EVANGELIO DEL DOMINGO
"Velen, porque no saben el momento". San Marcos, 51-62.

miércoles, 2 de octubre de 2019

COMO NIÑOS




“El Evangelio de Hoy”: Mt 18, 1-5.10.

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?" Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: "Les aseguro que, si no vuelven a ser como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. Palabra del Señor.

Reflexión

Nuevamente se nos recuerda la enseñanza de Jesús sobre la importancia de las personas en el Reino de Dios. Los discípulos de Jesús, influenciados por las corrientes sociales de su tiempo, se muestran interesados en quien es el primero, el mayor o el más importante en el Reino de Dios. Esto da pie a lo que se le llama “el sermón de la comunidad” que tiene como palabra clave los “pequeños”. El mayor es aquel que opta por el hermano más pequeño, más insignificante. Los pequeños no son los niños, sino también las personas pobres y sin importancia en la sociedad y en la comunidad, inclusive los niños. El Sermón de la Comunidad es para hacer entender que entre los seguidores y las seguidoras de Jesús tiene que estar vivo el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés y autopromoción. En vez de crecer hacia arriba, tienen que crecer hacia abajo, hacia la periferia, donde viven los pobres, los pequeños.

Escandalizar a los pequeños significa: ser motivo para que los pequeños pierdan la fe en Dios y abandonen la comunidad. No podemos permitir, de forma alguna, que los pequeños se sientan marginados en nuestra comunidad. Pues, en este caso, la comunidad dejaría de ser una señal del Reino de Dios.  Así vivió Jesús. Sigamos sus huellas y viviremos con él.

martes, 1 de octubre de 2019

NO VIOLENCIA




“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 51-56

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Palabra del Señor.

Reflexión.

Hoy que celebramos la fiesta de Santa Teresita del niño Jesús, el Evangelio nos presenta a Jesús en camino hacia Jerusalén. La teología del evangelio según San Lucas nos lleva de Galilea a Jerusalén y de Jerusalén a la eternidad pasando por el tiempo de la Iglesia, tiempo de acogida de la Buena Noticia y de testimoniar la fe.  Jesús aprovecha el viaje, la vida, para instruir a sus seguidores. Les enseña la Buena Noticia como una propuesta salvífica libremente acogida o rechazada por quienes la reciben. En su largo camino hacia Jerusalén van pasando por los pueblos y pidiendo posada.  A los samaritanos les molesta que se dirijan a Jerusalén y por eso deciden negarles hospedaje. Juan y Santiago, molestos por la actitud poco acogedora en aquel pueblo, reaccionan con violencia, invocando poderes superiores para que acaben con quienes se negaron a acogerles.

Consultan a Jesús sobre sus intenciones, pero él les reprende, enseñándoles que la violencia, que tiende a destruir a las personas que piensan o actúan de modo diferente, no forma parte de su Buena Noticia. Somos dados a buscar privilegios ante las dificultades. A nosotros nos corresponde, como comunidad creyente, seguir decididamente a Jesús, en actitud abierta, comprensiva y dialogante con quienes piensan diferente, forman parte de culturas diferentes y hasta carentes de hospitalidad. Como Iglesia no siempre hemos tenido en cuenta esta enseñanza de Jesús. En nuestra historia eclesial tenemos episodios vergonzantes, pero seguimos en camino y contamos con la compañía de Jesús, con su amor misericordioso. Avancemos con el corazón y la mente puestos en Jesús y su práctica, así viviremos en fidelidad evangélica. 

lunes, 30 de septiembre de 2019

La importancia está en Servir




“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 46-50

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de ustedes es el más importante."
Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir." Jesús le respondió: "No se lo impidan; el que no está contra ustedes, está a su favor."  Palabra del Señor.

REFLEXIÓN En la Memoria de San Jerónimo, valoramos su consagración al estudio de la Sagrada Escritura, su traducción de la Biblia y su amor y a la Palabra de Dios. Jesús no nos enseña a dominar, ni a condenar, ni a juzgar a nadie. Nos ha dejado un ejemplo y una enseñanza de servicio amoroso especialmente a los más necesitados. La palabra de Dios, los evangelios y las cartas del nuevo Testamento es esto lo que testimonia. El evangelio de Hoy nos recuerda los conflictos entre los discípulos sobre la grandeza de cada uno y los puestos de importancia. Jesús siempre les bajaba los sumos recordándole que, entre hermanos y hermanas, el importante es el que sirve a los demás sin buscar grandezas. Eso es lo que podemos hacer en nombre de Jesús y siempre estará bien: Hacer el bien, liberar a los otros con nuestro servicio oportuno y efectivo. La autoridad no debe entenderse como dominación, sino como servicio. El hacerse como un niño supone renunciar a las seguridades que da el prestigio, para asumir la gratuidad del servicio y la alegría de vivir. Nada que esté mal hecho, que maltrate la vida de alguien, que desanime, enferme, mate o disminuya la vida de la creación de Dios podrá justificarse bajo el nombre de Jesús. Lo que nos justificará ante la historia y ante Dios es nuestro aporte a la vida, nuestro servicio a la vida concreta de las personas con las que convivimos. Que hoy y siempre nos dejemos inspirar por Jesús y su práctica. Hoy damos gracias a Dios por San Jerónimo y su amor por la Biblia y nos encomendamos a él para que nos acompañe en nuestras búsquedas bíblicas.