EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

sábado, 20 de agosto de 2016

TODOS USTEDES SON HERMANOS

El Evangelio de hoy: Mt 23, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo


En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.» Palabra del Señor

Reflexión

Jesús conoce bien el modo de proceder de las autoridades religiosas de su tiempo y le duele cómo han convertido la religión en una pesada carga para la gente. Con el agravante de que escribas y fariseos "mandan pero no van", se mueven entre las apariencias y el servicio que deben realizar ha degenerado en acomodos y privilegios. En esta realidad que Jesús identifica con mucha precisión nos podemos mover nosotros, si nuestras maneras religiosas no son expresión de una fe sencilla, servicial, liberadora. Si nos servimos de los demás, nuestra fe no sirve; si servimos es que nuestra fe ha encontrado su camino auténtico de realización.

En todo caso, Jesús no solo describe la realidad que rodea su pueblo, al que ama y por el que pasó sanando y haciendo el bien. Jesús también propone. Así habló a la gente y a sus discípulos, para que comprendan que lo más importante al entrar en el dinamismo del Reino es que todos somos hermanos y hermanas, hijos e hijas de un mismo Padre. Que la realización humana no está en el éxito mundano, en los títulos que nos separan ni en los privilegios que crean desigualdades, a las cuales luego nos acostumbramos, siempre que la ventaja caiga del lado de nosotros. Leyendo el texto de pronto me acordé de las palabras del papa Francisco estos días, al advertirnos contra un modo falso de vivir la fe, la mundanidad espiritual. Pidamos que las palabras de Jesús sean siempre una buena noticia para nosotros, porque nos iluminan, nos interpelan y nos muestran el camino por dónde hay que seguirle. 

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