EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

jueves, 2 de marzo de 2017

Y RESUCITAR AL TERCER DÍA

« El Evangelio de Hoy”: Lc 9,22-25

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Me gusta repetir una idea que he escuchado a muchos otros: la fe cristiana no consiste en el cumplimiento de una serie de normas y doctrinas religiosas, es el seguimiento de Jesús confesado como El Cristo, el Mesías, el Emmanuel. Al valorar la vida de Jesús como un camino de realización que aporta a la humanidad todos los valores necesarios para alcanzar su felicidad, somos capaces de optar por este camino absoluto de vida integral, relativizando los demás y yendo hasta el fondo de las consecuencias derivadas de este discipulado. “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y se venga conmigo”.  Quedan detrás los planteamientos egocéntricos y se evidencia el servicio y la entrega al estilo del Maestro que es Jesús.

Seguir a Jesús y su mensaje nunca será amor al sufrimiento o práctica masoquista espiritual, ni una desviación religiosa, ha de ser una consecuencia de nuestro seguimiento de Jesús. Jesús ni amó ni buscó el sufrimiento o la muerte. Todo lo contrario, aliviaba el sufrimiento sanando a los enfermos y a los que padecían cualquier situación indeseada. Jesús anima a los caídos, levanta a los deprimidos y a todos y a todas le hace una invitación a la esperanza activa. Así que la invitación de Jesús a perderse, a tomar la cruz propia y a seguirlo hasta perder la vida como él es una invitación a valorar la vida como un don de Dios que hay que cuidar viviendo los valores que la harán trascendente y humana. Perder la vida será ponerla al servicio del bien asumiendo el compromiso desinteresado por la justicia y la fraternidad que construyen la paz.

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