EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 31 de octubre de 2014

JESÚS, TOCANDO AL ENFERMO, LO CURÓ




 “El Evangelio de Hoy”: Lc 14, 1-6

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: "¿Es lícito curar los sábados, o no?" Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: "Si a uno de ustedes se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?" Y se quedaron sin respuesta. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En el contexto de una comida a la que ha sido invitado, Jesús aprovecha para mostrar otro signo de salvación. La importancia de esta curación radica en que Jesús la realiza un sábado en casa de un fariseo, para acentuar la urgencia de atender, de servir, de liberar a quienes sufren y viven situaciones difíciles. Una norma religiosa no puede aplazar la posibilidad de que una persona encuentre paz, salud y salvación. Las religiones existen para ayudar a las personas a encontrar su felicidad y su salvación y no para impedirlo. Siempre será permitido hacerle el bien a una persona necesitada. Jesús actúa a favor del hombre enfermo para enseñarnos a ser atentos con los que nos necesitan. La indiferencia, la insensibilidad humana y la despreocupación deben ser combatidas para poder llegar a una práctica de fe que responda a la voluntad de Dios. Como Jesús, esforcémonos por hacer presente en nuestros ambientes un clima de fraternidad capaz de movernos al bien sin demoras ni requisitos previos. Jesús será siempre nuestra inspiración. 

jueves, 30 de octubre de 2014

SEGUIR ADELANTE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 31-35

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: "Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte." Él contestó: "Vayan a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios: pasado mañana llego a mi término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no han querido. Su casa se les quedará vacía. Les digo que no me volverán a ver hasta el día que exclamen: "Bendito el que viene en nombre del Señor." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús nos sigue mostrando su humanidad y su determinación de vivir conscientemente  su misión hasta las últimas consecuencias. A veces dejamos las cosas como están para evitar confrontaciones y conflictos pero Jesús nos muestra que no siempre es saludable seguirles la corriente a los demás, sobre todo, cuando la realidad nos muestra la necesidad de cambios urgentes. Hay que combatir todo aquello que se opone a la justicia, a la fraternidad y la solidaridad. Por eso Jesús sigue adelante anunciando y denunciando con amor y entrega. Sin ganas de guerras ni de pleitos hay que llamar al pan, pan y al vino, vino. Sabemos que Jesús nombró públicamente a los hipócritas y hoy al zorro Herodes. Denunció a los que se servían de la religión para dominar a los otros o pervertir el proyecto de Dios. El enviado de Dios, Jesús, muestra su amor y ternura defendiendo los más necesitados y llamando a compartir la vida. Jesús nos trasmite el gusto por la verdad y la justicia como elementos esenciales en la construcción del Reino de Dios. Nos enseña el ardor del anuncio de la Buena Noticia y una fe a toda prueba. Sintámonos llenos del Espíritu Santo y continuemos nuestro proceso de respuesta a la llamada de Dios en nuestra vida.

miércoles, 29 de octubre de 2014

LA PUERTA DIFÍCIL

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 22-30

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" Jesús les dijo: "Esfuércense en entrar por la puerta estrecha. Les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, les quedarán fuera y llamarán a la puerta diciendo: "Señor ábrenos" y él les replicará: "No sé quiénes son" Entonces comenzarán a decir: "Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas". Pero él les replicará: "No sé quiénes son. Aléjense de mí, malvados". Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y ustedes se vean echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Miren: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos". Palabra del Señor

REFLEXIÓN

Jesús utiliza constantemente el signo de la puerta para enseñarnos sobre el discernimiento y la decisión. La puerta puede ser ancha y grandiosa o angosta y difícil. El seguidor de Jesús tiene el desafío de entrar por la puerta difícil, la puerta de la gente que cuenta únicamente con el amor de Dios para hacer realidad su voluntad. Debe decidir de qué se debe despojar para entrar por esa puerta, ya que el exceso de equipaje o la misma cabalgadura impedirían el acceso. Como cristianos, debemos discernir las realidades que nos impiden acceder a la propuesta de Jesús. El exceso de exigencias de la cultura social dominante puede representar un gran estorbo. Las ambiciones de poder, de riqueza o de prestigio pueden convertirse en camellos enormes que nos coloquen fuera de onda y nos impidan entrar por la puerta de la gente sencilla. La cuestión no es si serán muchos o pocos los que se salven, el asunto es hacer el esfuerzo que nos pide Jesús como respuesta al amor que Dios nos tiene. Jesús nos abre el Reino a todos y todas ¿Cuál es nuestro esfuerzo para vivir la propuesta de Jesús. 

martes, 28 de octubre de 2014

SANTOS SIMÓN Y JUDAS

“El Evangelio de Hoy”: Lc 6, 12-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

En la fiesta de los santos San Simón y san Judas, el evangelio Lucas presenta un resumen apretado de las actividades de Jesús. Jesús ora en todo momento: frente a las crisis y dificultades, en momentos de soledad, en momentos de alegría y discernimiento de la voluntad de Dios, en momentos de intervenir ante la gente, antes de elegir a sus discípulos y discípulas. Es en la oración que Jesús nutre su sensibilidad a favor de los necesitados que buscan mejoría. Jesús no es un improvisador, está en constante comunicación con su Padre Dios.  Los discípulos guardan con alegría la capacidad de Jesús de atender las multitudes, de ayudar los enfermos a recuperar la salud, la libertad y la dignidad. Con su manera de encontrar y tratar a la gente, Jesús forma a los discípulos escogidos para seguir su misión de anunciar la presencia de Dios cumpliendo su promesa de salvar a su pueblo. Por eso, nosotros que seguimos los pasos de Jesús hoy, somos llamados a vivir las mismas acciones que Jesús vivió a favor de nuestros hermanos y hermanas más necesitados. Dejémonos ayudar por la oración y confiemos en la Compañía del Espíritu de Jesús que nos mueve en el seguimiento de su misión liberadora.

lunes, 27 de octubre de 2014

HACER SIEMBRE EL BIEN

“El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 10-17

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: "Seis días tienen para trabajar: vengan esos días a que les curen, y no los sábados". Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: "Hipócritas: cualquiera de ustedes, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a está, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?". A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía. Palabra del Señor

REFLEXIÓN

El Evangelio de hoy nos recuerda la  máxima de obrar el bien en todo tiempo y lugar, identificando las acciones buenas con la misma obra de Dios realizada en la creación. Obrar el bien sin reparo de preceptos religiosos, sociales o culturales es sinónimo de realizar la voluntad de Dios, experimentado como Padre Misericordioso. A esta manera de pensar de Jesús se oponen sus adversarios, que le recuerdan los preceptos sabáticos, considerados como la máxima expresión de religiosidad. Jesús les responde reivindicando la legitimidad de su acción al hacer prevalecer la obra de Dios por encima de consideraciones religiosas.

¿Y nosotros hoy, Cuál es nuestra posición? La comunidad cristiana tiene hoy el reto de reivindicar esa misma intencionalidad de Jesús al poner el bien común y el bien de la humanidad en general por encima de intereses individualistas o de élites de poder. Somos llamados a vivir lo que creemos y así colaborar con el crecimiento del Reino de  Dios.

domingo, 26 de octubre de 2014

AMAR A DIOS Y AMAR AL PRÓJIMO

“El Evangelio de Hoy”: Mt 22,34-40

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" Él le dijo: ""Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de hoy contiene lo esencial del mensaje cristiano de acuerdo a San Mateo. El amor a Dios y el amor al prójimo son dos dimensiones fundamentales. Hay quienes enfatizan el amor de Dios de una manera que hace aparecer la relación con el prójimo como algo secundario que se agrega a lo realmente importante. Por otro lado, algunos sugieren que el ser cristiano se manifiesta en forma más o menos exclusiva en el compromiso y la solidaridad con los demás. Esto es muy importante. Pero se corre el peligro de que la oración, la celebración, la lectura y meditación de la Palabra de Dios, pierdan su plena significación y disminuyan sus alcances. Por eso, si queremos quedarnos con uno solo de estos amores, perdemos los dos. Quienes pretenden buscar a Dios desinteresándose de su prójimo, no encontrarán al Dios que nos revela La Biblia. Somos llamados a creer en el amor de Dios y a concretizar la vivencia del amor sirviendo a nuestros hermanos y hermanas.  

sábado, 25 de octubre de 2014

DIOS NOS CUIDA PARA QUE PRODUZCAMOS

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 1-9

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquella ocasión se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: "¿Piensan que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque acabaron así? Les digo que no; y, si no se convierten, todos perecerán lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les digo que no. Y, si no se convierten todos perecerán de la misma manera".
Y les dijo esta parábola: "Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás". Palabra del Señor.

Reflexión


Jesús se sirve episodios históricos que desconocemos para subrayar un punto muy importante de su mensaje: no hay relación entre el pecado y las desgracias que puedan ocurrir ya sea por mano humana o por accidente. Con esta afirmación Jesús va contra una idea muy presente en su tiempo y que hasta se ha colado hasta nosotros, según la cual, enfermedades, infortunios, pobrezas, son consecuencias de los pecados cometidos por quien sufre esas situaciones. Todavía hoy quedan rezagos de esa mentalidad por lo que los pobres y los enfermos, muchas veces añaden el sentimiento de culpa a sus duras condiciones de vida. Jesús nos libera de esa concepción equivocada del Dios del amor y de la vida que no nos dejan buscar las verdaderas causas de los males y remitirlas  a una especie de fatalidad que nos hunde en la pasividad estéril. Según esta parábola, pecar es no dar frutos. Además, con paciencia y dedicación Dios espera nuestras obras. Es un Dios de amor y nos de castigo. Sigamos tratando de producir los buenos frutos esperados, dejémonos acompañar por Jesús y él encontrará la manera de salvarnos.

viernes, 24 de octubre de 2014

ACUERDOS QUE SALVAN

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 54-59

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo decía Jesús a la gente: "Cuando ven subir una nube por el poniente, dicen enseguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede. Cuando sopla el sur dicen: "Va a hacer bochorno", y lo hace. ¡Hipócritas!: si saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no saben juzgar ustedes mismos lo que se debe hacer?  Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él mientras van de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo". Palabra del Señor.

Reflexión

¿Qué nos está revelando Dios en nuestro tiempo, en el presente? Lo que acontece hoy, la realidad que vivimos, ¿A qué  nos invita de parte de Dios? Leer los signos de los tiempos es saber discernir cómo nos habla Dios hoy. Interpretar los signos de los tiempos es actuar con sabiduría, descubrir la presencia de Dios presente en medio de nuestro pueblo en su dura tarea de avanzar hacia  la realización del proyecto de Dios que es su Reino. ¿Dónde y cómo está Dios hoy? Qué nos está diciendo?  Somos invitados a utilizar nuestra sabiduría, nuestros conocimientos para vivir la fraternidad, para inventar maneras de reconciliación, de arreglos de problemas, para solucionar dificultades, asumiendo las responsabilidades y consecuencias de nuestros actos.


Nuestra sociedad y nosotros en ella contabilizamos los avances de las ciencias y disfrutamos, hasta donde podemos, de la tecnología y de los grandes y pequeños descubrimientos que hacen que la vida sea más confortable. Sin embargo, ¿hasta dónde nos esforzamos para erradicar los grandes males que aportan dolor y sufrimientos a un porcentaje escandaloso entre los habitantes de nuestro mundo?  Las naciones que protagonizan la conducción del mundo y sus instituciones han dedicado millones y millones de recursos a la ciencia, a la exploración del espacio y ha logra inmensos avances en búsquedas. Eso está muy bien, para eso nos ha dotado Dios de inteligencia y de sentido trascendente. Lo que no podemos aceptar es que hasta hoy no se haya encontrado la fórmula para erradicar las vergonzantes desigualdades que se viven en nuestros pueblos: el hambre, la desnudez, las injusticias que galopan como si estuviésemos convencidos de que son realidades normales y naturales.

jueves, 23 de octubre de 2014

HE VENIDO A PRENDER FUEGO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 49-53

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Piensan que he venido a traer al mundo la paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra". Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy, el  fuego y del agua representan la presencia del espíritu Santo. El Fuego y el agua actúan al mismo tiempo y en diferentes momentos de la vida cristiana. El bautismo que Jesús propone no sólo sugiere un proceso de purificación, como los ritos judíos, o un proceso de conversión, como exigía Juan Bautista. El bautismo cristiano es la inmersión en el camino de Jesús, en sus convicciones y también en sus acciones y conducta. En el bautismo en Jesús se crean  lazos fraternos y relaciones cercanas y eternas.

Claro está que nada de esto se asume de manera automática como por arte de magia. La realización del bautismo se va concretando en el día a día del seguimiento de Jesús.

Somos invitados a profundizar nuestra identidad cristiana. Que nuestra división no esté constituida por apologías estériles, sino por opciones radicales al servicio de nuestros hermanos y hermanas. Asumamos humildemente nuestra vida en la fe y dejemos que sea el mismo espíritu el que nos vaya suavemente impulsando hacia la obediencia a Dios en la práctica evangélica de la vida fraterna y la búsqueda de justicia compartida.

miércoles, 22 de octubre de 2014

COMPRENDER Y VIVIR LA FE HOY

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 39-48

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Comprendan que, si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo ustedes, estén preparados, porque a la hora que menos piensan viene el Hijo del hombre". Pedro preguntó: "Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar encuentre portándose así. Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda al llegar", y empieza a pegarle a los mozos y a las muchachas, a comer y deber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere, y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá". Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El evangelio de Hoy, continuando el de ayer, es una fuerte invitación a no distraernos ni dejarnos llevar de cuentos. La venida de Jesús como Señor y Salvador no es una magnitud verificable. Pero mientras llega, mientras en la historia está como ausente, Jesús nos llama a permanecer vigilantes, preparados para su llegada sorpresiva viviendo de acuerdo a su voluntad. La fe consiste en vivir, mientras tanto, en esperanza activa, lo que está prometido en plenitud para cuando renga el Señor.  La fe no nos da a los creyentes ninguna clave para vivir tranquilos y despreocupados de la vida, acomodados a lo que sea.

La fe en las promesas de Dios y en su Reino nos compromete a asumir la historia con responsabilidad para que la palabra por Dios vaya transformando nuestra realidad. “A quién s le dio mucho se le exigirá más”. Lo importante es estar viviendo hoy lo que creemos pues esa vida en la fe nos asegura el entusiasmo y la alegría. Vivir nuestra fe significa ponernos al servicio de nuestros hermanos y hermanas, desarrollar nuestra vocación humana y cristiana. El reconocimiento del amor que Dios nos tiene es vital para poder adherirnos a Jesús y su proyecto de salvación y a su causa que es la causa de los pobres.

martes, 21 de octubre de 2014

ESTAR PREPARADO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 35-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas; ustedes estén como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: les seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Qué significa estar preparados? ¿Preparados para qué? ¿Cómo nos preparamos? Estar preparados significa asumir las enseñanzas de Jesús. Estar preparados, estar en vela, en la dinámica del Reino de Dios, es tener el corazón y la existencia toda, total y plenamente, en Dios, vivir el desprendimiento que nos permita la confianza y la entrega. Esto es un asunto existencial. La preparación se realiza en el proceso de seguir a Jesús, entrar en sintonía con su mensaje y su manera de responder a la llamada de Dios. Es asumir la fe como un proyecto importante de vida que me va haciendo cada día más maduro y más libre frente a las realidades que me acontecen diariamente. Así somos llamados a estar desprendido de todo poder de dominio. A renunciar a las posesiones. A vivir en libertad y sin la esclavitud de las riquezas. A estar atentos al llamado de Dios. Es tener a Dios como centro y a su Reino como el fin de nuestra existencia. Nos preparamos para disfrutar plenamente de la vida, para experimentar realmente la presencia del Dios que nos convida a su fiesta y nos sirve con alegría.

lunes, 20 de octubre de 2014

NUESTRA VIDA NO DEPENDE DE LOS BIENES

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 13-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre ustedes?"
Y dijo a la gente: "Miren: guárdense de toda clase de codicia. Pues, aunque uno -ande sobrado, su vida no depende de sus bienes."
Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos anos; túmbate, come, bebe y date buena vida."
Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy es propio de San Lucas, no aparece en Mateo ni en Marcos. Nos recuerda algunos criterios para establecer prioridades en nuestra vida. La situación social y económica que Jesús conoció en la Galilea de los años treinta no era muy ventajosa para los compueblanos de Jesús. En los pequeños pueblos aumentaba el hambre y la miseria, los campesinos quedaban sin tierras, mientras en las grandes ciudades como “Séforis y Tiberíades” crecía la riqueza y vivían derrochando, en las aldeas aumentaba el hambre y la miseria. Esto no es lo que quiere Dios, las vergonzantes desigualdades que vivimos en nuestros países es contraria al Reino de Dios. Quien sigue a Jesús no puede pensar como quienes solo viven para acaparar riqueza y bienestar, excluyendo de su horizonte a los necesitados. Los bienes son para servir a la vida, no para acumularlos codiciosamente mientras otros mueren por carencia y necesidad de lo mínimo.


¿Dónde quedan los  jornaleros que trabajan las tierras del hombre rico que tuvo la gran cosecha? Parece que no existen. Las familias de las aldeas que luchan contra el hambre no cuentan. El juicio de Dios es rotundo: esta vida solo es necedad e insensatez. Este trozo del evangelio nos llama a sustituir la competición desleal, la rivalidad y el acaparamiento de bienes por la cooperación amistosa, fraterna, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la Humanidad. Desde la Iglesia de Jesús se debería escuchar el clamor de sus seguidores contra tanta insensatez, y la reacción contra el modelo que guía hoy la historia humana.

domingo, 19 de octubre de 2014

LO QUE ES DEL CESAR Y LO QUE ES DE DIOS

 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 22,15-21

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?" Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: "Hipócritas, ¿por qué me tientan? Enséñenme la moneda del impuesto." Le presentaron un denario. Él les preguntó: "¿De quién son esta cara y esta inscripción?" Le respondieron: "Del César." Entonces les replicó: "Pues páguenle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Dos grupos históricamente enemigos se ponen de acuerdo para intentar hacer caer en errores a Jesús para luego acusarlo frente a las “autoridades” políticas: los fariseos nacionalistas y los partidarios de Herodes, el colaborador del imperio y traidor de su pueblo. ¿Es lícito o no pagar los impuestos al César? La respuesta de Jesús comienza desenmascarándolos: “hipócritas por qué me tientan”. Jesús no se engaña ante los fingidos elogios que le acaban de dirigir. Luego les pide que le muestren una moneda y le enseñan “un denario” (en los evangelios Jesús nunca toca el dinero) entonces Jesús les dice “lo del César devuélvanselo al César, y lo de Dios a Dios.

¿Qué es lo del César y qué es lo de Dios? Jesús sugiere que lo del César es el dinero y la opresión que viene del apego a los bienes. Devolviendo el dinero al César quedamos libres de ese dios para poder adorar a Dios en espíritu y verdad, no olvidemos que no podemos pretender servir a Dios y al dinero. Lo que pertenece a Dios es la vida, la conciencia, la memoria histórica, los pobres, los necesitados con su dignidad. En ningún momento podemos dejar en manos de los opresores a los más débiles. Nuestra misión es defenderlos y servirles.  En este Domingo Mundial de las Misiones somos invitados a saber utilizar los bienes de manera humana para servir a quienes padecen necesidades y amenazas de todo tipo. A Dios démosle el corazón y dejemos que él nos habite. Buen domingo. 

sábado, 18 de octubre de 2014

"LA MIES ES ABUNDANTE Y LOS OBREROS POCOS"

El Evangelio de Hoy: Lc. 10,1-9

Lectura del santo evangelio según san Lucas 

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. 

Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Pónganse en camino! Miren que les mando como corderos en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes. Quédense en la misma casa, coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No anden cambiando de casa. Si entran en un pueblo y les reciben bien, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya, y digan: "Está cerca de ustedes el reino de Dios."»
Palabra del Señor

Reflexión

Celebramos octubre misionero. Mañana domingo es la Jornada Mundial de las Misiones. La invitación a orar intensamente y a colaborar generosamente con los misioneros, las  misioneras y las misiones alrededor del mundo, especialmente aquellas más alejadas, con más dificultades, donde vivir la fe es riesgoso, comprometido. 

San Lucas, cuya fiesta celebramos hoy, es evangelista y es misionero. Él nos muestra un camino muy concreto de participar en este gran proyecto del Reino de Dios. Con él, damos gracias por tantos hombres y mujeres, multitudes, que se apasionan por la predicación, por el testimonio, por el compartir, por formar la comunidad.

¡Cuánta generosidad, cuánta vocación de servicio! Tantos hombres y mujeres que a través de la historia dan testimonio: mártires, santos, evangelizadores, catequistas, consagrados y consagradas. Pero, Jesús nos muestra esa realidad permanente: La mies es abundante y los obreros pocos.

Roguemos al Señor que envíe obreros a su mies. Roguemos al Señor una mayor fidelidad al Evangelio, un mayor compromiso con la causa de los que en la persona de Jesús son reivindicados como personas, como Hijos e Hijas de Dios. Roguemos al Señor por tantos que salen a vivir con generosidad y asumen riesgos, a ejemplo del Maestro, hasta la amenaza de la propia vida. Pidamos que la bendición de Dios pueble la tierra y que el Espíritu habite en ella.

Roguemos también por nosotros, para que nuestra participación activa y confiada en el proyecto de Jesús sea lo que nos identifique en la alegría y la fraternidad. La mies es mucha, ¿somos obreros de esa gran obra de Dios?

viernes, 17 de octubre de 2014

CONFIANZA DIOS NOS AMA

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 1-7

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digan de noche se repetirá a pleno día, y lo que digan al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A ustedes les digo, amigos míos: no tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. les voy a decir a quién tienen que temer: teman al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tienen que temer, se lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo: no hay comparación entre ustedes y los gorriones." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN 

En este texto del evangelio de San Lucas la enseñanza de Jesús puede resumirse en tres puntos: 1) Frente a los fariseos que sobrevaloran su propia doctrina y desprecian incluso lo bueno de otros grupos religiosos, Jesús destaca que es mejor ser que parecer. 2) El temor de Dios no es en la Biblia un miedo hacia él, sino un reconocimiento de su poder para afirmar la vida, en particular cuando está amenazada por la violencia humana. 3) El cristiano y la cristiana debe tener presente que la memoria de Dios restaura lo que la historia humana sume en el anonimato. No concuerdan los valores del Reino con los de la cultura vigente. Mientras el mundo actual valora la imagen pública, el evangelio exalta la coherencia íntima; mientras el pensamiento común minimiza la injusticia, el evangelio advierte sobre el alcance real de la maldad en el mundo. Solo actuando desde la justicia y la fraternidad que iguala e impulsa, podemos los cristianos ser un aporte a esta sociedad, humanizando la vida, como lo hace Jesús.

Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Hasta nuestros secretos mejor guardados se revelarán, todo está destinado a venir a la luz. No tenemos porqué tener miedo de nada ni de nadie, nuestra vida descansa en Jesús y él nos ama hasta dar la vida por nosotros y recuperarla para nuestra esperanza. Dios quiere a sus hijos e hijas libres de todo lo que le pueda reducir su libertad. Libre de toda mentira, de toda hipocresía, libre de toda política clientelista y demagoga, libre de toda religión que condena y esclaviza, libre de toda economía despersonalizada…

jueves, 16 de octubre de 2014

ABRIR CAMINOS Y PERMITIR EL PASO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 47-54

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo el Señor: "¡Ay de ustedes, que edifican mausoleos a los profetas, después que sus padres los mataron! Así son testigos de lo que hicieron sus padres, y lo aprueban; porque ellos los mataron y ustedes les edifican sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos los perseguirán y matarán"; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.
Si, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de ustedes, juristas, que se han quedado con la llave del saber; ustedes que no han entrado, y han cerrado el paso a los que intentaban entrar!" Al salir de allí, los letrados y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús reprocha a los jefes religiosos por su contradictoria manera de hablar y de actuar. Cuando nos apropiamos la verdad y la prerrogativa de decidir qué está bien y qué está mal, mirando a los demás, juzgando, frenando y condenado, terminamos por contradecir a Dios en su determinación de salvarnos.  Jesús está convencido que quienes nos tomamos su puesto y en vez de amar, perdonar y abrir nuevos caminos como él, lo que hacemos es cerrar puertas e impedir que los demás accedan al amor misericordioso de Dios. Ante la predicación tan fuerte de Jesús, es evidente que los aludidos no se van a quedar con las manos cruzadas. Atacan a Jesús con preguntas esperando que por sus respuestas puedan acusarlo de blasfemo y conducirlo a la muerte.

Hoy estamos llamados a evitar, por todos los medios que nos sugiere el Evangelio, caer en fanatismos. Nuestra espiritualidad como seguidores y seguidoras de Jesús es de fraternidad. No somos enviados a cosechar sino a sembrar la semilla del bien y a ser buenos con los demás, no a determinar si los otros lo son. Ayudemos a los demás a encontrarse con Jesús y a seguirlo en su misión de anunciar la Buena Noticia. Vivamos sinceramente lo que creemos, evitando la hipocresía y la doble vida. Contamos con la compañía de Jesús y de su Espíritu. Al celebrar hoy la memoria de Santa Margarita María de Alacoque, escogida por Dios para revelar el amor y las promesas del Sagrado Corazón de Jesús y de Santa Eduviges, pidamos el don de la humildad para servir alegremente a los demás.

miércoles, 15 de octubre de 2014

EVITEMOS EL FARISEISMO

“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 42-46

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo el Señor: "¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasan por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, que les encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de ustedes, que son como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!" Un jurista intervino y le dijo: "Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros". Jesús replicó: "¡Ay de ustedes también, juristas que abruman a la gente con cargas insoportables, mientras ustedes no las tocan ni con un dedo!" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


La Actitud farisea es muy fácil de contagiar. El conocimiento de la Biblia y de las prácticas religiosas nos lleva a la arrogancia y a cerrarle a otros el acceso a Dios. El gran problema del fariseísmo es que, es un mal que tiende a repetirse en todas las tradiciones religiosas. La Función de la estructuración y las normas es garantizar lo mínimo en la vida social para alcanzar lo máximo en la vida diaria. La predicación de Jesús desenmascara la manera falsa y perversa de aquellos individuos de vivir la religión, colocando toda la fuerza en lo menos importante y descuidando lo que es esencial, lo que tenían que haber cuidado y observado. Jesús les deja en claro que pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Hemos de estar atentos, porque muchas veces tomamos posturas farisaicas en la manera de vivir la religión. Cuidemos nuestra praxis religiosa y convenzámonos que el amor de Dios es un asunto de gratuidad y que nunca lo alcanzamos por nuestros méritos o esfuerzos.

martes, 14 de octubre de 2014

LIMPIOS DE CORAZÓN

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 37-41

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: "ustedes, los fariseos, limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosan de robos y maldades.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Den limosna de lo de dentro, y lo tendrán limpio todo." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


Ya estamos acostumbrados a escuchar este tipo de reacción farisea. En el fondo, si no nos cuidamos, nosotros también lo hacemos. De manera espontánea andamos evaluando a los otros y midiendo el grado de práctica religiosa que tienen nuestros semejantes. Jesús nos enseña a vivir libremente nuestra fe. Dios no nos impone nada, nos ha creado con una alta capacidad de discernir y una libertad total para responder. Nuestra religión, elabora y propone unas normas y leyes a cumplir, pero todas buscan ayudarnos a  vivir en comunidad de fe. No es Dios que nos dicta leyes, somos nosotros que interpretamos el mensaje de Dios y lo estructuramos en sistemas religiosos, intentando ayudar a vivir un camino de fe. En ese sentido no podemos erigirnos en jueces que juzgan y condenan. No estamos para calificar y descalificar. Nuestra misión es la de anunciar El Evangelio y vivirlo con alegría. Si buscamos defectos siempre encontraremos, en nosotros y, sobre todo, en los otros. Intentemos, más que nada, vivir de acuerdo a la vida y la enseñanza de Jesús. Así seremos más humanos, más hermanos y más cristianos. El evangelio nos invita a ir más allá de las apariencias, a vivir de corazón. Esto nos llevará a practicar la sana y atrayente religión  de Jesús.

lunes, 13 de octubre de 2014

JESÚS ES MÁS GRANDE

 “El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 29-32

Lectura del santo evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy quiere ayudarnos a reconocer nuestra necesidad de conversión y  cambio de vida. Las experiencias del pueblo de Dios pueden ayudarnos a entrar en un proceso serio de conversión. Jesús habla de dos episodios del pasado: el episodio de Jonás y el de la reina de Sabá, y los transforma en espejo para que la gente descubra en ellos el llamado de Dios a la conversión.

Jonás fue una señal para la gente de Nínive a través da su predicación. Al oír a Jonás, el pueblo se convirtió. Así, la predicación de Jesús estaba siendo una señal de la presencia de Dios para su gente, pero el pueblo no daba señales de conversión.


El libro de Jonás es una parábola que critica la mentalidad de aquellos que querían a Dios sólo para los judíos. En la historia de Jonás, los paganos se convirtieron ante la predicación de Jonás y Dios los acogió en su bondad y no destruyó la ciudad. Cuando vio que Dios acoge al pueblo de Nínive y no destruyó la ciudad, Jonás sintió un gran disgusto. Quería que Dios destruyera aquel pueblo pagano, pero en su oración reconoce que Dios es misericordioso y compasivo que se arrepiente de sus amenazas. No se deja manipular por  tradiciones. Jesús no pide que todos sean cristianos pide que todos sean sus discípulos, personas que como él, irradien y anuncien la Buena Nueva del amor de Dios para todos los pueblos alrededor.

domingo, 12 de octubre de 2014

SOMOS INVITADOS A LA FIESTA DEL REINO DE DIOS

 “El Evangelio de Hoy”: Mateo 22,1-14

Lectura del santo evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Vengan a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren, convídenlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Parece que san Mateo ha contado dos parábolas en una. El banquete es una imagen utilizada en la Biblia para expresar la realidad del Reino en el que Dios se entrega gratuitamente de manera definitiva. El anuncio del Reino es irrevocable y continúa abierto. Pero los destinatarios tienen que responder aceptando la invitación y poniéndose en camino, Dios no obliga a nadie a participar. Jesús sabía bien que la gente podía rechazar la invitación por preferir dedicarse a actividades más productiva en el orden de lo material e inmediato. Pero no pierde ni el ánimo ni la paciencia, el banquete va con los invitados originales o sin ellos. El deseo de Dios es llenar la sala de invitados, por eso, todos son invitados. La invitación es gratuita, sin exigencias. En los caminos reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de comensales. Malos y buenos en ese orden para dejar claro que nadie es invitado por, tener méritos sino por la bondad gratuita de Dios.

El otro tema de la parábola es el vestido, el traje requerido para participar del festín de Dios. Nadie puede participar del Reino sin vestirse apropiadamente. Como vestido de fiesta, San Pablo nos hace una significativa sugerencia: “Como los elegidos de Dios, mis bien-amados, revístanse del vestido de amor y de compasión, de bondad, de humildad, de dulzura y de paciencia. Sopórtense los unos a los otros. Perdónense los unos a los otros como Cristo les ha perdonado. Y por encima de todo, la caridad”. (Colosenses 3, 12-15) Esta parábola nos recuerda que la salvación nunca es automática. Hay que responder a la invitación de Dios transformándonos y convirtiéndonos. Viviendo la alegría del Evangelio. Así estaremos vistiéndoos constantemente el traje de fiesta: el perdón, la acogida, la fraternidad y el servicio mutuo y desinteresado a los más necesitados.