EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

lunes, 22 de agosto de 2016

LA COMPASIÓN Y LA SINCESIDAD

“El Evangelio de Hoy”: Mt 23, 23-26

 Lectura del santo evangelio según san Mateo       

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidan lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad!
Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpio también por fuera." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

De nuevo somos invitados a no descuidar nuestro interior, a evitar emplear más energías de las necesarias en las formalidades de nuestras prácticas religiosas visibles y buscar fortalecer las motivaciones profundas que nos llevan a vivir sinceramente nuestra fe cristiana. Al enseñar a sus discípulos Jesús parte de su propia experiencia religiosa, basada no en principios, leyes o normas, sino en el encuentro personal con Dios. El “Evangelio de Hoy” constituye una seria advertencia para los cristianos y cristianas de todos los tiempos: no perdernos en trivialidades que nos imponen unas estructuras que oprimen mientras descuidamos la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la misericordia y la fe, que son los ejes fundamentales de la propuesta del Reino anunciado por Jesús.

Superemos a los Escribas y a los fariseos que enseñaban pero no practicaban ellos mismos lo enseñado, que se sentían por encima de los demás. Nos haremos mucho daño a nosotros mismos si separamos fe y vida. Esto nos llevaría a vivir de manera contraria a lo que enseñamos, mientras exigimos un comportamiento ético exagerado a los demás. Nuestro estilo de vida debe constituir un anuncio en sí mismo. Pidamos a Jesús que nos regale su Espíritu de sabiduría para poder centrarnos en lo esencial de su enseñanza y vivir así el gozo del Evangelio.

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