EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

sábado, 30 de marzo de 2013


Sábado Santo

La Iglesia no celebra ningún sacramente en este día. Ayer vivimos su pasión y su muerte y hoy le acompañamos en su sepulcro en oración y ayuno.
El sábado Santo es un día cargado de esperanza. Sabemos que Jesús no se quedó en el sepulcro, él resucitó y eso es lo que nos aporta la alegría y la esperanza. Por eso, hoy esperamos la Noche Santa, como cantamos en el Pregón Pascual, la gran noche en que vivimos la memoria de la resurrección de Jesús. Así, se instalará la alegría y el gozo de sabernos salvados por la vida, la pasión, la muerte y la Resurrección de Jesús. Durante 50 días estaremos celebrando este acontecimiento en nuestra liturgia eclesial.

Felices pascuas de Resurrección a todos y a todas.

viernes, 29 de marzo de 2013

PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS


 “El Evangelio de Hoy”: Juan 18,1-19,42

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (Como la lectura de la pasión es larga, les paso algunos párrafos por cuestiones prácticas) ahí está la cita bíblica…
 
 
Lectura del santo evangelio según san Juan: (Lectura en forma dialogada)

C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelanto y les dijo:
+. "¿A quién buscáis?"  C. Le contestaron:  S. "A Jesús, el Nazareno."
C. Les dijo Jesús:  +. "Yo soy."
C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: "Conviene que muera un solo hombre por el pueblo." Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.
C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado "de la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: "Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos." Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:
S. "No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos."
C. Pilato les contestó: S. "Lo escrito, escrito está."
C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Reflexión

El Viernes Santo es el día en que conmemoramos la pasión y muerte del señor. El Evangelio de Juan nos presenta su pasión como un gran escenario en el que se desarrolla una gran pieza de teatro. Jesús, silente, sereno, digno, respetuoso; Pilato, poderoso, prepotente, torpe, vacilante y político oportunista. Hoy es un buen día para la interiorización, la oración tranquila y el silencio significativo. Mirando al crucificado, descubramos el amor de Dios por nosotros. Decidamos seguir a Jesús, vivir realmente nuestro bautismo. Él lo ha hecho todo por nosotros, ¿qué hacemos nosotros por nuestros hermanos y hermanas? No juzguemos a los demás, ni siquiera a Pilato o a Judas o a los judíos…  no condenemos a los bandidos, no olvidemos las palabras de Jesús en la Cruz: Perdónalos pues no saben lo que hacen… Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso… a nosotros lo que se nos pide es amar a nuestros hermanos, no juzgar ni condenar… eso es lo que Jesús nos enseña… Viernes Santo… silencio y paz…

jueves, 28 de marzo de 2013

LA CENA DEL SEÑOR. HAGAN ESTO EN MEMORIA MÍA

“El Evangelio de Hoy”: Juan 13,1-15

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes están limpios, aunque no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos están limpios."
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? ustedes me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros; les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan."  Palabra del Señor.

Reflexión
 
Jueves Santo, Cena del Señor. La liturgia de hoy destaca el sacramento de la Eucaristía, el ministerio sacerdotal como servicio a la comunidad y la fraternidad. En la cena festiva, el ambiente estaba impregnado por el recuerdo alegre y confiado de la liberación, que tuvo siempre una eficacia esperanzadora en épocas difíciles. Dios conduce a su pueblo hacia la libertad plena.
 
Haced esto en memoria mía: Este mandamiento del Señor es verdaderamente sagrado para los seguidores de Jesús. La experiencia comunitaria vivida originalmente por los discípulos se convierte en algo posible en todos los tiempos para los cristianos. Se trata de entrar en el destino histórico de Jesús, que es la historia misma de Dios, su Reino, que acontece definitivamente en la manifestación suprema del amor. Cuando había llegado la hora, en el momento en que su misión termina, Jesús quiere demostrar su compromiso definitivo con la humanidad por medio del servicio. Hacer memoria de Jesús significa seguirle, viviendo a su estilo y buscando su causa.
 
Igual que yo he hecho con ustedes, hagan también ustedes. La medida de nuestro amor a los demás es la medida en que Jesús nos ha amado y esto que parece imposible, se puede hacer realidad si nos identificamos con él. Deberíamos poder decir como Pablo: No soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí (Gal 2,20).
 
Hoy es la fiesta de los ministros en la Iglesia. Es el día de recordar el espíritu del Señor en el servicio. El no vino para ser servido sino para servir. Una Iglesia pobre, que sirve, estará siempre cerca de los que aspiran a una liberación material y espiritual, de los que han emprendido el camino del éxodo. Sintámonos servidos por Jesús y dispongámonos a servir a quienes nos rodean. Buen inicio del Triduo Pascual.

miércoles, 27 de marzo de 2013

JESÚS APRENDE A OBEDECER


 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 26, 14-25

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego? Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? El contesto: Vayan a casa de Fulano y díganle: "El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos".
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras comían, dijo: les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. Ellos consternados se pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? El respondió: El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo el Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es. Palabra del Señor.
 
Reflexión

El Miércoles Santo nos presenta a Judas decidido a entregar a su Maestro. Estos días no son fáciles para Jesús quien ve llegar el momento de su muerte y vive grandes inquietudes, como es natural. Jesús se enfrenta al dolor y a la muerte y se dispone a obedecer la voluntad de Dios. Ante la decisión de las autoridades, Jesús va aprendiendo a obedecer a su Padre Dios, no sin sufrimientos y angustias. Parte de la obediencia que Jesús tuvo que aprender fue la de aceptar la fragilidad humana, la de asumir el conflicto y la contradicción propia de todo hombre y de toda mujer. Nosotros los seguidores de Jesús estamos llamados a crecer en nuestra manera de responder al llamado de Dios. Nuestra vocación, como la de Jesús es la de la entrega de la vida a favor de la vida. Vivir asumiendo responsablemente la defensa de la vida aunque en eso se nos vaya la vida nuestra. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.

martes, 26 de marzo de 2013

TRAICIÓN Y NEGACIÓN DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Juan 13, 21-33. 36-38

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?
Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).
Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces. Palabra del Señor.
 
Reflexión

Martes Santo. Seguimos avanzando en nuestro ejercicio de acompañamiento de Jesús, su pasión, su muerte, para resucitar con él, celebrando la Vigilia Pascual el sábado por la noche o el Domingo de Pascua. El Evangelio de Hoy nos ayuda a cuestionarnos sobre la autenticidad de nuestro seguimiento de Jesús. ¿Qué hay en nuestra práctica cristiana que se parezca al comportamiento de los apóstoles? Es muy fácil juzgar desde el hoy de nuestras vidas, a Judas Iscariote y a Pedro. También es normal que nos emocionemos frente a las maravillas realizadas por Jesús y creamos que nada nos puede apartar de él. Pero es la realidad cotidiana la que nos irá exigiendo un testimonio sostenido de fe y de seguimiento. Esta tarea no es fácil, pero Jesús nos ha prometido no dejarnos solos, como él no quedó solo en la Cruz y en la muerte; el Padre Dios le respondió fielmente resucitándolo. Durante nuestros días críticos, de enfermedades, de edades avanzadas, de problemas familiares, personales, económicos, afectivos… tomemos el tiempo de recordar que nunca seremos abandonados por Jesús, aunque muramos, él ya ha dado su vida por amor a nosotros. Silencio y Paz…

lunes, 25 de marzo de 2013

VIVIR LA SEMANA SANTA

“El Evangelio de Hoy”: Juan 12, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? (Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando)
Entonces Jesús dijo: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tienen con ustedes, pero a mí no siempre me tienen.
Una muchedumbre de judíos se entero de que estaba allí y fueron no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús. Palabra del Señor.

Reflexión

Hemos entrado ayer en la Semana Santa, en la que rememoramos el amor De dios por su pueblo hasta entregar a su Hijo por nuestra salvación. El Evangelio de hoy nos introduce en la intimidad de la casa de Betania, lugar donde viven Marta, María y Lázaro, tres amigos entrañables de Jesús. El gesto de María, que podría ser leído como signo de despilfarro y de derroche, Jesús lo lee como una premonición de lo que ha de suceder después de su muerte: ser embalsamado en la tumba. Celebrar la muerte de Jesús es celebrar la generosidad de un Dios que derrocha amor por la humanidad. Semana Santa es celebrar el exceso del amor de Dios por los hombres y mujeres de todo tiempo, raza y nación. Sin el amor de Dios ¿qué sería de nuestra vida? Les invito a que celebremos estos días santos de forma reflexiva y agradecida. El silencio interior nos ayudará a gustar las últimas palabras de Jesús desde la Cruz.

sábado, 23 de marzo de 2013

DECIDEN MATAR A JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Juan 11,45-57

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: "¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación." Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: "Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera." Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: "¿Qué les parece? ¿No vendrá a la fiesta?" Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo. Palabra del Señor.
 
Reflexión
 
Con el signo realizado con Lázaro el hermano de Marta y de María, de revivirlo varios días después de su muerte, se radicaliza la posición de las autoridades contra Jesús. La gente se entusiasman con él y los judíos temen que sus instituciones se desmoronen. Jesús es conducido a la muerte. Los signos y prodigios que hacía dejaban en evidencia que el sistema religioso era caduco y distante de la novedad que traía Dios a través de Jesús de Nazaret. Esos hombres, en su cerrazón, prefirieron el camino equivocado, negándose a redescubrir y sentirse fascinados por el Dios vivo y verdadero que Jesús acercaba a la humanidad.
 
A veces entendemos equivocadamente el evangelio de hoy, atribuyendo a Jesús una muerte deseada y demandada por su Padre Dios. La muerte de Jesús en la cruz no fue un acto de masoquismo. Tampoco fue un acto planeado por Dios; fue más bien la consecuencia de su radicalidad, de la opción por el proyecto del Reino, de su amor a los más vulnerables; fue el resultado de mostrar la novedad del rostro de Dios: un rostro amoroso, misericordioso, cercano a los pobres y al servicio de la vida de los más desprotegidos de la historia. Hoy corremos el riesgo de rematar a Jesús haciendo caso omiso a su palabra y organizándonos de manera contraria a su enseñanza.

viernes, 22 de marzo de 2013

ATENTOS A JESÚS Y SU MENSAJE


“El Evangelio de Hoy”: Juan 10,31-42

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: "Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?" Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios." Jesús les replicó: "¿No está escrito en su ley: "Yo les digo: Son dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿dicen ustedes que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en el Padre."
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad." Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor.
 

Reflexión
 
Hoy nos toca a nosotros descubrir las señales que nos indican la presencia de Dios en el mundo, sanando y salvando a su pueblo. Es nuestra misión, también el mostrar estas señales a través nuestra acogida a su palabra que nos reenvía a servirle a nuestros hermanos y hermanas más necesitados y necesitadas. No es una misión fácil ni espontanea, hay que decidirse a seguir a Jesús de manera consciente y abierta. Jesús se da cuenta de que sus conciudadanos viven la experiencia de fe como una realidad inmanente, individual, sin compromiso histórico. Jesús mueve el piso de la gente, pero la gente siente rabia contra él. Por eso no encuentran otra salida que apedrearlo y acabar con su vida. Eso es propio de quienes se encierran en sí mismos y no  escuchan a los demás y a Dios.
 
De ahí el llamado de Jesús a la conversión, al reconocimiento del amor y la fidelidad al Dios vivo. Vivir en fidelidad a Dios es colocarse en contravía del mundo y, muchas veces, de la propia religión. La Cuaresma, al ser un tiempo de encuentro con Dios y de revisión profunda, nos exige nuevas actitudes en el creer, en el vivir y en el compromiso por la transformación del mundo y de la propia Iglesia. No desperdiciemos esta Cuaresma, como tantas que anteriormente hemos vivido sin pena ni gloria. Dejémonos  llenar por el Espíritu para poder atravesar las tentaciones de la realidad actual sin caer en la comodidad y la idolatría de lo fácil.

jueves, 21 de marzo de 2013

¿QUIÉN ES JESÚS EN NUESTRA VIDA REAL?


“El Evangelio de Hoy”: Juan 8,51-59

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Se lo aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre." Los judíos le dijeron: "Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?"
Jesús contestó: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes dicen: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y si dijera: "No lo conozco" sería, como ustedes, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría." Los judíos le dijeron: "No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo: "Les aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo." Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo. Palabra del Señor.
 
Reflexión

El Evangelio de Hoy continúa presentándonos  la polémica entre Jesús y las autoridades judías. De parte y parte hay argumentos sumamente interesantes que hay que leer con cuidado para entender la conclusión a la que llegó la comunidad de Juan, el cuarto evangelio. ¿Quién es Jesús? ¿Eres tú más grande que nuestro Padre Abrahán? Tú no tienes aún cincuenta años, ¿y has conocido a Abrahán? En este debate el evangelista deja claro dos realidades no negociables para la vida de un cristiano: Jesús es más grande que Abrahán y que cualquier otra tradición religiosa del mundo judío. Y Jesús es anterior a Abrahán, es decir, Jesús es el mismo Dios hecho hombre.  Ahora nos toca a nosotros sabernos situar frente a Jesús, su misión y su mensaje. ¿Es Jesús más que nosotros mismos? ¿En qué  sentido le damos importancia a su persona y a su Palabra? Buena meditación.

miércoles, 20 de marzo de 2013

LaA TRADICIÓN Y LA RENOVACIÓN EN LA IGLESIA


 “El Evangelio de Hoy”: Juan 8,31-42

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: "Si se mantienen en mi palabra, serán de verdad discípulos míos; conocerán la verdad, y la verdad les hará libres." Le replicaron: "Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Serán libres"?" Jesús les contestó: "Les aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo les hace libres, serán realmente libres. Ya sé que son linaje de Abrahán; sin embargo, tratan de matarme, porque no dan cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero ustedes hacen lo que le han oído a sus padre."
Ellos replicaron: "Nuestro padre es Abrahán." Jesús les dijo: "Si fueran hijos de Abrahán, harían lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratan de matarme a mí, que les he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Ustedes hacen lo que hace su padre." Le replicaron: "Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios." Jesús les contestó: "Si Dios fuera vuestro padre, me amarían, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió." Palabra del Señor.
 

Reflexión.
 
Al aproximarse la Semana Santa se sigue acentuando el conflicto entre Jesús y las autoridades del Templo. Las religiones viven normalmente bajo la tentación de vivir de la gloria del pasado y se aferran de tal manera a las tradiciones, muchas veces caducas, que cierran toda posibilidad a las novedades del Espíritu. La consigna es que nada se ha de cambiar. Cierto que las tradiciones son importantes, pero sin fanatismos ni fundamentalismos. Eso le pasó al pueblo judío. Y eso favorece siempre a un grupito.  ¡Hemos de estar atentos! Al interior de la Iglesia, muchos cristianos, personal o comunitariamente, pasan por la situación que hoy Jesús condena con dureza. La tradición no puede estar en contra de la vida, ni de la fraternidad y la justicia, ni del sentido común y el respeto mutuo…
 
Toda institución tiene que mostrar renovación, adelanto, madurez y evolución. Hemos de estar muy atentos a los modelos de renovación eclesial que están surgiendo en medio de nuestras comunidades cristianas. Hay que volver sobre todo a la tradición auténtica del evangelio, más que a las tradiciones superadas del pasado. En cada época la Iglesia puede ponerse de acuerdo para vivir la práctica religiosa de una manera concreta, lo que no puede cambiar es el Evangelio. ¿Se parece nuestra práctica de fe a la de Jesús? A eso debemos apuntar en nuestras relaciones interpersonales y comunitarias, a seguir el camino que Jesús nos dejó.

martes, 19 de marzo de 2013

JESÚS Y SAN JOSÉ

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 1,16.18-21.24a

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. Palabra del Señor.
 
Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de San José el esposo de María y padre adoptivo de Jesús. San José es una figura poco destacada por las escrituras pero lo que de él nos dicen puede ayudarnos mucho. Lo que se destaca en el Nuevo Testamento es su silencio, su escucha y su obediencia discreta a la voluntad de Dios discernida. Al igual que nosotros, la primera reacción de José ante una situación inesperada e incomprensiva, fue de repudiar a su prometida, aunque el texto agrega que en silencio, como para no hacer daño a María. Pero al entrar a su interior y pensar más detenidamente el asunto, pudo darse cuenta de que Dios estaba de por medio y le pedía un acto de fe y confianza. En lo adelante, ya despierto, José hará lo que le ha dicho el Ángel del Señor.
 
En el Evangelio de Hoy encontramos a Jesús que vive y actúa con la libertad que viene de Dios. Está convencido de que su tarea misionera y mesiánica la recibe de Dios. Una tarea que lo impulsa a anunciar la Buena Noticia a la humanidad, a rescatar a los hombres y mujeres perdidos por el pecado, a devolver la vista a los ciegos, la salud a los enfermos, la libertad a los oprimidos y a ser fuente de alegría y de gozo para los pobres y sencillos de la tierra. Jesús sabe que su misión viene de Dios para construir su Reino. Esta tarea está por encima de los nexos de la carne y de la sangre; se proyecta hacia la alegría y el compromiso por la causa del Reino. Pidamos a Jesús que nos enseñes a soñar como José, de manera positiva y obediente y a poder como él mismo, encargarnos de las cosas de Dios, de su voluntad y su reino… Que esta manera de dejarnos enriquecer nos salve.  

lunes, 18 de marzo de 2013

DEJÉMONOS ILUMINAR POR JESÚS


 “El Evangelio de Hoy”: Juan 8,12-20

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a los fariseos: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Le dijeron los fariseos: "Tú das testimonio de ti mismo, tu testimonio no es válido." Jesús les contestó: "Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, ustedes no saben de dónde vengo ni adónde voy. Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado, el Padre; y en su ley está escrito que el testimonio de dos es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me envió, el Padre." Ellos le preguntaban: "¿Dónde está tu Padre?" Jesús contestó: "Ni me conocen a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre."
Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra del Señor.

Reflexión
 

Cuando nos cerramos a la alianza con Dios, caemos lejos de lo que puede hacernos dignos y realizados como personas. El pecado es señal de que caminamos en la oscuridad. Ser cristiano es vivir en la Luz, reconocer que Dios es Luz y que Jesús es la luz de Dios. La Luz siempre traerá conflicto, contradicción, problemas. Por eso, la invitación a vivir una experiencia de Cuaresma es, en definitiva, caminar preparándonos al encuentro de la luz; es caminar hacia Aquel que es la luz verdadera; luz que el sábado de gloria irradiará sobre nosotros sin ocaso, sin fin. Jesús es la luz del mundo. Esta es la gran revelación del Evangelio. Por eso nos lo encontramos aportando soluciones a las esperanza, liberación, ánimo… forman parte esencial y cotidiana en la misión de Jesús para ser y anunciar la Buena Noticia. Hoy podemos hacer una petición especial a Jesús para que nos ayude a mostrar, también hoy, los signos de nuestra fe, viviendo la fraternidad necesaria que hace posible la justicia. Lo que descubrimos de bueno en la vida del Maestro vivámoslo como ejercicio de aprendizaje y de seguimiento.  Santo día. Amén.

domingo, 17 de marzo de 2013

TODOS NECESITAMOS PERDÓN

“El Evangelio de Hoy”: Juan 8, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?"
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra."
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno, Señor."
Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más."  Palabra del Señor.
 
 
Reflexión Invitada: TODOS NECESITAMOS PERDÓN         
JOSÉ ANTONIO PAGOLA,          

Según su costumbre, Jesús ha pasado la noche a solas con su Padre querido en el Monte de los Olivos. Comienza el nuevo día, lleno del Espíritu de Dios que lo envía a “proclamar la liberación de los cautivos… y dar libertad a los oprimidos”. Pronto se verá rodeado por un gentío que acude a la explanada del templo para escucharlo.
 
De pronto, un grupo de escribas y fariseos irrumpe trayendo a “una mujer sorprendida en adulterio”. No les preocupa el destino terrible de la mujer. Nadie le interroga de nada. Está ya condenada. Los acusadores lo dejan muy claro: “La Ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. Tú, ¿qué dices?
 
La situación es dramática: los fariseos están tensos, la mujer angustiada, la gente expectante. Jesús guarda un silencio sorprendente. Tiene ante sí a aquella mujer humillada, condenada por todos. Pronto será ejecutada. ¿Es esta la última palabra de Dios sobre esta hija suya?
 
Jesús, que está sentado, se inclina hacia el suelo y comienza a escribir algunos trazos en tierra. Seguramente busca luz. Los acusadores le piden una respuesta en nombre de la Ley. Él les responderá desde su experiencia de la misericordia de Dios: aquella mujer y sus acusadores, todos ellos, están necesitados del perdón de Dios.
 
Los acusadores sólo están pensando en el pecado de la mujer y en la condena de la Ley. Jesús cambiará la perspectiva. Pondrá a los acusadores ante su propio pecado. Ante Dios, todos han de reconocerse pecadores. Todos necesitan su perdón.
 
Como le siguen insistiendo cada vez más, Jesús se incorpora y les dice: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”. ¿Quiénes sois vosotros para condenar a muerte a esa mujer, olvidando vuestros propio pecados y vuestra necesidad del perdón y de la misericordia de Dios?
 
Los acusadores “se van retirando uno tras otro”. Jesús apunta hacia una convivencia donde la pena de muerte no puede ser la última palabra sobre un ser humano. Más adelante, Jesús dirá solemnemente: “Yo no he venido para juzgar al mundo sino para salvarlo”.
 
El diálogo de Jesús con la mujer arroja nueva luz sobre su actuación. Los acusadores se han retirado, pero la mujer no se ha movido. Parece que necesita escuchar una última palabra de Jesús. No se siente todavía liberada. Jesús le dice “Tampoco yo te condeno. Vete y, en adelante no peques más”.
 
Le ofrece su perdón, y, al mismo tiempo, le invita a no pecar más. El perdón de Dios no anula la responsabilidad, sino que exige conversión. Jesús sabe que “Dios no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva”.

sábado, 16 de marzo de 2013

DE LAS COSTUMBRES A LA FE Y LA APERTURA


“El Evangelio de Hoy”: Juan 7,40-53

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: "Éste es de verdad el profeta." Otros decían: "Éste es el Mesías." Pero otros decían: "¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?" Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: "¿Por qué no lo han traído?" Los guardias respondieron: "Jamás ha hablado nadie como ese hombre." Los fariseos les replicaron: "¿También ustedes se han dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos." Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: "¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?" Ellos le replicaron: "¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas." Y se volvieron cada uno a su casa. Palabra del Señor.
 
Reflexión.

Ya meditábamos ayer sobre el hecho de que no todos ni todas aprobaron a Jesús en su momento, pero hay que decir también, que tampoco todos los condenaron. La gente tenía una manera particular de ver el mundo; se habían habituado a ver la historia desde unas lógicas propias y desde unos esquemas ya preestablecidos. Podríamos decir que uno de los fenómenos humanos más increíbles es el de la costumbre. Acostumbrarse a pensar de cierta manera y a ver el mundo de una manera particular, creyendo que es la única válida, es una actitud común a lo largo de la historia. Esto muchas veces nos cierra a la diferencia, nos vuelve enemigos de lo novedoso, hace que perdamos la posibilidad de vivir aprendiendo. La actitud de aquella gente era propia de los que se sienten ya terminados en su proceso, los que creen que Dios no tiene ya nada más que decirles. Jesús, con su propuesta liberadora, sigue tocando nuestras vidas, nuestro corazón, nuestra historia. Hoy estamos llamados a acogerlo, a recibirlo en nuestra vida, y a estar abiertos a la novedad de cada tiempo y de cada lugar. Hoy podemos aprender, escuchar a Dios. Hoy Dios nos sigue hablando y llamando a crecer en humanidad y dignidad, no nos cerremos a lo ya conocido. Dejémonos enriquecer por el Espíritu.

viernes, 15 de marzo de 2013

EL RECONOCIMIENTO DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Juan 7,1-2.10.25-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es éste el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene." Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: "A mí me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése ustedes no lo conocen; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado." Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra del Señor.
 

Reflexión
 

Los hombres y mujeres que se dejan impulsar por el Espíritu de Dios son personas extraordinarias capaces de vivir en contracorrientes en medio de una sociedad guiada por intereses ajenos al proyecto de Dios. No todas las personas que cohabitan con un profeta tendrán la capacidad de reconocerlo como tal. Todo lo contrario, o lo verán como un loco o loca, o lo acusarán de comportamiento antisocial y hasta de blasfemo como sucedió con Jesús y tantos otros a lo largo de nuestra historia. Jesús asume su responsabilidad frente a la historia. Comprende que su papel es importante y crucial frente a los sistemas de muerte que imponían la religión hipócrita e inmoral del judaísmo y el sistema egoísta y opresor del imperio romano. Dios no le ahorró a Jesús la angustia, el dolor, la soledad, el llanto, la duda, ni siquiera la muerte.
Nosotros no podemos pretender hoy, obedecer a Dios y ser elogiados, comprendidos y amados por la mayoría de nuestros contemporáneos. Estamos llamados a asumir el cristianismo con la radicalidad que implica el seguimiento de Jesús. Pero sobre todo hemos de saber que seguir el proyecto de Dios al estilo de Jesús, no es esperar que Dios solucione nuestros problemas; por el contrario, es echarnos un problema más complejo encima. En eso consiste el verdadero seguimiento de Jesús. Pero Jesús supo, y nosotros debemos saber, que Dios no abandona a sus hijos e hijas sino que le acompaña y le salva. Buen viernes.

jueves, 14 de marzo de 2013

CONOCER A JESÚS Y SEGUIR SU MISIÓN


“El Evangelio de Hoy”: Juan 5,31-47

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca han escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no le creen.
Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, les conozco y sé que el amor de Dios no está en ustedes. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibieron; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibirán. ¿Cómo podrán creer ustedes, que aceptan gloria unos de otros y no buscan la gloria que viene del único Dios? No piensen que yo les voy a acusar ante el Padre, hay uno que les acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza. Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis palabras?" Palabra del Señor.
 
Reflexión
 
El Evangelio de Hoy es un debate entre Jesús y las autoridades religiosas. No aceptan que Jesús sea vinculado a Dios. Hace falta que Dios mismo nos lo revele a través  de su Espíritu pues Dios quiere que todos y todas conozcan a su Hijo y nos salvemos por él. En este tiempo de Cuaresma estamos llamados a hacer un proceso profundo de conversión. Esta conversión no está tanto en pasar de pecadores a justos, sino en pasar de justos a hijos, y si somos hijos, también seremos herederos del misterio de Dios revelado en la persona de Jesús. La herencia es también una tarea, una misión de dar testimonio de lo que somos y heredamos. Lo importante es poner a Jesús en el centro de nuestra vida y aprender de él a vivir de cara a Dios y sirviéndole a nuestros hermanos y hermanas. Saludamos la elección del nuevo Papa Francisco y deseamos que su ministerio aporte muchos frutos a la Iglesia y al mundo. Bienvenido sea. Amén.

miércoles, 13 de marzo de 2013

ACTUAR COMO JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Juan 5,17-30

Lectura del santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo." Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: "Les lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para su asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Se lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No se sorprendan, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Palabra del Señor.
 
Reflexión

Las autoridades quieren dar muerte a Jesús porque llamaba Padre a Dios, igualándose a él. Pero si nos fijamos en la vida de Jesús, su cercanía, su ternura y amor por la vida y los vivientes. Quien puede obrar de una manera tan a favor de los otros? No tenemos que condenar a nadie porque diga que es Dios, si realiza las obras que solo Dios puede realizar. El mensaje de Jesús de Nazaret es dar vida en abundancia a todo hombre y mujer que se adhieran a su persona y a su causa. Su acción y su palabra trascienden los límites y fronteras de la historia, de las culturas, y también de las religiones. Jesús es Palabra autorizada de Dios; es vida en abundancia para la humanidad; es esperanza para toda la creación. En este año de la fe, intentemos seguir más de cerca a Jesús y nos sorprenderemos de las obras que podremos vivir como experiencia de verdaderos hijos e hijas de Dios en Jesús mismo. Jesús realiza las obras de su Padre y nosotros las de Jesús, todo desde la Fe, la Esperanza y el Amor. Oremos confiados por el conclave y el Papa.