EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

martes, 31 de marzo de 2015

Martes Santo: Uno de ustedes me va a entregar

“El Evangelio de Hoy”: Jn 13, 21-33. 36-38.

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecha. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?
Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).
Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio del Martes Santo sigue llamándonos a profundizar en el conocimiento del misterio de la vida, de la muerte y de la resurrección de Jesús. Jesús no busca provocar lastima en sus discípulos, no quiere que le tengan pena. Él continúa formando a sus seguidores en la toma de conciencia de su realidad humana y del proceso de crecimiento al que tienen que hacer frente para poder ser fieles a la voluntad de Dios. Para el evangelista Juan, la Pascua es para Jesús, la hora de su glorificación y la glorificación de su padre: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él”. Jesús desea consumar la voluntad de Dios y pareciera apresurar ahora los acontecimientos: “Lo que tienes que hacer, hazlo pronto”, disipando cualquier duda sobre la firmeza de su decisión. La determinación de Jesús contrasta con la de sus discípulos: uno lo traicionará, otro lo negará tres veces en minutos.


No olvidemos que cuando la Biblia nos habla de Judas, nos está planteando la realidad del conjunto de sus seguidores. Y lo mismo pasa con Pedro y su fanfarronería. Todos tendrán que vencer sus propios miedos y temores como preparación para seguir a Jesús en los mismos términos que él se los plantea. ¿Cómo traicionamos y negamos a Jesús hoy? ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de nuestro seguimiento de Jesús? Avancemos con Jesús hacia su pasión y su muerte para triunfar con él en la resurrección.

lunes, 30 de marzo de 2015

SILENCIO Y PAZ

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 12, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? (Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando)
Entonces Jesús dijo: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tienen con ustedes, pero a mí no siempre me tienen.
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Los textos de la liturgia nos hablan del sufrimiento de Jesús. Jesús se detiene, como de costumbre, en Betania para compartir con sus amigas Marta y María y su hermano lázaro a quien había reanimado después de haber sido enterrado. Sus amigos aprovechan para ofrecer una fiesta en su honor en presencia de mucha gente curiosa y contenta de ver a Lázaro devuelto a la vida. Pero siempre aparece alguien que desentona con el ambiente de alegría y que siembra la duda y la sospecha.

Jesús no ignora a Judas ni lo juzga o condena por su actitud, más bien Jesús revela como un mensaje profético el gesto de María. Lo que hace María con Jesús está fuera de toda lógica económica. Es un acto de delicadeza y de agradecimiento por la amistad de Jesús. Al derramar el caro perfume sobre los pies de Jesús, María responde con locura ante el loco amor de Dios capaz de entregar su propio hijo a la humanidad. Al iniciar la Semana Santa somos invitados a entrar en comunión de vida con Jesús y a ir más allá de las lógicas puramente humanas para comprender la acción de Dios a favor nuestro. Dejemos que Dios nos hable al corazón y avancemos.

domingo, 29 de marzo de 2015

Novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón (Cuarto día)

Motivación :

Seguimos rezaando esta novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, (abogada de las causas difíciles y desesperadas) orando por las personas que atraviezan dificultades personales o familiares. Pidamos la solución de los problemas de quienes se sienten impotentes. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dios nos libre de todo mal. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s : « No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo » Mt 28, 20.

Iniciemos consagrándonos al Corazón de Jesús :
Te saludamos admirable corazón de Jesús, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo entregamos y consagramos. Recíbelo y poseelo entero. Purifícalo, ilumínalo y santifícalo, afín de que vivas y reines en él perpetuamente, amén.

Cuarto día de la novena : TE GLORIFICó CON ÉL, ESCUCHAN­DO CON AGRADO TUS PLEGARIAS.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en Pas­cua tu fidelidad ha sido premiada. La oscuridad de la noche del Calvario abre paso a la luz del día de la Pascua. Así como fuiste asociada al Cristo sufriente, estás unida a El en la alegría y en la gloria. 

En verdad, Jesús resucitado quiere comunicar a toda la humanidad lo que poseerá en adelante: una vida gloriosa, pues "aquél que resucitó a Je­sús de entre los muertos dará también la vida a nuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en nosotros" (Rom. 8, 11). 
Pero, en todo caso, Madre, el Señor no esperó la resurrección final. Por amor transfiguró ya todo tu cuerpo y alma, en su luz y en su vida!         

Tu gloriosa asunción es al mismo tiempo un don de Dios y el fruto de tu fidelidad al respon­der a su amor; para todos nosotros, para el pue­blo de Dios en marcha, tu asunción es también un maravilloso signo de esperanza. 

Si compartes ahora la gloria de tu Hijo, si estás junto a El, para siempre, con tu cuerpo glorifica­do y tu alma maternal, ¿no será para que al mismo tiempo estés más cerca de nosotros? ¿No eres para siempre nuestra Madre? 

Tú que nos amas, tú que estás tan íntimamen­te unida a Jesús, nuestro Único Mediador, inter­cede por nosotros! Que, como acogió tu oración en Caná, atienda ahora las peticiones que tú le presentes en nuestro nombre. (Silencio), Ahora presentamos a Dios nuestras necesidades mas importantes para que Dios nos permita salir adelante con su ayuda y protección.   

Madre de la Iglesia, Madre de todos los hom­bres, habla por nosotros y de nosotros al Cora­zón de tu Hijo resucitado. Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN  

ACUÉRDATE, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que Dios hizo en ti. Te escogió como Madre de su Hijo, a quien seguiste hasta la cruz. Te glorificó con El, escuchando con agrado tus plegarias por todos los hombres.        

Con más confianza en el amor del Señor y en tu intercesión, venimos contigo a las fuentes de su corazón, de donde brotan para la vida del mundo la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación ...      

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tú conoces nuestras necesidades: habla al Señor por nosotros y por todos los hombres. Ayúdanos a vivir en su amor; para eso, alcánzanos las gracias que le pedimos y las que nos son necesarias, Tu petición de Madre es poderosa: que Dios responda a nuestra esperanza,
Amén.          
NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN, RUEGA POR NOSOTROS


Para terminar recemos un Padre Nuestro y una ave Maria y luego pidamos la bendición de Dios : Que el Dios de la Vida nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 28 de marzo de 2015

Novenas a Nuestra Señora del Sagrado Corazón (Tercer día)

Motivación :

Seguimos rezaando esta novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, (abogada de las causas difíciles y desesperadas) orando por las personas que atraviezan dificultades personales o familiares. La oración no es magia, expresa nuestra confianza en Dios y constituye un diálogo reposado con Dios. Pidamos la solución de los problemas de quienes se sienten impotentes. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dio nos escuche y nos fortalezca para que vivamos todos los momentos de nuestra existencia confiando en el infinito amor que Dios nos tiene y creyendo en él. Que Dios nos libre de todo mal.

Cada día publicaré las oraciones a meditar. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s : « No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo » Mt 28, 20.

Iniciemos consagrándonos al Corazón de Jesús :
Te saludamos admirable corazón de Jesús, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo entregamos y consagramos. Recíbelo y poseelo entero. Purifícalo, ilumínalo y santifícalo, afín de que vivas y reines en él perpetuamente, amén.

Tercer día de la novena : A QUIEN SEGUISTE HASTA LA CRUZ. 

"De pie, junto a la cruz de Jesús, estaba su Madre". 
Nuestra Señora del Sagrado Corazón, esta cor­ta frase evangélica nos revela el extraordinario misterio de amor que te unía a tu Hijo.
Por amor fuiste fiel hasta el final, Tú quisiste seguir a Jesús por el camino del Calvario, para estar junto a El mientras, clavado sobre la cruz, ofrecía su vida para salvación del mundo.        
¿Quién podría expresar las angustias de tu co­razón maternal en aquel momento trágico? Sin embargo, cuando todo parecía derrumbarse a tu alrededor, permaneciste de pie. Madre Admira­ble, en ti el amor es más fuerte que la muerte: en la noche de la prueba tu amor no vaciló. Ante el corazón herido de tu Hijo te conviertes plena­mente en "Nuestra Señora del Sagrado Corazón".      
Fue también por amor que Dios quiso tu pre­sencia al pie de la cruz. Al escogerte como Madre, te invitó igualmente a participar en su obra de salvación. Es verdad que Cristo es e] único Salva­dor y Mediador, y sólo El reconcilia al hombre con Dios.    
Acaso, ¿no convenía que, en la nueva crea­ción, la Nueva Eva estuviera presente al pie del árbol de la vida, asociada al Nuevo Adán, entre­gando con El, al Pueblo de la Nueva Alianza, los frutos de la gracia y del perdón?        
El Señor te escogió para que desempeñaras este papel único y, por eso, en ese momento so­lemne, te señaló como la mujer por excelencia, la Madre de todos los vivientes: "Mujer, he ahí a tu Hijo... ".  
Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Cora­zón, que te convertiste en Madre Nuestra al pie de la Cruz! No te alejes de nosotros cuando su­frimos, Ayúdanos a mantener la confianza pase lo que pase. Ayúdanos a mantenernos fuertes y animados en la prueba para que aprendamos co­mo tú a "completar en nosotros lo que falta a la Pasión de Cristo, en pro de su Cuerpo que es la Iglesia" (Col, 1, 25).
Amén.

ORACIÓN
A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN           

ACUÉRDATE, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que Dios hizo en ti. Te escogió como Madre de su Hijo, a quien seguiste hasta la cruz. Te glorificó con El, escuchando con agrado tus plegarias por todos los hombres.        

Con más confianza en el amor del Señor y en tu intercesión, venimos contigo a las fuentes de su corazón, de donde brotan para la vida del mundo la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación ...      

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tú conoces nuestras necesidades: habla al Señor por nosotros y por todos los hombres. Ayúdanos a vivir en su amor; para eso, alcánzanos las gracias que le pedimos y las que nos son necesarias, Tu petición de Madre es poderosa: que Dios responda a nuestra esperanza,
Amén.          
NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN, RUEGA POR NOSOTROS


Para terminar recemos un Padre Nuestro y una ave María y luego pidamos la bendición de Dios : Que el Dios de la Vida nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

"AL VER LO QUE HABÍA HECHO, MUCHOS CREYERON EN ÉL"

El Evangelio de hoy: Jn 11,45-47
Lectura del santo evangelio según san Juan:
En aquél tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. 
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.» 
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.» 
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse.
Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué les parece? ¿No vendrá a la fiesta?» 
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.
Palabra del Señor

Reflexión
El marco de referencia del texto evangélico de Juan es Betania, donde Jesús encuentra a Marta y María acongojadas por la muerte de su hermano Lázaro, a quien el Señor vuelve a la vida. Ese mismo acontecimiento indica las posturas encontradas ante Jesús, quien es aceptado y rechazado. La oposición creciente a su persona y su mensaje amenazan su vida. El significado de la muerte del Señor por amor y fidelidad está desarrollado en estos días últimos de la cuaresma.

Hemos hecho un recorrido casi de cuarenta días, que darán paso al Triduo Pascual el jueves santo. La vida, pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo es un acontecimiento que permanece no solo en la memoria de sus seguidores, sino también en la realidad del mundo, marcado por los binomios pecado-gracia, muerte-vida, fracaso-triunfo. 

Los acontecimientos de vida que generará la entrega del Señor por amor obliga a tomar partido, porque el hecho narrado toca la realidad de nuestro mundo actual, con sus marcas de pecado, muerte y fracaso. Un mundo ansioso de vida, gracia y plenitud. Desde el proyecto de Jesús, al que se oponen los poderes de este mundo, corresponde a sus seguidores continuar la obra que él ha comenzado. No hay vuelta atrás. Ya no podemos seguir rezando y esperando para que el Señor cambie las cosas. 

Nos corresponde creer en él y trabajar con paciencia y perseverancia en nuestra realidad, considerando que si todavía hay muchos que deben ser bajados de la cruz, deben haber más que estén dispuestos a asumir la causa de Jesús, que es la causa de la vida, de la fraternidad, de la entrega generosa para reconstruir este mundo roto.

viernes, 27 de marzo de 2015

ESCUCHEMOS A JESUS

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 10,31-42

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: "Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?" Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios." Jesús les replicó: "¿No está escrito en su ley: "Yo les digo: Son dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿dicen ustedes que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en el Padre."
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad." Y muchos creyeron en él allí. Palabra del Señor.


Reflexión

Hoy nos toca a nosotros descubrir las señales que nos indican la presencia de Dios en el mundo, sanando y salvando a su pueblo. Es nuestra misión, también el mostrar estas señales a través nuestra acogida a su palabra que nos reenvía a servirle a nuestros hermanos y hermanas más necesitados y necesitadas. No es una misión fácil ni espontanea, hay que decidirse a seguir a Jesús de manera consciente y abierta. Jesús se da cuenta de que sus conciudadanos viven la experiencia de fe como una realidad inmanente, individual, sin compromiso histórico. Jesús mueve el piso de la gente, pero la gente siente rabia contra él. Por eso no encuentran otra salida que apedrearlo y acabar con su vida. Eso es propio de quienes se encierran en sí mismos y no  escuchan a los demás y a Dios.


De ahí el llamado de Jesús a la conversión, al reconocimiento del amor y la fidelidad al Dios vivo. Vivir en fidelidad a Dios es colocarse en contravía del mundo y, muchas veces, de la propia religión. La Cuaresma, al ser un tiempo de encuentro con Dios y de revisión profunda, nos exige nuevas actitudes en el creer, en el vivir y en el compromiso por la transformación del mundo y de la propia Iglesia. No desperdiciemos esta Cuaresma, como tantas que anteriormente hemos vivido sin pena ni gloria. Dejémonos  llenar por el Espíritu para poder atravesar las tentaciones de la realidad actual sin caer en la comodidad y la idolatría de lo fácil.

jueves, 26 de marzo de 2015

Novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Segundo día

Novenas a Nuestra Señora del Sagrado Corazón (segundo día)

Motivación :

Seguimos rezando esta novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, (abogada de las causas difíciles y desesperadas) orando por las personas que atraviezan dificultades personales o familiares. La oración no es magia, expresa nuestra confianza en Dios y constituye un diálogo reposado con Dios. Pidamos la solución de los problemas de quienes se sienten impotentes. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dio nos escuche y nos fortalezca para que vivamos todos los momentos de nuestra existencia confiando en el infinito amor que Dios nos tiene y creyendo en él. Que Dios nos libre de todo mal.
Cada día publicaré las oraciones a meditar. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s : « No tengan miedo, sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo » Mt 28, 20.

Iniciemos consagrándonos al Corazón de Jesús :
Te saludamos admirable corazón de Jesús, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos, te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo entregamos y consagramos. Recíbelo y poseelo entero. Purifícalo, ilumínalo y santifícalo, afín de que vivas y reines en él perpetuamente, amén.

Segundo día de la novena : EL TE ESCOGIÓ COMO MADRE DE  SU HIJO...

Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Cora­zón, de las maravillas que el Señor hizo en ti, a fin de preparar tu corazón para acoger al Hijo de Dios. El Padre te amó desde siempre y te escogió entre todas las mujeres.
Este amor privilegiado de Dios te fue revelado el día de la Anunciación. Acuérdate de ese ins­tante cuando el Ángel Gabriel llegó en nombre del Altísimo para solicitar tu participación en la obra de la Salvación!
Con él volvemos a decirte: "alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Humilde esclava del Señor, tú aceptaste que todo se hiciera en ti según su Palabra y en tu seno el Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros! ...
Oh Nuestra Señora, con toda la Iglesia te acla­mamos como Madre de Dios, pues el Hijo Eterno del Padre quiso nacer de ti, quiso que su corazón de hombre fuera carne de tu carne ...
Este corazón del Mejor de entre todos los hom­bres, Cristo, lo sentiste vivir y palpitar contra tu propio corazón. Fuiste la primera en saber cuán grande es el amor de Dios manifestado en Jesucristo y, a pesar de todo, caminaste como noso­tros en la oscuridad de la fe.
Acuérdate, Nuestra Señora del Sagrado Cora­zón, de los lazos maternales que te unen al cora­zón de tu Hijo! Intercede por nosotros (Silencio. En nuestro interior le hacemos una peticion especial y confiamos en su amor). Prepara nuestro corazón para acoger su Amor y concédenos vivir como tú en la confiada aceptación de su Voluntad. Amén.


ORACIÓN
A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN           

ACUÉRDATE, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que Dios hizo en ti. Te escogió como Madre de su Hijo, a quien seguiste hasta la cruz. Te glorificó con El, escuchando con agrado tus plegarias por todos los hombres.        

Con más confianza en el amor del Señor y en tu intercesión, venimos contigo a las fuentes de su corazón, de donde brotan para la vida del mundo la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación ...      

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tú conoces nuestras necesidades: habla al Señor por nosotros y por todos los hombres. Ayúdanos a vivir en su amor; para eso, alcánzanos las gracias que le pedimos y las que nos son necesarias, Tu petición de Madre es poderosa: que Dios responda a nuestra esperanza, Amén.          
NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN, RUEGA POR NOSOTROS


Para terminar recemos un Padre Nuestro y una ave Maria y luego pidamos la bendición de Dios : Que el Dios de la Vida nos bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

LA PALABRA DE JESÚS Y LA VIDA ETERNA

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 8,51-59

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "les aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre." Los judíos le dijeron: "Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?"
Jesús contestó: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes dicen: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y si dijera: "No lo conozco" sería, como ustedes, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría." Los judíos le dijeron: "No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo: "Les aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo." Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Las discusiones que San Juan nos ofrece en su Evangelio, casi llegando la Semana Santa, vemos cada vez con más profundidad el misterio de Jesús en su doble relación con Dios y con la gente. Nos deja ver también la creciente oposición de los judíos frente a su manera de hablar de Dios y de actuar en su nombre. En el Evangelio de Hoy encontramos dos enseñanzas importantes: El poder dador de vida de  su palabra y la revelación de la divinidad de Jesús. Guardar la palabra de Jesús, no sólo es garantía de permanecer en él y en el Padre, sino también de vida eterna: “Les aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre”. La muerte, como experiencia humana, es inevitable, pero con Jesús ya no es definitiva. Él ha abierto para todos un horizonte nuevo de esperanza que nos da valor para las luchas del tiempo presente. Escuchar su palabra y vivirla fielmente teniendo como referencia a Jesús mismo.


Fijémonos bien que Jesús no describe la vida después de la muerte, nos invita a creer y a esperar esta vida nueva que Dios prepara para nosotros. La segunda enseñanza que encontramos en este evangelio es la revelación de la divinidad de Jesús. Los judíos le preguntan, ¿Quién pretende tú ser? Y Jesús responde, “es el Padre quien me glorifica” porque yo le conozco y soy fiel a su palabra. Jesús realiza la voluntad del Padre, quien es el que glorifica al Hijo, dando cumplimiento en él a sus promesas. Danos la gracia, Señor, de entrar en la relación de amor que se da en Dios. Auméntanos la fe para poder ser fieles a tu Palabra viviendo la fraternidad y la justicia.

miércoles, 25 de marzo de 2015

ANUNCIO DE VIDA

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos hoy la fiesta de la Anunciación del Señor. Nueve meses antes de la fiesta de la Navidad, la Iglesia sitúa esta anunciación para hacer posible el proceso de gestación humana antes del nacimiento. Los anuncios de parte de Dios son Buena Noticia para la humanidad. Si nos fijamos bien, Dios nunca anuncia el castigo o la muerte, él y sus mensajeros anuncian el bien, la vida, el cumplimiento de su promesa de salvación. Lo contrario viene si nos hacemos sordos y ciegos frente a su anuncio. El anuncio de Dios es para la alegría, para la realización humana, por eso el ángel comienza su anuncio diciendo “alégrate” María. El gozo es una nota propia del cumplimiento de la promesa de Dios. La presencia de Dios alegra y produce vida y esperanza.


La fe es el don que inaugura el diálogo; el Señor confía en María y esto, a su vez, hace que María ponga su confianza en Él. No hay por qué temer, la aceptación por parte de María es una respuesta de fe al llamado que Dios le hace a colaborar con misión salvadora de Dios. La fe de María y su generosa respuesta a la llamada de Dios la capacita para servirle a la humanidad entera. Su diálogo con el Ángel nos habla de la libertad de la persona humana frente a Dios y a los demás. Los humanos no nos limitamos a escuchar y ejecutar, también nos cuestionamos y tratamos de encontrarle un sentido a las situaciones que nos llegan en la vida. ¿Qué nos pide Dios a nosotros hoy? ¿Cuál puede ser nuestro aporte a favor de la salvación? No nos guardemos para nosotros mismos, abramos nuestro ser a Dios para que con su fuerza haga posible la vida y la alegría en medio de nuestras debilidades. 

lunes, 23 de marzo de 2015

JUSTICIA GENERADORA DE VIDA

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 8,1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?" Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra." E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno, Señor." Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús no condena, ni a la mujer ni a quienes la acusan. Su actitud frente a ellos y ella no busca la complicidad ni el consuelo mutuo frente a la realidad generalizada. Jesús ofrece el camino de la conversión, del cambio de vida. Jesús no puede apoyar un comportamiento social injusto que condena a las debilitadas mujeres mientras que sus sínicos verdugos campean y dominan todos los escenarios de su desigual sociedad. La justicia de Dios es justicia para la vida, no para la muerte. En el horizonte de su justicia está la redención, el perdón de los pecados. En ese sentido, la muerte del pecador cierra la puerta a cualquier posibilidad de enderezar su rumbo.


No hay perdón sin amor. La reconciliación no es el resultado de la humillación del pecador, sino el encuentro de dos personas. La misericordia de Dios no nos exime de la necesidad de la conversión: “Anda, y en adelante no peques más”. Si Dios actuara condenando al pecador, cuál sería nuestra suerte. La reacción de Jesús frente a la acusada de adulterio revela su delicadeza y ternura, su capacidad para creer en el otro y la otra y su confianza en la restauración de las personas. Hoy es el día para aprender de Jesús, para vivir la misericordia y el perdón como hermanos y hermanas que somos. Construyamos una sociedad justa. Al modo de la justicia de Dios. 

viernes, 20 de marzo de 2015

¿CONOCEMOS A JESÚS?

 “El Evangelio de Hoy: Jn 7,1-2.10.25-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es éste el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene." Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: "A mí me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése ustedes no lo conocen; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado." Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Le sucedió a Jesús lo que a muchos nos pasa hoy. Pretendemos conocer las personas, pero casi siempre sólo disponemos de algunas informaciones superficiales. No es nada fácil conocer a una persona, para eso hay que entrar en un proceso cercano de encuentro y convivencia. No es lo mismo que conocer una máquina y su composición. Jesús sufrió el acecho constante de sus detractores. Los prejuicios respecto de sus orígenes y lo que esperaban del Mesías, no les permitieron reconocer en él al Salvador, aunque dudaban.


A Jesús no se le puede conocer desde fuera. Tenemos que dejarnos acompañar por él para vivir un encuentro personal que nos haga conocernos a nosotros mismos y encontrar el sentido trascendente de nuestra existencia. Vivimos demasiado inmersos en nuestra cotidianidad, nuestro universo y nuestras preocupaciones primarias no siempre están en comunión vital con el Evangelio y el Reino que él anuncia e inaugura. Así que sigamos avanzando en el conocimiento de Jesús, para ello dejémonos ayudar por su Espíritu Santo hasta que nos haga conocer a Dios como Padre bueno y vivamos una experiencia profunda del amor que Dios nos tiene.