones por fuertes que sean.

En el evangelio de hoy Jesús aparece tranquilizando a sus amigos como el pastor preocupado por los suyos. Quiere asegurarle en su marcha hacia la salvación. Le recuerda  que para avanzar tienen que centrarse en sus enseñanzas y en su práctica poblada de gestos de compasión y de misericordia. Para Jesús el camino hacia el Padre es una práctica constante que se prepara en la vivencia del amor leal a él y a su propuesta. “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Siguiéndolo no nos equivocaremos de camino. Seguir a Jesús creer confiadamente en él y buscar identificarnos con su espiritualidad y su unión con Dios.

No es que nos volvamos súper-héroes sino que nos sabemos sostenidos por la trascendencia de Dios, por su poder, más allá del sufrimiento, del dolor y de la muerte. Dios sigue presente a nuestro lado y eso nos fortalece para mantenernos fieles al amor. Muchas mujeres y hombres han seguido este camino, verdad y vida que es Jesús y han podido realizar sus vidas dándola por los que le rodeaban. El evangelio es paradoxal, dar la vida para tenerla, perder para ganar, morir para vivir. ¿Cómo creer y asumir este mensaje como norma d y realizarnos en él. 

jueves, 26 de abril de 2018

JESÚS, MAESTRO; NOSOTROS, DISCÍPULOS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 13,16-20

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: "Les aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que saben esto, dichosos ustedes si lo ponen en práctica. No lo digo por todos ustedes; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Se lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean que yo soy. Se lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Lo que Jesús nos pide es hacer el esfuerzo de ser como él. No podremos jamás sobrepasarle en amor, amistad, ternura, sentido común… Por momentos parece que nosotros pretendemos corregir a Jesús, como Pedro en la ocasión que le dice a Jesús: “no te suceda a ti eso Señor”. Aceptar seguir a Jesús supone vivir su mensaje. La práctica de la Buena Noticia es bienaventuranza, produce alegría y gozo en lo más profundo y trascendente de nuestra vida. La verdadera felicidad está en el amor servicial, no en el dominio. Se es feliz siendo iguales y siguiendo la suerte del maestro aunque cueste sufrimientos y dolores.

La falta de fe y de adhesión de los discípulos de Jesús parece que fue tan dolorosa y escandalosa que en este texto encontramos de nuevo la figura del traidor. Pero no nos centremos en el traidor visto únicamente como Judas Iscariote. Cada uno de nosotros, cuando faltamos al amor y al estilo de Jesús, traiciona su enseñanza y su persona. Estamos llamados a vivir en comunión con Jesús, así estaremos en comunión con Dios. Dio no ejerce dominio sino que comunica vida y amor. Hagamos lo mismo con nuestras hermanas y hermanos.


miércoles, 25 de abril de 2018

SAN MARCOS


"Evangelio de hoy": 16,15-20

Lectura del santo evangelio según san Marcos 16,15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. Palabra del Señor

Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de san Marcos, evangelista. La tradición más antigua atribuye a Marcos la redacción del segundo de los Evangelios sinópticos. Este relato, dedicado a presentarnos "el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios" (Mc 1, 1), refleja con asombrosa fidelidad los rasgos humanos de Jesús y, a través de sus páginas, es posible intuir una larga y fiel convivencia del autor junto al apóstol Pedro.
El texto de hoy son las últimas palabras del Evangelio, que responde a la historia de Jesús y su comunidad. El discipulado comprende la propuesta de Jesús:
La predicación a toda la creación, a toda la tierra. La buena noticia alcanza a todos y todas. En estos tiempos difíciles para la tierra y para la humanidad, el anuncio de la salvación, ¿cómo va a generar vida y esperanza?
El anuncio y testimonio del Resucitado estará acompañado de signos. Estos signos responden a necesidades muy humanas, y expresa una relación misericordiosa con los demás, una atención por liberar las esclavitudes de las personas. Asimismo, refleja una fe actuante, no simplemente un discurso bonito, de alivio para el futuro.
La presencia de Jesús es siempre vital en el camino de la misión. Sin él terminamos siendo nosotros los protagonistas. La adhesión sincera a su proyecto nos pone siempre en camino. Desde entonces, la Iglesia tiene veinte siglos de presencia en la humanidad, y las luces de su servicio a la humanidad son mayores que sus sombras.

martes, 24 de abril de 2018

SEGUIR A JESÚS CON FE

“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,22-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: "¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente." Jesús les respondió: "Se lo he dicho, y no creen; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero ustedes no creen, porque no son ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Avanzamos en el tiempo Pascual, el Señor nos confirma en la fe y refuerza nuestro compromiso. En el evangelio de hoy, marcado por el conflicto con los jefes del pueblo judío, Jesús insiste en la necesidad de escuchar su voz, Él nos conoce y nosotros somos llamados a seguirlo. Conocimiento mutuo, atención a lo que dice Jesús. Esa es la relación que debe existir entre nosotros, creyentes y Jesús, Maestro de amor. Diálogo basado en un conocimiento mutuo. La misión de Jesús en el mundo es la de dar la vida y superar la muerte. La suya es también nuestra misión. Jesús es capaz de entregar su propia vida en misión, con toda su confianza puesta en Dios.

Al evangelista San Juan le gusta enfatizar la relación existente entre Jesús y su Padre Dios, relación de unidad: “mi Padre y yo somos una sola cosa”. ¿Cuál es nuestra manera de relacionarnos con Jesús? ¿Acaso somos como los dirigentes del evangelio de hoy? ¿Le oramos para ver si realiza lo que le pedimos? La comunión entre nosotros y Jesús no debe estar basada en un intercambio de dones sino en una confianza total en su amor y su misericordia. El amor que Dios nos tiene supera infinitamente nuestras posibilidades de amar y de servir. De todas maneras, Él cuenta con nosotros y por eso nos llama a dar testimonio de fe, poniéndonos al servicio de nuestras hermanas y hermanos. 

lunes, 23 de abril de 2018

LA PUERTA ES JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,1-10

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños."
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Solo Jesús es capaz de darlo todo por la Vida de los suyos. Su misión es vivida enteramente focalizada hacia las personas necesitadas y abiertas a la colaboración de los demás y especialmente a quienes tienen su esperanza puesta en el cumplimiento de las promesas de Dios. La vida y el ejemplo de Jesús es para nosotros una fuente inagotable de espiritualidad. De él aprendemos a escuchar a Dios y a hacer su voluntad sin perder el interés por la realidad que nos rodea y el modo de  vida diaria en sociedad.

Lo que diferencia a quienes se dejan guiar por este Buen Pastor que es Jesús, y entran por él que es La Puerta, es la centralidad que ocupa Jesús y su mensaje en sus vidas de creyentes. Él es el maestro, el guía, la referencia a la hora de tomar decisiones y de buscar avanzar en la integridad de la vida. Ya hemos reflexionado ayer la libertad que nos comunica Jesús el Buen Pastor, el evangelio de hoy insiste en que Jesús es la mejor vía de acceso a Dios guardando la humanidad y la libertad que él nos enseña. Pidámosle a nuestro Pastor que nos ayude a seguirle cuidando y acompañando a los demás de manera sincera y generosa.

sábado, 21 de abril de 2018

DOMINGO DEL BUEN PASTOR


“El Evangelio de Hoy”: Jn 10, 27-30


Lectura del santo evangelio según san Juan:


En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno."  Palabra del Señor.


Reflexión


 “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna”. Jesús no forzó a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna. Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.


Sin embargo, ésa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la religión cristiana. Y lo primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirle cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él.

Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia. Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Nos falta la creatividad, la renovación y la alegría de quienes viven esforzándose por seguir a Jesús.


domingo, 15 de abril de 2018

LA PAZ SEA CON USTEDES


“El Evangelio de Hoy”: Lc 24, 35-48


Lectura del santo evangelio según san Lucas:


En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a ustedes." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Pálpenme y dense cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo."

Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que les decía mientras estaba con ustedes: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto." Palabra del Señor.


Reflexión


La liturgia de este tercer domingo de Pascua nos sigue presentando a Jesús apareciéndose a sus discípulos y ayudándoles a familiarizarse con su nueva dimensión de resucitado, para que puedan dar testimonio de él en el mundo. Lo primero es la paz. El resucitado no viene a aportar inquietudes enfermizas ni tensiones estériles, viene a comunicar paz. La paz de saberse salvados por la muerte y la resurrección del Señor. La paz del vencimiento del peor obstáculo que es la muerte; la paz de saberse acompañado por el mismo Jesús que antes marchaba con ellos y con nosotros por los caminos de la vida.


Dios ama tanto al mundo y sus habitantes que le regala a su propio Hijo para que vivan por él. Por eso Jesús se presenta dando una misión a sus discípulos… El miedo, ante el peligro de terminar en una cruz como su maestro no debe paralizarlos, Dios se ocupa de la vida. Ustedes son testigos de esto nos dice Jesús. Y todo estaba ya anunciado en Las Escrituras. Pidamos hoy al Señor que nos ayude a comprender su palabra y a vivir dando testimonio de la vida en medio de tantas amenazas y tantos sufrimientos. Aunque seamos débiles, enfermizos, pecadores, Jesús nos ofrece su fuerza, su Espíritu y su compañía. Dispongámonos a buscar y hacer la voluntad de Dios y veremos los resultados. 

sábado, 14 de abril de 2018

NO TEMAN


“El Evangelio de Hoy”: Jn 6,16-21

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: "Soy yo, no teman." Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban. Palabra del Señor.

Reflexión

Dejarnos acompañar por Jesús en los momentos oscuros de nuestra vida. Todos y todas sentimos en momentos precisos de nuestra vida que nos llega la noche. Las tormentas nos abaten, los problemas nos agobian por todos lados. Se nos caen todos los “palitos” juntos. Cuando nos vemos arropados por situaciones que escapan a nuestras posibilidades de salir adelante, ya sea por enfermedades, duelos, problemas familiares, vicios, problemas económicos fuertes, deudas impagables… dejémonos alcanzar por Jesús. Él nos ha prometido estar siempre con nosotros para aliviarnos la carga y consolarnos con su fuerza. 

En tiempos de calamidades se hace necesario sentir la presencia abrazadora de Dios, pues justamente en estos momentos la gracia y el amor del Padre nos ayudan a vencer nuestros miedos y a cultivar la esperanza. Y no olvidemos que Jesús nos llama a ser parte de la solución de nuestros problemas y de los de nuestros hermanos y hermanas. Si vemos a alguien en apuros, no tardemos en acudir en su ayuda… así lo hiso Jesús y vive eternamente.


viernes, 13 de abril de 2018

¿QUÉ NOS FALTA PARA AYUDAR A OTROS?


“El Evangelio de Hoy”, Jn 6,1-15

Lectura del santo Evangelio según San Juan

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: "¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?" Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: "Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo." Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?" Jesús dijo: "Díganle a la gente que se siente en el suelo." Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: "Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie." Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: "Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo." Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo. Palabra del Señor.

REFLEXION

Este signo realizado por Jesús es narrado por el Evangelio de San Juan para ayudarnos a no olvidar que como seguidores de Jesús tenemos que preocuparnos por compartir lo que somos y lo que tenemos a favor de la solución de las hambres de nuestros contemporáneos. Si somos verdaderos discípulos y discípulas de Jesús no sólo pensaremos en ideales abstractos sino que iremos aportando soluciones a los problemas reales de la gente aportando nuestras iniciativas y nuestra creatividad.

Sería fácil para nosotros simplemente decir que no tenemos con qué solucionar los problemas, que lo que tenemos no nos alcanza. … que hago con 20 panes para alimentar a 100 personas…  dice el servidor del profeta Eliseo. Pero el profeta insiste, dáselo a la gente, que coma. Felipe contestó: "Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo." Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?" Para nosotros puede ser poco significativo lo que podamos aportar, en comparación con las necesidades y los necesitados. Pero lo que Jesús nos pide es que confiemos y compartamos.

Lo que garantiza que habrá para todos y todas y que sobrará es la presencia de Jesús en nuestras vidas, la confianza puesta en él. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: "Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie." Hermanos y hermanas, dejemos a Jesús alimentarnos con su confianza. No perdamos más tiempo pensando en nuestras posibilidades. Con Jesús todo es posible. La fe nos permite superar nuestras limitaciones de todo tipo. Dispongamos lo que somos y lo que tenemos a favor de los más necesitados y alcanzará para todos y sobrará. Nuestra disposición fraterna a compartir será un gran signos para quienes nos vean y se sumarán a Jesús en su tarea de humanizar el mundo de acuerdo con la voluntad de Dios. Buen domingo.

jueves, 12 de abril de 2018

JESÚS ES TESTIMONIO DE DIOS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 3,31-36

Lectura del santo evangelio según san Juan:

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy nos recuerda que Dios se ha encarnado en la historia humana en la persona de Jesús, para asumir esta historia y salvarla. La vida de Jesús, sus actitudes en los diferentes momentos enfrentados por él, sus respuestas a los problemas que se les presentaron, su visión del mundo presente y futuro, toda su vida es para nosotros una enseñanza vital. Por eso Jesús es la nueva alianza de Dios con la humanidad. Siguiéndolo a él tendremos vida aunque tengamos que pasar por la muerte.

Tanto ha amado Dios al Mundo que le ha entregado a su propio hijo para que el mundo entero se salve por él. Por eso es que el evangelista San Juan insiste tanto en Jesús como testimonio de la verdad que aporta la vida. Aceptar a Jesús, su testimonio y enseñanza es comprometerse a seguirle, asumiendo su propia misión de amor y misericordia. Busquemos la manera práctica y concreta de asumir este testimonio misionero y dejémonos guiar por el Espíritu Santo en la tarea de vivir nuestra fe.

miércoles, 11 de abril de 2018

POR AMOR AL MUNDO


“El Evangelio de Hoy”: Jn 3,16-21

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios. Palabra del Señor.

Reflexión

“No hay mayor amor que dar la vida por sus amigos”, había afirmado un día Jesús a sus discípulos. En el Evangelio de Hoy nos lo recuerda y nos dice que esa ha sido la muestra del amor de Dios por nosotros, la entrega de su propio hijo como muestra de amor. Ahora podemos optar por la vida aún en medio de la amenaza de muerte. Esta manera de Jesús enseñar contradice la manera judía en el sentido de que destaca la misericordia y la compasión de Dios, mientras que hasta entonces se enseñaba el cumplimiento de la ley como camino de salvación.

Se sigue afirmando la libertad humana para optar por lo que quiere. Dios ofrece luz, vida, alegría; nosotros podemos rechazarlo prefiriendo la oscuridad y la muerte.  Jesús nos muestra el camino de vida definitiva, Dios vence a la muerte y por medio de su Hijo nos invita a que alcancemos la plenitud de esta vida en comunidad. El camino es el amor, el don de sí y la confianza en este Dios de la vida. Dejemos que Dios nos salve y dispongámonos a ser parte de la salvación de quienes nos rodean facilitándole la vida y produciéndole alegría.

lunes, 9 de abril de 2018

NACER DE LA CONFIANZA EN DIOS


“EL EVANGELIO DE HOY” Jn 3,1-8

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo: "Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él." Jesús le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios." Nicodemo le pregunta: "¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?" Jesús le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Tienen que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Nicodemo somos nosotros también que caminamos en las noches de nuestros problemas personales, familiares y comunitarios, sin mucha determinación para avanzar hacia la luz del día, liberados de las tinieblas.   Ayer reflexionábamos sobre la fe como un proceso que nos va llevando a tener un encuentro personal con Jesús resucitado para poder afirmar de manera convencida la resurrección de Jesús que nos da nueva vida. Jesús enciende una mecha que va quemando  lentamente en la persona de Nicodemo hasta resplandecer como luz, en el momento más inesperado. Después de la Crucifixión, cuando todo parecía terminado, Nicodemo se fortalece a sí mismo, yendo al jardín de la tumba portando mirra y aloes.

Como dice el papa Francisco: “Sólo el Espíritu Santo nos da la fuerza para cambiar nuestras actitudes, para cambiar la historia de nuestras vidas, para cambiar nuestras pertenencias”. Jesús nos invita, tanto a Nicodemo como a nosotros a confiar en Dios, relajarnos y a darnos cuenta que estamos sostenidos por él. Nuestro origen está en Dios, y es Dios el que nos trae a la vida, y es respondiendo al llamado de Dios a la vida, que nosotros vamos a nacer de nuevo. Jesús resucitado es nuestro amanecer definitivo, no tenemos necesidad de escondernos en noches oscuras cuando ya la noche ha sido vencida. Damos gracias a Dios por iluminar eternamente nuestra existencia y pidámosle que nos guie con su luz.

domingo, 8 de abril de 2018

AQUÍ ESTÁN MIS MANOS Y EL COSTADO


“El Evangelio de Hoy”: Jn 20, 19-31

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a ustedes." Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos." Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." Pero él les contesto: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo." A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a ustedes." Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente." Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto." Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre. Palabra del Señor.

Reflexión

La duda forma parte de nuestro diario vivir, Por eso, casi todos sintonizamos sin dificultad con la reacción de Tomás, cuando los otros discípulos le comunican que han tenido una experiencia sorprendente: “Hemos visto al Señor”. A lo que Tomás responde claramente que: “Si no lo veo…no lo creo”.

Su actitud es comprensible. Tomás no dice que sus compañeros están mintiendo o que están engañados. Solo afirma que su testimonio no le basta para adherirse a su fe. Él necesita vivir su propia experiencia. Y Jesús no se lo reprochará en ningún momento. Sus compañeros discípulos no parecen escandalizarse con la declaración de Tomás. Confesar la fe en Jesús Resucitado fue un proceso largo y progresivo.

Estamos invitados a  promover grupos de dialogo en nuestras comunidades dialogo para compartir las experiencias vividas frente a Jesús y su resurrección. Tomás expresa libremente su deseo de vivir su propio proceso de fe. Y Jesús satisface a Tomás mostrándole las manos, el costado y los pies, “signos” de su amor y entrega hasta la muerte. No nos engañemos, mostrando una fe superficial que se contenta con repetir formulas y afirmaciones. Buen domingo de la Divina Misericordia.

sábado, 7 de abril de 2018

Jesús ha resucitado

El Evangelio de hoy: Mc 16,9-15



Lectura del santo evangelio según san Marcos:

Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación.»  Palabra del Señor

Reflexión

En el libro de los Hechos de los apóstoles hemos seguido el anuncio y el testimonio de la comunidad del Resucitado. Allí comienza a diseñarse la Iglesia que irá a todo el mundo a anunciar el Evangelio. Los testigos de la resurrección del Señor son transformados por esta nueva realidad. Jesús ha vencido la muerte y el aparente fracaso de una vida en amor y fidelidad. Se cumplieron las escrituras porque el Dios de la vida ratifica el valor de la vida no vivida para sí, sino para los demás, una vida compartida, entregada, que se hace vida en plenitud. 

La iniciativa es de Jesús, que se hace encontradizo y favorece la comprensión y el reconocimiento de su nueva situación mediante el encuentro y el compartir la realidad cotidiana de los suyos. No se trata de vivir aquí como en un pedacito de cielo. Dios entra en la historia humana de una manera salvífica, misericordiosa. A Jesús se le encuentra en la realidad, no fuera de ella. La historia humana es lugar del acontecimiento de vida más importante para la realización del género humano. Las apariciones trastornan todo. Y los agraciados son testigos, "vieron y oyeron" y, aunque al principio parecen incrédulos y duros de corazón, la experiencia de Jesús los transforma. Les corresponde salir a anunciar esa buena noticia, testimoniar en su propia existencia los signos presentes de resurrección ya en este mundo.

La Iglesia se sabe misionera, no necesita los poderes de este mundo sino la vida del Señor para ir con autoridad a dar vida. En el nombre de Jesús la comunidad se pone al servicio de la salvación humana al estilo de su Señor. ¿Cuáles son las consecuencias de la resurrección en mi vida personal, en nuestra vida comunitaria? ¿Cuáles signos ponemos para ratificar que hemos pasado de la muerte a la vida? ¿Qué estilo de vida manifiesta que hemos superado todo aquello que nos impide poner ya signos de resurrección en nuestro mundo?

jueves, 5 de abril de 2018

LA PAZ SEA CON USTEDES


“El Evangelio de Hoy”: Lc 24,35-48

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a ustedes." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Pálpenme y dense cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo."
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que les decía mientras estaba con ustedes: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto." Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy Jesús sigue apareciéndose a sus discípulos y ayudándoles a familiarizarse con su nueva dimensión de resucitado, para que puedan dar testimonio de él en el mundo. Lo primero es la paz. El resucitado no viene a aportar inquietudes enfermizas ni tensiones estériles, viene a comunicar paz. La paz de saberse salvados por la muerte y la resurrección del Señor. La paz del vencimiento del peor obstáculo que es la muerte; la paz de saberse acompañado por el mismo Jesús que antes marchaba con ellos y con nosotros por los caminos de la vida.

Dios ama tanto al mundo y sus habitantes que le regala a su propio Hijo para que vivan por él. Por eso Jesús se presenta dando una misión a sus discípulos… El miedo, ante el peligro de terminar en una cruz como su maestro no debe paralizarlos, Dios se ocupa de la vida. Ustedes son testigos de esto nos dice Jesús. Y todo estaba ya anunciado en Las Escrituras. Pidamos hoy al Señor que nos ayude a comprender su palabra y a vivir dando testimonio de la vida en medio de tantas amenazas y tantos sufrimientos. Aunque seamos débiles, enfermizos, pecadores, Jesús nos ofrece su fuerza, su Espíritu y su compañía. Dispongámonos a buscar y hacer la voluntad de Dios y veremos los resultados.