EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 3 de marzo de 2017

ENTONCES AYUNARÁN

“El Evangelio de Hoy”: Mt 9,14-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán."  Palabra del Señor.

Reflexión

Si queremos avanzar en nuestro itinerario espiritual tendremos que ir poco a poco liberándonos de las prácticas vacías de observancias religiosas y pasando a las prácticas de fe. La Fe nos dice que el Dios de Jesús es el Dios de justicia y de amor que vive la misericordia y la compasión sin condiciones ni demoras. La auténtica religión, está ligada esta práctica de la justicia, es decir, a la instauración del Reino de Dios. Este, es el termómetro que legitima la vivencia religiosa. Hay prácticas y celebraciones religiosas en apariencia “buenas”, pero que, por no estar impregnadas de esta justicia, distorsionan la relación con Dios y desembocan en una religión egocéntrica y deshumanizante: “el día de ayuno buscan su propio interés, y no hacen nada por sus hermanos y hermanas.

Si aspiramos a vivir esta Cuaresma de manera verdadera tendremos que hacer el esfuerzo de practicar aunque sea un poco de nuestra fe cada día para poder llegar a la Vigilia Pascual con la decisión de vivir la resurrección con Jesús. La religión verdadera nos saca de nosotros mismos, haciendo sentir como propias las necesidades de los otros: “Este es el ayuno que yo quiero: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne”. En la medida que nuestra práctica de la religión se humaniza y se convierte en fraternidad y justicia, en esa medida, experimentamos la presencia del novio con nosotros. No necesitamos afligirnos sino buscar la alegría y la paz que nos aporta Jesús.

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