EVANGELIO DEL DOMINGO
"Te seguiré donde quiera que vayas". San Lucas 9, 51-62.

martes, 18 de febrero de 2014

¿NO ACABAN DE ENTENDER?

“El Evangelio de Hoy”: Mc 8,14-21

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: "Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes." Ellos comentaban: "Lo dice porque no tenemos pan." Dándose cuenta, les dijo Jesús: "¿Por qué comentan que no tienen pan? ¿No acaban de entender? ¿Tan torpes son? ¿Para qué les sirven los ojos si no ven, y los oídos si no oyen? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Se acuerdan?" Ellos contestaron: "Doce." "¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete." Él les dijo: "¿Y no acaban de entender?" Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

¿Qué es lo que impide a los oyentes de comprender a Jesús? ¿Por qué si Jesús es tan claro y explica a sus discípulos con simplicidad toda su enseñanza, éstos no lo entienden? Creo que tenemos que partir del hecho de que Jesús anuncia la buena Nueva del amor de Dios, frente a una religión establecida y propagada, organizada y defendida de manera institucional y oficial. ¿Cómo hacerle caso a un nuevo anuncio si tenemos una tradición documentada y heredada? Hay que tener un espíritu libre y abierto a la palabra de Dios para discernir lo actual y verdadero. Estar atentos a los signos que Dios nos da de su presencia y de su llamado. Sin olvidar que el contenido del mensaje de Jesús desestabiliza y moviliza, no nos deja igual ni tranquilos. Todo lo anterior llena de miedo y paraliza. Esta es la causa de la incomprensión de los discípulos de Jesús de ayer y de hoy.

Nosotros, por ejemplo, lo primero que decimos es que estos son otros tiempos, cuando nos predican la verdad de Jesús y sus opciones radicales a favor de la vida. Sin  embargo, los valores son eternos, no tienen tiempos. La viva será siempre el valor sublime, luego, los medios para mantenerla e impulsarla y trascender lo conocido. La fraternidad y la justicia que la posibilita. Pero vivimos en una sociedad que promociona valores competitivos y pasajeros que ocupan toda nuestra atención, dejando a un lado lo esencial de la vida. Los seguidores radicales de Jesús han tenido los mismos problemas ante sus auditores. Pensemos en un Francisco de Asís, quien predicaba con su vida, la sencillez, la pobreza, la reconciliación y la fraternidad como un medio para construir la paz, también incomprendido. Aprovechemos un rato de este día para profundizar en nuestro interior lo que entendemos y lo que nos resulta difícil de comprender del mensaje de Jesús. Y pidámosle que nos ayude a ser sinceros con nosotros mismos respondiendo con audacia a lo que Dios nos pide, superando la propaganda oficial de nuestras religiones y siendo lo suficientemente sencillos como para ser amigos de todos y todas.

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