EVANGELIO DE HOY
"Vayan y proclamen que el reino de Dios está cerca". San Mateo 10, 7-13.

jueves, 7 de enero de 2016

COMENZÓ JESÚS A PREDICAR

“El Evangelio de Hoy”: Mt 4, 12-17, 23-25

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaum, junto al lago, en el territorio de Zabulón y se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombra de muerte una luz brilló. Entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: Convertíos, porque está cerca el Reino de los Cielos. Recorrían toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando el evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, poseídos, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania. Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy  nos presenta a Jesús que comienza su misión, su vida pública de Galilea. Para centrarse bien en lo suyo, Jesús deja Nazaret y se establece  en Cafarnaúm. Cafarnaúm es una plaza estratégica por donde pasa mucha gente con distintos intereses y actividades, desde lo comercial hasta lo político y religioso Seguramente que ese es el motivo por el que Jesús elige esta ciudad  para  iniciar la convivencia comunitaria y la misión de anunciar el Reino de Dios, mostrando su misericordia y su compasión. Somos invitados a alcanzar los beneficios de la presencia de Jesús. No somos meros exportadores de una historia pasada, somos destinatarios de la salud, del perdón, de la acogida y del llamado de Jesús. No lo dejemos pasar sin disfrutarlo.

El ministerio de Jesús muestra el cumplimiento de las promesas de Dios. Las obras de bien para los necesitados, acompaña y certifica la predicación positiva y esperanzadora del profeta de Nazaret. Este mensaje no deja igual a quienes lo acogen de corazón. Por eso Jesús invita a la conversión, al cambio de vida y de visión de Dios y de la religión. La profecía del Reino de Dios que se acerca para salvar, comienza con un ministerio de sanación y una muestra clara de la misericordia de Dios acogiendo y perdonando en la persona de su Hijo Jesús. En la vida y la obra de Jesús pasan a un segundo plano la formalidad y la ley estéril para dar paso a la creatividad evangélica que engendra fraternidad, solidaridad, justicia y entrega generosa a favor de los más vulnerables, en nombre de Dios. Durante todo el año estaremos reflexionando sobre la misericordia y la cercanía de Dios en este año jubilar. Unámonos a la misión de Jesús, encarnando sus actitudes y gestos misericordiosos.

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