EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

jueves, 30 de abril de 2015

SER COMO JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 13,16-20

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: "Les aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que saben esto, dichosos ustedes si lo ponen en práctica. No lo digo por todos ustedes; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Se lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean que yo soy. Se lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Lo que Jesús nos pide es hacer el esfuerzo de ser como él. No podremos jamás sobrepasarle en amor, amistad, ternura, sentido común… Por momentos parece que nosotros pretendemos corregir a Jesús, como Pedro en la ocasión que le dice a Jesús: “no te suceda a ti eso Señor”. Aceptar seguir a Jesús supone vivir su mensaje. La práctica de la Buena Noticia es bienaventuranza, produce alegría y gozo en lo más profundo y trascendente de nuestra vida. La verdadera felicidad está en el amor servicial, no en el dominio. Se es feliz siendo iguales y siguiendo la suerte del maestro aunque cueste sufrimientos y dolores.

La falta de fe y de adhesión de los discípulos de Jesús parece que fue tan dolorosa y escandalosa que en este texto encontramos de nuevo la figura del traidor. Pero no nos centremos en el traidor visto únicamente como Judas Iscariote. Cada uno de nosotros, cuando faltamos al amor y al estilo de Jesús, traiciona su enseñanza y su persona. Estamos llamados a vivir en comunión con Jesús, así estaremos en comunión con Dios. Dio no ejerce dominio sino que comunica vida y amor. Hagamos lo mismo con nuestras hermanas y hermanos.

miércoles, 29 de abril de 2015

CREER Y VIVIR EN LIBERTAD

 “El Evangelio de Hoy”: Juan 12,44-50
                                                          
Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando: "El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas. Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Jesús nos revela el verdadero rostro de Dios. Cuando vemos a Jesús viviendo, hablando, acogiendo o ensenando podemos decir así es Dios. Creer en Jesús es creer en el Padre. Jesús se declara como Luz del mundo; y queda claro que la finalidad de la Encarnación no es juicio y condenación, sino salvación y vida plena. Concluyendo el capitulo 12 del evangelio de San Juan, Jesús declara la fidelidad de su palabra a la Palabra del Padre. Queda abierta la puerta para que el creyente acepte o rechace la oferta de salvación de Dios por medio de su Hijo. Siempre ofrece salvación y amor.

Los seres humanos estamos en plena libertad para aceptar o rechazar este maravilloso ofrecimiento. La aceptación del mensaje de Jesús tiene consecuencias y genera compromisos. La salvación es gratuita, pero nos exige seriedad, nos pide vivirla confiadamente, afrontar todas la situaciones que se puedan presentar en nuestra vida, sabiendo que Dios es fiel. Vivamos con libertad nuestra fe y tratemos de evitar la distracción que nos aleja de lo esencial que es el amor y que genera y se expresa en la fraternidad y la justicia.

martes, 28 de abril de 2015

UNIDAD Y CONFIANZA

“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,22-30

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: "¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente." Jesús les respondió: "Se lo he dicho, y no creen; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero ustedes no creen, porque no son ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Seguimos viviendo el siclo de Pascua en el que leemos textos del Evangelio en los que el Señor nos confirma en la fe y refuerza nuestro compromiso. En el evangelio de hoy, marcado por el conflicto con los jefes del pueblo judío, Jesús insiste en que sus ovejas escuchan su voz, que él las conoce y ellas le siguen. Conocimiento mutuo, atención a lo que dice Jesús. Esa es la relación que debe existir entre nosotros, creyentes y Jesús. Entre Jesús y sus discípulos hay un diálogo basado en un conocimiento mutuo. La misión de Jesús en el mundo es la de dar la vida y superar la muerte. La suya es también nuestra misión. Jesús es capaz de entregar su propia vida como misión, con toda su confianza puesta en Dios.


A San Juan le gusta enfatizar la relación existente entre Jesús y su Padre Dios, relación de unidad: “mi Padre y yo somos una sola cosa”. ¿Cuál es nuestra manera de relacionarnos con Jesús? ¿Acaso somos como los dirigentes del evangelio de hoy? ¿Le oramos para ver si realiza lo que le pedimos? La comunión entre nosotros y Jesús no debe estar basada en un intercambio de dones sino en una confianza total en su amor y su misericordia. El amor que Dios nos tiene supera infinitamente nuestras posibilidades de amar y de servir. De todas maneras, Él cuenta con nosotros y por eso nos llama a dar testimonio de fe, poniéndonos al servicio de nuestras hermanas y hermanos. 

lunes, 27 de abril de 2015

JESÚS ES LA PUERTA

 “El Evangelio de Hoy”: Jn 10,1-10

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños."
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Solo Jesús es capaz de darlo todo por la Vida de los suyos. Su misión es vivida enteramente focalizada hacia las personas necesitadas y abiertas a la colaboración de los demás y especialmente a quienes tienen su esperanza puesta en el cumplimiento de las promesas de Dios. La vida y el ejemplo de Jesús es para nosotros una fuente inagotable de espiritualidad. De él aprendemos a escuchar a Dios y a hacer su voluntad sin perder el interés por la realidad que nos rodea y el modo de  vida diaria en sociedad.


Lo que diferencia a quienes se dejan guiar por este Buen Pastor que es Jesús, y entran por él que es La Puerta, es la centralidad que ocupa Jesús y su mensaje en sus vidas de creyentes. Él es el maestro, el guía, la referencia a la hora de tomar decisiones y de buscar avanzar en la integridad de la vida. Ya hemos reflexionado ayer la libertad que nos comunica Jesús el Buen Pastor, el evangelio de hoy insiste en que Jesús es la mejor via de acceso a Dios guardando la humanidad y la libertad que él nos enseña. Pidámosle a nuestro Pastor que nos ayude a seguirle cuidando y acompañando a los demás de manera sincera y generosa.

domingo, 26 de abril de 2015

EL BUEN PASTOR DA LA VIDA

“El Evangelio de Hoy”: Jn 10,11-18
Lectura del evangelio según san Juan.
En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre." Palabra del Señor.
 
REFLEXIÓN

Celebramos el cuarto domingo de Pascua que llamamos también del Buen Pastor. El evangelio de Juan presenta a Jesús como modelo de pastor. El pastor capaz de arriesgar su vida por las ovejas. Quien no ama a las ovejas hasta ese extremo no es buen pastor. El pastor aparece en el evangelio de hoy por oposición al mercenario que apacienta a las ovejas por dinero; el asalariado cuando viene el lobo sale corriendo para salvarse él y deja que mueran las ovejas. Jesús vive una relación personal y recíproca de conocimiento profundo e íntimo con los demas: “conozco a las mías y ellas me conocen a mí”.
El rebano de Jesús no se limita a un pueblo, Jesús proclama que tiene otras ovejas que no son de ese redil. Su mision es universal. También los paganos alcanzan su amor y su entrega. A venido para formar una nueva comunidad humana que no se limita ya a los judíos sino que se extiende a todos sin distinción de raza, credo o estatuto social. Al igual que Jesús, quien se da a sí mismo por amor lo hace con la certeza de poderla tomar de nuevo, por la fuerza del amor mismo. Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida. Dar la vida significa creer hasta el fin en la verdad y el amor.
Pidamos al Buen Pastor que nos conceda vocaciones al servicio de su pueblo que nos ayude a entregarnos nosotros también cada cual en su comunidad y en su Iglesia con el deseo de Que Dios haga crecer su Reino. Demos gracias a Dios por tantas mujeres y hombres que, acogiendo su llamada, son capaces de amar y servir desinteresadamente.

sábado, 25 de abril de 2015

"PROCLAMEN EL EVANGELIO A TODA LA CREACIÓN

"Evangelio de hoy": 16,15-20
Lectura del santo evangelio según san Marcos 16,15-20:

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
Palabra del Señor

Reflexión
Hoy celebramos la fiesta de san Marcos, evangelista. La tradición más antigua atribuye a Marcos la redacción del segundo de los Evangelios sinópticos. Este relato, dedicado a presentarnos "el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios" (Mc 1, 1), refleja con asombrosa fidelidad los rasgos humanos de Jesús y, a través de sus páginas, es posible intuir una larga y fiel convivencia del autor junto al apóstol Pedro.
El texto de hoy son las últimas palabras del Evangelio, que responde a la historia de Jesús y su comunidad. El discipulado comprende la propuesta de Jesús:
La predicación a toda la creación, a toda la tierra. La buena noticia alcanza a todos y todas. En estos tiempos difíciles para la tierra y para la humanidad, el anuncio de la salvación, ¿cómo va a generar vida y esperanza?
El anuncio y testimonio del Resucitado estará acompañado de signos. Estos signos responden a necesidades muy humanas y expresa una relación misericordiosa con los demás, una atención por liberar las esclavitudes de las personas. Asimismo, refleja una fe actuante, no simplemente un discurso bonito, de alivio para el futuro.
La presencia de Jesús es siempre vital en el camino de la misión. Sin él terminamos siendo nosotros los protagonistas. La adhesión sincera a su proyecto nos pone siempre en camino. Desde entonces, la Iglesia tiene veinte siglos de presencia en la humanidad, y las luces de su servicio a la humanidad son mayores que sus sombras.

viernes, 24 de abril de 2015

VERDADERA COMIDA

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6, 52-59

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de sus padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre." Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Desde nuestra lógica no es raro que los judíos se escandalizaran de que Jesús les hablara de darle a comer su carne y a beber su sangre. Sabemos muy bien que  gente no come gente. La dimensión que Jesús quiere hacer comprender es la de la necesidad de unirse a su proyecto para poder construir una sociedad que responda al plan de Dios que es un plan de vida abundante y eterna. Pero para poder comprender a Jesús y entrar en su frecuencia de transmisión o anuncio, hay que partir de la lógica de la fe y no de la lógica fisiológica.


La carne y la sangre de Jesús significan su vida, lo que vemos físicamente y lo que la impulsa. Sus gestos y sus motivaciones profundas. Quien come esa carne y bebe esa sangre habita en Dios y es habitado por él; expresión profunda de comunión. Como Jesús vive en comunión con Dios a quién llama Padre,  nosotros podemos vivir en unión con Jesús. La Buena Noticia de este discurso sobre Jesús Pan de Vida, es que creyendo en Jesús y actuando como él, alcanzamos desde ya, la plenitud de la vida dada por Dios. Jesús es el Camino, La Verdad y la Vida… Dejemos que él sea nuestro Maestro.

jueves, 23 de abril de 2015

ALIMENTARNOS DEL ESPÍRITU DE JESÚS

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6,44-51

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Se lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Palabra del Señor.

 REFLEXIÓN

El Evangelio de Hoy continúa desarrollando el discurso del Pan de Vida en el que Jesús se ofrece como alimento duradero. No es lo mismo ofrecer que ofrecerse a sí mismo. Por eso Jesús como Pan de Vida supera el pan llamado Maná que Dios ofreció a su pueblo en el desierto. En Jesús, el dar es siempre dar-se. Jesús se ofrece como alimento para su pueblo. En realidad, lo importante es tener a Jesús en el centro de nuestra vida para que sea él quien inspire y acompañe todos nuestros pasos en la vida, eso es lo que significa  alimentarse de Jesús. Es permitirle entrar en nuestra existencia y vivir anhelando ser y hacer todo desde él. Ya no es Dios que les da, ahora Dios se da. Si decidimos vivir un seguimiento libre, gozoso y consecuente con Jesús y su proyecto, él nos aporta la fortaleza para trascender lo conocido y llegar, con él, hasta la eternidad. Mientras tanto, nuestra tarea será la de actualizar y animar el proyecto de Jesús: humanizar la vida, fraternizar las relaciones entre los seres humanos y confiar enteramente en Dios.

miércoles, 22 de abril de 2015

QUE NO SE PIERDA NADA NI NADIE

“El Evangelio de Hoy”: Jn 6,35-40.

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como les he dicho, me han visto y no creen. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El discurso de Jesús sobre el Pan de Vida es un llamado a la fe y a la confianza en él y en su misión.  Jesús no ha venido a juzgar y condenar sino a anunciar que Dios es bueno, compasivo y misericordioso. No ha venido a imponer sino a anunciar. Nuestra respuesta depende solo de nosotros. Con Jesús ya no hay hambre, ya no hay sed, ya no hay desierto. Todo encuentra solución.  Junto a él no se vaga; se peregrina y se habita. A Jesús no se le ve de lejos, se le contempla, se cree en Él, se vive en Él.


Ya decíamos antes que siguiéndolo a él encontramos todo lo necesario para vivir las diferentes situaciones que se nos pueden presentar en la vida ordinaria. La voluntad de Dios es nuestra vida realizada. Nuestra alegría y nuestra salvación. Trabajemos a favor de la misión de Jesús, paraque nadie se sienta perdido o acabado. Demos gracias a Dios por esta revelación que nos asegura su favor y aprendamos a vivir buscando la salud y la salvación de nuestros hermanos y hermanas.

domingo, 12 de abril de 2015

VER PARA CREER

“El Evangelio de Hoy”: Jn 20, 19-31

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros."
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo."
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
 "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor."
Pero él les contesto: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo."
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros."
Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente."
Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!"
Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre. Palabra del Señor.

Reflexión

La duda forma parte de nuestro diario vivir, Por eso, casi todos sintonizamos sin dificultad con la reacción de Tomás, cuando los otros discípulos le comunican que han tenido una experiencia sorprendente: “Hemos visto al Señor”. A lo que Tomás responde claramente que: “Si no lo veo…no lo creo”.

Su actitud es comprensible. Tomás no dice que sus compañeros están mintiendo o que están engañados. Solo afirma que su testimonio no le basta para adherirse a su fe. Él necesita vivir su propia experiencia. Y Jesús no se lo reprochará en ningún momento. Sus compañeros discípulos no parecen escandalizarse con la declaración de Tomás. Confesar la fe en Jesús Resucitado fue un proceso largo y progresivo.


Estamos invitados a  promover grupos de dialogo en nuestras comunidades dialogo para compartir las experiencias vividas frente a Jesús y su resurrección. Tomás expresa libremente su deseo de vivir su propio proceso de fe. Y Jesús satisface a Tomás mostrándole las manos, el costado y los pies, “signos” de su amor y entrega hasta la muerte. No nos engañemos, mostrando una fe superficial que se contenta con repetir formulas y afirmaciones. Buen Domingo de la Divina Misericordia.

viernes, 10 de abril de 2015

"VAYAN AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMEN EL EVANGELIO"

El Evangelio de hoy: Marcos 16,9-15
Lectura del santo evangelio según san Marcos:
Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. 
Y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación.»
Palabra del Señor

Reflexión
Con este texto del final del evangelio de Marcos cerramos la Octava de Pascua. En el libro de los Hechos de los apóstoles hemos seguido el anuncio y el testimonio de la comunidad del Resucitado. Allí comienza a diseñarse la Iglesia que irá a todo el mundo a anunciar el Evangelio.
Los testigos de la resurrección del Señor son transformados por esta nueva realidad. Jesús ha vencido la muerte y el aparente fracaso de una vida en amor y fidelidad. Se cumplieron las escrituras porque el Dios de la vida ratifica el valor de la vida no vivida para sí, sino para los demás, una vida compartida, entregada, que se hace vida en plenitud. 
La iniciativa es de Jesús, que se hace encontradizo y favorece la comprensión y el reconocimiento de su nueva situación mediante el encuentro y el compartir la realidad cotidiana de los suyos. No se trata de vivir aquí como en un pedacito de cielo. Dios entra en la historia humana de una manera salvífica, misericordiosa. A Jesús se le encuentra en la realidad, no fuera de ella. La historia humana es lugar del acontecimiento de vida más importante para la realización del género humano.
Las apariciones trastornan todo. Y los agraciados son testigos, "vieron y oyeron" y, aunque al principio parecen incrédulos y duros de corazón, la experiencia de Jesús los transforma. Les corresponde salir a anunciar esa buena noticia, testimoniar en su propia existencia los signos presentes de resurrección ya en este mundo.
La Iglesia se sabe misionera, no necesita los poderes de este mundo sino la vida del Señor para ir con autoridad a dar vida. En el nombre de Jesús la comunidad se pone al servicio de la salvación humana al estilo de su Señor.
¿Cuáles son las consecuencias de la resurrección en mi vida personal, en nuestra vida comunitaria? ¿Cuáles signos ponemos para ratificar que hemos pasado de la muerte a la vida? ¿Qué estilo de vida manifiesta que hemos superado todo aquello que nos impide poner ya signos de resurrección en nuestro mundo?

RECONOCER AL RESUCITADO

“El Evangelio de Hoy”: Juan 21,1-14

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: "Me voy a pescar." Ellos contestan: "Vamos también nosotros contigo." Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: "Muchachos, ¿tienen pescado?" Ellos contestaron: "No." Él les dice: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán." La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: "Es el Señor." Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: "Traigan de los peces que acaban de coger." Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: "Vamos, almuercen." Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.

Reflexión

Muchos períodos vacíos de entusiasmo, de alegría, de luz y de esperanza ha vivido la Iglesia después de su nacimiento en la Pascua de Jesús Resucitado. Las causas hay que buscarla en el alejamiento de Jesús, de su palabra y su manera de vivir y de compartir. Sin Jesús, con Jesús lejos y olvidado, organizando todo solo desde nuestras visiones estrechas e interesadas, nos pasaríamos la vida afanando sin nada lograr ni disfrutar.


El Evangelio de Hoy nos recuerda que es Jesús el Enviado, el Misionero  y  Maestro con quien debemos marchar hacia la construcción del Reino de Dios. No significa que debamos dejarle todo a él sino que, en comunión con el y continuando su misión, debemos fundar en él toda nuestra vida, nuestras luchas, nuestros esfuerzos por un mundo mejor, nuestra lucha por la justicia y el derecho. Y, sobre todo, hacerlo todo como él lo ha hecho, de manera fraterna y cercana, con respeto y ternura, con mucho amor y confianza en el Dios de la vida.  

jueves, 9 de abril de 2015

USTEDES SON TESTIGOS DE ESTO

  “El Evangelio de Hoy”: Lc 24,35-48

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a ustedes." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Pálpenme y dense cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo."
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que les decía mientras estaba con ustedes: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto." Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de Hoy Jesús sigue apareciéndose a sus discípulos y ayudándoles a familiarizarse con su nueva dimensión de resucitado, para que puedan dar testimonio de él en el mundo. Lo primero es la paz. El resucitado no viene a aportar inquietudes enfermizas ni tensiones estériles, viene a comunicar paz. La paz de saberse salvados por la muerte y la resurrección del Señor. La paz del vencimiento del peor obstáculo que es la muerte; la paz de saberse acompañado por el mismo Jesús que antes marchaba con ellos y con nosotros por los caminos de la vida.


Dios ama tanto al mundo y sus habitantes que le regala a su propio Hijo para que vivan por él. Por eso Jesús se presenta dando una misión a sus discípulos… El miedo, ante el peligro de terminar en una cruz como su maestro no debe paralizarlos, Dios se ocupa de la vida. Ustedes son testigos de esto nos dice Jesús. Y todo estaba ya anunciado en Las Escrituras. Pidamos hoy al Señor que nos ayude a comprender su palabra y a vivir dando testimonio de la vida en medio de tantas amenazas y tantos sufrimientos. Aunque seamos débiles, enfermizos, pecadores, Jesús nos ofrece su fuerza, su Espíritu y su compañía. Dispongámonos a buscar y hacer la voluntad de Dios y veremos los resultados. 

miércoles, 8 de abril de 2015

"EL CAMINO DE EMAUS"

“El Evangelio de Hoy”: Lc 24,13-35

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo: "¿Qué conversación es esa que traen mientras van de camino?" Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les preguntó: "¿Qué?" Ellos le contestaron: "Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron."
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué necios y torpes son para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?" Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída." Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron: "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?" Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús había prometido a sus discípulos que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo 
( Mt 28,20). Por eso no es extraño que nos lo encontremos junto a estos dos discípulos, Cleofás y el otro quienes se dirigían, desanimados, hacia su pueblito, después de haber acogido con gozo el proyecto de Jesús y experimentado la decepción de su condena y muerte en la Cruz. Jesús dialoga con ellos y les explica las Escrituras haciéndoles  recuperar la memoria de las implicaciones de su proyecto liberador. De la misma manera que antes de la crucifixión, Jesús parte y comparte con ellos el pan, lo que le lleva a reconocerlo al instante y recuperar la esperanza y la fuerza y volver a reunirse con sus hermanos para continuar la misión de Jesús, testimoniando su experiencia de la resurrección.


Al igual que los primeros discípulos de Jesús, nuestra realidad de crisis de todo tipo, puede producirnos miedos, temores y desesperanzas. No olvidemos dejarnos iluminar por la Palabra de Dios en los evangelios que nos invita a compartir la vida, compartiendo la comunión en Cristo. Jesús es nuestro alimento para poder atravesar todos los momentos y etapas de nuestra vida sin desfallecer. El compromiso de nuestra fe se vuelve misión transformadora de nuestra realidad personal y comunitaria. Así que El Evangelio de Hoy nos invita seriamente a vivir nuestra fe cristiana haciendo frente a las dificultades grandes y pequeñas con la fuerza del Espíritu del Resucitado que camina con nosotros en todo tiempo. Jesús está vivo y nos comunica su vida abundante. Aprovechémosla.

martes, 7 de abril de 2015

BUSCARLO VIVO

El Evangelio de Hoy”: Jn 20,11-18

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro." María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto." Palabra del Señor.


Reflexión

María Magdalena está buscando al Jesús muerto, pero el ya no está ahí. Lo está buscando fuera de ella y él le habla al corazón. Su problema ahora es que le han llevado al Maestro que la había comprendido y tratado con respeto y ternura. Ya no tiene cerca al Profeta que había seguido fielmente hasta el final. Dos mil años más tarde nosotros seguimos buscando a Jesús, como la Magdalena, en lugares equivocados, fuera de la experiencia personal de encuentro con él.

Cuando buscamos a Jesús resucitado en los libros y en los documentos, difícilmente lo vamos a encontrar. Para encontrarnos con el Resucitado es necesario, ante todo, hacer un recorrido interior. Si no lo encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos en ninguna parte. Porque Jesús está vivo, está en la memoria encarnada de quienes creen en él de todo corazón y están realizando hoy la misión que él les encomendó de anunciar el Evangelio de la vida.


Nuestro problema, como el de María Magdalena es que aún viendo a Jesús, no lo reconocemos porque tenemos ideas preconcebidas de él y el nos sorprende en medio de la vida sencilla de cada día. Si solo nos centramos en nuestros problemas y no miramos con esperanza al futuro que él nos anuncia, él seguirá muerto. Así que La invitación del Evangelio de Hoy es a que salgamos de la tristeza que nos aporta la  dura realidad de nuestra historia y nos dejemos iluminar por el Jesús vivo que  viene a nuestro encuentro y nos llama por nuestro nombre a confiar en él y su mensaje. Nuestra fe ha de vivirse en la confianza en Jesús resucitado, luchando por hacer germinar la vida allí donde aparentemente solo hay muerte y desolación.

lunes, 6 de abril de 2015

LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA: "ALÉGRENSE"

 “El Evangelio de Hoy”: Mt 28, 8-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: "Alégrense." Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengan miedo: vayan a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán."
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: "Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras ustedes dormían. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y los sacaremos de apuros." Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. Palabra del Señor.

Reflexión

Durante esta primera semana del tiempo pascual que la liturgia denomina, “Octava de Pascua” continuaremos leyendo los textos que nos anuncian la resurrección de Jesús. Un hecho fundante, insólito y desconcertante. La resurrección de Jesús cambia toda la configuración de la historia humana, aportando el elemento más importante de nuestra existencia: “la muerte no tiene la última palabra”. La resurrección nos abre a la trascendencia, a la eternidad. Por eso la resurrección nos hace repensar toda nuestra existencia. No puede ser igual la vida, las relaciones humanas, el trato a los demás, cuando creemos en la resurrección de Jesús. Tratamos las personas y su historia desde un valor primero que es el de la vida, la vida eterna aportada por Jesús como regalo de nuestro Padre Dios.


El evangelio de Hoy es un anuncio alegre de la vida y un gran llamado a no dejarnos confundir. Sabemos que ante las necesidades económicas, la corrupción toma fuerza y fácilmente se generaliza. Si los soldados romanos que custodiaban la tumba de Jesús se dejaron comprar para decir mentiras, también hoy estamos frente a quienes ofrecen dinero hasta para que matemos a otros. El poder del dinero que corrompe y aniquila los valores vitales de nuestra fe. Sigamos buscando al resucitado presente en nuestra vida como el que nos anima a seguir adelante construyendo espacios de vida y alegría en medio de las dificultades. No nos dejemos comprar por oropeles pasajeros, valoremos la verdad, la justicia y la fraternidad como signos de vida sin fin. Que la resurrección de Jesús nos afiance en la esperanza. Feliz pascua de resurrección con salud y paz.