EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

lunes, 7 de julio de 2014

"La mies es abundante, los obreros pocos"

El Evangelio de Hoy: san Mateo (9,32-38)

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.» 
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.» 
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. 
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Reflexión

Mateo acostumbra presentar los auditorios de Jesús: la gente del pueblo, las autoridades religiosas y los discípulos. Y las reacciones de los tres, ante su actividad misionera siempre a favor de la vida, del respeto de la persona y la acogida compasiva ante el dolor humano.
En esta ocasión el endemoniado mudo es liberado del demonio y recupera su capacidad de hablar. La actividad salvífica de Jesús echa fuera todo lo que impide a la persona convivir, relacionarse, ser auténticamente persona. Mateo contrasta la reacción positiva de la gente y la afirmación negativa de los fariseos, que acusan a Jesús de actuar con el poder del jefe de los demonios.
El relato nos conduce a una experiencia mayor de la persona de Jesús, quien sigue anunciando el Evangelio del reino y curando enfermedades y dolencias, todo ello porque es aquel que se compadece y se duele del abandono y la marginación de su gente -extenuada y abandonada-, que van como ovejas que no tienen pastor. Jesús entra en contacto con la realidad humana, plagada de espíritus inmundos de injusticias, egoísmos, guerras, exclusiones y hace presente el espíritu de misericordia, solidaridad, cercanía y atención por las necesidades reales de la gente. Y propone a sus discípulos que la ocupación por el reino también se haga oración, para que hayan más hombres y mujeres dedicados a escuchar, sanar, acoger, perdonar, liberar, para que se extienda la savia de la vida que hace presente el Reino de Dios.


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