EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 25 de marzo de 2014

ALÉGRATE

“El Evangelio de Hoy”: Lc 1,26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos hoy la fiesta de la Anunciación del Señor. Nueve meses antes de la fiesta de la Navidad, la Iglesia sitúa esta anunciación para hacer posible el proceso de gestación humana antes del nacimiento. Los anuncios de parte de Dios son Buena Noticia para la humanidad. Si nos fijamos bien, Dios nunca anuncia el castigo o la muerte, él y sus mensajeros anuncian el bien, la vida, el cumplimiento de su promesa de salvación. Lo contrario viene si nos hacemos sordos y ciegos frente a su anuncio. El anuncio de Dios es para la alegría, para la realización humana, por eso el ángel comienza su anuncio diciendo “alégrate” María. El gozo es una nota propia del cumplimiento de la promesa de Dios. La presencia de Dios alegra y produce vida y esperanza.


La fe es el don que inaugura el diálogo; el Señor confía en María y esto, a su vez, hace que María ponga su confianza en Él. No hay por qué temer, la aceptación por parte de María es una respuesta de fe al llamado que Dios le hace a colaborar con misión salvadora de Dios. La fe de María y su generosa respuesta a la llamada de Dios la capacita para servirle a la humanidad entera. Su diálogo con el Ángel nos habla de la libertad de la persona humana frente a Dios y a los demás. Los humanos no nos limitamos a escuchar y ejecutar, también nos cuestionamos y tratamos de encontrarle un sentido a las situaciones que nos llegan en la vida. ¿Qué nos pide Dios a nosotros hoy? ¿Cuál puede ser nuestro aporte a favor de la salvación? No nos guardemos para nosotros mismos, abramos nuestro ser a nuestro Padre para que con su fuerza haga posible la vida y la alegría en medio de nuestras debilidades. 

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