EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 7 de abril de 2020

TRAICIONES Y NEGACIONES DE HOY




El Evangelio de Hoy”: Jn 13, 21-33. 36-38.

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecha. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?
Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).
Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Martes Santo sigue llamándonos a profundizar en el conocimiento del misterio de la vida, de la muerte y de la resurrección de Jesús. Hoy tenemos más tiempo que nunca para vivir este ejercicio de interiorización y reflexión, en nuestro confinamiento en casa por la cuarentena. Jesús no busca provocar lástima en sus discípulos, no quiere que le tengan pena. Él continúa formando a sus seguidores en la toma de conciencia de su realidad humana y del proceso de crecimiento al que tienen que hacer frente para poder ser fieles a la voluntad de Dios. Para el evangelista San Juan, la Pascua es para Jesús, la hora de su glorificación y la glorificación de su padre: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él”. Jesús desea consumar la voluntad de Dios y pareciera apresurar ahora los acontecimientos: “Lo que tienes que hacer, hazlo pronto”, disipando cualquier duda sobre la firmeza de su decisión. La determinación de Jesús contrasta con la de sus discípulos: uno lo traicionará, otro lo negará tres veces en minutos.

Es muy fácil juzgar desde el hoy de nuestras vidas, a Judas Iscariote y a Pedro. También es normal que nos emocionemos frente a las maravillas realizadas por Jesús y creamos que nada nos puede apartar de él. Pero es la realidad cotidiana la que nos irá exigiendo un testimonio sostenido de fe y de seguimiento. Esta tarea no es fácil, pero Jesús nos ha prometido no dejarnos solos, como él no quedó solo en la Cruz y en la muerte; el Padre Dios le respondió fielmente resucitándolo. Durante nuestros días críticos, de enfermedades, de edades avanzadas, de problemas familiares, personales, económicos, afectivos… tomemos el tiempo de recordar que nunca seremos abandonados por Jesús, aunque muramos, él ya ha dado su vida por amor a nosotros. Consagremos este tiempo de cuarentena a tomar conciencia de nuestra vida y a decidir cambiar todo aquello que descubramos fuera d la gracia y la amistad de Dios. Silencio y Paz…

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