EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 6 de diciembre de 2016

VA EN BUSCA DE LA PERDIDA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 18,12-14

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "¿Qué les parece? Supongan que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, les aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo su Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños." Palabra del Señor.

Reflexión

Es muy importante remarcar el amor práctico de Dios a favor de su Creación. Hay algunos hermanos y algunas hermanas que se molestan cuando uno insiste mucho en este tema de amor misericordioso del corazón de Dios. Pero leyendo los evangelios eso es lo que encontramos. ¿Qué significa perderse, en el lenguaje evangélico? Me parece que significa ignorar este amor de Dios para con nosotros. Cuando actuamos de manera egoísta y damos la espalda a los demás es porque ignoramos que Dios nunca nos pone de lado, Él siempre nos tiene presente y anhela que asumamos de manera responsable toda nuestra humanidad y la de los que nos rodean.

El profeta Isaías nos había anunciado al Dios del consuelo. Consolar es trasmitir valor, fuerza, fortaleza. En los momentos de tristeza y adversidad se necesita consuelo, ánimo, esperanza, sostén. Es lo que hace el pastor con la oveja extraviada. Se asegura de que las demás queden bien cuidadas y protegidas y se va en busca de la perdida. Ése es el modo de proceder de Dios, revelado en Jesucristo. Es un Dios preocupado por todos los seres humanos. Un Dios que está pendiente de todos; que sale al encuentro de todos. Es tarea de la Iglesia, como continuadora de la misión de Jesús. Salir al encuentro de las personas catalogadas como perdidas.

El tiempo de Adviento es ideal para retomar la honestidad, la justicia, caridad, la solidaridad y la compasión como actitudes evangélicas necesarias en nuestro mundo. Hoy muchas comunidades cristianas han organizado de una manera eficaz el “ministerio de la consolación” mediante procesos de acompañamiento a personas que se sienten víctimas de problemas de toda índole, a otras que se sienten solas y las que se sienten “perdidas”.  Nunca olvidemos que Para Dios nadie está perdido. Dios está y estará siempre con sus hijos. No esperemos a que nos manden o a que otros lo hagan primero, vayamos desde ya a vivir nuestra misión de buscar al otro como signo del amor que Dios nos tiene, en el que nosotros creemos y esperamos.

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