miércoles, 18 de junio de 2014

EL PADRE NOS PAGA


 “El Evangelio de Hoy”: Mt 6, 1-6. 16-18
 
Lectura del santo evangelio según san Mateo:

                                                               

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuídense de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recen, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunen, no anden cabizbajos, como los farsantes, que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

 

Una vez más el Evangelio nos recuerda un principio esencial para nuestras prácticas religiosas: no se trata de impresionar a los demás ni de competir para  ver quién es más creyente o piadoso, lo justo es vivir nuestra fe con sinceridad expresándola con las respuestas de fe adecuadas a las interpelaciones que recibimos del Evangelio, de Dios y de nuestras realidades cotidianas. Es una tentación permanente de quienes somos parte de una determinada religión, iglesia o comunidad, de reaccionar sintiéndonos o creyéndonos mejores que los de otros grupos y otras manifestaciones religiosas y eso es totalmente opuesto a las enseñanzas y las vivencias de Jesús. Jesús nos ha revelado que cuando tratemos a las demás personas sea para aportarle vida, para animarle, para enriquecerle con nuestra relación. Lo contrario sería darle la espalda al mandamiento del amor fraterno. Preguntémonos ¿qué  motiva interiormente nuestras prácticas de fe? Y recordemos que contamos con la presencia permanente del Espíritu Santo en nosotros para asistirnos y fortalecernos desde nuestro interior. Así nuestra vida será espiritual y sentiremos que Dios nos recompensa todos los días con paz y fortaleza para afrontar nuestro día a día.  

domingo, 15 de junio de 2014

CONFIAR EN DIOS

 “El Evangelio de Hoy”:Jn 3,16-18

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. Palabra del Señor.

Reflexión Invitada: CONFIAR EN DIOS. 
José Antonio Pagola.

El misterio del Padre es amor entrañable y perdón continuo. Nadie está excluido de su amor, a nadie le niega su perdón. El Padre nos ama y nos busca a cada uno de sus hijos e hijas por caminos que sólo él conoce. Mira a todo ser humano con ternura infinita y profunda compasión. Por eso, Jesús lo invoca siempre con una palabra: “Padre”.

Nuestra primera actitud ante ese Padre ha de ser la confianza. El misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos “Dios”, no nos ha de causar nunca miedo o angustia: Dios solo puede amarnos. Él entiende nuestra fe pequeña y vacilante. No hemos de sentirnos tristes por nuestra vida, casi siempre tan mediocre, ni desalentarnos al descubrir que hemos vivido durante años alejados de ese Padre. Podemos abandonarnos a él con sencillez. Nuestra poca fe basta.

También Jesús nos invita a la confianza. Estas son sus palabras: “No viváis con el corazón turbado. Creéis en Dios. Creed también en mí”. Jesús es el vivo retrato del Padre. En sus palabras estamos escuchando lo que nos dice el Padre. En sus gestos y su modo de actuar, entregado totalmente a hacer la vida más humana, se nos descubre cómo nos quiere Dios.

Por eso, en Jesús podemos encontrarnos en cualquier situación con un Dios concreto, amigo y cercano. Él pone paz en nuestra vida. Nos hace pasar del miedo a la confianza, del recelo a la fe sencilla en el misterio último de la vida que es solo Amor.

Acoger el Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús, es acoger dentro de nosotros la presencia invisible, callada, pero real del misterio de Dios. Cuando nos hacemos conscientes de esta presencia continua, comienza a despertarse en nosotros una confianza nueva en Dios.

Nuestra vida es frágil, llena de contradicciones e incertidumbre: creyentes y no creyentes, vivimos rodeados de misterio. Pero la presencia, también misteriosa del Espíritu en nosotros, aunque débil, es suficiente para sostener nuestra confianza en el Misterio último de la vida que es solo Amor.

viernes, 13 de junio de 2014

"MAS TE VALE PERDER UN MIEMBRO..."

“EL Evangelio de Hoy”: Mt 5, 27-32

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Han oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo les digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.
Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno.
Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN  

¿Cómo te sientes cuando alguien es injusto contigo? ¿Cuál es tu estado de ánimo cuando te roban o intentan robarte algo valioso? ¿Qué piensas de una sociedad mayoritariamente corrupta y desigual? Jesús no interpreta la ley antigua al pie de la letra. Lo que Jesús hace es tomar en cuenta el deseo prohibido de nuestro corazón. Estamos llamados a no codiciar los bienes ni la mujer del prójimo. No es cuestión solo de sexualidad, sino también de justicia, de derecho y de violencia de todo género.

El objetivo último del mensaje de Jesús es que los mandamientos estén al servicio de la vida, la justicia, el amor y la verdad. Las imágenes de la auto-mutilación de los ojos y las manos aluden a que antes de ejercer la violencia sobre los demás, resulta preferible sentirla nosotros mismos. Así tomaríamos conciencia sobre lo que significa hacer el bien a las personas y evitar el mal que no queremos que nos hagan. Que nuestro corazón sea el lugar de donde broten los buenos deseos para crecer en humanidad. La sexualidad, sus conveniencias y implicaciones las iremos manejando de manera más digna y satisfactoria si partimos del principio de fraternidad y no simplemente del deseo inmediato.

jueves, 12 de junio de 2014

...PERO YO LES DIGO...

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 5, 20-26

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entraran ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo. Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


El Evangelio de Hoy nos recuerda que Jesús representa una continuidad y una ruptura en la historia de la salvación y de la práctica religiosa. El Reino que Jesús anuncia supone la práctica de la justicia. La justicia que va más allá de lo legal y formal, justicia honda y razonable. Siempre es más fácil seguir y cumplir una norma que comprometerse y compartir por amor. Jesús quiere ayudarnos a comprender que nuestras prácticas religiosas carecen de valor y significado si al mismo tiempo actuamos en contra de nuestros hermanos y hermanas o somos indiferentes frente a su realidad de miseria. La referencia al otro: (si un hermano tiene tuyo tiene algo contra ti) es la medida de la autenticidad de nuestra fe y práctica. La reconciliación con el otro implica el respeto de sus derechos y abrirle nuestro corazón a través de gestos concretos. Y entonces, retomamos con más fuerza nuestra vida espiritual, contentos de practicar la fraternidad que quiere Dios. Jesús no desprecia la ley ni se convierte en su promotor. Lo que quiere es que todo contribuya a construir el mundo más humano, digno y fraterno que quiere Dios.

martes, 10 de junio de 2014

Sal y Luz

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 5, 13-16

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo de un celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así su luz a los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en el cielo". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Somos nosotros la sal y la luz enviados a dar sabor y a iluminar. Esta es una condición muy exigente de parte de Jesús pro al mismo tiempo es un privilegio. Saborear  e iluminar con la fuerza de Jesús es único. Los evangelios nos presentan a Jesús en el ejercicio de dar sabor a la vida de la gente. Les invita y nos invita a vivir intensamente lo que somos y a encontrar la alegría y el gozo en vivir volcados hacia los demás, sirviendo y animando su vida. La vida tiene sabor cuando tiene sentido, cuando se orienta hacia adelante con la fuerza de los valores que dignifican y humanizan. Esa misma práctica ilumina, aclara y potencia la vida de los hombres y mujeres.


Los seguidores de Jesús no estamos para probar, buscar y confirmar sabores en nuestros ambientes sino para aportarlos nosotros con una vida acorde con la de Jesús. Cuando damos cabida a prejuicios, cuando nos dedicamos a Juzgar a los otros, cuando nos atribuimos la función de correctores de nuestra gente, nos desviamos de nuestra vocación cristiana. En vez de dar sabor e iluminar la vida de los demás lo que hacemos es quitarle intensidad a su Vida y confundirles. Somos sal y luz cuando revestimos nuestra vida de muchos valores y actitudes que construyan comunidad de hermanos y hermanas. Valores de solidaridad, compasión, cuidado, amor, amistad y fraternidad. Continuemos creciendo en nuestra capacidad de respuesta al Evangelio.

lunes, 9 de junio de 2014

DICHOSOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles: "Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán "los hijos de Dios". Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos ustedes cuando les insulten, y les persigan, y les calumnien de cualquier modo por mi causa. Estén alegres y contentos, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Las bienaventuranzas no son un elogio ni una defensa del sufrimiento ni del dolor humano, es un testimonio de fe y de esperanza que proclama la capacidad de la persona de aprovechar cualquier circunstancia para su crecimiento y salvación. Jesús ni proclamó la vía del sufrimiento y del dolor como queridos por Dios, ni aconsejó a nadie de hacerlo. Todo lo contrario, luchó todos los días contra el sufrimiento y alivió el dolor de los más necesitados. Lo que sucede es que no podemos tapar el sol con un dedo. Estas situaciones se presentan en momentos precisos de nuestras vidas y hay que saber vivirlo conscientemente para que no nos quiten la paz ni nos roben la vida presente y futura.


La enseñanza de Jesús es  que vivamos y animemos la vida propia y la de los demás asumiendo los valores fundamentales de la fraternidad y de justicia como un camino de salvación integral. Si en este ejercicio nos llegan momentos de sufrimiento no significa que hayamos fracasado. Nuestra fe y nuestra esperanza nos permitirán seguir adelante en nuestro ejercicio de vida. Como Jesús y siguiéndolo a Él, comprometámonos en la construcción de un mundo más justo y humano, aportando nuestro valioso granito de arena en la búsqueda de condiciones más humanas de vida para las comunidades. Esto nos dará las fuerzas necesarias para avanzar en medio de las limitaciones concretas de la vida. 

viernes, 6 de junio de 2014

ME AMAS MAS QUE ...

“El Evangelio de Hoy”: Jn 21,15-19

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis corderos." Por segunda vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le contesta: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Él le dice: "Pastorea mis ovejas." Por tercera vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras." Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


El diálogo de Jesús con Pedro coloca en un contexto afectuoso el encargo de apacentar, cuidar, pastorear a las ovejas. Las tres preguntas de Jesús buscan borrar, desde la raíz, las tres negaciones de Pedro. Pedro está arrepentido y ahora afirma su lealtad y amor. La condición para realizar debidamente la tarea pastoral es amar a Jesús. La tarea de pastorear debe ser realizada con amor por la gente, con respeto por cada persona, con interés por sus propias preocupaciones y necesidades. El trabajo pastoral es un diálogo, no una imposición de quien todo lo sabe y todo lo puede. El criterio cristiano para todo dirigente o animador de comunidad es el amor. No se dirige desde el poder sino desde el amor. Un amor, que en el caso de Pedro fue probado con la ofrenda de su propia vida. De otro modo no seríamos capaces de revelar al Dios que nos ama y que quiere ser amado por nosotros.

jueves, 5 de junio de 2014

"QUE SEAN UNO"

“El Evangelio de Hoy”: Jn 17,20-26

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Regularmente pensamos en la unidad como algo imposible dado el grado de división y de heridas ea la que hemos llegado como sociedad y como Iglesia. Tanto la historia pasada de nuestra tradición cristiana como la presente están marcadas por una profunda división formal y práctica. Pero no es  que seamos una sola Iglesia lo que Jesús le pide al Padre Dios. Es que seamos uno en el amor, en la procura de un mundo fraterno y justo. El modo en que Jesús y el Padre son uno es el que pide para todos sus seguidores. Una de las funciones de esta unidad será que el mundo conozca el proyecto de Vida Plena anunciada por Jesús, de esta manera incluye, indirectamente, al mundo en su oración. La unidad querida y pedida por Jesús solo es posible si nos dejamos habitar por el Espíritu Santo que el mismo Jesús nos promete. Como Jesús estamos llamados a orar por la vida de los otros.  

miércoles, 4 de junio de 2014

... PARA QUE SEAN UNO ...

“El Evangelio de Hoy”: Jn 17,11b-19

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envíos yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Continuamos leyendo la oración de despedida de Jesús. Pide a Dios que les conceda a sus discípulos mantenerse en la unidad para combatir y resistir  las propuestas ajenas a su proyecto de amor fraterno que conduce al Reino de Dios. Jesús también fue enviado al mundo para desafiarlo. Sus discípulos deben seguir este camino sabiendo que como el Maestro sufrirán el odio del mundo. Jesús no pide que se les resguarde de esa hostilidad, sino que los proteja en medio de las adversidades, que sean consagrados y enviados al mundo, en orden a su misión, consagrados en la Palabra de Dios que es la Verdad. Los discípulos han aceptado y guardado la palabra que Jesús les transmitió de parte de Dios, ahora los elige para la misión de transmitir esa misma palabra a otros para que todos y todas tengan vida. También nosotros, en medio de las dificultades y tropiezo debemos pedir a Jesús que nos fortalezca para poder afrontar la realidad permaneciendo unidos a él y entre nosotros con la fe y la confianza puesta en la promesa de que él está siempre con nosotros. 

martes, 3 de junio de 2014

"TE RUEGO POR ELLOS"

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 17,1-11ª

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Iniciamos la lectura de la oración de despedida que el evangelista San Juan pone en labios de Jesús. Si la semana pasada asistíamos a un discurso de despedida basado en las últimas enseñanzas y El mandamiento del amor fraterno, ahora Jesús le da gracias a Dios por los discípulos que le ha dado y pide por ellos para que se mantengan unidos y  en comunión con Él  y con el Padre. Jesús da gracias al Padre porque ha podido llevar a cabo su misión y por la fe de sus discípulos, porque aunque sabe que tienen mucho camino que recorrer para llegar a ser verdaderos seguidores de su evangelio.

Jesús reconoce la resistencia que han vivido sus discípulos con respecto a la práctica generalizada de su pueblo quien se ha olvidado de su Dios y actúa como si nunca hubiera tenido fe. A través de su oración dirigida a Dios Padre Jesús muestra, una vez más el amor que nos tiene y al cual estamos llamados a responder con testimonio y compromiso comunitario. Demos gracias, nosotros, a Jesús por su delicadeza al presentarnos de esa manera a Dios y rogarle por nosotros. Aprendamos a orar por nuestros hermanos y hermanas reconociendo sus aportes y pidiéndole a Dios que les fortalezca y anime.

lunes, 2 de junio de 2014

TENGAN VALOR

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 16,29-33

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: "Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios." Les contestó Jesús: "¿Ahora creen? Pues miren: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que se dispersarán cada cual por su lado y a mí me dejen solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Me imagino que todos y todas hemos experimentado la sensación de que por momentos El Evangelio es más claro que nunca. Supongo que esa experiencia la vivimos desde nuestra realidad cambiante y nuestra fe vacilante.   Jesús siempre ha hablado claramente. Lo que sucede es que a veces consciente o intencionalmente asimilamos el mensaje de acuerdo a nuestras convicciones preconcebidas. Nos acercamos a la palabra de Dios llevando nuestras verdades y cerrados a la novedad que ella nos transmite. Es muy importante saber leer o escuchar la palabra de Dios, viendo y comprendiendo más allá de lo que a simple vista es evidente, para poder leer en ella los signos de los tiempos, las señales de la presencia de Dios hoy, presente y salvando a su pueblo. Nuestra fe apenas comienza y ya creemos saberlo y entenderlo todo, olvidando que sin la fuerza del Espíritu Santo no podremos mantenernos en pie.

Por eso Jesús nos previene. Él sabe que ante las primeras dificultades, ante las primeras críticas de los demás, ante las primeras enfermedades graves o ante los problemas económicos asfixiantes, caeremos en la tentación de la dispersión y  el abandono. Es en esos momentos que debemos recordar y creer firmemente en la promesa de Jesús que encontramos en el evangelio de ayer: “No tengan miedo, sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”, Mateo 28,20. Sólo así retomaremos la esperanza, animados y sostenidos por la fuerza del Espíritu Santo. En eso no hay magia ni milagros, no es evasión de la realidad. Se trata de guardar la confianza puesta en Jesús y con ella asumir todas las situaciones viviendo los valores propios de nuestra fe y conviviendo fraternalmente y construyendo la justicia y la paz que Jesús nos propone. 

domingo, 1 de junio de 2014

“NO CERRAR EL HORIZONTE”.

 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 28,16-20

Lectura del santo evangelio según san Mateo: 

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, paro algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Palabra del Señor. 

REFLEXIÓN INVITADA:NO CERRAR EL HORIZONTE”.
José Antonio Pagola

Ocupados solo en el logro inmediato de un mayor bienestar y atraídos por pequeñas aspiraciones y esperanzas, corremos el riesgo de empobrecer el horizonte de nuestra existencia perdiendo el anhelo de eternidad. ¿Es un progreso? ¿Es un error?

Hay dos hechos que no es difícil comprobar en este nuevo milenio en el que vivimos desde hace unos años. Por una parte, está creciendo en la sociedad humana la expectativa y el deseo de un mundo mejor. No nos contentamos con cualquier cosa: necesitamos progresar hacia un mundo más digno, más humano y dichoso.

Por otra parte, está creciendo el desencanto, el escepticismo y la incertidumbre ante el futuro. Hay tanto sufrimiento absurdo en la vida de las personas y de los pueblos, tantos conflictos envenenados, tales abusos contra el Planeta, que no es fácil mantener la fe en el ser humano.

Sin embargo, el desarrollo de la ciencia y la tecnología está logrando resolver muchos males y sufrimientos. En el futuro se lograrán, sin duda, éxitos todavía más espectaculares. Aún no somos capaces de intuir la capacidad que se encierra en el ser humano para desarrollar un bienestar físico, psíquico y social.

Pero no sería honesto olvidar que este desarrollo prodigioso nos va “salvando” solo de algunos males y de manera limitada. Ahora precisamente que disfrutamos cada vez más del progreso humano, empezamos a percibir mejor que el ser humano no puede darse a sí mismo todo lo que anhela y busca.

¿Quién nos salvará del envejecimiento, de la muerte inevitable o del poder extraño del mal? No nos ha de sorprender que muchos comiencen a sentir la necesidad de algo que no es ni técnica ni ciencia ni doctrina ideológica. El ser humano se resiste a vivir encerrado para siempre en esta condición caduca y mortal.

Sin embargo, no pocos cristianos viven hoy mirando exclusivamente a la tierra. Al parecer, no nos atrevemos a levantar la mirada más allá de lo inmediato de cada día. En esta fiesta cristiana de la Ascensión del Señor quiero recordar unas palabras del aquél gran científico y místico que fue Theilhard de Chardin: “Cristianos, a solo veinte siglos de la Ascensión, ¿qué habéis hecho de la esperanza cristiana?”.

En medio de interrogantes e incertidumbres, los seguidores de Jesús seguimos caminando por la vida, trabajados por una confianza y una convicción. Cuando parece que la vida se cierra o se extingue, Dios permanece. El misterio último de la realidad es un misterio de Bondad y de Amor. Dios es una Puerta abierta a la vida que nadie puede cerrar. Buen domingo de la Ascensión del Señor.