EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

sábado, 30 de mayo de 2015

¿CON QUÉ AUTORIDAD HACES ESTO?

"El Evangelio de hoy": san Marcos 11,27-33:

Lectura del santo evangelio según san Marcos
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»
Jesús les respondió: «Les voy a hacer una pregunta y, si me contestan, les diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme.»
Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es de Dios, dirá: "¿Y por qué no le han creído?" Pero como digamos que es de los hombres...» (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.)
Y respondieron a Jesús: «No sabemos.»
Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»
Palabra del Señor

Reflexión
A Jesús se le pregunta sobre su autoridad. Es una de las preguntas importantes que ha de responder durante su ministerio público. No solamente recibe el cuestionamiento -con qué autoridad hacía las cosas-, sino también sobre quién le había dado tal autoridad.

En cuanto a este tema, nosotros nos movemos siempre en los polos autoridad-poder. Se recibe una autoridad que viene de diferentes fuentes. Y la ejercemos con poder, pasando del servicio al dominio, de ser servidores a ser servidos.

Esta no es la única vez que Jesús tiene que lidiar con esta cuestión. Los mismos discípulos estaban en la lógica del poder cuando el Señor los hacía participar de la experiencia del amor como servicio, como acogida, como atención a la persona y sus necesidades. 

Tenemos una mala experiencia del ejercicio de la autoridad, en cuanto se convierte en una forma de dominar, de aplastar, de doblegar. Autoridad que debía ser entendida como dar lo mejor de sí mismo para el bien de los demás, aportando los talentos que nos permiten servir tal como se espera de nosotros o la confianza de la tarea que se nos ha encomendado. El mismo Jesús recordó a los jefes de las naciones, que no sirven para servir.

Jesús tenía autoridad y la puso en manos de su Iglesia. Nos dio su espíritu y con él la paz, la alegría, el perdón, la amistad. Su autoridad tenía el poder perdonar, sanar, acoger, despertar los dinamismos humanos que liberan y realizan a las personas. Esa autoridad la recibió la Iglesia, que ha de estar en el mundo como la que sirve, escucha, acoge. Desgraciadamente el ejercicio del poder se impone a la autoridad tal como la ejerció Jesús, la que surge del amor, del respeto y de la igualdad fraterna.

miércoles, 27 de mayo de 2015

USTEDES, NADA DE ESO


“El  Evangelio de Hoy”: Mc 10,32-45
Lectura del santo evangelio según san Marcos:
En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: "Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará."

Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: "Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir." Les preguntó: "¿Qué quieren que haga por ustedes?" Contestaron: "Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda." Jesús replicó: "No saben lo que piden, ¿son capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizarse con el bautismo con que yo me voy a bautizar?" Contestaron: "Lo somos." Jesús les dijo: "El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y se bautizarán con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está reservado."

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Ustedes, nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos."  Palabra del Señor.

Reflexión

Si Jesús no ha venido para que le sirvan, sino para dar la vida en rescate por todos, ese también es nuestro destino, dar la vida día a día por el bien de todos y todas. El destino que Jesús elige y el estilo de vida de sus discípulos parecen dos realidades distintas y distantes, pero están indisolublemente ligadas. Jesús quiere servir a todos y todas sin prejuicios ni distinciones, los discípulos buscan reconocimientos, poder, influencias.

Jesús no actúa por capricho personal, sino como parte de la voluntad de su Padre que busca la reconciliación del mundo por medio de la eliminación de las diferencias que enemistan a las personas entre sí: judíos y paganos, pobres y ricos, sabios e ignorantes, puros e impuros. Jesús quiere comunicar su verdad en Jerusalén, en un lugar en el que puede ser escuchado, aunque esa decisión comporta riesgos mortales. Ese riesgo se corre con gusto como una misión trascendente y definitiva.

Todos  los discípulos se indignan contra los dos que quieren los puestos principales y rivalizan entre sí por el poder de dominación. Sin embargo, Jesús les ha enseñado a realizar la justicia por medio del amor solidario, lo que exige renunciar efectivamente a las pretensiones de poder y de dominio. Jesús asume un destino de reconciliación entre los seres humanos que requiere un nuevo estilo de vida, en total ruptura con las expectativas de control, riqueza y fama, tan apreciadas en esa época como en la nuestra. – ¿Y nosotros qué elegimos? Pidamos al Señor que nos regale su Espíritu para poder discernir y realizar la voluntad de Dios.

martes, 26 de mayo de 2015

ACOGER CON GOZO EL EVANGELIO


 « El Evangelio de Hoy »: Marcos 10,28-31
Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Jesús dijo: "Les aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros."        Palabra del Señor.

Reflexión

Fijémonos bien que El Evangelio de Hoy habla de dejar por el Evangelio y no por cualquier otra cosa. A veces tenemos la  sensación de que la vida cristiana es un asunto de dejar y no de acoger. Personalmente creo que el acento hay que ponerlo en el acoger el Evangelio, acoger la propuesta de Jesús, su modo de ser, sus actitudes frente a las personas, su acercamiento a los necesitados y su manera de vivir de cara a Dios y sus realidades. El dejar cosas y personas es secundario, es consecuencia de acoger lo que creemos esencial, importante y valioso. Acogemos lo que sentimos que nos realiza como persona y nos proyecta hacia la plenitud. Sólo se deja lo que estorba, contradice y aplaza nuestros proyectos vitales.

Con su pregunta Pedro quizás quiere oír de Jesús un anuncio de premios y privilegios futuros por sus actos de desprendimientos como discípulos, pero la respuesta de Jesús se orienta en otra dirección: es  necesario trabajar en el mundo presente para cambiar las condiciones del mundo futuro. Nosotros nos maravillamos de las tecnologías de nuestra época, pero no nos damos cuenta de que son el producto de muchos esfuerzos y sacrificios de épocas anteriores. También consideramos óptima nuestra vida en comparación de la esclavitud de la Antigüedad o de la servidumbre en la Edad Media, pero no nos damos cuenta de que este estilo de vida exigió la lucha y el sacrificio de muchas generaciones de obreros y empleados. Jesús nos pide descubrir qué nos ofrece el mundo presente y qué tendríamos que hacer para hacer posible una vida digna en el mundo futuro.

La vida asumida según el evangelio hará posible que se den las condiciones que el mismo Evangelio describe como presencia del Reino de Dios, justicia, fraternidad, verdad… esto hará desaparecer la vergonzosa desigualdad que se vive en  nuestro mundo. De manera que vivamos el Evangelio, no buscando cumplir con unas normas y prohibiciones sino como una manera de forjar el futuro que Dios quiere para toda la humanidad. Asumamos el amor, la justicia, la fraternidad; o como diría San Agustín, “amas y haz lo que quieras”.

lunes, 25 de mayo de 2015

PARA SER DE LOS PRIMEROS


“El Evangelio de Hoy”: Marcos 10,17-27
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre." Él replicó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño." Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, luego sígueme." A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!" Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: "Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios." Ellos se espantaron y comentaban: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo." Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de hoy se muestra a un hombre rico preocupado por heredar salvación. De algún modo, a todos y a todas nos preocupa este tema, aunque hoy no se hable mucho de eso.  Al oír la recomendación de Jesús, el joven se marchó entristecido. Luego Jesús les habla a los discípulos de lo difícil, que es para los ricos, entrar en el Reino, pues para ello tendrán que renunciar al dios-dinero como prueba de que quieren seguir al único Dios verdadero, que se define como amor sin límites.

Ser rico y cristiano resulta muy difícil. Los discípulos no entienden el asunto y se preguntan, ¿quién podrá salvarse? No creen que sea posible la subsistencia material del Grupo sin el apoyo de la riqueza material de algunos de sus miembros. Jesús zanja la cuestión diciendo que "lo que es humanamente imposible, no es imposible para Dios." Con Dios será posible el amor solidario de los miembros de la comunidad, que proveerán de lo necesario a cada uno de los miembros, que lo necesiten. Se trata de estar dispuesto a dejarlo todo, perderlo todo, para ganarle.  

Hoy tenemos el mismo desafío. Nuestras iglesias, comunidades o grupos cristianos por más que sean pobres, pequeños y frágiles, pueden ayudar a aliviar el dolor, que han dejado todo atrás. Y no sólo para ofrecerles un techo o un plato de comida. Esto es importante pero es más importante ofrecerles afecto y fraternidad de modo que se sientan acogidos por una red de manos amigas.

domingo, 24 de mayo de 2015

PENTECOSTES


“El Evangelio de Hoy”: Juan 20,19-23
Lectura del santo evangelio según san Juan:
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a ustedes." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envió yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos."  Palabra del Señor.

Reflexión:

“PENTECOSTES”. Un llamado a vivir la interioridad de nuestra existencia para guardar el contacto con Jesús. Necesitamos estar en contacto con lo mejor que hay dentro de nosotros. No nos contentemos con funcionar sin alma y alimentarnos solo de pan. Arriesguémonos a buscar la verdad. Pidamos al  Espíritu Santo que nos libere del vacío interior, de la desorientación, de la oscuridad interior. Que nos enseñe a vivir, a amar, a creer. “En la fiesta cristiana del Espíritu Santo a todos nos dice Jesús lo que un día dijo a sus discípulos exhalando sobre ellos su aliento: “Recibid el Espíritu Santo”. Ese Espíritu que sostiene nuestras pobres vidas y alienta nuestra débil fe puede penetrar en nosotros por caminos que solo él conoce”, y hacernos discernir y vivir la voluntad de Dios, en medio de las realidades diversas que atravesamos hoy.

viernes, 22 de mayo de 2015

¿ME AMAS?


“El Evangelio de Hoy”: Jn 21,15-19
 
Lectura del santo evangelio según san Juan:


Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis corderos." Por segunda vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le contesta: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Él le dice: "Pastorea mis ovejas." Por tercera vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras." Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

 
El diálogo de Jesús con Pedro coloca en un contexto afectuoso el encargo de apacentar, cuidar, pastorear a las ovejas. Las tres preguntas de Jesús buscan borrar, desde la raíz, las tres negaciones de Pedro. Pedro está arrepentido y ahora afirma su lealtad y amor. La condición para realizar debidamente la tarea pastoral es amar a Jesús. La tarea de pastorear debe ser realizada con amor por la gente, con respeto por cada persona, con interés por sus propias preocupaciones y necesidades. El trabajo pastoral es un diálogo, no una imposición de quien todo lo sabe y todo lo puede. El criterio cristiano para todo dirigente o animador de comunidad es el amor. No se dirige desde el poder sino desde el amor. Un amor, que en el caso de Pedro fue probado con la ofrenda de su propia vida. De otro modo no seríamos capaces de revelar al Dios que nos ama y que quiere ser amado por nosotros.

jueves, 21 de mayo de 2015

VIVIR UNIDOS EN EL AMOR

“El Evangelio de Hoy”: Jn 17,20-26
Lectura del santo evangelio según san Juan:
 

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Regularmente pensamos en la unidad como algo imposible dado el grado de división y de heridas a la que hemos llegado como sociedad y como Iglesia. Tanto la historia pasada de nuestra tradición cristiana como la presente están marcadas por una profunda división formal y práctica. Pero no es  que seamos una sola Iglesia lo que Jesús le pide al Padre Dios. Es que seamos uno en el amor, en la procura de un mundo fraterno y justo. El modo en que Jesús y el Padre son uno es el que pide para todos sus seguidores. Una de las funciones de esta unidad será que el mundo conozca el proyecto de Vida Plena anunciada por Jesús, de esta manera incluye, indirectamente, al mundo en su oración. La unidad querida y pedida por Jesús solo es posible si nos dejamos habitar por el Espíritu Santo que el mismo Jesús nos promete. Como Jesús estamos llamados a orar por la vida de los otros.

miércoles, 20 de mayo de 2015

UNIDAD Y FIDELIDAD


 “El Evangelio de Hoy”: Jn 17,11b-19
Lectura del santo evangelio según san Juan:


En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: "Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envíos yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Continuamos leyendo la oración de despedida de Jesús. Pide a Dios que les conceda a sus discípulos mantenerse en la unidad para combatir y resistir  las propuestas ajenas a su proyecto de amor fraterno que conduce al Reino de Dios. Jesús también fue enviado al mundo para desafiarlo. Sus discípulos deben seguir este camino sabiendo que como el Maestro sufrirán el odio del mundo. Jesús no pide que se les resguarde de esa hostilidad, sino que los proteja en medio de las adversidades, que sean consagrados y enviados al mundo, en orden a su misión, consagrados en la Palabra de Dios que es la Verdad.

Los discípulos han aceptado y guardado la palabra que Jesús les transmitió de parte de Dios, ahora los elige para la misión de transmitir esa misma palabra a otros para que todos y todas tengan vida. También nosotros, en medio de las dificultades y tropiezo debemos pedir a Jesús que nos fortalezca para poder afrontar la realidad permaneciendo unidos a él y entre nosotros con la fe y la confianza puesta en la promesa de que él está siempre con nosotros. Hagamos el esfuerzo de vivir unidos nosotros también, desde el Espíritu de Jesús.

martes, 19 de mayo de 2015

JESUS ORA POR NOSOTROS


 “El Evangelio de Hoy”: Jn 17,1-11ª
Lectura del santo evangelio según san Juan:
 
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Iniciamos la lectura de la oración de despedida que el evangelista San Juan pone en labios de Jesús. Si la semana pasada asistíamos a un discurso de despedida basado en las últimas enseñanzas y El mandamiento del amor fraterno, ahora Jesús le da gracias a Dios por los discípulos que le ha dado y pide por ellos para que se mantengan unidos y  en comunión con Él  y con el Padre. Jesús da gracias al Padre porque ha podido llevar a cabo su misión y por la fe de sus discípulos, aunque sabe que tienen mucho camino que recorrer para llegar a ser verdaderos seguidores de su evangelio.

Jesús reconoce la resistencia que han vivido sus discípulos con respecto a la práctica generalizada de su pueblo quien se ha olvidado de su Dios y actúa como si nunca hubiera tenido fe. A través de su oración dirigida a Dios Padre Jesús muestra, una vez más el amor que nos tiene y al cual estamos llamados a responder con testimonio y compromiso comunitario. Demos gracias, nosotros, a Jesús por su delicadeza al presentarnos de esa manera a Dios y rogarle por nosotros. Aprendamos a orar por nuestros hermanos y hermanas reconociendo sus aportes y pidiéndole a Dios que les fortalezca y anime.

domingo, 17 de mayo de 2015

ASCENSION DEL SEÑOR


 El Evangelio de Hoy,  Mc 16,15-20
Conclusión del santo evangelio según san Marcos:
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos." Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. Palabra del Señor.


REFLEXION

Cuando hablamos de la Ascensión del Señor, estamos diciendo que su vida sigue adelante. Ascender es visto como algo muy positivo. Todas y todos queremos ascender en la vida. La misión que Jesús nos encomienda al despedirse de nosotros es de anunciar el Evangelio a toda su creación. Eso fue lo que El hizo y es lo que nos pide que hagamos nosotros.

El evangelio debe ser puesto en el centro mismo de nuestra vida. No olvidar que es Jesús, el mismo quien nos lo sugiere. Si nos alejamos del evangelio comenzamos a anunciarnos a nosotros mismos y a fracasar. Ya ha pasado en nuestra historia eclesial. Por grandes periodos han existido el descuido de la palabra de Dios y hasta la confiscación de las Biblias a la gente prácticamente prohibiendo su lectura. Eso ha dado como resultado, una práctica eclesial fría y cumplidora pero no una Iglesia servidores de Cristo ni de su pueblo.

El Espíritu Santo nos anima en la tarea que Jesús nos deja. Si queremos ascender, siguiendo al Maestro, nunca habrá tiempo para el ocio o el aburrimiento. No olvidemos que somos creyentes y como tales estamos llamados a dar testimonio de vida y de alegría. Nuestro compromiso es el de mostrar la presencia de Jesús en nuestras comunidades, vivo, verdadero y actuando a favor de su pueblo. No nos desanimemos por las contradicciones, confiemos siempre en el Dios de la vida Y vivamos nuestra vocación cristiana poniendo en el centro el Evangelio de Jesús.





sábado, 16 de mayo de 2015

"EL PADRE LOS QUIERE, USTEDES ME QUIEREN Y CREEN"

Evangelio de hoy: Jn 16, 23b-28
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo les aseguro, si piden algo al Padre en mi nombre, se lo dará. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre; pidan, y recibirán, para que su alegría sea completa. Les he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que les hablaré del Padre claramente. Aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que yo rogaré al Padre por ustedes, pues el Padre mismo los quiere, porque ustedes me quieren y creen que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre.»
Palabra del Señor

Reflexión
Al acercarnos a la fiesta de la Ascensión, las palabras del Señor nos van introduciendo cada vez más en su relación íntima con el Padre. Relación de amor en la cual nosotros también participamos. Por eso decimos que somos hijos en el Hijo. Jesús nos conduce al Padre y nos permite profundizar en el misterio de la vida, del amor incondicional. En esa realidad nosotros también entramos en comunión por medio del Espíritu que da vida, santifica y guía a la comunidad.
Las consecuencias de participar en esa relación vital es que descubrimos una nueva vida, donde es posible el discipulado que nos da  paz, alegría,  amor desinteresado, capacidad de trabajar por la justicia, entrega amorosa. Tal como lo propone Jesús, el encuentro con su Padre es una realidad vital, una experiencia de cada día. No es el Dios para después de esta vida, o quien está más allá de las estrellas. En Jesús vivimos esa realidad de salvación en toda la complejidad de nuestras vidas.
En este momento pascual, Jesús nos da confianza, nos muestra el camino, nos estimula para seguirle y dar testimonio. Nos invita a pedir y nos enseña el modo de hacerlo. Asegura una alegría que sostiene y da sentido a los pequeños goces de la vida y nos mantiene firmes cuando hay motivos de tristeza o lejanía.

viernes, 15 de mayo de 2015

SU TRISTEZA SE CONVERTIRA EN ALEGRIA


“El Evangelio de Hoy”: Jn 16, 20-23ª
Lectura del santo evangelio según san Juan:
 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Les aseguro que llorarán y se lamentarán ustedes, mientras el mundo estará alegre; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También ustedes ahora sienten tristeza; pero volveré a verles, y se alegrará su corazón, y nadie les quitará su alegría. Ese día no me preguntarán nada." Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

Al leer estas palabras del texto evangélico de San Juan no puedo pasar por alto el hecho de que hay personas que se alegran con el mal y la muerte de otros. El sicariato o los asesinatos por encargo que cobra fuerza en nuestra sociedad, las injusticias sociales de las que somos cómplices directa o indirectamente, y el quítate tú para ponerme yo, son parte de esta realidad que por momentos produce una falsa alegría a quienes las propician. El llanto y la tristeza de los discípulos por la muerte de Jesús, contrasta con el gozo de quienes celebran fiesta equivocada al creer que la muerte ha vencido, sin darse cuenta que su alegría es la causa del dolor de la mayor parte de la humanidad. La condena y el sufrimiento de los inocentes nunca realizarán vida de nadie.


Pero la vida triunfa sobre la muerte pues Dios nos ha creado para siempre. La alegría real es aquella que se alcanza cuando en cualquier rincón del mundo brotan signos de vida, signos de amor que aman hasta las últimas consecuencias, como en la imagen de la mujer que al dar a luz siente dolor casi insoportable, pero se llena de alegría al ser consciente de la nueva vida que ha traído al mundo. Cuando observemos a personas o a grupos que producen y propagan el mal y la muerte recordemos que ellos no son los más. Muchísimos otros y otras en ese mismo momento están produciendo vida y alegría. Sumémonos a estos y con ello sigamos contribuyendo al crecimiento del Reino de Dios y el gozo de nuestros hermanos y hermanas.

miércoles, 13 de mayo de 2015

ATENTOS AL ESPÍRITU

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 16,12-15

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, les guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y les comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que les irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que toma de lo mío y se lo anunciará." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Sabemos lo limitados que somos para asimilar las enseñanzas, nos toma tiempo profundizar y encarnar lo que aceptamos. Por eso Jesús define la misión del Espíritu Santo en su comunidad como la de guiarnos hasta la verdad plena. El Espíritu, que proviene del padre y del Hijo, permitirá a los seguidores y seguidoras de Jesús, entender bien lo recibido de su Maestro y actualizar el mensaje para que responda a la realidad de cada pueblo y en cada época. Si el evangelio no se contextualiza y dialoga con la historia y la cultura de los pueblos, pierde su razón de ser. La acción del Espíritu no se realiza como por arte de magia sino por nuestra propia mediación. No nos quita la responsabilidad que tenemos de reflexionar, profundizar, buscar avanzar en nuestra respuesta al llamado de Dios. Todo este discernimiento estamos llamados a vivirlo animados por el Espíritu de la verdad.

martes, 12 de mayo de 2015

"LES CONVIENE QUE YO ME VAYA"

“El Evangelio de Hoy”: Jn 16, 5-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberles dicho esto, la tristeza les ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que les digo es la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor. En cambio, si me voy, se lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me verán; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado." Palabra del Señor.            

Reflexión

El próximo domingo celebraremos la Ascensión del Señor y por eso los textos del evangelio de estos días nos estarán anunciando la partida definitiva de Jesús hacia su Padre Dios. Esta partida no significa que Jesús abandona a su comunidad sino que se ocupará de ella desde otra dimensión: la presencia del Espíritu Santo el cual Jesús anuncia como un regalo de Dios para auxiliar y defender a los suyos. Como es natural, los discípulos se entristecen con el anuncio de la partida de Jesús pero él les invita a concentrarse en las enseñanzas recibidas y a dejarse ayudar por el Espíritu Santo para discernir todas sus acciones y tomar sus decisiones.


Según el Evangelio de Hoy, el Espíritu Santo ayudará a los discípulos de Jesús y a la sociedad a caer en la cuenta del pecado de la incredulidad, la indiferencia y la actitud de eliminar con la muerte a sus opositores. Esta realidad ha precipitado el desenlace de la vida de Jesús y la de miles de personas todavía hoy. Pero la justicia de Dios rescata de la muerte a las víctimas de las injusticias del mundo. Jesús vence el mal y la muerte mediante la resurrección. El Espíritu Santo otorga el discernimiento necesario para ver la victoria de Jesús, revelando a la comunidad la necesidad de perseverar en el anuncio del Reino de Dios sin temer a los que propician el mal.  El Espíritu Santo dotará a los cristianos y cristianas de la confianza necesaria para vivir su fe en medio de cualquier circunstancia, dando testimonio de vida y de esperanza.

lunes, 11 de mayo de 2015

EL ESPÍRITU SANTO NOS PERMITE DAR TESTIMONIO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 15, 26-16,4a

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también ustedes darán testimonio, porque desde el principio están conmigo. Les he hablado de esto, para que no tambaleen. Les excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que les dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo se lo había dicho." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús nos conoce bien. Sabe que solos no avanzaremos gran cosa en su seguimiento. Por eso nos regala el Espíritu Santo, que es la presencia de Dios en nuestra vida pero de manera invisible, en nuestro interior. Si queremos disfrutar de su fuerza, tendremos que dejarnos conducir por él, acoger con alegría sus dones e inspiraciones. Es precisamente esa la única manera de dar testimonio como Jesús, hasta dar la vida por amor. Es el Espíritu Santo quien conduce el testimonio de amor de Jesús. Ese mismo Espíritu guiara el testimonio de sus discípulos para poder continuar la misión de Jesús. Dejarse llenar del Espíritu es la clave para resistir las dificultades y atravesar los momentos de mayores problemas.

Cuando no sintonizamos con el Espíritu, cuando no somos capaces de vivir el mandamiento del amor fraterno, al estilo de Jesús; entonces ante cualquier dificultad soltamos nuestra fe en banda y comenzamos a mentir y a reaccionar de todas maneras menos como seguidores de Jesús. Eso es la falta de testimonio. Sin testimonio, todo lo que hagamos carecerá de credibilidad. El testimonio del amor es lo único que permitirá a las comunidades sostenerse en los tiempos de crisis.

Nuestro defensor, el Espíritu Santo no nos obliga, nos inspira, nos recuerda la verdad y la presencia perpetua de Jesús en nuestra vida. No olvidemos que Jesús vino para que tengamos vida en abundancia. Demos gracias a Dios por su amor y aceptemos el Espíritu Santo como el gran regalo de Dios. 

domingo, 10 de mayo de 2015

EL MANDAMIENTO DEFINITIVO

“El Evangelio de Hoy”: Jn 15, 9-17

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como el Padre me ha amado, así les he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo les he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo le mando. Ya no les llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes les llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien les he elegido y les he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé.. Esto les mando: que se amen unos a otros."  Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de Hoy invita a la comunidad cristiana a vivir en comunión plena de amor y servicio. Es una enseñanza de la que no podemos salirnos si queremos producir los frutos del Espíritu. La Iglesia solo será cristiana si cuida este último mandamiento del amor fraterno que Jesús le dejo.

Lo que Jesús revela sobre la naturaleza de la relación entre Él y sus discípulos, es que es una relación interpersonal de amistad: “Ya no les llamo siervos sino amigos”. Se trata de una nueva revelación, sobre los lazos que unen a Jesús con Dios al que Él llama Padre y con sus discípulos. Esta revelación constituye una cadena de amor: El Padre ama a su Hijo y el Hijo ama al Padre como Él es amado por el Padre. De igual manera Jesús ama a sus discípulos como el Padre lo ama a Él y  pide a sus discípulos que se amen entre ellos con este mismo amor. Así podrán dar frutos y sentir fuerza para afrontar todo tipo de situaciones.

El Señor nos comunica su amor infinito recibido de Dios capaz de transformar las relaciones humanas, liberándolas del poder de dominio y ubicándolas en el ámbito del servicio y del cuidado mutuo; por tal razón Jesús no ve a sus discípulos como siervos, sino como verdaderos hermanos, hijos de un mismo Padre que los llama a construir un mundo donde la justicia, la misericordia y la paz son los principios de comportamiento y de vida. La práctica del amor, concretizada en la solidaridad, en la defensa de los Derechos Humanos y en la escucha atenta de la Palabra, es el distintivo de los Siguen a Jesús como discípulos y discípulas de hoy. Que la alegría de Jesús plenifique la nuestra.