EVANGELIO DEL DOMINGO
"Velen, porque no saben el momento". San Marcos, 51-62.

jueves, 9 de junio de 2016

SER MEJORES

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5, 20-26

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos. Han oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo les digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto." Palabra del Señor.

Reflexión

Continuamos profundizando la enseñanza de Jesús y relacionándola con la lo observado hasta entonces: “han oído que se dijo a los antepasados”. Jesús nos revela a un Dios que se implica en la suerte de su pueblo y nos pide hacer lo mismo a nosotros los seguidores de su propuesta. La intencionalidad es mostrar la ruptura y continuidad de la Ley en el proyecto de Jesús, que tiene su mayor novedad en la práctica del amor, como símbolo de justicia plena. Y la clave de todo amor y de toda justicia es el hermano. El amor a Dios sólo es creíble cuando es amor al otro. Por eso es tan importante, para Jesús el vivir acciones concretas que expresan la presencia de Dios aportando razones de vida y de esperanza, signos de poder amoroso a favor de los necesitados y necesitadas.

Para el evangelista San Mateo la justicia no viene de lo que yo hago por Dios cumpliendo la ley o los mandatos religiosos sino por lo que Dios hace por mí, amándome y acogiéndome  como yo amo y acojo a mis hermanos y hermanas. Pensemos en algunas formas de buscar la reconciliación con las personas que por h o por r están distanciadas de nosotros o nosotros de ellos. Ello nos ayudará a  encontrar paz y alegría en nuestra vida de cada día y fuerza y sabiduría para seguir adelante.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario