EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

lunes, 21 de septiembre de 2015

SAN MATEO APÓSTOL

“El Evangelio de Hoy”: Mt 9, 9-13

Lectura del santo evangelio según san Mateo: 

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Anden, aprendan lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Hoy celebramos la fiesta de San Mateo Apóstol. Una de las características más fascinante de Jesús es la de detenerse junto a las personas con las que se encuentra en su camino. Jesús se detiene e invita a Mateo a seguirlo. Nosotros los seres humanos tenemos la capacidad de interacción, somos sociables, nos llena de fortaleza el sabernos acompañados en la vida. La soledad nos reduce y minimiza nuestras capacidades humanas. El Evangelio de Hoy nos invita a detenernos frente a los otros e interpelarlos positivamente, a dar las oportunidades necesarias a los demás para que desarrollen todo su potencial en un proceso libre, respetuoso y responsable. 
   
Al detenerse ante una persona religiosamente insignificante y de alguna manera repugnante, Jesús se enfrenta con unos grupos fanáticos, como los fariseos, que promueven una religión para gente fuerte, para personas que pueden avasallar a los demás con sus creencias. Mateo no era parte de los pobres, pero sí de los excluidos. En su condición de cobrador de impuestos vivía amenazado por los grupos piadosos. Jesús promueve una espiritualidad incluyente donde todas estas personas que han sido debilitadas por la pobreza, la marginación social y la exclusión religiosa se sientan acogidas. Estas personas no son culpables de su condición, pero sí tienen la posibilidad de redimirse mediante la aceptación del mensaje transformador de Jesús.

A partir de su propia experiencia, el evangelista San Mateo nos recuerda tres enseñanzas importantes: la primera, Jesús ha venido a redimir a quienes están postrados; segunda, la clave de su enseñanza y de su acción es la misericordia o el amor de Dios; tercera, son los pecadores, y no los que se creen justos, quienes tienen la prioridad en la misión de Jesús. Hoy tenemos el mismo desafío. Nuestra tarea no es alejar o excluir, sino acoger e invitar a participar de esa mesa común que es la vida cristiana. Atendamos al llamado de Jesús como mateo y seamos capaces de llamar a otros y otras a seguir a Jesús acogiendo su Buena Noticia de que somos amados por Dios.

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