EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 30 de septiembre de 2016

RECHAZAR / ACOGER

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 10,13-16

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a ustedes. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a ustedes los escucha a mí me escucha; quien a ustedes los rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy nos pone a pensar en el grado de atención que le dispensamos a la palabra de Dios. Somos privilegiados al tener estas herramientas cristianas para vivir esta vida como un camino de salvación. Todo el testimonio, todas las señales que hayamos podido ver, escuchar, leer y conocer en la vida son para ayudarnos a centrarnos en lo esencial, el amor, la fraternidad, la justicia, como práctica de fe y servicio a los hermanos.  

Al leer este evangelio podríamos concluir que las ciudades de Corozaín, Betsaida y Cafarnaún desoyeron y despreciaron a Jesús y sus discípulos. No hicieron caso a nadie ni de nada. Las quejas de Jesús son un reproche a la actitud arrogante y soberbia con que respondieron los habitantes de aquellas ciudades a la misión y a los milagros realizados. En cambio, Tiro y Sidón, ciudades no pertenecientes al país de Jesús, se ponen como ejemplos de acogida, conversión y humildad. Quienes escuchan a los discípulos, escuchan a Jesús, mientras quienes les desprecian, desprecian a Jesús y también al Padre que le envió.

 El texto bíblico insiste en la centralidad de la escucha de la Palabra de Dios como clave segura de acceso para ver y propagar el Reino de Dios. ¿Cuál es nuestra capacidad  como sociedad y como comunidades creyentes de hoy, para escuchar la Palabra de Dios y vivirla, aceptarla y cambiar de vida? Hoy sabemos lo que hace daño a la vida, hemos acumulado una gran riqueza de conocimientos, de experiencias, de ciencia y de tecnología. ¿Para qué nos sirve todo esto sino respondemos al llamado de Jesús? Danos Señor tu Espíritu de vida, enséñanos a amar. Que San Jerónimo, estudioso de las Sagradas Escrituras y traductor de la Biblia al Latín, nos inspire en nuestro acercamiento a la Palabra de Dios.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Santos Arcángeles

El Evangelio de Hoy”: Jn 1, 47-51

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño." Natanael le contesta: "¿De qué me conoces?" Jesús le responde: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi." Natanael respondió: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel." Jesús le contestó: "¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores." Y añadió: "Yo les aseguro: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos la fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Cuando hablamos de Ángeles fácilmente vienen a nuestra cabeza preguntas en el orden de su existencia  y las figuras con las que se les representa en el mundo religioso. Debemos ir más allá  de lo meramente físico. La palabra ‘ángel’ significa ‘mensajero’ y establecen un contacto fluido y permanente entre el cielo, como ámbito de la presencia de Dios, y el mundo, como espacio específicamente humano. En la Biblia aparecen siempre en los momentos críticos de la historia del pueblo de Dios para animar a los líderes y para comunicarles la trascendencia de su misión.

No en todas las épocas de la historia de Salvación se ha hablado de ángeles. Merecen una mención especial precisamente su aparición al inicio de la vida de Jesús, para ayudar a María y a José a comprender la naturaleza y el alcance de la misión que Dios les encomienda. Luego, en el momento de la resurrección ayudan a las seguidoras, Magdalena y las otras mujeres, a comprender que la memoria de Jesús no está entre los monumentos fúnebres, sino que él marcha al frente de su comunidad hacia la misión, en el resto del mundo. Últimamente ha aparecido una corriente o movimiento que dentro de nuestra Iglesia o fuera de ella hablan mucho de ángeles y portan mensajes y visiones atípicas.

Y nosotros que experiencia vivimos en el orden de la angiología. Para nosotros ¿quiénes son los Ángeles? Hoy debemos preguntarnos qué personas, realidades o situaciones son portadoras de un mensaje de Dios para nosotros. No podemos esperar que “seres con alas” se nos aparezcan de improviso para indicarnos el camino de realización de la vocación cristiana. Debemos confiar en los seres de al lado, en todas las personas que comparten con nosotros esta búsqueda de la voluntad de Dios. El discernimiento de lo que Dios quiere parte desde la realidad de cada día y trasciende nuestra historia. Dios tiene un mensaje de salvación para ti y para mi hoy y ese mensaje de fraternidad y justicia podemos compartirlo para hacerle la vida más llevadera a quienes nos rodean. Seamos ángeles para los demás.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

OPTAR POR SEGUIR A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 57-62

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: "Te seguiré adonde vayas." Jesús le respondió: "Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza." A otro le dijo: "Sígueme." Él respondió: "Déjame primero ir a enterrar a mi padre." Le contestó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios." Otro le dijo: "Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia." Jesús le contestó: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

Seguir a Jesús es una opción, una decisión pues implica unas exigencias concretas que ameritan esfuerzo y conciencia cotidiana. Todo se vive en las situaciones normales de la vida, pero apuntando a un objetivo claro que es la participación en la construcción y el disfrute del Reino de Dios. La primera exigencias del seguimiento de Jesús es la de estar expuestos a una vida desprovista de seguridad, comodidad y poder. Quien desea seguirlo recibe una respuesta para una vida itinerante, hay que hacer un camino. Una segunda exigencia que el seguimiento de Jesús es la determinación de hacerlo ya. Estar dispuesto a involucrarse a prisa, al instante, en el acto mismo. El anuncio del Reino de Dios es urgente y genera La Vida, siguiendo a Jesús. Y, la tercera exigencia para la vocación cristiana es tener una actitud radical frente al Proyecto de Vida de Jesús

Seguir a Jesús demanda una  prioridad incondicional. Nada puede estar primero que Jesús, pues Él es la vida misma. Lo contrario significa incapacidad de seguirlo por el camino. Como vemos, las dificultades presentadas en el Evangelio de Hoy para seguir a Jesús son excusas. Sabemos que Jesús es el primero que está listo para un trato humano: acoger, despedir, llorar, compartir la vida y todos sus momentos. Así que, nuevamente, somos invitados a tomar nuestra cruz y seguir a Jesús. Buen día.

martes, 27 de septiembre de 2016

ÉL SE VOLVIÓ Y LES REGAÑÓ

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 51-56

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Palabra del Señor.

Reflexión.

El Evangelio de Hoy nos presenta a Jesús en camino hacia Jerusalén. La  teología del evangelio según San Lucas nos lleva de Galilea a Jerusalén y de Jerusalén a la eternidad pasando por el tiempo de la Iglesia, tiempo de acogida de la Buna Noticia y de testimoniar la fe.  Jesús aprovecha el viaje, la vida, para instruir a sus seguidores. Les enseña la Buena Noticia como una propuesta salvífica libremente acogida o rechazada por quienes la reciben. En su largo camino hacia Jerusalén van pasando por los pueblos y pidiendo posada.  A los samaritanos les molesta que se dirijan a Jerusalén y por eso deciden negarles hospedaje. Juan y Santiago, molestos por la actitud poco acogedora en aquel pueblo, reaccionan con violencia, invocando poderes superiores para que acaben con quienes se negaron a acogerles.

Consultan a Jesús sobre sus intenciones, pero él les reprende, enseñándoles que la violencia, que tiende a destruir a las personas que piensan o actúan de modo diferente, no forma parte de su Buena Noticia. Somos dados a buscar privilegios ante las dificultades. A nosotros nos corresponde, como comunidad creyente, seguir decididamente a Jesús, en actitud abierta, comprensiva y dialogante con quienes piensan diferente, forman parte de culturas diferentes y hasta carentes de hospitalidad. Como Iglesia no siempre hemos tenido en cuenta esta enseñanza de Jesús. En nuestra historia eclesial tenemos episodios vergonzantes, pero seguimos en camino y contamos con la compañía de Jesús, con su amor misericordioso. Avancemos con el corazón y la mente puestos en Jesús y su práctica, así viviremos en fidelidad evangélica. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

EL MÁS PEQUEÑO ES EL MÁS IMPORTANTE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9,46-50

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de ustedes es el más importante."
Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir." Jesús le respondió: "No se lo impidan; el que no está contra ustedes, está a su favor."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús no nos enseña a dominar, ni a condenar, ni a juzgar a nadie. Nos ha dejado un ejemplo y una enseñanza de servicio amoroso especialmente a los más necesitados. La palabra de Dios, los evangelios y las cartas del nuevo Testamento es esto lo que testimonia. El evangelio de Hoy nos recuerda los conflictos entre los discípulos sobre la grandeza de cada uno y  los puestos de importancia. Jesús siempre les bajaba los sumos recordándole que entre hermanos y hermanas, el importante es el que sirve a los demás sin buscar grandezas. Eso es lo que podemos hacer en nombre de Jesús y siempre estará bien: Hacer el bien, liberar a los otros con nuestro servicio oportuno y efectivo. La autoridad no debe entenderse como dominación, sino como servicio.

El hacerse como un niño supone renunciar a las seguridades que da el prestigio, para asumir la gratuidad del servicio y la alegría de vivir. Nada que esté mal hecho, que maltrate la vida de alguien, que desanime, enferme, mate o disminuya la vida de la creación de Dios podrá justificarse bajo el nombre de Jesús. Lo que nos justificará ante la historia y ante Dios es nuestro aporte a la vida, nuestro servicio a la vida concreta de las personas con las que convivimos. Que hoy y siempre nos dejemos inspirar por Jesús y su práctica. Hoy damos gracias a Dios por San Jerónimo y su amor por la Biblia y nos encomendamos a él para que nos acompañe en nuestras búsquedas bíblicas.

domingo, 25 de septiembre de 2016

DETENERSE FRENTE AL NECESITADO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 16, 19-31

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de purpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. "
Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia ustedes, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros."
El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen."
El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.
Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Al rico no se le juzga por explotador. No se dice que es un impío alejado de la Alianza. No se habla en ningún momento de que el rico ha explotado al pobre o que lo ha maltratado o despreciado. Jesús no pronuncia palabra alguna de condena. Simplemente, ha disfrutado de su riqueza ignorando al pobre. Lo tenía allí mismo, pero no lo ha visto. Estaba en el portal de su mansión, pero no se ha acercado a él. Lo ha excluido de su vida. Su pecado es la indiferencia.

Según los observadores, está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. La presencia de un niño mendigo en nuestro camino nos molesta. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer ni qué decir. Para la mayoría es mejor tomar distancia. Volver cuanto antes a nuestras ocupaciones. No dejarnos afectar. Si el sufrimiento se produce lejos es más fácil. Hemos aprendido a reducir el hambre, la miseria o la enfermedad a datos, números y estadísticas que nos informan de la realidad sin apenas tocar nuestro corazón. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, nos esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón.

Nuestra primera tarea es romper la indiferencia. Resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. Quien sigue a Jesús se va haciendo más sensible al sufrimiento de quienes encuentra en su camino. Se acerca al necesitado y, si está en sus manos, trata de aliviar su situación. Dichosos los seguidores de Jesús que rompen barreras, atraviesan puertas, abren caminos y se acercan a los últimos. Ellos encaman al Dios que ayuda a los pobres.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Las Mercedes: La patrona del los Dominicanos

“El Evangelio de Hoy”: Jn 2, 1-11

Lectura del santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, había una boda en Cana de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: No les queda vino.»
Jesús le contestó: Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él diga.”
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo: Llenad las tinajas de agua.».
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó: Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), entonces llamó al novio y le dijo:
Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.
Así, en Cana de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él. ¡Palabra del Señor!

Reflexión

La devoción a Nuestra Señora de las Mercedes fue traída a América por la Congregación religiosa de los Mercedarios  españoles pues más de 360 mercedarios pasaron de España a América, llegando a ser más en el Nuevo Mundo que en España. Esta Congregación de Los Mercedarios nació en el siglo XIII, fue fundada por Pedro Nolasco y Raimundo de Peñalford. Su tarea era liberar a los hombres de la opresión haciendo eficaz su amor por los indefensos. Los mercedarios literalmente se cambiaban por personas que estaban encarceladas. Ellos se quedaban presos y los presos salían en libertad... Es una espiritualidad de la generosidad, la redención, la libertad. Esta acción se fundamenta en el hecho de que la virgen de las Mercedes rompe las cadenas de la esclavitud liberando a los oprimidos. Hace el favor a los necesitados. Vive así su compromiso con Dios haciéndose su sierva.

La fiesta de Nuestra Señora de Las Mercedes nos aproxima a todas las personas que se encuentran atravesando algún tipo de cautiverio, de falta de libertad y de posibilidad de vivir en paz. No pensemos solo en cárceles y prisiones sino también todos los sufrientes, incluidos los hambrientos, enfermos  y abandonados. Si pensamos en ellos es porque necesitan de nosotros para recuperar la normalidad de sus vidas, la libertad, la posibilidad de sentirse iguales a los demás en conciencia y dignidad. Roguemos a la Virgen que interceda por nosotros para que podamos crecer en entrega y servicio a nuestra comunidad. ¿Cómo acompañar especialmente a las personas con problemas mentales o aquejadas por las enfermedades depresivas?

viernes, 23 de septiembre de 2016

Y USTEDES, ¿QUIÉN DICEN QUE SOY YO?

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 18-22

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas." Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Y para nosotros quién es Jesús? Dos mil años  después de su llegada, corremos el riesgo de quedarnos con respuestas aprendidas sobre Jesús, con  los títulos dados por sus seguidores después de su resurrección: Mesías, Salvador, el Cristo, el Señor, el amigo que nunca falla… Pero en realidad, ¿qué mueve Jesús en nosotros y  a qué nos mueve en lo práctico de cada día? La gente  del primer tiempo de Jesús tenían sus expectativas, vivían una realidad dura de dependencia, pago  de impuestos, amenaza de exterminio… y esperaban a un liberador que le sacara de esas penuria, sobre todo a nivel político y económicos. Pero sus discípulos, aquellos que habían convivido y caminado con él y que habían sido enviados a la misión, le reconocen como el “Mesías de Dios”. No un Mesías lleno de poder dominador sino un Mesías revelador de la misericordia de Dios.

A sus más íntimos seguidores Jesús les manifiesta que el Mesías tiene que padecer y ser condenado a muerte. Este anuncio de la pasión choca de inmediato con las expectativas que tienen los discípulos de un Mesías Rey y militar, fuerte y poderoso. No comprenden que el camino de la cruz es precisamente expresión de su poder, pero un poder basado en el amor y en la entrega generosa por los demás. ¿Y para nosotros hoy, para ti y para mí, qué poder tiene Jesús? Un buen material a reflexionar  en tiempo de injusticias, de inseguridad, violencia, de absolutización del  mercado y las riquezas, de sufrimientos y de grandes necesidades… Busquemos respuestas en la vida de Jesús.

jueves, 22 de septiembre de 2016

JESÚS Y HERODES

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 7-9

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: "A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?" Y tenía ganas de ver a Jesús. Palabra del Señor.


Reflexión

Hoy hay muchos Herodes empecinados en sus propios proyectos aunque para realizarlo tengan que eliminar la vida y la esperanza de los pobres y del medio ambiente, pero, al mismo tiempo, se sorprenden porque aun en los momentos más difíciles, pequeñas comunidades, organizaciones o asociaciones mantienen viva la luz del proyecto de Jesús. ¿Qué hacemos nosotros a favor de la vida? ¿Cuál es nuestra esperanza y cómo la vivimos?

Si bien nosotros creemos que ya el enviado de Dios ha venido y permanece siempre con nosotros, también es verdad que tenemos muchos obstáculos a superar para sentirnos realmente salvados por Jesús el Mesías. Comencemos por responder de manera sincera a sus enseñanzas sobre la fraternidad, la justicia y la convivencia en relaciones dignas entre nosotros. Que nuestras actuaciones no estén ciegamente regidas por la sociedad y sus corrientes y modas sino por la Palabra de Jesús y su vida. 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

DE COBRADOR DE IMPUESTOS A DISCÍPULO DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 9, 9-13

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprendan lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores." Palabra del Señor.

Reflexión

Como recaudador  de impuestos, Mateo forma parte de una de las tantas profesiones consideradas impuras en tiempos de Jesús. Por eso, los fariseos le critican a Jesús que coma y se asocie con recaudadores de impuestos y pecadores. Pero Jesús que ha venido a traer la Buena Noticia, no puede conformarse con condenar, busca sanar y salvar. La postura de Jesús es sencilla y profunda: el Reino de Dios es para los pecadores, para los que necesitan salvación. Se trata de una rehabilitación del pecador antes que su exclusión.

¿Cuál es nuestra actitud frente a las personas reconocidas como opuestas a nuestras creencias y nuestros intereses? Como Jesús, lo nuestro es testimoniar el amor de Dios por todos y todas. Lo que está mal, está  mal y produce muerte, sufrimientos y tristezas pero nosotros estamos aquí en nombre de Jesús para vivir de otra manera que no sea el rechazo y la condena. Mostremos la presencia de Dios, su reino generando cambio como el de Mateo. Dios nos inspire y acompañe con su Espíritu de sabiduría y misericordia.  

martes, 20 de septiembre de 2016

SER FAMILIA DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 8, 19-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: "Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte." Él les contestó: "Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Así se define la nueva relación que estamos llamados a vivir todas y todos siguiendo a Jesús. En los cursos de preparación a los sacramentos, especialmente en la preparación al bautismo hablamos de nacer a una nueva familia, la familia del Reino de Dios. La condición es de vivir de acuerdo a la Palabra de Jesús, su mensaje y su práctica. Ya no es cuestión de cuerpo y de sangre, de genes y castas, ahora se trata de la adhesión a Jesús y su propuesta de vida nueva. No hay manera de traficar influencias como hacemos en nuestras sociedades para acceder a jefes terrenos.

La única vía para llegar a Dios es Jesús y su palabra hecha vida. Esta palabra tiene el poder de transformar lo antiguo, caduco, ineficaz  e insignificante, basado en un dios justiciero, punitivo y amenazante, en un espacio de vida, armonía y libertad. Esa es la fe que estamos llamados a vivir. Dejémonos amar y salvar por Dios acogiendo su palabra con alegría en medio de nuestras carencias y deficiencias. Su Palabra nos irá orientando y guiando hasta la eternidad. 

lunes, 19 de septiembre de 2016

ABIERTOS Y TRANSPARENTES

“El Evangelio de Hoy”: Lc 8, 16-18

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escuchan bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener." Palabra del Señor.
                         
Reflexión

El Evangelio de Hoy nos enseña la necesidad de ser sinceros, transparentes y decididos. Para disfrutar de las riquezas del Reino de Dios es necesario vivir conscientemente la propuesta de Jesús. La novedad del anuncio del Reino es como la luz de una lámpara que debe anunciarse públicamente y no esconderse debajo de la cama. Es algo puesto al servicio de los demás. Lo que se oculta no rinde beneficios. La mentira oprime, quita libertad y paraliza todo proceso de vida. Jesús lanza un llamado a la sinceridad y a la claridad. El Reino puede empezar en lo pequeño y ser invisible, pero algún día eso que es pequeño e invisible será visible, se divulgará y llegará a saberse.

El Señor ha puesto en nosotros talentos, riquezas y capacidades múltiples que debemos poner a funcionar en la construcción del Reino de Dios. Nuestra misión consiste en mostrar con nuestras vidas los signos del Reino, la fraternidad y la justicia que producen paz y alegría. Somos llamados urgentemente a involucrarnos en la construcción de este Reino pues de lo contrario no podremos disfrutar de sus eternos beneficios.

domingo, 18 de septiembre de 2016

A QUIÉN SERVIMOS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 16, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido."
El administrador se puso a echar sus cálculos:
"¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. "
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?"
Éste respondió: "Cien barriles de aceite."
Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta."
Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?"
Él contestó: "Cien fanegas de trigo."
Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta."
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Y yo les digo: ganen amigos con el dinero injusto, para que, cuando les falte, los reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado.
Si no fueron de fiar en el injusto dinero, ¿quién les confiará lo que vale de veras? Si no fueron de fiar en lo ajeno, ¿lo suyo, quién se lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero." Palabra del Señor.

Reflexión

“No pueden servir a Dios y al Dinero”. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el gran enemigo para construir ese mundo más justo y fraterno, querido por Dios. Desgraciadamente, la Riqueza se ha convertido en nuestro mundo globalizado en un ídolo de inmenso poder que, para subsistir, exige cada vez más víctimas y deshumaniza y empobrece cada vez más la historia humana. En estos momentos nos encontramos atrapados por una crisis generada en gran parte por el ansia de acumular.

Prácticamente, todo se organiza, se mueve y dinamiza desde esa lógica: buscar más productividad, más consumo, más bienestar, más energía, más poder sobre los demás… Si no la detenemos, puede poner en peligro al ser humano y al mismo Planeta. Ya ni las sociedades más progresistas son capaces de asegurar un trabajo digno a millones de ciudadanos. ¿Qué progreso es este que, lanzándonos a todos hacia el bienestar, deja a tantas familias sin recursos para vivir con dignidad?

Políticamente la crisis está arruinando el sistema democrático. Presionados por las exigencias del Dinero, los gobernantes no pueden atender a las verdaderas necesidades de sus pueblos. ¿Qué es la política si ya no está al servicio del bien común? La disminución de los gastos sociales en los diversos campos y la privatización interesada e indigna de servicios públicos como la salud seguirán golpeando a los más indefensos generando cada vez más exclusión, desigualdad vergonzosa y fractura social.

Los seguidores de Jesús no podemos vivir encerrados en una religión aislada de este drama humano. Las comunidades cristianas pueden ser en estos momentos un espacio de concienciación, discernimiento y compromiso. Nos hemos de ayudar a vivir con lucidez y responsabilidad. La crisis nos puede hacer más humanos y más cristianos. El mensaje de hoy nos enseña la necesidad de valorar a nuestros hermanos y vivir la fraternidad solidaria que nos hace iguales y justos, siguiendo a Jesús.

sábado, 17 de septiembre de 2016

CAYÓ EN TIERRA BUENA

“El Evangelio de hoy": Lc 8,4-15

Lectura del santo evangelio según san Lucas


En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. 
Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»
Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.» Palabra del Señor

Reflexión

Estamos en el mes de la Biblia. Ante la Palabra que se nos dirige somos invitados a la escucha. Nos corresponde acogerla con un corazón noble y generoso, como advierte Jesús a propósito de la tierra buena que fructifica. Y como él mismo ha explicado el significado de la parábola a toda la gente que se le juntaba y se iba añadiendo mientras pasaba por los pueblos nos toca a nosotros, sus discípulos de hoy, seguir desentrañando el mensaje de vida y salvación que comunica.

El punto de partida es Jesús mismo que trae una parábola, tomada de una realidad que su auditorio bien conoce. La narración breve de Jesús nos explica el destino de la semilla sembrada según el tipo de terreno donde cae.
La respuesta de los discípulos implica ir siempre más allá, en la profundización del encuentro con Jesús. Una comunidad de discípulo se abre al don del Espíritu y en la intimidad con su Maestro evita quedarse en una fe superficial, epidérmica, sin implicación personal.

Al conocer las diversas circunstancias que impiden que la semilla germine y dé muchos frutos, nos alegramos precisamente de buscar ser esa "tierra buena", de quienes "con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando". Aunque haya indiferencia, rechazo o animadversión contra la Palabra de Dios y quienes somos llamados a encarnarla en el mundo, el Reino de Dios sigue floreciendo en nosotros. ¡Qué el optimismo presente en la parábola nos llene de confianza y nos haga verdaderos servidores de la Palabra!

viernes, 16 de septiembre de 2016

DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS DE JESÚS

“El Evangelio de hoy”: Lc 8, 1-3

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy no solo destaca el papel discipular de las mujeres sino que deja constancia de algunos de sus nombres, haciendo referencia a algún aspecto de su personalidad y destacando sus aportes en el seguimiento de Jesús. Igualmente quiere dejar claro que en la propuesta del Reino, no hay espacio para la exclusión, pues juntos, hombres y mujeres tienen la misión de construir una sociedad nueva. 

Las mujeres han seguido a Jesús desde el principio y hoy, no podemos imaginarnos la existencia de nuestras comunidades sin su presencia significativa. Ahí están ellas, visibles, aportando sus vidas, trabajando, amando, sirviendo, acogiendo y agradeciendo todo lo que Jesús hace por la humanidad. Pidámosle a Jesús que nos ayude a vivir y trabajar como iguales en la construcción de su Reino.

jueves, 15 de septiembre de 2016

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

“El Evangelio de Hoy”: Jn 19, 25-27

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo." Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Si ayer fue la fiesta de la exaltación de la cruz, hoy es la de la virgen de los dolores. Las dos van en la misma línea. Podemos evocar fácilmente el dolor de una madre que ve agonizar a su hijo clavado en una cruz. La manera como María reacciona frente a esta dolorosa tragedia humana de su hijo nos puede ayudar a nosotros a afrontar nuestras situaciones de sufrimiento de manera cristiana.  Ya sabemos que el dolor y el sufrimiento no salvan. Ni Jesús ni María amaban o buscaban el sufrimiento. Ellos vivieron la entrega por amor, y en ese ejercicio encontraron sufrimientos e ingratitudes. María ha respondido generosamente ante la llamada de Dios a colaborar en la historia de salvación siendo la madre de Jesús. 

Como creyente en la promesa de Dios nunca desespera sino que cree, colabora y espera confiada que Dios cumpla sus promesas. María permanece fiel y decidida a no abandonar a Jesús su hijo, por eso,  Junto a las demás mujeres que acompañaban a Jesús en su misión, persevera orante, sufriente y silente al pie de la cruz. Pensemos hoy en tantas madres que sufren las tragedias de sus hijos en cualquier parte del mundo, sin poder hacer nada para aliviar sus sufrimientos. Las guerras, las injusticias sociales, las falta de igualdad y de oportunidades son parte de las causas mayores de dolor de nuestra época. Sigamos luchando contra todo lo que provoca dolor y sufrimiento, viviendo el amor y la solidaridad comunitaria que Jesús y María nos mostraron.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

“El Evangelio de Hoy”: Jn 3,13-17

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos hoy la fiesta de la exaltación de la santa cruz. En realidad no se trata de exaltar la cruz sino a Jesús el crucificado en ella. Desde la cruz Jesús se eleva hacia el Padre Dios que lo glorifica La cruz un signo del gran amor de Jesús para con la humanidad. Sólo en ese sentido podría exaltarse la cruz. Por eso, el evangelio insiste en que Jesús no vino a juzgar, condenar o acabar el mundo, por el contrario, vino a dar testimonio de que el amor es el camino seguro que conduce a la resurrección.

Leyendo los evangelios nos damos cuenta que Jesús nunca amó el dolor, el sufrimiento o la muerte. Siempre que lo vemos frente a una situación de sufrimiento lo que hace es liberar de esa situación al que la padece, como los enfermos, los dependientes o poseídos, los deprimidos, maltratados y marginados sociales. Por eso tenemos que afirmar que la cruz no ha sido para Jesús un fin perseguido sino una consecuencia de su amor y entrega a favor de su pueblo. Los seguidores de Jesús no amamos la cruz, el sufrimiento ni el dolor; miramos al crucificado y reconocemos el gran amor con que nos ha amado, siendo capaz hasta de aceptar ser clavado por amor a nosotros.


Lo nuestro es luchar contra las cruces que hoy cargan tantas personas, contra los males que hacen florecer y multiplica los sufrimientos de la humanidad. Eso fue lo que vivió Jesús y por eso lo clavaron. Ya es tiempo de superar la visión espiritual masoquista por tanto predicada por la Iglesia y que tanto daño ha causado. Dediquémonos a combatir las causas del sufrimiento y del dolor innecesario. Como Jesús, acompañemos a los que sufren buscando aliviar sus dolores. Tratemos de ser remedio para los males que padecemos. Si en ese ejercicio nos llegan sufrimientos e ingratitudes, esa será nuestra cruz, pro no buscada. Esa será la manera de exaltar, hoy y siempre, a aquel que por amor a nosotros fue capaz pasar por la cruz. 

martes, 13 de septiembre de 2016

NO LLORES, EL PROFETA DE LA COMPASIÓN

“El Evangelio de Hoy”: Lc 7, 11-17.

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: "No llores." Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!" El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: "Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo." La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Naín es una pequeña comunidad a la que Jesús va a vivir su misión de anunciar la Buena Noticia. Allí se encuentra con una tragedia humana que le llama mucho a la atención: una viuda que tenía un solo hijo y que ahora llevaban a enterrar. Por cultura general, ya sabemos que la sociedad de aquella mujer estaba controlada por los hombres y que ahora esta quedaría sin protección del todo. Por eso la mujer no dice nada. Solo llora su dolor. ¿Qué será de ella? ¿Qué actitud asume Jesús frente a esta situación? “El Señor la miró, se conmovió y le dijo: No llores”. Es difícil describir mejor al Profeta de la compasión de Dios. La mira detenidamente. Capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. El abatimiento de aquella mujer le llega hasta dentro. Su reacción es inmediata: “No llores”. Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir. No lo piensa dos veces. Se acerca al féretro: “Muchacho, a ti te lo digo, levántate”. Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús “lo entrega a su madre” para que deje de llorar.

Este trozo del Evangelio no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Nos invita a ver en él la revelación de Dios como Misterio de compasión y Fuerza de vida, capaz de salvar incluso de la muerte. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente. Somos urgidos a recuperar la compasión como estilo de vida cristiana, la sensibilidad efectiva frente a los que padecen una necesidad o cruzan por un sufrimiento: “Sed compasivos como su Padre es compasivo”. ¿Qué hacemos hoy para aliviar el sufrimiento, aunque sea, de una persona?

lunes, 12 de septiembre de 2016

"NI EN ISRAEL HE ENCONTRADO TANTA FE"

“El Evangelio de Hoy”: Lc7,1-10

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: "Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga." Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: "Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: "Les digo que ni en Israel he encontrado tanta fe." Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano. Palara del Señor.

REFLEXIÓN

El evangelio de hoy tiene como trasfondo la situación de un oficial romano que desea que uno de sus sirvientes recupere la salud. Sabemos que los soldados romanos no eran bien vistos debido a que estaba al servicio del Imperio. El relato justifica la sanación del sirviente de un romano porque: “ama nuestro pueblo”, “nos ha construido una sinagoga”, “no soy digno de que te acerques”. Nótese que Jesús nunca se encuentra con el centurión y sin embargo, alaba la fe de un extranjero. Era uno más de los marginados por ser soldado romano.

Jesús bien podría haber cedido ante los prejuicios contra los romanos y no sanar al siervo del centurión, pero logró ver a la persona por encima de los intereses. Un verdadero cristiano sabe discernir para ver a la persona por encima de los prejuicios. Servir desinteresadamente a los necesitados nos lleva a vivir nuestra misión como la vivió Jesús, aportando el bien, la mejoría y la salud completa. Nunca rechazar y siempre intentar hacer algo a favor de la vida nos ayudará a vivir nuestro seguimiento de Jesús.

domingo, 11 de septiembre de 2016

EL DIOS PADRE MISERICORDIOSO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 15, 1-32

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: - Ése acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: - Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: « ¡Felicítenme!, he encontrado la oveja que se me había perdido».  Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: « ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido». Les digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.     [También les dijo: - Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte que me toca de la fortuna». El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces se dijo: «Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros». Se puso en camino a donde estaba su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo». Pero el padre dijo a sus criados: «Saquen enseguida el mejor traje y vístanlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y mátenlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado». Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y, llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: «Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud». Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: «Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado». El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado».] Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Para Jesús era muy importante que la gente cambiara. Quería meter en el corazón de todos algo que llevaba muy dentro. Los «perdidos» le pertenecen a Dios. Él los busca apasionadamente y, cuando los recupera, su alegría es incontenible. Todos tendríamos que alegrarnos con él. Nunca será tarde para que Dios nos encuentre. Para él nunca estaremos, definitivamente, perdidos.

En las parábolas de hoy habla de un «pastor insensato» que ha perdido una oveja. Aunque está perdida, aquella oveja es suya. Por eso, no duda en salir a buscarla, abandonando en «el campo» al resto del rebaño. Cuando la encuentra, su alegría es indescriptible. «La carga sobre los hombros», en un gesto de ternura y cariño, y se la lleva a casa. Al llegar, invita a sus amigos a compartir su alegría. Todos le entenderán: «He encontrado la oveja que se me había perdido».

La parábola explica muy bien por qué Jesús busca el encuentro con pecadores y prostitutas. Su actuación con las «ovejas perdidas» de Israel hace pensar. Somos llamados a amar, no a juzgar ni mucho menos a condenar. Si Jesús nos presenta a un Dios misericordioso y bueno nuestra misión será mostrarlo hoy vivo con nuestro testimonio de acogida y de compasión.