EVANGELIO DEL DOMINGO
"Velen, porque no saben el momento". San Marcos, 51-62.

jueves, 7 de marzo de 2013

JESÚS NOS DEVUELVE LA PALABRA

“El Evangelio de Hoy”: Lucas 11,14-23 Lectura del santo evangelio según san Lucas: En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios." Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, sus hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama." Palabra del Señor. Reflexión El Evangelio de Hoy nos presenta a Jesús devolviéndole la palabra a un hombre que hablaba. La mudez es, en el lenguaje bíblico es signo de cerrazón a la Palabra de Dios. Este hombre era uno de los que seguían a los juristas y escribas de la ley de manera fanática, sin ningún espíritu crítico, no opinaba ni reaccionaba, solo callaba. La liberación del hombre mudo desencadena un enfrentamiento abierto. Los que representan a la institución oficial acusan a Jesús de endemoniado y de actuar con el poder del mal. No olvidemos que Jesús es el Hijo de Dios el enviado a revelar el corazón amoroso del Padre Dios. No ha venido a imponerse sino a proponer un camino de liberación que ha de acogerse libremente para que pueda dar los frutos esperados. ¿Cuál nuestra manera de reaccionar ante la palabra de Dios? ¿Sentimos nosotros libertad de expresión frente a la palabra expresada por nuestros servidores en la fe o ante las autoridades eclesiástica o nos quedamos mudos por miedo a represaría? Jesús nos libera del miedo, no para que digamos el primer disparate que nos llega a la boca o que le escuchamos a otros, sino para que iluminados por el Espíritu de Dios que llevamos dentro, demos testimonio de una fe liberadora, adulta y madura.

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