EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

martes, 29 de mayo de 2018

MUCHOS ÚLTIMOS SERÁN PRIMEROS


« El Evangelio de Hoy »: Mc10, 28-31

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Jesús dijo: "Les aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros." Palabra del Señor.

Reflexión

Fijémonos bien que El Evangelio de Hoy habla de dejar por el Evangelio y no por cualquier otra cosa. A veces tenemos la  sensación de que la vida cristiana es un asunto de dejar y no de acoger. Personalmente creo que el acento hay que ponerlo en el acoger el Evangelio, acoger la propuesta de Jesús, su modo de ser, sus actitudes frente a las personas, su acercamiento a los necesitados y su manera de vivir de cara a Dios y sus realidades. El dejar cosas y personas es secundario, es consecuencia de acoger lo que creemos esencial, importante y valioso. Acogemos lo que sentimos que nos realiza como persona y nos proyecta hacia la plenitud. Sólo se deja lo que estorba, contradice y aplaza nuestros proyectos vitales.

Con su pregunta Pedro quizás quiere oír de Jesús un anuncio de premios y privilegios futuros por sus actos de desprendimientos como discípulos, pero la respuesta de Jesús se orienta en otra dirección: es  necesario trabajar en el mundo presente para cambiar las condiciones del mundo futuro. Nosotros nos maravillamos de las tecnologías de nuestra época, pero no nos damos cuenta de que son el producto de muchos esfuerzos y sacrificios de épocas anteriores. También consideramos óptima nuestra vida en comparación de la esclavitud de la Antigüedad o de la servidumbre en la Edad Media, pero no nos damos cuenta de que este estilo de vida exigió la lucha y el sacrificio de muchas generaciones de obreros y empleados. Jesús nos pide descubrir qué nos ofrece el mundo presente y qué tendríamos que hacer para hacer posible una vida digna en el mundo futuro.

La vida asumida según el evangelio hará posible que se den las condiciones que el mismo Evangelio describe como presencia del Reino de Dios, justicia, fraternidad, verdad… esto hará desaparecer la vergonzosa desigualdad que se vive en  nuestro mundo. De manera que vivamos el Evangelio, no buscando cumplir con unas normas y prohibiciones sino como una manera de forjar el futuro que Dios quiere para toda la humanidad. Asumamos el amor, la justicia, la fraternidad; o como diría San Agustín, “amas y haz lo que quieras”.

lunes, 28 de mayo de 2018

VENDE LO QUE TIENES ... VEN Y SÍGUEME...


“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 17-27

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre." Él replicó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño." Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, luego sígueme." A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!" Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: "Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios." Ellos se espantaron y comentaban: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo." Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy nos presenta a este hombre que llega corriendo hasta Jesús, preocupado por la vida eterna. Materialmente tenía su problema resuelto, le falta asegurar la eternidad. Es un hombre cumplidor de su religión y su ley pero parece no contento ni seguro con eso, por eso está en búsqueda. Jesús lo recibe con alegría y lo sitúa frente a su prójimo y le invita a seguirle en su proyecto humanizador. Pero para esto tendría primero que deshacerse de sus riquezas dándosela a los pobres y no está dispuesto a esto, se siente cómodo con sus bienes y no está dispuesto a pasar trabajo. Así que renuncia a seguir a Jesús y se marcha triste.

¿Cuál es nuestra situación económica? ¿Qué tenemos, qué nos falta? ¿Qué nos impide seguir a Jesús? Hace rato que se habla de crisis. ¿Qué hacemos nosotros los creyentes como combate de las crisis? La crisis económica nos está invitando, a los seguidores de Jesús, a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que somos y lo que tenemos. Revisemos nuestra relación con el dinero: ¿Qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisemos nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿Qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos? ¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?

Es casi seguro que no podremos realizar gestos heroicos, pero si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, estaremos “cumpliendo” los mandamientos de Dios y la Iglesia, pero a nuestra vida y a nuestra religión le faltará alegría, confianza y paz. La vida eterna es un don de Dios. Solo se asegura amando de manera concreta a quienes nos rodean y trabajando por un mundo más humano y fraterno.

sábado, 26 de mayo de 2018

NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN


“El Evangelio de Hoy”,  Jn 19, 25-37

Lectura del Santo Evangelio  según San Juan.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la cercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: “Está cumplido”. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Los judíos entonces, como era el día de la preparación, para que no se quedasen los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebrarán un hueso”: y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”. Palabra del Señor.

Reflexión

Cada año, el último sábado de mayo celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Sagrado. Ella es la abogada de las causas difíciles y desesperada. Este nombre fue dado a la Virgen María por el Padre Julio Chevalier y sus compañeros, en Francia, para agradecer a nuestra Señora su intercesión a favor de la fundación de una Congregación dedicada a llevar a todo el mundo el amor al Sagrado Corazón de Jesús. La Familia Chevalier compuestas por Hermanos y hermanas consagradas, consagrados y laicos se ha encargado de la difusión de la espiritualidad mariana bajo la advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Se trata de reconocer lo cerca del Corazón de Jesús que está Nuestra Señora y de contemplarlo en su vuelco hacia los más necesitados de su amor generoso. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dios nos libre de todo mal. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s. Pidamos a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que interceda por nosotros ante su hijo Jesús para que nos libre de pretensiones y nos ponga al servicio de su Reino.

jueves, 24 de mayo de 2018

SUMO Y ETERNO SACERDOTE

“El Evangelio de Hoy” Lc 22, 14-20

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas….

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: «Con ansia he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer; porque les digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.» Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes; porque les digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.» Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes; hagan esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza, sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes. Palabra del Señor.

Reflexión

La Fiesta de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote nos recuerda el ansia de Jesús por celebrar la Pascua con sus discípulos. Sabe lo que esta Pascua significa, pero no la teme, sino la desea, no huye, sino que la prepara cuidadosamente. Quiere compartir la mesa con sus apóstoles, despedirse, es su adiós en el tiempo.            No ofrece ofrendas caducas sino que se ofrece él mismo como alimento eterno y gratuito que vivifica y  entusiasma para seguirlo.  

Nosotros somos invitados continuamente a compartir esta pascua con Jesús. Él nos espera junto al altar del mundo para compartir la mesa con nosotros. Y si al hacerlo nuestros corazones se encuentran abiertos y deseosos de conocer más y mejor al Señor, el Espíritu Santo trabajará en cada uno de nosotros, y así podremos vivir, cada día más como cristianos auténticos. Pongamos lo que nos toca en esta alianza de vida con Jesús, dejemos que Él sea parte de nuestra existencia. Ven Espíritu Santo, llénanos de amor.

miércoles, 23 de mayo de 2018

EN NOMBRE DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 38-40.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros». Pero Jesús dijo: «No se lo impidan, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros». Palabra del Señor

Reflexión

Hacer el bien, profetizar, echar demonios, en nombre de Jesús, no es una tarea limitada a un grupo de seguidores ni a una iglesia, ni a nadie. Será siempre una acción positiva, hágala quien la haga. Mejorar la vida, sanarla, luchar por una sociedad más humana y alegre forma parte de la vivencia de la espiritualidad cristiana. Nadie tiene que controlar el bien pues lo que hace es aportar vida. “No se lo impidan: El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”

Reivindicar la exclusividad sobre Jesús se aplica practicando exclusivamente el bien: …el que quiera ser primero, que sea el último de todos... Lo  que estamos llamados a destacar es la práctica misericordiosa que él nos inspira, las iniciativas a las que nos impulsa su Espíritu y la creatividad emanada de la fe en su proyecto de Reino de Dios. Hacer el bien, acoger al pequeño, al que no tiene con qué pagarnos es sinónimo de hacer la voluntad de Dios, experimentándolo como Padre Misericordioso. Hoy nos toca a nosotros como comunidades cristianas poner el bien común y el bien de la humanidad por encima de las mezquindades de nuestra vida cotidiana.

viernes, 18 de mayo de 2018

TÚ LO SABES TODO


“El Evangelio de Hoy”: Jn 21,15-19

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis corderos." Por segunda vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le contesta: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Él le dice: "Pastorea mis ovejas." Por tercera vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras." Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El diálogo de Jesús con Pedro coloca en un contexto afectuoso el encargo de apacentar, cuidar, pastorear a las ovejas. Las tres preguntas de Jesús buscan borrar, desde la raíz, las tres negaciones de Pedro. Pedro está arrepentido y ahora afirma su lealtad y amor. La condición para realizar debidamente la tarea pastoral es amar a Jesús siguiendo sus pasos. La tarea de pastorear debe ser realizada con amor por la gente, con respeto por cada persona, con interés por sus propias preocupaciones y necesidades. El trabajo pastoral es un diálogo, no una imposición de quien todo lo sabe y todo lo puede. El criterio cristiano para todo dirigente o animador de comunidad es el amor. No se dirige desde el poder sino desde el amor. Un amor, que en el caso de Pedro fue probado con la ofrenda de su propia vida. De otro modo no seríamos capaces de revelar al Dios que nos ama y que quiere ser amado por nosotros.

jueves, 17 de mayo de 2018

YO EN ELLOS, TÚ EN MI





Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos." Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy nos presenta la última parte de la “oración sacerdotal” de Jesús en la que él mira al cielo, evocando como un deseo profundo la unidad entre sus discípulos y la unidad entre nosotros, cristianos que hoy continuamos su obra. Nosotros, quienes decimos creer en sus palabras, somos llamados a permanecer en el amor que unifica y envía. La unidad no significa uniformidad, (no somos llamados a pertenecer todos a la misma organización eclesial, ni al mismo movimiento comunitario) sino permanecer en el amor. A pesar de las tensiones, de los conflictos, de nuestras maneras diferentes de pensar, debemos participar en el amor de la Trinidad revelada como modelo de nueva humanidad.

El Amor que nos une nos lleva a amar, incluso, a nuestros enemigos. No se trata de que tú me amas y yo te amo y quedarnos ahí, encerrados en nuestras pequeños círculos, es una unidad que abarca a todos y todas y se concretiza en el trato, en el servicio y las relaciones que vivimos con los demás. Que el Espíritu de Jesús nos una en su amor misionero.

miércoles, 16 de mayo de 2018

JESÚS CONTINÚA ORANDO POR NOSOTROS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 17, 11b-19

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envíos yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Continuamos leyendo la oración de despedida de Jesús. Pide a Dios que les conceda a sus discípulos mantenerse en la unidad para combatir y resistir  las propuestas ajenas a su proyecto de amor fraterno que conduce al Reino de Dios. Jesús también fue enviado al mundo para desafiarlo. Sus discípulos deben seguir este camino sabiendo que como el Maestro sufrirán el odio del mundo. Jesús no pide que se les resguarde de esa hostilidad, sino que los proteja en medio de las adversidades, que sean consagrados y enviados al mundo, en orden a su misión, consagrados en la Palabra de Dios que es la Verdad.

Los discípulos han aceptado y guardado la palabra que Jesús les transmitió de parte de Dios, ahora los elige para la misión de transmitir esa misma palabra a otros para que todos y todas tengan vida. También nosotros, en medio de las dificultades y tropiezo debemos pedir a Jesús que nos fortalezca para poder afrontar la realidad permaneciendo unidos a él y entre nosotros con la fe y la confianza puesta en la promesa de que él está siempre con nosotros. Hagamos el esfuerzo de vivir unidos nosotros también, desde el Espíritu de Jesús.

martes, 15 de mayo de 2018

MEDITACIÓN-ORACIÓN DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Jn 17, 1-11a

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti."  Palabra del Señor.

Reflexión

Ahora es el turno de la comunidad cristiana, de los  discípulos y  discípulas de Jesús  de continuar su misión en el mundo. Para poder desarrollar su misión, sus discípulos, la comunidad cristiana, deberá tener muy en cuenta el modo de vida, el estilo, la  práctica de Jesús.

La unidad de los creyentes debe ser un punto central. La calidad de las relaciones  humanas entre los seguidores de Jesús hablarán de la calidad del seguimiento. Jesús tiene conciencia de enviado y por ello está en constante vinculación, oración y discernimiento de la voluntad de Dios, Su Padre.  De este vínculo estrecho entre Jesús y Dios Padre participan también los cristianos, quienes son llamados a participar de la misma gloria ofrecida por el Padre. Jesús ha glorificado a Dios aportando vida a la gente, sanando, perdonando, animando… ofreciendo una esperanza poblada de signos de vida y de trascendencia…

En su meditación oración, Jesús ruega a quien lo envió para que la relación de los “suyos” con el proyecto de Dios sea real, fiel y radical, ya que esa es la única manera de vivir la plenitud de la salvación. Sólo quien cree en la fuerza transformadora del amor es capaz de percibir la presencia de Dios en su existencia, tal como lo experimentó Jesús en medio de la humanidad. Nosotros que con tanta facilidad perdemos la esperanza, en medio de los sufrimientos y momentos difíciles, recordemos que es el amor de Dios el que nos  garantiza vida eterna. Sigamos confiando y trabajando por una sociedad más humana donde se evidencien los valores y los signos de la presencia de Dios acompañando y salvando a su pueblo… Esa es su gloria, salvar, darnos vida.

lunes, 14 de mayo de 2018

SOY YO QUIEN LES ELEGÍ


“El Evangelio de Hoy”: Jn 15, 9-17

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como el Padre me ha amado, así les he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo les he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo le mando. Ya no les llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes les llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien les he elegido y les he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé.. Esto les mando: que se amen unos a otros."  Palabra del Señor.

Reflexión

El centro del mensaje de Jesús lo constituye el, “permanezcan en el amor que les tengo”. Esa debe ser la fuente de nuestra alegría. Jesús se presenta como amigo, capaz de dar la vida por sus amigos. Ser cristiano es ser amigo de Jesús, no siervos, sino amigos confiados. Los siervos hacen las cosas por obligación y obedeciendo órdenes. Los amigos son capaces de adelantarse a las necesidades de sus amigos e ir puntualmente a colaborar. El comportamiento del amigo viene de dentro, es iniciativa. La amistad supone comunicación, haber hecho nuestros los objetivos y sentimientos de quien apreciamos y amamos.

La amistad no deja iguales las estructuras sociales. El calor de la amistad implica un compartir que crea la igualdad entre los amigos y rompe las categorías de dominación y servidumbre de unos sobre otros. No hay verdadera amistad y amor sino entre iguales. Si consideramos a los otros inferiores a nosotros entonces no puede haber amistad verdadera. La solidaridad cristiana no es impersonal. No hay compromiso con los otros si no hay amistad. Por eso Jesús es nuestro gran amigo que no viene a creerse superior y a condenarnos sino a compartir su vida y su santidad con nosotros. Este es mi mandamiento: “que se amen unos a otros como yo les he amado”.

sábado, 12 de mayo de 2018

EN NOMBRE DE JESÚS


Evangelio de hoy: Jn 16, 23b-28

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo les aseguro, si piden algo al Padre en mi nombre, se lo dará. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre; pidan, y recibirán, para que su alegría sea completa. Les he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que les hablaré del Padre claramente. Aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que yo rogaré al Padre por ustedes, pues el Padre mismo los quiere, porque ustedes me quieren y creen que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre.» Palabra del Señor

Reflexión

Al acercarnos a la fiesta de la Ascensión, las palabras del Señor nos van introduciendo cada vez más en su relación íntima con el Padre. Relación de amor en la cual nosotros también participamos. Por eso decimos que somos hijos en el Hijo. Jesús nos conduce al Padre y nos permite profundizar en el misterio de la vida, del amor incondicional. En esa realidad nosotros también entramos en comunión por medio del Espíritu que da vida, santifica y guía a la comunidad. En este momento pascual, Jesús nos da confianza, nos muestra el camino, nos estimula para seguirle y dar testimonio. Nos invita a pedir y nos enseña el modo de hacerlo. Asegura una alegría que sostiene y da sentido a los pequeños goces de la vida y nos mantiene firmes cuando hay motivos de tristeza o lejanía.

Las consecuencias de participar en esa relación vital es que descubrimos una nueva vida, donde es posible el discipulado que nos da  paz, alegría,  amor desinteresado, capacidad de trabajar por la justicia, entrega amorosa. Tal como lo propone Jesús, el encuentro con su Padre es una realidad vital, una experiencia de cada día. No es el Dios para después de esta vida, o quien está más allá de las estrellas. En Jesús vivimos esa realidad de salvación en toda la complejidad de nuestras vidas.

viernes, 11 de mayo de 2018

VIVIR PENDIENTES DE LA META


“El Evangelio de hoy”: Jn 16,20-23ª

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Les aseguro que llorarán y se lamentarán ustedes, mientras el mundo estará alegre; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También ustedes ahora sienten tristeza; pero volveré a verles, y se alegrará su corazón, y nadie les quitará su alegría. Ese día no me preguntarán nada."  Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy continúa desarrollando el discurso de despedida de Jesús de sus discípulos. Jesús habla de su ausencia pero promete regresar y con ello alegrar de manera profunda a sus  discípulos. El símbolo del parto es empleado por Jesús no sólo para hacer referencia a su propia resurrección, sino también para hablar de la resurrección que experimenta el hombre y la mujer al liberarse de la opresión y el egoísmo; todo aquel que renuncia al individualismo, a la violencia y a la indiferencia inicia un proceso de resurrección y de participación en el Reino de Dios, gracias a ese aliento divino que fluye en el corazón de la humanidad, que le permite mirar el mundo con esperanza, con una visión alentadora de la vida, la cual derrota toda realidad de muerte y tristeza. Los primeros discípulos de Jesús sufrieron mucho con las persecuciones  y muchos murieron martirizados por su fe.

Nada de este proceso fue vivido en vano. El parto expresa en este relato la esperanza de la humanidad, pues la vida no se puede comprender únicamente como un camino de sufrimiento, de  dolor, de incertidumbre,  de derrotas, de verdades ya sabidas y de destinos irremediables. El mensaje de Jesús es claro: no estamos condenados a vivir en el dolor y en el sufrimiento; éstos son parte de nuestra vida, pero no son la totalidad de la misma. Dios nos ha llamado a ser hombres y mujeres de la esperanza, convencidos de que la última palabra no pertenece al horror de la muerte, sino que le pertenece a la vida, a la alegría del amor fraterno.  Somos invitados a vivir pendientes de la meta para no sucumbir en los momentos de las dificultades.

jueves, 10 de mayo de 2018

QUÉ SIGNIFICA UN POCO


“El Evangelio de Hoy”,  Jn 16,16-20

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Dentro de poco ya no me verán, pero poco más tarde me volverán a ver." Comentaron entonces algunos discípulos: "¿Qué significa eso de "dentro de poco ya no me verán, pero poco más tarde me volverán a ver", y eso de "me voy con el Padre"?" Y se preguntaban: "¿Qué significa ese "poco"? No entendemos lo que dice." Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: "¿Están discutiendo de eso que les he dicho: "Dentro de poco ya no me verán, pero poco más tarde me volverán a ver"? Pues sí, les aseguro que llorarán y se lamentarán ustedes, mientras el mundo estará alegre; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

No es nada fácil sintonizar enseguida con este tipo de lenguaje que l evangelista San Juan pone en boca de Jesús. Los discípulos están confundidos y tristes por las palabras de Jesús al manifestar que “ya no me verán pero después me volverán a ver”. Y tenían razón porque apenas estaban aprendiendo. El mismo Jesús se había quejado de su falta de comprensión y su lentitud para asimilar las enseñanzas. Para nosotros, dos mil años más tarde el mayor problema es creer que entendemos y estar de acuerdo con lo que leemos o escuchamos  pero sin cambiar nada en nuestra manera de vivir y de entrar en relación con los demás y con Jesús mismo.

Profesamos nuestra fe en Jesús de manera aprendida y no nos dejamos afectar por su mensaje. El evangelio de Hoy nos invita a sentir realmente la alegría de tener siempre a Jesús con nosotros, que podemos verlo a diario en el rostro del que sufre, del que ama, del que sonríe, del que da la vida por sus hermanos. No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes todos los días…

miércoles, 9 de mayo de 2018

ESPÍRITU Y VERDAD


“El Evangelio de Hoy”: Jn 16,12-15

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, les guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y les comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que les irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que toma de lo mío y se lo anunciará." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Sabemos lo limitados que somos para asimilar las enseñanzas, nos toma tiempo profundizar y encarnar lo que aceptamos. Por eso Jesús define la misión del Espíritu Santo en su comunidad como la de guiarnos hasta la verdad plena. El Espíritu, que proviene del padre y del Hijo, permitirá a los seguidores y seguidoras de Jesús, entender bien lo recibido de su Maestro y actualizar el mensaje para que responda a la realidad de cada pueblo y en cada época. Si el evangelio no se contextualiza y dialoga con la historia y la cultura de los pueblos, pierde su razón de ser. La acción del Espíritu no se realiza como por arte de magia sino por nuestra propia mediación. No nos quita la responsabilidad que tenemos de reflexionar, profundizar, buscar avanzar en nuestra respuesta al llamado de Dios. Todo este discernimiento estamos llamados a vivirlo animados por el Espíritu de la verdad

martes, 8 de mayo de 2018

CONVIENE QUE YO ME VAYA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 16, 5-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberles dicho esto, la tristeza les ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que les digo es la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor. En cambio, si me voy, se lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me verán; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado." Palabra del Señor.            

Reflexión

Según el Evangelio de Hoy, el Espíritu Santo ayudará a los discípulos de Jesús y a la sociedad a caer en la cuenta del pecado de la incredulidad, la indiferencia y la actitud de eliminar con la muerte a sus opositores. Esta realidad ha precipitado el desenlace de la vida de Jesús y la de miles de personas todavía hoy. Pero la justicia de Dios rescata de la muerte a las víctimas de las injusticias del mundo. Jesús vence el mal y la muerte mediante la resurrección. El Espíritu Santo otorga el discernimiento necesario para ver la victoria de Jesús, revelando a la comunidad la necesidad de perseverar en el anuncio del Reino de Dios sin temer a los que propician el mal.  El Espíritu Santo dotará a los cristianos y cristianas de la confianza necesaria para vivir su fe en medio de cualquier circunstancia, dando testimonio de vida y de esperanza.

lunes, 7 de mayo de 2018

JESÚS NOS REGALA UN DEFENSOR


“El Evangelio de Hoy”: Jn 15, 26-16,4a

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también ustedes darán testimonio, porque desde el principio están conmigo. Les he hablado de esto, para que no tambaleen. Les excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que les dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo se lo había dicho." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús nos conoce bien. Sabe que solos no avanzaremos gran cosa en su seguimiento. Por eso nos regala el Espíritu Santo, que es la presencia de Dios en nuestra vida pero de manera invisible, en nuestro interior. Si queremos disfrutar de su fuerza, tendremos que dejarnos conducir por él, acoger con alegría sus dones e inspiraciones. Es precisamente esa la única manera de dar testimonio como Jesús, hasta dar la vida por amor. Es el Espíritu Santo quien conduce el testimonio de amor de Jesús. Ese mismo Espíritu guiara el testimonio de sus discípulos para poder continuar la misión de Jesús. Dejarse llenar del Espíritu es la clave para resistir las dificultades y atravesar los momentos de mayores problemas.

Nuestro defensor, el Espíritu Santo no nos obliga, nos inspira, nos recuerda la verdad y la presencia perpetua de Jesús en nuestra vida. No olvidemos que Jesús vino para que tengamos vida en abundancia. Demos gracias a Dios por su amor y aceptemos el Espíritu Santo como el gran regalo de Dios. 

domingo, 6 de mayo de 2018

ALEGRÍA ETERNA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 15, 9-17

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como el Padre me ha amado, así les he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo les he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo le mando. Ya no les llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes les llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien les he elegido y les he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé.. Esto les mando: que se amen unos a otros."  Palabra del Señor

Reflexión

Para una alegría eterna. Las primeras generaciones cristianas cuidaban mucho la alegría. Les parecía imposible vivir de otra manera. El evangelio de Juan pone en boca de Jesús estas palabras inolvidables: «les he hablado... para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena». La alegría no es algo secundario en la vida de un cristiano. Es un rasgo característico. Una manera de estar en la vida: la única manera de seguir y de vivir a Jesús. Aunque nos parezca «normal», es realmente extraño «practicar» nuestra religión, sin experimentar que Cristo es fuente de alegría vital.

Esta alegría del creyente no es fruto de un temperamento optimista. No es el resultado de un bienestar tranquilo. No hay que confundir la alegría con una vida sin problemas o conflictos. Sabemos que un cristiano experimenta la dureza de la vida con la misma crudeza y la misma fragilidad que cualquier otro ser humano. El secreto de la alegría está más allá de esa alegría que uno experimenta cuando «las cosas le van bien». Pablo de Tarso dice que es una «alegría en el Señor», que se vive estando enraizado en Jesús. Juan dice más: «es la misma alegría de Jesús dentro de nosotros».

La alegría cristiana nace de la unión íntima con Jesucristo. Por eso no se manifiesta de ordinario en la euforia o el optimismo a todo trance, sino que se esconde humildemente en el fondo del alma creyente. Es una alegría que está en la raíz misma de nuestra vida, sostenida por la fe en Jesús. Esta alegría no se vive de espaldas al sufrimiento que hay en el mundo, pues es la alegría del mismo Jesús dentro de nosotros. Al contrario, se convierte en principio de acción contra la tristeza. Pocas cosas haremos más grandes y evangélicas que aliviar el sufrimiento de las personas contagiando alegría realista y esperanza.

jueves, 3 de mayo de 2018

JESÚS ES NUESTRO REFERENTE


“El Evangelio de Hoy”: Jn 14, 6-14

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocen a mí, conocerán también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto." Felipe le dice: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta." Jesús le replica: "Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Créanme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. Se lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Lo que Jesús vive y nos muestra es la vida de Dios y nos enseña que ella puede ser también nuestra vida. Por Jesús, viviendo como él, vamos a Dios y a su Reino. Su vida y su mensaje nos dicen que el camino es la práctica del amor a Dios y a las hermanas y hermanos. Jesús hace propios, a la vez, los caminos del ser humano, sobre todo los caminos de las márgenes donde el sufrimiento de los olvidados se hace grito silenciado por los poderes de este mundo. Por allí camina él y nos invita a salir a su encuentro para defender los derechos a una vida digna.

Las palabras y obras de Jesús tienen su origen en la comunión íntima con el Padre. Este mismo evangelista dirá más adelante, en el capítulo 17: “En esto consiste la vida eterna: en conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesús el Mesías”. Hace rato que conocemos este mensaje de Jesús, ahora nos falta ser creativos a la hora de decidirnos a ponerlo en práctica. Inventar maneras nuevas vida fraterna, no tener miedo a compartir nuestra existencia con los otros pues es la manera vivida por Jesús Y por eso vive para siempre resucitado. 

miércoles, 2 de mayo de 2018

LA UNIDAD CON JESÚS FRUCTIFICA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 15, 1-8

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he hablado; permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que deseen, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante; así serán discípulos míos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Mantenerse unidos a Jesús, a sus prácticas, a sus búsqueda de justicia y a su vida fraterna, nos garantiza frutos de paz, de alegría y salvación. Sin El nada realizaremos. La unión con Jesús no es teórica sino práctica... Unidad no es uniformidad sino seguimiento en el aquí y ahora de nuestra historia. El tiempo pascual nos recuerda que ser testigos de la Resurrección de Jesús es dar vida, dar frutos. Cuando en La Biblia se habla de la viña se está hablando del Pueblo de Dios. Es muy importante la unidad con Jesús para poder tener y dar vida. La vida sólo circula en un cuerpo en el que cada uno vive su función.

La unión con Jesús nos da una fuerza transformadora extraordinaria que nos envía a testimoniar el amor de Dios por el mundo. En medio de las realidades desiguales, violentas, tristes y despersonalizadas que vivimos en muchas partes del mundo, es urgente responder al llamado de Jesús uniéndonos a su misión en favor de un mundo más humano. Estar unidos a Jesús implica asumir el proyecto del Reino de Dios presentado y sostenido por Él. Que hoy y siempre nos ilumine el Espíritu Santo para poder comprender la Palabra de Dios y disponernos a dejar que ésta produzca frutos en nosotros y en nuestra sociedad.