EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

viernes, 30 de mayo de 2014

NADIE LES QUITARÁ SU ALEGRÍA

“El Evangelio de Hoy”: Jn 16,20-23ª

Lectura del santo evangelio según san Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Les aseguro que llorarán y se lamentarán ustedes, mientras el mundo estará alegre; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También ustedes ahora sienten tristeza; pero volveré a verles, y se alegrará su corazón, y nadie les quitará su alegría. Ese día no me preguntarán nada." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Al leer estas palabras del texto evangélico de San Juan no puedo pasar por alto el hecho de que hay personas que se alegran con el mal y la muerte de otros. El sicariato o los asesinatos por encargo que cobra fuerza en nuestra sociedad, las injusticias sociales de las que somos cómplices directa o indirectamente, y el quítate tú para ponerme yo, son parte de esta realidad que por momentos produce una falsa alegría a quienes las propician. El llanto y la tristeza de los discípulos por la muerte de Jesús, contrasta con el gozo de quienes celebran fiesta equivocada al creer que la muerte ha vencido, sin darse cuenta que su alegría es la causa del dolor de la mayor parte de la humanidad. La condena y el sufrimiento de los inocentes nunca realizarán vida de nadie.


Pero la vida triunfa sobre la muerte pues Dios nos ha creado para siempre. La alegría real es aquella que se alcanza cuando en cualquier rincón del mundo brotan signos de vida, signos de amor que aman hasta las últimas consecuencias, como en la imagen de la mujer que al dar a luz siente dolor casi insoportable, pero se llena de alegría al ser consciente de la nueva vida que ha traído al mundo. Cuando observemos a personas o a grupos que producen y propagan el mal y la muerte recordemos que ellos no son los más. Muchísimos otros y otras en ese mismo momento están produciendo vida y alegría. Sumémonos a estos y con ello sigamos contribuyendo al crecimiento del Reino de Dios y el gozo de nuestros hermanos y hermanas. 

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