sábado, 29 de julio de 2017

Ya está presente

“El Evangelio de Hoy”: Mateo 13, 24-30

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: "El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y el trigo almacénenlo en mi granero.'  Palabra del Señor.

Reflexión

El Reino de Dios no es un evento que llega de una vez, es una realidad en construcción en la que todos y todas estamos llamados a participar. Para eso tenemos que comenzar por aceptarlo y acogerlo en nuestra historia. Caemos en la cuenta de que junto con las actitudes y conductas positivas, constructoras de espacios vida y convivencia, existe la maldad, la amenaza de la vida. La cizaña puede aparecer en cualquier momento, plantada por mí, por ti o por otros. Pero la solución no está en extirpar la cizaña para acabar con ella. No podemos caer en posiciones integristas. Vivimos un proceso en el que tenemos oportunidades de cambio y transformación.

Nuestra misión consiste en trabajar a favor de la transformación de la humanidad. Muchas figuras han buscado “purificar” lo que ellos han considerado como cizaña. Genocidios, matanzas de cantidades de personas buscando imponer sus pretendidas verdades. Ni nosotros como Iglesia nos hemos salvado de estas posiciones miserables y vergonzantes, pues hemos protagonizado las cruzadas. La presencia del mal en la sociedad es fruto de una tendencia humana que se consolida en las estructuras de poder que se pervierten y en los corazones que se dejan gobernar por el egoísmo. Tal como lo expresa la parábola de hoy, la cizaña ha sido plantada por el enemigo de la vida, la justicia y la paz. Así que aprovechemos el tiempo para sembrar la bondad, la cizaña siempre es menor que el trigo.

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