EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

lunes, 6 de junio de 2016

ESTÉN ALEGRES Y CONTENTOS

“El Evangelio de Hoy”: Mt 5,1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: "Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Estén alegres y contentos, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes." Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy que nos narra las bienaventuranzas. Jesús presenta a un Dios cercano y en comunión con la comunidad, rompiendo así con las barreras que las autoridades religiosas habían colocado entre Dios y el pueblo. Las bienaventuranzas son el rostro alegre y esperanzador que el Reino tiene para los pobres y los que sufren por causa del evangelio. Mateo presenta ocho bienaventuranzas, de las que la primera resume todas las demás. Llama felices a los “pobres de corazón”, que podría referirse a los “humildes y afligidos” que tienen una actitud religiosa de desprendimiento. Dichosos porque aman y dan su vida por los hermanos; por eso les pertenece el Reino de los cielos.

En General, las bienaventuranzas son una invitación a compartir lo que somos y lo que tenemos con los demás desde una opción consciente de fe de esperanza y de amor. Pidámosle a Jesús que nos fortalezca para poder superar la superficialidad y trascender lo material y lo histórico, viviendo y disfrutando el presente como una preparación del futuro. 

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