EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

jueves, 12 de enero de 2017

SANADO Y RESTABLECIDO

“El Evangelio de Hoy”: Mc 1, 40-45

Lectura del santo evangelio según San Marcos:

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme". Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: "Quiero: queda limpio". La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándoles severamente: "No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

La Misión de Jesús continúa a buen ritmo. La aproximación de Jesús es sincera y respetuosa permitiendo al antiguo leproso volver a la comunión con su familia, la sociedad y su comunidad de fe. Se trata de una restauración integral pues estos enfermos eran excluidos de toda interacción humana y declarados impuros con riesgos contaminantes. Jesús hace suyo el sufrimiento de este infeliz, lo toca arriesgando su propia salud y violando la ley, y lo sana devolviéndole la posibilidad de integrarse a la sociedad que lo había  expulsado. Para eso lo envía a presentarse al sacerdote para buscar su certificado de salud.

Hacer el bien le trajo problemas a Jesús y ya no podía entrar abiertamente a los pueblos. Acercarse a los otros puede traernos serios problemas, son los riesgos del amor. Pero todos se enteraron de que Dios estaba presente y actuando a favor de los marginados. Esta acción de Jesús tiene consecuencias claras para sus seguidores de todos los tiempos: sentir como nuestros el dolor ajeno. Así nos hacemos prójimo de los demás. Abramos nuestro corazón a los demás, demos la mano a quienes descubrimos en necesidad sin fijarnos de dónde viene ni a dónde va. Sólo así seremos testigos de Jesús. Lo contrario seguirá siendo un escándalo de quienes nos llamamos cristianos negándonos a seguir a Jesucristo. Contamos con Jesús, él está siempre con nosotros y nos sana y salva. Gracias Señor, enséñanos a vivir tu amor.

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