EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 15 de julio de 2016

SEÑOR DEL SÁBADO

“El Evangelio de Hoy”: Mt 12,1-8

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: "Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado". Les replicó: "¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no han leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues les digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendieran lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio", no condenarían a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado."  Palabra del Señor.

Reflexión

En toda organización social existe lo formal, visible y estructural y existe lo que motiva todo eso, lo inspira y le da sentido. Es lo mismo  para las tradiciones religiosas. Se van formando poco a poco a partir de experiencias personales que van siendo reconocidas y asumidas por otras personas hasta formar comunidades y comuniones de comunidades  que terminan siendo grandes y necesitan dotarse de  normas para poder sostenerse y mostrar unidad. Las religiones e iglesias existen como caminos, canales o medios organizados para guiar las personas hacia la salvación, la realización o felicidad. Por eso creo que no deben analizar lo que pasa entre sus miembros no en función de que  vulnere una de sus normas o mandamientos internos, sino en cuanto ayude o no a las personas en su marcha hacia Dios y su Reino.

El Evangelio de Hoy nos recuerda la actitud y enseñanza de Jesús en este sentido: el hombre es señor del sábado. La importancia de vivir la misericordia y de no condenar a los que no tienen culpa. Lo que constituye culpa es lo que reduce y quita la vida, lo que no permite que las personas estén en salud y vivan la alegría de saberse hijos  e hijas amados de Dios. Así que pidamos a Jesús que nos afiance en la defensa de la vida y en la práctica de la misericordia. Hagamos hasta lo imposible por defender a los demás, especialmente a los  más frágiles y amenazados de nuestros espacios de vida.

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