EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

sábado, 30 de julio de 2016

ESE ES JUAN BAUTISTA

“El Evangelio de Hoy”: Mt 14,1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista." El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús. Palabra del Señor.

Reflexión

La naturaleza de un profeta es el ejercicio de la palabra y el testimonio en nombre de Dios. Por eso lo primero será siempre escuchar la voz de Dios para poder transmitirlo a su pueblo. Es lo que llamamos la mística profética. El discernimiento de la voluntad de Dios no es una tarea fácil ni cómoda pues la esencia de Dios es dinámica, llena de vida y creatividad. Es más fácil aprender a Dios y tallarlo en una imagen fija. Pero ese no será el verdadero Dios. Dios será siempre nuevo y renovador de todas las cosas en su acción de creador.

Juan Bautista es profeta, busca a Dios, lo escucha en la dureza del desierto y de la austeridad personal, y lo predica como una invitación al cambio, a la conversión, a la novedad que encamine a la verdad y a la justicia. Desde esa posición encuentra problema sobre todo en las esferas del poder y las intrigas sociales. La voz del Bautista sonó repetidas veces denunciando el adulterio de Herodes y Herodías. El adulterio de Herodes simboliza el adulterio del pueblo para con Dios. La instigación de Herodías es igual a la que ejercerán las autoridades religiosas para acusar a Jesús ante Pilatos. Y la muerte del Bautista anticipa la de Jesús a manos de las autoridades religiosas y políticas de Roma e Israel. Así terminan los profetas cuando asumen su misión como una vocación de servicio y entrega.

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