EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

sábado, 12 de julio de 2014

"No tengan miedo a los que matan el cuerpo"

El Evangelio de hoy: Mt 10, 24-33:
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengan miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche díganlo en pleno día, y lo que escuchen al oído, pregónenlo desde la azotea. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, teman al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga su Padre. Pues ustedes hasta los cabellos de la cabeza tienen contados. Por eso, no tengan miedo; no hay comparación entre ustedes y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
Palabra del Señor

Reflexión
Por experiencia propia todos podemos hablar del miedo. Y de los miedos que nos acompañan desde la niñez o de los temores que van surgiendo en el camino. Decir que nunca hemos sentido miedo es negar una experiencia humana que atraviesa nuestras vidas. La experiencia de la fe es pasar del miedo a la confianza: el mismo Jesús resucitado da la paz a los discípulos y los invita a no tener miedo; es decir, a no dejar que se ponga por encima de la fe, de nuestra capacidad de actuar, de caminar en la esperanza.
Jesús previene a la comunidad de todo lo que entorpece y paraliza la vida cristiana. Él venció la muerte, el pecado y el fracaso, así que no debemos dejar que se imponga el miedo ante las circunstancias de la vida, por confusas o amenazadoras que sean. A partir de la misma realidad de Jesús muerto y resucitado, nosotros comprendemos hacia dónde nos conduce el Señor, que nos acompaña y nos impulsa a la acción evangelizadora, a la construcción de una comunidad fraterna.

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