EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 6 de noviembre de 2015

HACER EL BIEN CON ASTUCIA

“El Evangelio de Hoy”: Lc 16, 1-8

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido".
El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa". Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Este respondió: "Cien barriles de aceite". Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta". Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" El contestó: "Cien fanegas de trigo". Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta". Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz". Palabra del Señor.

Reflexión

El creyente no actúa con malicia sino con amor, con respeto y justicia. La parábola del evangelio de hoy distingue entre la astucia para hacer el bien y la malicia. Los seguidores de Jesús de hoy tenemos que aprender a disfrutar haciendo el bien, dedicando nuestro tiempo a los otros, sirviendo  los demás. No dejar todo para después, Dios no nos pide hipotecar el presente.

Este evangelio nos plantea la ventaja de vivir libres, actuando de acuerdo a los principios en los que creemos. No nos dejemos seducir por el espejismo del consumismo y el mercado. Presentar el evangelio de Jesús de manera positiva y no como si fuera un dictador y una amenaza. Para esto,  el Evangelio de hoy nos pide actuar con imaginación creativa a favor del bien, ingeniárnosla para ayudar a disminuir los sufrimientos de nuestros hermanos y hermanas.

¿Qué hacemos nosotros los seguidores de Jesús frente a las dificultades que se nos presentan?  Para Jesús la astucia debe convertirse en un valor propio de sus discípulos. Pero la astucia evangélica no se basa en la trampa, el engaño, la corrupción, la hipocresía o la humillación, sino que se fundamenta en la sencillez, la humildad, la inteligencia, la verdad y la convicción de que todo lo hacemos por la causa del Reino. Pongamos el acento en lo que  somos y compartamos con los demás. 

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