EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

ENCONTRARÁN DESCANSO



“El Evangelio de Hoy”: Mt 11, 28-30


Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús exclamó: "Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Palabra del Señor.

Reflexión

Desde nuestro bautismo somos en Cristo regenerados. Esta realidad no ocurre mágicamente, es un proceso activo de marcha hacia la realización en Jesús. Por eso Jesús nos invita a ir a él. Desde él tendremos que interpretar todo lo que nos acontece y desde él buscar salidas durables a nuestros problemas.

No es nada raro el cansancio de todo tipo que nos puede llegar como hombres y mujeres. Los agobios no son pocos, desde lo económico hasta lo espiritual pasando por la cotidianidad de la vida en familia y en comunidad. Jesús nos acompaña en todo momento para ser soporte de nuestra vida, inspiración e iluminación de manera que no perdamos ni el rumbo ni la esperanza. La propuesta de Jesús supone en este contexto una exigencia altísima, pero también una enorme libertad. Los valores del respeto y la humildad no sólo son un modo de relacionarse mejor con los demás, sino que se convierten en un camino de liberación humana.

Se trata de cambiar el peso de las exigencias sociales, culturales y religiosas por la libertad y la disciplina de la misericordia y la solidaridad. Cada una, cada uno y en comunidad, sigamos buscando el significado de la propuesta definitiva del amor solidario, el respeto mutuo y el cuidado de nuestro planeta. Que la Virgen de Guadalupe nos inspire y acompañe para poder hacer la voluntad de Dios.

martes, 10 de diciembre de 2019

ATENDER A LOS PEQUEÑOS




“El Evangelio de Hoy”: Mt 18, 1-5.10.12-14

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?" Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: "Les aseguro que, si no vuelven a ser como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué les parece? Supongan que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, les aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo su Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños." Palabra del Señor.

Reflexión

Este texto nos vuelve a recordarnos la enseñanza de Jesús sobre la importancia de las personas en el Reino de Dios. Los discípulos de Jesús, influenciados por las corrientes sociales, se muestran interesados en saber quien es el primero, el mayor o el más importante en el Reino de Dios. La inquietud de sus discípulos provoca en Jesús, “el sermón de la comunidad” que tiene como palabra clave los “pequeños”. El mayor es aquel que opta por el hermano más pequeño, más insignificante. Los pequeños no son los niños, sino también las personas pobres, marginadas y sin importancia en la sociedad y en la comunidad, inclusive los niños. El Sermón de la Comunidad es para hacer entender que entre los seguidores de Jesús tiene que estar vivo el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés y autopromoción.  En vez de crecer hacia arriba, tienen que crecer hacia abajo, hacia la periferia, donde viven los pobres, los pequeños.

Escandalizar a los pequeños significa: ser motivo para que los pequeños pierdan la fe en Dios y abandonen la comunidad. No podemos permitir, de forma alguna, que los pequeños se sientan marginados en nuestra comunidad. Pues, en este caso, la comunidad dejaría de ser una señal del Reino de Dios. La referencia a la oveja descarriada no es otra cosa que la imagen final de esta clara reflexión: el amor de Dios, si bien es universal, es también preferente. Se opta por el que está en situación de necesidad, aunque todo el resto menos uno se encuentre saciado y en paz. Así es Dios, tierno, presente, misericordioso y compasivo. Así vivió Jesús. Sigamos sus huellas y viviremos con él.

lunes, 9 de diciembre de 2019

PARA DIOS NADA HAY IMPOSIBLE




“El Evangelio de Hoy”: Lc 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy celebramos la fiesta de La Inmaculada Concepción. Esta fiesta nos invita a ser como María, creyente por excelencia y modelo para nuestra fe. María es una figura clave en el Adviento. Alégrate llena de gracia. Dios se dispone a cumplir la promesa hecha a su pueblo de enviarle un Mesías, un Salvador. En María y por medio de ella Dios asume plenamente nuestra condición humana para redimirla. La fe popular y la tradición de la Iglesia han dado un significado mayor a este acontecimiento salvífico. Es la fe del pueblo la que declara que María ha sido “capacitada” por Dios para no consentir con el pecado. La declaración del dogma (enseñanza) de la Inmaculada Concepción data del 8 de diciembre de 1854, realizada por el Papa Pío IX mediante la bula (documento papal) “Innefabilis Deus”.

Venerar a María como “libre de pecado” es señalar el anticipo del futuro de la humanidad. Los seres humanos estamos llamados, por iniciativa divina, para alcanzar la perfección en la fe (madurez en la fe) como la alcanzó María. Pero es sólo el amor el que nos puede transformar en libres de pecado como María. La vida, la muerte y la resurrección de Jesús nos han perfeccionado. Somos llamados a asumir esa perfección con humildad y confianza. En María estamos todos los seres humanos. Ella es figura de la humanidad receptora del proyecto de salvación. Hágase en mí según tu palabra. María se hace portadora de La Palabra.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

RAZONES PARA LA ALEGRÍA




“El Evangelio de Hoy”: Mt 15, 29-37

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vistas a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino." Los discípulos le preguntaron: "¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?" Jesús les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos contestaron: "Siete y unos pocos peces." Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas. Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy encontramos a Jesús mostrando a la gente el inicio del cumplimiento de la promesa de Dios. Dios está presente en medio de su pueblo y realiza signos de salvación. Aquello que limita su felicidad, todo lo que empequeñece a las personas comienza a ser vencido. La gente experimenta razones para alegrarse y compartir la vida y la comida. El Reino no está presente en su plenitud, pero muestra signos de que crece y se instala entre los pobres y necesitados.

El texto del evangelista San Mateo integra por una parte el relato de la acción sanadora de Jesús, devolviendo la salud, la dignidad y la vida al pueblo, enfermo y desesperanzado por tantos males que le afectaban, y, Por otra parte, Jesús muestra la base compasiva y misericordiosa que marca su acción liberadora a través de los milagros. Jesús se hace alimento que sacia el hambre de todos los que se acercan a él. Siete panes y siete canastas de sobras significan la plenitud de los bienes mesiánicos. Nadie está salvo porque coma y tenga con qué afrontar las enfermedades, pero es un buen estímulo para seguir trabajando por un bienestar más pleno y duradero, por el Reino definitivo.

lunes, 2 de diciembre de 2019

QUE SE CUMPLA LO QUE HAS CREÍDO




“El Evangelio de Hoy”: Mt 8, 5-11

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, un centurión se le acercó rogándole: "Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho." Jesús le contestó: "Voy yo a curarlo." Pero el centurión le replicó: "Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace." Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: "Les aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos." Palabra del Señor.

Reflexión

Ayer iniciamos un nuevo Año Litúrgico, con el   Adviento.  Recordemos que durante el Año Litúrgico leemos en los acontecimientos y enseñanzas más importantes de la vida y la misión de Jesús. En el Evangelio de Hoy, Jesús anuncia el evangelio al pueblo de Israel, pero éste no acepta la propuesta salvífica de Dios. Su apego a la ley, al templo, a las tradiciones y a las instituciones le impide ver la novedad de la Buena Nueva. Las prácticas como expresión de la fe es organizada por la Iglesia pero tenemos que continuar escuchando a Jesús en nuestros corazones y aceptando su palabra.

Este episodio que quiere llamar a la atención a los miembros del pueblo elegido y acompañado por Dios. Un centurión romano -militar, invasor, impuro, pecador- descubre la autoridad de Jesús sobre los males y dolencias que aquejan al pueblo. Por eso le pide a Jesús que sane a su criado, porque tiene autoridad sobre la enfermedad y la muerte, que marginan y aniquilan a la persona humana. Jesús alaba abiertamente la fe del pagano, en contraste con la falta de fe de sus paisanos judíos. ¡Qué difícil es ver más allá de las estructuras de la legalidad y la tradición! La fe, en este caso, es la capacidad de ver la profundidad de la persona de Jesús y aferrarse a él como fuente de vida y esperanza.

domingo, 1 de diciembre de 2019

DESPIERTOS




“El Evangelio de Hoy”: Mt 24,37-44

Lectura del santo evangelio según san Mateo: 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensan viene el Hijo del hombre. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN 

Llegó el Adviento. Los evangelios ponen en boca de Jesús un discurso sobre el final, y siempre destacan una exhortación: «vigilen», «estén alerta», «vivan despiertos». Las primeras generaciones cristianas dieron mucha importancia a esta vigilancia. El fin del mundo no llegaba tan pronto como algunos pensaban. Sentían el riesgo de irse olvidando poco a poco de Jesús y no querían que los encontrara un día «dormidos». Han pasado muchos siglos desde entonces. ¿Seguimos despiertos o nos hemos ido durmiendo poco a poco? ¿Vivimos atraídos por Jesús o distraídos por toda clase de cuestiones secundarias?

Vigilar es antes que nada despertar de la inconsciencia. Vivimos el sueño de ser cristianos cuando, en realidad, no pocas veces nuestros intereses, actitudes y estilo de vivir nos alejan de Jesús. Sin «despertar», seguiremos engañándonos a nosotros mismos. Vigilar es vivir atentos a la realidad. Escuchar los gemidos de los que sufren. Sentir el amor de Dios a la vida. Vivir más atentos a su venida. Sin esta sensibilidad, no es posible caminar tras los pasos de Jesús.

Vivimos indiferentes a las llamadas del evangelio. Tenemos corazón, pero se nos ha endurecido. Tenemos los ojos abiertos, pero ya no vemos la vida como la veía él, no miramos a las personas como él las miraba. Dejemos que el Señor nos haga ver y escuchar de nuevo, que ponga en nosotros un corazón de carne, que nos humanice y sensibilice para no cabecearnos cada día, distraídos por la realidad, el consumismo y el egoísmo que enloquece a nuestras sociedades.

sábado, 30 de noviembre de 2019

VENGAN Y SÍGANME




“El Evangelio de Hoy”: Mt 4,18-22

Lectura del santo evangelio según san Mateo: 

En aquel tiempo, pasando Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Vengan y síganme, y les haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos la fiesta del Apóstol San Andrés. En El Evangelio de Hoy Jesús hace un llamado a sus primeros 4 discípulos y estos le siguen sin tardar. Les llama allí donde ellos están, en medio de sus afanes cotidianos. La vocación aparece en la Biblia como un relato que nos ayuda a comprender el misterio de todo llamado: nace en la vida cotidiana, con rasgos de identificación familiar, en el ambiente propio de cada convocado y con el reto a seguir una propuesta que implica un cambio radical en la vida de quien ha sido llamado. Las cuatro claves de la vocación son seguimiento, discipulado, comunidad y misión.  Preguntémonos hoy, a qué nos está llamando Jesús en medio de la realidad que vivimos y no dudemos en decirle “te seguiré Señor”, asumiendo un compromiso personal que nos lleve a la realización plena.

viernes, 29 de noviembre de 2019

PALABRA ETERNA




“El Evangelio de Hoy”: Lc 21,29-33

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, puso Jesús una parábola a sus discípulos: "Fíjense en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, les basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca el reino de Dios. Les aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Qué nos está indicando la realidad que vivimos hoy? Jesús nos enseña que es necesario leer los signos de los tiempos, los signos de la historia, los signos de la presencia del reino de Dios creciendo en medio de nuestras labores cotidianas. Los evangelios han recogido de diversas formas la llamada insistente de Jesús a vivir despiertos y vigilantes, muy atentos a los signos de los tiempos. Los primeros cristianos dieron mucha importancia a esta “vigilancia” para estar preparados ante la venida inminente del Señor. Más tarde, se tomó conciencia de que vivir con lucidez, atentos a los signos de cada época, es imprescindible para mantenernos fieles a Jesús a lo largo de la historia.

Por eso eligió Jesús un grupo de hombres y mujeres para compartir su experiencia de Dios y su misión. Todo el camino de formación de Jesús con sus discípulos está orientado por el Reino de Dios. Ésta es la carta de navegación que debe guiar a los discípulos y a la Iglesia para llegar a un puerto seguro. Con la llegada de Jesús el Reino ya está entre nosotros. Nuestra tarea o misión para hoy es hacer visible el reino que Jesús instauró. Lo haremos visible viviendo lo enseñado por Jesús, la fraternidad, la justicia, la igualdad… si esto no está el reino no se verá.

jueves, 28 de noviembre de 2019

DE LO COTIDIANO A LA ETERNIDAD




“El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 20-28

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por ejércitos, sepan que está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo.
Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levántense, alcen la cabeza; se acerca su liberación". Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús prevé la destrucción de Jerusalén como una tragedia para sus habitantes, pero como una oportunidad para sus seguidores. A diferencia de otros grupos religiosos, que estaban atados al territorio, a las ciudades, a las edificaciones y a las instituciones, el cristianismo es capaz de recrearse en cada lugar y cultura. No depende de una raza o de unos edificios, sino que viaja como palabra de vida en el corazón de los creyentes. Mientras las potencias mundanas se turnan para imponer sus políticas o estilos de vida, el cristianismo busca que quienes lo acogen sepan traducirlo en gestos cotidianos y no sólo en documentos, consignas o programas.

Mientras que los tiempos de crisis significan el final de una época, de una cultura, de una nación, por el contrario, la crisis es el elemento en el que el cristianismo se fortalece, a partir de una oferta de crecimiento personal, grupal y social. Jesús llama a sus seguidores para que levanten la cabeza y se sientan libres y liberados ante la inminencia del final del territorio de Judá. El cambio no es el fin, sino el comienzo de un nuevo camino. – ¿Cómo podemos responder a las voces que anuncian el final del cristianismo? 

miércoles, 27 de noviembre de 2019

VIVIR LA FE




“El Evangelio de Hoy”: Lc 21, 12-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Les echarán mano, los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a la cárcel, y les harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendrán ocasión de dar testimonio. Hagan propósito de no preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario de ustedes. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los traicionarán, y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus almas." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús nos da algunos consejos para vivir los tiempos difíciles desde la fe: Lo primero es asumir la vida siguiéndolo a él sin olvidar sus enseñanzas, vivir nuestra fe.  Que nuestras acciones y actitudes sirvan de testimonio de fe en medio de las calamidades y tragedias que nos lleguen.  Los tiempos difíciles no han de ser tiempos de lamentos, desaliento, resignación o de huida. Jesús nos recuerda que “tendrán ocasión de dar testimonio”. Y para dar testimonio nos fijamos en los demás y tratamos de ser soporte de quienes, a nuestro lado, sufren aún más que nosotros, vivimos la solidaridad y así crecemos en comunión. La mejor manera de resistir a las dificultades es viviendo coherentemente nuestra fe y metiendo nuestra confianza en el Señor. No olvidemos que nuestro final no es la muerte sino la Pascua, la vida plena. Perseveremos en el amor.

domingo, 24 de noviembre de 2019

REY DEL SERVICIO




El Evangelio de Hoy Lucas 23,35-43

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús diciendo: - A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: - Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos». Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: - ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro le increpaba: - ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. Y decía: - Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino. Jesús le respondió: - Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso. Palabra del Señor.

Reflexión

El relato de la crucifixión, nos recuerda a los seguidores de Jesús que su reino no es un reino de gloria y de poder, sino de servicio, amor y entrega total para rescatar al ser humano del mal, el pecado y la muerte. Habituados a proclamar la "victoria de la Cruz", corremos el riesgo de olvidar que el Crucificado nada tiene que ver con un falso triunfalismo que vacía de contenido el gesto más sublime de servicio humilde de Dios hacia sus criaturas. La Cruz no es una especie de trofeo que mostramos a otros con orgullo, sino el símbolo del Amor crucificado de Dios que nos invita a seguir su ejemplo.

Cantamos, adoramos y besamos la Cruz de Cristo porque en lo más hondo de nuestro ser sentimos la necesidad de dar gracias a Dios por su amor insondable, pero sin olvidar que lo primero que nos pide Jesús de manera insistente no es besar la Cruz sino cargar con ella. Y esto consiste sencillamente en seguir sus pasos de manera responsable y comprometida, sabiendo que ese camino nos llevará tarde o temprano a compartir su destino doloroso.

Para los seguidores de Jesús, reivindicar la Cruz es acercarse servicialmente a los crucificados; introducir justicia donde se abusa de los indefensos; reclamar compasión donde sólo hay indiferencia ante los que sufren. Esto nos traerá conflictos, rechazo y sufrimiento. Será nuestra manera humilde de cargar con la Cruz de Cristo. "La Cruz ya no intranquiliza a nadie, no tiene ningún aguijón; ha perdido la tensión del seguimiento a Jesús, no llama a ninguna responsabilidad, sino que descarga de ella". Revisemos todos, cuál es nuestra verdadera actitud ante la Cruz. Acerquémonos al crucificado de manera más responsable y comprometida.

sábado, 23 de noviembre de 2019

DIOS VIVO Y DE VIVOS




“El Evangelio de Hoy”: Lc 20, 27-40

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella." Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas. Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

Recordemos que Jesús no se dedicó a teorizar sobre la vida más allá de la muerte. Él no es amigo de entretener a la gente con promesas de futuro que estropeen el disfrute de la vida presente. Lo de Jesús es animar la esperanza y el esfuerzo por la superación del presente a través de la fe, la vida espiritual y de gestos concretos de solidaridad y de servicios mutuos entre las personas. Si Jesús habla de la resurrección no es porque ese sea su tema favorito, sino, motivado por estos saduceos que solo piensan en ellos mismos y no van más allá de sus propios límites y aspiraciones, al pensar en Dios y sus promesas. 

Jesús nos ha enseñado, con su propia vida, que desde la fe, la muerte no tiene la última palabra, porque la experiencia cristiana de la resurrección es la prueba fehaciente del triunfo de la vida sobre la muerte y del amor sobre la violencia. La resurrección supone una nueva forma de vida, que permite experimentar un cambio profundo en las relaciones humanas y en la experiencia de un Dios, que quiere que todos los seres humanos tengan vida plena, colmada, alegre y compartida. 

La Resurrección no será más de lo mismo. Les invito a que vayamos disfrutando ya en lo poco, las grandezas de la vida eterna. Dediquemos tiempo y espacios a los demás, seamos capaces de dar de lo que somos y tenemos para que otros sean capaces de alegrarse con nosotros y con otras personas. Estos sencillos detalles nos hablan de algo que trasciende lo cotidiano y se proyecta a lo pleno y eterno.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Sensibilidad y Creatividad Correctiva




“El Evangelio de Hoy”: Lc 19, 41-44

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: "¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy nos presenta a Jesús llorando al contemplar la ciudad de Jerusalén desde lejos. Esta imagen contrasta con la de sus discípulos que se admiraban al mirar el esplendor del templo y los dones que la gente hacía. El sentimiento y las lágrimas les vienen a Jesús al observar la cerrazón de aquel pueblo al que Dios le había revelado su amor y su ternura junto a un plan de desarrollo humano duradero. En vez de escuchar a Dios y a sus enviados prefieren acogerse a sus propias gestiones desprovistas de igualdad o de justicia y basada en unas relaciones desiguales y empobrecedoras de las mayorías.

Lo que conmueve a Jesús y le hace llorar es la indiferencia, la miopía, la corrupción, la prepotencia y la violencia de los dirigentes de su pueblo. Y creo que podemos hacer un paralelo con los dirigentes de nuestras sociedades. Observamos un deterioro creciente de la justicia, de la fraternidad, de las instituciones con vocación de servicio. Sabemos que la corrupción arropa nuestros pueblos. Pero, sin embargo, seguimos con más de lo mismo… discursos, promesas, argumentos, acusaciones y contracusaciones… Planes sobre planes… Y la inseguridad, la violencia, los niveles vergonzantes de desigualdad aumentan sin que avistemos variaciones positivas en el marco institucional.

Es la misma realidad que hace llorar a Jesús la que vivimos dos mil años después. No seamos insensibles frente al sufrimiento de las mayorías de los pueblos. Si hay que llorar lloremos, pero no dejemos de hacer planteamientos, sugerencias, enseñanzas. Es el momento de volvernos creativos a favor del bien y de las soluciones a nuestros problemas comunitarios. Dejémonos inspirar por Jesús.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

DILIGENCIAR



 “El Evangelio de Hoy”: Lc 19, 11-28.

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el Reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: "Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negocien mientras vuelvo".
Sus conciudadanos, que le aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey". Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez". Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades". El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco". A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades". El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres un hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras". Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses".
Entonces dijo a los presentes: "Quítenle a éste la onza y dénsela al que tiene diez". Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas". Les digo: "Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a esos enemigos míos que no me querían por rey, tráiganlo acá y degüéllenlo  en mi presencia". Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.  Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús continúa hablando desde Jericó, ciudad de paso hacia Jerusalén. No nos olvidamos que ya en Jericó Jesús ha transformado la vida del ciego, le ha acompañado en su paso hacia la claridad, la libertad y la visibilidad. También, vimos ayer la transformación de Zaqueo, quien pasa de amante solamente del dinero, de insignificante y marginado pecador público, a solidario y desvolvedor convertido a la fraternidad. El Evangelio de Hoy anuncia otra transformación: la eficacia de los administradores que, en la parábola, trabajan en la ausencia de su rey.

Con esta parábola el evangelista Lucas nos prepara para comprender la subida de Jesús a Jerusalén y su confrontación con los administradores inútiles que convirtieron al Israel de esa época en un pueblo miserable e inconscientemente opuesto a la voluntad de Dios. Las manos que tenían los recursos para obrar el bien y preparar el retorno del rey, se volvieron inútiles e incluso se preparan para deponerlo. En la vida cristiana ocurre algo semejante. Dios nos da todas las capacidades y los recursos para que nuestras manos continúen su obra creadora; sin embargo, podemos caer en la tentación de olvidarnos de su voluntad e incluso de crear realidades contrarias a su venida.


Ahora que en nuestro medio vivimos crisis profundas de credibilidad debido a la ineficacia de los administradores de nuestros pueblos, quienes en vez de fomentar la igualdad, la justicia,  las oportunidades y el bien común; en vez de preparar un futuro prometedor para las generaciones venideras, se han dedicado a enriquecerse ellos, creando déficits tras déficits.  De nada nos serviría, tampoco, quedarnos instalados en críticas opositoras y oportunistas y estériles. Somos invitados a la creatividad, a la coherencia y la vigilancia capaz de producir las actitudes que hacen presente el Reino de Dios. Pensemos en grande mirando al futuro y actuemos en lo concreto de nuestros espacios y nuestro tiempo viviendo con los pies sobre la tierra. Que nuestra manera de vivir constituya una protesta radical contra todo lo que denigra la vida, la justicia y la fraternidad.

lunes, 18 de noviembre de 2019

VER Y NO VER




“El Evangelio de Hoy”: Lc 18, 35-43

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello, y le explicaron: "Pasa Jesús Nazareno". Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Él dijo: "Señor, que vea otra vez". Jesús le contestó: "Recobra la vista, tu fe te ha curado". En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios. Palabra del Señor.

Reflexión

El Texto evangélico de la sanación del ciego de Jericó es una gran invitación a ver de nuevo. Preguntémonos ¿Cómo hemos visto hasta ahora? ¿Cuáles son nuestras maneras de ver las diferentes realidades a nuestro alrededor? Ver de nuevo significaría, estar abiertos a lo que Dios nos pide hoy en medio de nuestras situaciones. Es el ejercicio profético que nos aportan los escritos de la Biblia que llamamos proféticos. Estar atentos y atentas para discernir qué nos dice Dios en la coyuntura actual, para ponernos a su servicio comunicando a los otros el mensaje de Dios. Descubrir la voluntad de Dios para vivirla.

Al igual que el ciego de Jericó, muchos vemos de manera equivocada a Jesús. El ciego veía a Jesús como ‘hijo del rey David’ y restaurador de la monarquía. El ver otra vez significa ver de manera nueva, cambiar, dignificarse.

Muchas personas buscan a Jesús porque lo ven como una fuente de milagros o, incluso, de poder. Otras lo siguen impresionadas por los títulos con los que se exalta su figura. El evangelio nos invita a pedirle a Jesús que sea Él quien abra nuestros ojos para que lo descubramos en los rostros de las personas que lo sirven, en los más pobres y en los que sufren al defender a las víctimas y al exigir justicia, como Él lo hace. Dejemos que Jesús abra nuestros ojos. No tengamos miedo a ver lo que antes no alcanzábamos. Admitamos nuestras cegueras y pidámosle a Jesús que tenga compasión de nosotros.

jueves, 14 de noviembre de 2019

NI FECHAS NI LUGARES




“El Evangelio de Hoy”: Lc 17, 20-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el Reino de Dios, Jesús les contestó: "El Reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque miren, el Reino de Dios está dentro de ustedes".
Dijo a sus discípulos: "Llegará un tiempo en que desearán vivir un día con el Hijo del hombre, y ni podrán. Si les dicen que está aquí o está allí, no se vayan detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación".  Palabra del Señor.

Reflexión

No se trata de fechas ni de lugares, se trata de nosotros y de nuestras actitudes frente a Jesús mismo y su anuncio.  El Evangelio de Hoy lo dice claro: "El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque miren, el reino de Dios está dentro de ustedes."  Jesús sabe lo alarmistas que podemos llegar a ser si comenzamos a hablar de fechas. Por eso intenta ayudarnos a centrar El Reino en nuestras vidas. Es importante vivir ahora y todos los días los valores del Reino de Dios. Es importante aprovechar cada día de nuestra vida para reconocer el amor que Dios nos tiene y creer en este amor practicándolo con los demás. De manera que estamos invitados por el evangelio a vivir la fraternidad, la justicia, la solidaridad como presencia, en pequeño del Reino de Dios anunciado y vivido por Jesús

jueves, 7 de noviembre de 2019

NADIE ESTÁ PERDIDO PARA DIOS




“El Evangelio de Hoy” Lc 15, 1-10.

Lectura del santo evangelio según san Lc 15, 1-10

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: - «Ése acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: - «Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicítenme!, he encontrado la oveja que se me había perdido". Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles "¡Felicítenme!, he encontrado la moneda que se me había perdido". Les digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». Palabra del Señor.

Reflexión

Para Jesús es muy importante que la gente cambie. Quiere meter en el corazón de todos algo que llevaba muy dentro. Los «perdidos» le pertenecen a Dios. Él los busca apasionadamente y, cuando los recupera, su alegría es incontenible. Todos tendríamos que alegrarnos con él. Nunca será tarde para que Dios nos encuentre. Para él nunca estaremos, definitivamente, perdidos.

En la parábola de hoy habla del «buen pastor» que ha perdido una oveja. Aunque está perdida, aquella oveja es suya. Por eso, no duda en salir a buscarla, abandonando en «el campo» al resto del rebaño. Cuando la encuentra, su alegría es indescriptible. «La carga sobre los hombros», en un gesto de ternura y cariño, y se la lleva a casa. Al llegar, invita a sus amigos a compartir su alegría. Todos le entenderán: «He encontrado la oveja que se me había perdido».

La parábola explica muy bien por qué Jesús busca el encuentro con pecadores y prostitutas. Su actuación con las «ovejas perdidas» de Israel hace pensar. Somos llamados a amar, no a juzgar ni mucho menos a condenar. Si Jesús nos presenta a un Dios misericordioso y bueno, nuestra misión será mostrarlo hoy vivo con nuestro testimonio de acogida y de compasión.

martes, 29 de octubre de 2019

De lo Cotidiano a la Eternidad




“El Evangelio de Hoy”: Lc 13, 18-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo, decía Jesús: "¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas." Y añadió: "¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy nos presenta la realidad del Reino de Dios con elementos sencillos y cotidianos como una semillita pequeña que un agricultor planta y que da origen a un arbusto capaz de hacer anidar las aves en él; y de la levadura que permite a una mujer fabricar panes con poca cantidad. La complicación nos viene porque estamos mal acostumbrados a esperar signos extraordinarios de la presencia de Dios. Dios nos llega en lo sencillo de cada día: trabajar el campo, cocinar el pan. ¿Cómo vamos a ver que Dios actúa salvándonos si lo buscamos en las nubes, mientras que él está entre nosotros? Otra invitación a mirar bien a nuestro alrededor y encontrar motivos de esperanza. Dios se sirve de lo cotidiano para manifestarse y hacer crecer su Reino. Vivamos conscientes de la presencia de Jesús en lo cotidiano. 

lunes, 28 de octubre de 2019

UNA FUERZA QUE LOS CURABA A TODOS




“El Evangelio de Hoy”: Lc 6, 12-19

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Palabra del Señor.

Reflexión

Con la confianza puesta en Jesús y en su Buena Nueva, podemos añadir nuestros nombres a la lista de los doce. Sabernos escogidos, instruidos y enviados por Jesús a vivir con él su aventura de amor y de entrega. Estamos ente la  temática del discipulado. Unos son apóstoles y otros discípulos. Los apóstoles fueron llamados por Jesús para compartir su vida y su misión. El número “doce” es simbólico. Con los doce apóstoles Jesús inaugura el nuevo pueblo de Dios, el nuevo Israel por referencia a las doce tribus. Los doce, eran personas sencillas elegidas entre sus seguidores. En cuanto a los discípulos, eran muchos más. Provenían de todas las regiones de Israel para “escucharlo y sanarse de sus enfermedades”. Esto nos permite ver que los discípulos de Jesús eran gente sencilla, necesitada de sanación.

Aquí entramos nosotros con nuestra realidad personal y comunitaria; con nuestras debilidades y fortalezas, pero confiados y abandonados en la misericordia de Dios.
Jesús reconoce que el Reino de Dios no es una cuestión de individualidades, de mesianismos, y menos de autoritarismos. El Reino de Dios es una cuestión comunitaria, una cuestión compartida entre los seguidores. Todos tenemos algo que decir y hacer al ser seguidores del mismo y único Jesús. Así que abramos bien nuestros corazones, nuestros ojos y nuestros oídos para conectar con Jesús. Recordemos siempre el procedimiento de nuestro Maestro, “pasó toda la noche orando” y entonces eligió… inspirado, en relación con su Padre Dios y viviendo su misión de salvación. Ese es el camino que Jesús nos propone, la oración, la acción, la continuación de su misión.

jueves, 24 de octubre de 2019

El fuego evangélico




“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 49-53

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Piensan que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La misión de Jesús no se logra sin división, sin cortar con una religión y una tradición estéril que solo vive la formalidad de la ley sin ocuparse de la dignidad de la gente. Por eso es que Jesús habla de fuego y de división. Él quiere ver las personas optando por la vida, por la convivencia, por la justicia y la fraternidad. Pero sabe que no es evidente ir contra corriente. El amor, la cercanía, la acogida y todas las acciones de Jesús despiertan admiración y enfado… esta es la división y el fuego que viene a prender y mientras más crece mejor pues significa que más personas se inscriben del lado de la defensa de la vida.

No podemos olvidar, sin embargo, que Jesús invita a quienes creen en él a mantenerse unidos. La unidad no es uniformidad, es tener como orientación su propia manera de reaccionar frente a la realidad.  Así que hoy podemos preguntarnos ¿Qué es lo que nos separa de los demás en cuanto cristianos, y, qué es lo que me une a Jesús y a mis hermanos? Que nuestro fuego sea el deseo ardiente de servir, de remediar, de perdonar, de ayudar los otros resolver sus problemas. Eso mismo será la causa de división… Hemos de vivir esta santa tensión que Jesús encarnó, haciendo la voluntad de su Padre y Nuestro Padre.

martes, 22 de octubre de 2019

DESPIERTOS Y CONSCIENTES




“El Evangelio de Hoy”: Lc 12, 35-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas; ustedes estén como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: les seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Palabra del Señor.

Reflexión

Muchas veces caemos en la rutina y en la pasividad, no nos mueve a nada la palabra de Dios. Por eso, sería bueno que cada uno y cada una se dejara cuestionar por los textos que leemos o escuchamos. ¿Qué significa estar despiertos, Cómo vivir la actitud de vigilancia a la que nos llama hoy el evangelio? La vida cristiana es un estado activo y consciente de opción por Jesús y su propuesta. Por eso hay que estar atentos a su llamada para responderle con prontitud y así no dejar pasar las oportunidades de alegrarnos con su presencia y su mensaje.

Podemos interpretar la noche como los períodos de problemas, dificultades, duelo, enfermedades y todas esas realidades que nos llegan sin planificarnos y que nos hacen frágiles e impotentes. En esos momentos el Señor no está ausente, está siempre con nosotros y podemos escuchar su voz de apoyo y de solidaridad. Él no viene a quitarnos vida o intensidad sino a servirnos con amor y ternura. Nuestra vida será más intensa, más alegre cuando estemos más atentos a la palabra, a la causa y al proyecto integral de Jesús. No olvidemos que cada vez que Jesús se acerca a alguien en los evangelios es para aportarle alegría, salud, perdón, ánimo y fuerza para la vida.

Seamos nosotros también una presencia liberadora para quienes nos rodean. Crezcamos en confianza y acojamos a los demás, no buscando beneficios o intereses egoístas, sino sirviendo de sostén integral al otro y a la otra en lo concreto del día a día. Así desea Dios estar presente en nuestra vida. Construyamos una esperanza activa y productora de paz y de alegría al estilo de Jesús.

jueves, 10 de octubre de 2019

CONSTANTES Y DILIGENTES




“El Evangelio de Hoy”: Lc 11, 5-13

Lectura del santo evangelio según san Lucas: 

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Si alguno de ustedes tiene un amigo y viene a medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle", y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada, mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos". Si el otro insiste llamando, yo les digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá; porque quien pide, recibe; quien busca, halla, y al que llama, se le abre. ¿Qué padre entre ustedes, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?"  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Estas palabras de Jesús, sin duda, quedaron muy grabadas en sus seguidores más cercanos. Nos imaginamos que fueron pronunciadas mientras se movía con sus discípulos por las aldeas de Galilea, pidiendo algo de comer, buscando acogida o llamando a la puerta de los vecinos. Probablemente, no siempre reciben la respuesta deseada, pero Jesús no se desalienta. Su confianza en el Padre es absoluta. Sus seguidores han de aprender a confiar como él: «Les digo a ustedes: pidan, busquen, llamen». Jesús sabe lo que está diciendo pues su experiencia es ésta: «quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre».

Somos llamados a crecer en confianza, para:
«Pedir» que es la actitud propia del pobre que necesita recibir de otro lo que no puede conseguir con su propio esfuerzo. Así imaginaba Jesús a sus seguidores: como hombres y mujeres pobres, conscientes de su fragilidad e indigencia, sin rastro alguno de orgullo o autosuficiencia. No es una desgracia vivir en una Iglesia pobre, débil y privada de poder. Lo deplorable es pretender seguir hoy a Jesús pidiendo al mundo una protección que sólo nos puede venir del Padre.
«Buscar» que no es sólo pedir. Es, además, moverse, dar pasos para alcanzar algo que se nos oculta porque está encubierto o escondido. Así ve Jesús a sus seguidores: como «buscadores del reino de Dios y su justicia». Es normal vivir hoy en una Iglesia desconcertada ante un futuro incierto. Lo extraño es no movilizarnos para buscar juntos caminos nuevos para sembrar el Evangelio en la cultura moderna.
«Llamar» que es gritar a alguien al que no sentimos cerca, pero creemos que nos puede escuchar y atender. Así gritaba Jesús al Padre en la soledad de la cruz. Es explicable que se oscurezca hoy la fe de no pocos cristianos que aprendieron a decirla, celebrarla y vivirla en una cultura pre-moderna. Lo lamentable es que no nos esforcemos más por aprender a seguir hoy a Jesús gritando a Dios desde las contradicciones, conflictos e interrogantes del mundo actual.

jueves, 3 de octubre de 2019

CONFIANZA EN QUIEN ENVÍA




El Evangelio de Hoy”: Lc 10, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Pónganse en camino! Miren que les mando como corderos en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Cuando entren en una casa, digan primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes.
Quédense en la misma casa, coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No anden cambiando de casa. Si entran en un pueblo y les reciben bien, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya, y digan: "Está cerca de ustedes el reino de Dios."
Cuando entren en un pueblo y no les reciban, salgan a la plaza y digan: "Hasta el polvo de su pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes. De todos modos, sepan que está cerca el reino de Dios."
Les digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo." Palabra del Señor.

Reflexión: 

En estos tiempos en que nos preparamos para vivir la Misión Bíblica Católica, este evangelio nos envía a comunicar la paz, a mejorar la vida de los demás, a promover la justicia y la fraternidad como elementos fundamentales para disfrutar de paz. Para vivir esta misión necesitamos poner la confianza en el que nos envía y no en los recursos que podamos aportar. “Pónganse en camino”. No hay que esperar a nada. No hemos de retener a Jesús dentro nuestras parroquias. Hay que darlo a conocer en la vida. “No lleven bolsas, alforjas ni sandalias de repuesto”.

Hay que salir a la vida de manera sencilla y humilde. Sin privilegios ni estructuras de poder. El Evangelio no se impone por la fuerza. Se contagia desde la fe en Jesús y la confianza en el Padre. Cuando entren en una casa, digan: “Paz a esta casa”. Esto es lo primero. Dejen a un lado las condenas, curen a los enfermos, alivien los sufrimientos que hay en el mundo. Digan a todos que Dios está cerca y nos quiere ver trabajando por una vida más humana. Esta es la gran noticia del reino de Dios.