EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 27 de mayo de 2014

El Espíritu que nos aclara y anima

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 16,5-11

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberles dicho esto, la tristeza les ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que les digo es la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor. En cambio, si me voy, se lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me verán; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado." Palabra del Señor.            

Reflexión

El próximo domingo celebraremos la Ascensión del Señor y por eso los textos del evangelio de estos días nos estarán anunciando la partida definitiva de Jesús hacia su Padre Dios. Esta partida no significa que Jesús abandona a su comunidad sino que se ocupará de ella desde otra dimensión: la presencia del Espíritu Santo el cual Jesús anuncia como un regalo de Dios para auxiliar y defender a los suyos. Como es natural, los discípulos se entristecen con el anuncio de la partida de Jesús pero él les invita a concentrarse en las enseñanzas recibidas y a dejarse ayudar por el Espíritu Santo para discernir todas sus acciones y tomar sus decisiones. 


Según el Evangelio de Hoy, el Espíritu Santo ayudará a los discípulos de Jesús y a la sociedad a caer en la cuenta del pecado de la incredulidad, la indiferencia y la actitud de eliminar con la muerte a sus opositores. Esta realidad ha precipitado el desenlace de la vida de Jesús y la de miles de personas todavía hoy. Pero la justicia de Dios rescata de la muerte a las víctimas de las injusticias del mundo. Jesús vence el mal y la muerte mediante la resurrección. El Espíritu Santo otorga el discernimiento necesario para ver la victoria de Jesús, revelando a la comunidad la necesidad de perseverar en el anuncio del Reino de Dios sin temer a los que propician el mal.  El Espíritu Santo dotará a los cristianos y cristianas de la confianza necesaria para vivir su fe en medio de cualquier circunstancia, dando testimonio de vida y de esperanza.

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